Mientras los veo reír, pienso que soy muy afortunada de tenerlos conmigo; tan ensimismados estuvimos que no nos dimos cuenta de la intrusa y desde cuando estaba escuchando.
- ¡Cuando no la huérfana! dando pena para que la consuelen ¿eres tan poquita cosa que tú novio ni siquiera paso el día contigo? la verdad que no sé qué ve en ti, eres enana, pecosa, tu cabello parece un nido de pájaros y una mugrosa pobretona que se da ínfulas de niña rica a costa de mi familia.
- ¡Eliza! cállate de una vez y ve a esparcir tu veneno a otro lado.
- Cuando no ¡sus defensores al rescate! eres patético Archy vives enamorado de esta mosquita muerta, pero ella nunca te querrá.
- ¡Basta! lárgate de aquí o se me va olvidardar que eres una chica y te voy a sacar por la fuerza.
- Inténtalo Stear, verás como la tía abuela te cancelará todos tus proyectos defectuosos, inventor de quinta.
- Que te hice Eliza para que me odies tanto, éramos amigas de niñas ¿qué cambio?
- ¿Todavía lo preguntas? ¡tú me quitaste a Anthony! él gustaba de mí, pero tú, te le metiste por los ojos, ¿qué le habrás "dado "? y ahora te haces la inocente.
- Anthony nunca gusto de ti Eliza, no alucines, éramos los mejores amigos y nunca hablo de ti con nosotros, es más corría en dirección contraria cuando te acerabas con tus "dulces intensiones".
- Eso es lo que tú dices Archy, pero yo sé que él me amaba.
- Eliza eso paso hace años, hagamos las paces, quieres.
- ¡No! No, quiero, te robaste todo lo que yo tenía, el favor de los mayores, Anthony, Stear y Archy, preferían estar a tu lado, los maestros te elogiaban y todos nos comparaban, no era justo; por que yo si me merecía todo por ser parte de la familia y no una vil huérfana, no sabes cuánto me alegre cuando Anthony te dejó y se fue a vivir con su padre, verte triste me hizo tan feliz.
Mientras me dice eso su risa inunda la estancia, nunca pensé que albergase tanto resentimiento por mí.
- ¿Sabes? estaré muy feliz cuando tu flamante noviecito te termine de abandonar, solo esta esperando que de una vez te acuestes con él para desecharte como lo que eres, una vil nada, por si no lo sabes; entérate querida, no ha habido una sola semana en la que no te halla puesto los cuernos y tu toda cándida creyendo que te ama, quiere y respeta.
- ¡Mientes! sólo quieres lastimarme, eres una mentirosa.
- ¿Si eso quieres creer? allá tú; eres una cucufata, engreída, pero no eres nadie en su vida y sus padres te multiplican por cero, si yo fuera tú, dejaría de hacer el ridículo.
- Eso lo dices ¿tú? tú; que te acuestas con cualquiera, sólo eres una grandísima zor…
- ¡Archy! vete Eliza. - mientras la toma de un brazo y la casa del estudio. - largo y no regreses, no quiero verte, vuelves a molestar a Candy y vas a arrepentirte.
Mientras decía eso, le cerró la puerta en la cara; oímos sus insultos y los golpes en la puerta, luego salió dando pisadas de frustración, mi mente repasa lo que me dijo, él siempre tenía una nueva chica que presumir antes de estar conmigo, ¿podría ser cierto lo que dijo ella?
- Gatita, no le hagas caso; solo quería hacerte pasar un mal rato. Es un ser tan repugnante, que espero que le diarrea y no halla papel higiénico en el baño.
- ¡Archy!- dijimos Stear y yo al mismo tiempo, para después quebrar el silencio con sonoras carcajadas. –
- Que dicen si nos vamos de una vez, yo invito.
Se que tratan de animarme, pero logro ver que se lanzan miradas un poco culpables.
- Chicos saben que los quiero, pero necesito que me digan si lo que ella dijo es verdad, puedo esperar que los demás me mientan, pero no ustedes.
- Candy, he escuchado cosas, pero no te lo puedo asegurar al cien por ciento, nuestras facultades son diferentes y la verdad no tengo mucho tiempo.
- Gatita ¡déjalo! recuerda el dicho: si el río suena es porque… tú sabes.
- Archy ¡tú cállate!
- Chicos ¿me dan un momento? daré una vuelta por el jardín y luego nos iremos por unas hamburguesas y sodas, recuerda Stear tú invitas ¿ah? – mientras de un brinco salgo por la ventana, no es la primera ves que lo hago, es más fácil y rápido de esta forma, y también porque siento que me asfixiaba por un momento. –
- Esta triste, ¿Stear porque no le dijiste la verdad?
- Por la misma razón que tú no lo hiciste.
Camino muy metida en mis pensamientos, algo dentro mío sabe que lo que dijo Eliza tiene algo de verdad, pero mi terco corazón quiere creer que es mentira, he hecho este camino infinidad de veces que casi sin pensar estoy en el lugar donde me refugio cuando necesito escapar de todo.
Al ver el imponente árbol frente mío, mi mente me lleva a la primera vez que estuve en este mismo lugar fue hace más de once años, era el entierro de mi padre y del señor de la casa, el chofer quien también falleció en ese accidente fue enterrado en otro estado, la familia Ardlay se encargó de todo el trámite para la tranquilidad de su familia.
También se encargaron de las exequias de mi padre, le hicieron un mausoleo cerca, bueno; no tan cerca del de la familia Ardlay.
Aún recuerdo la misa de cuerpo presente que se hizo en la mansión, el área donde estaba el dueño de casa estaba abarrotado, casi ni se podían movilizar por la cantidad de personas que se hizo presente, entre familiares, amigos, personajes públicos y trabajadores de sus empresas, muy distinto a lo que pasaba en el área designada para papá, él y mamá se mudaron a New York después de adoptarme, casi no tenían muchos amigos, del trabajo de mamá vinieron unos pocos, también vinieron los "abuelos "paternos, los padres de mi madre vivían en otro país, así que no llegaron.
Mamá se la paso abrazada al féretro de su esposo y lloraba quedito, las mucamas que los Ardlay pusieron a nuestra disposición, se encargaron de los pocos asistentes y también de insistir en que yo comiese, me bañase y cambie de ropa en lo que llegaba la hora de ir a la última morada de papá, una de las chicas me tomo de la mano y me dijo porque no te acercas y saludas a tus abuelitos, deben estar muy tristes.
Como toda niña inocente me acerque a ellos y en mi impulsividad abrace a mi "abuelita", diciéndole que la quería y que no estuviese triste que yo estaría ahí para cuidarlos, nunca olvidaré el empeñón que me dio, perdí el equilibrio y fui a dar al piso, mientras la mucama trataba de levantarme, levante mis ojos llorosos y pude ver el odio y dolor en los suyos, se abalanzo hacia mí y sus manos cogieron mis brazos delgados mientras me gritaba que su hijo no estaría muerto si no me hubiese adoptado, que por mi se mudaron lejos y que nunca me querría, solo era una huérfana. Su esposo trato de calmarla alejándola de mi, pero ella seguía diciendo que era mi culpa, mi mamá corrió hacia mí y me puso tras de sí, mientras le decía que se serenase y que dejase de hablar así a su nieta.
Eso hizo que la señora estallara con mayor virulencia al hablar, acuso a mamá de estéril y poca mujer, que ella convenció a papá de adoptar una chiquilla huérfana, mamá no había comido en mas de un día, aunado a su dolor y falta de sueño, terminó desmayándose, pero ni con eso, esa anciana se quedó callada, despotrico en contra de las dos, que no esperásemos nada de ellos, que su hijo ya estaba muerto y que ni ella, ni yo éramos nada de ellos.
Mi impresión fue tal que mientras las lágrimas corrían por mi rostro, mis manitas temblorosas tapaban mi boca para evitar que me escucharan gritar, aunque por dentro estuve mas rota que nunca, mi mente gritaba corre, sal, huye; mis pies obedecieron y corrieron, corrieron, sin importar donde, si las ramas me lastimaban o las raíces me hacían tropezar, hasta que mis pulmones quemaron y mis ojos estaban tan nublados que se me hizo imposible seguir y grite, grite, grite tanto me dolió mi garganta, frente mío había un gran árbol, papá me dijo alguna vez, que cuanto más alto estemos, estaremos mas cerca a los que ya están en el cielo, sin pensarlo empecé a treparlo, nunca me he subido a uno tan grande, pero quería llegar lo más alto posible, no importo que las ramas estuvieran mojadas y resbaladizas, esa mañana como si el cielo estuviese triste también, amaneció con una garúa tenue, lo cual ahora me dificultaba subir, pero me negaba a ceder, cuando llegue a la copa, empecé a gritar: ¡papá! ¡papá! ¡perdóname! ¡por mi culpa ya no estas, mamá esta triste y tus papás la culpan. Yo solo quería tener un papá y una mamá, ¡perdón si mi egoísmo te causo la muerte! ya no había ni voz, ni lágrimas, sólo una gran tristeza, no sé cuánto tiempo estuve ahí, pero vi gente correr cerca a la casa supongo que me buscaban, decidí no darle más agobios a mamá, así que decidí bajar, no sin antes decirle a papá que lo amaba mucho y enviarle un beso.
Pero no conté que la altura me marease y lo resbaladizo que era esa empresa, casi me caí, no baje ni tres ramas cuando me abrace del tronco guía y empecé a llorar otra vez y pedir que me ayuden, mientras pedía ayuda no escuche, ni vi nadie cerca, mi mente empezó a divagar y presa de pánico empecé a descender según yo, pero casi conseguí terminar estrellada en el suelo, cuando escuche:
- ¡No te muevas! agárrate fuerte, yo subiré por ti pequeña, ten paciencia y serénate.
- ¡Tengo mucho miedo!
- Solo escucha mi voz y sostente, estaré ahí en un momento.
Escuchaba el sonido de las hojas y las ramas cuando un cuerpo pasa entra ellas y eso me tranquilizaba, ¡alguien venía por mí!
- Ya casi estoy ahí, falta poco.
- ¡Apúrate que siento que me resbalo!
- No temas, estoy debajo de ti, sí que fue difícil llegar hasta aquí, ¿cómo lo lograste?
- No lo sé, solo quería subir, subir; pero ahora no puedo bajar.
- Bien una vez que esté a tu lado pequeña quiero que te sueltes y trates de agarrar mi mano y luego te aupare a mi espalda para poder bajarlos dos ¿sí?
- Tengo miedo, no sé si pueda.
- Se que puedes, dame tu mano, yo te agarro.
Por los nervios solo vi una mata de cabellos dorados, como besados por el sol, ¿sería un elfo, como esos de los cuentos? ¿Esos que viven en los arboles?
- Esta bien, lo hare. - agarre su mano y en un salto de confianza deje que por la fuerza de tracción me guiase hasta su espalda, me agarre con fuerza a su cuello y su cintura, cerré los ojos con fuerza.
- Princesa si me sigues apretando así, vas a asfixiarme y nos vamos a caer los dos, relájate, ya estas salvo.
- ¡Perdón! - mientras aflojaba mi agarre y trataba de acomodarme. –
- Bien ya estamos listos, bajaremos en un toque.
- Con cuidado. - cerré mis ojos y aspiré su aroma, olía tan bien que eso relajaba en algo mis nervios.
- Las niñas no deben trepar con vestido.
- Yo... no lo pensé en ese momento.
- Bueno, sí que subiste bastante.
- ¿Cómo me encontraste?
- Después de verte salir del salón corriendo, iba a seguirte, pero me entretuve un poco, cuando quise darte el alcance, no te vi, pero pensé que habías corrido hacia el bosquecillo, estuve dando vueltas hasta que te escuché pedir ayuda.
- Gracias, si no me hubieses encontrado, ya me hubiera caído y …
- No pienses en eso ya no falta nada…. Ahhhhh
Así fue que se resbalo y yo con él, mi mundo giro tan rápido, solo esperaba el golpe y la llegada del dolor, dolor que nunca llego, caí encima de mi salvador y salí ilesa, más que rasguños y el vestido rasgado, abrí mis ojos y vi a mi héroe boca abajo y por un momento caí en pánico, recordé que mientras caíamos lo escuché gritar, las ramas se quebraban y luego el sonido de algo quebrándose en su cuerpo ¿será que lo mate!? volví en si cuando lo oí gemir y tratar de levantarse, pero solo dio un grito agudo.
- Pequeña ¿te podrías levantar de encima mío?
- ¡Si! ¡Si! lo siento.
Lo ayude a girarse y pude ver un hermoso rostro y unos ojos azul cielo tan hermosos, que termine preguntando.
- ¿Eres un ángel, elfo o príncipe?
- No, no lo soy, ahh
- Pero te vistes raro. - llevaba puesto una chaqueta muy bonita y una falda a cuadros con botas altas como las de montar, pero eran diferentes, de otro material. - ¿por qué llevas falda?
- No es una falda, es un kilt y es la vestimenta de gala de los escoceses.
- ¡Es una falda! ¿los chicos pueden usar faldas? - mientras mi risa se escapa de mis labios, parece que hace tiempo no me reía. –
- Me gusta tu risa, eres más bonita cuando ríes que cuando lloras, pequeña.
Después de sonrojarme nos echamos a reír, pero eso solo causo dolor en mi "príncipe ".
- Déjame ver ¿te duele mucho? - su chaqueta estaba rota y manchada de sangre, pude ver que las ramas le hicieron unos rasguños profundos en su pecho, como si un gato enorme lo hubiese arañado, que cara habré puesto para que él tratase de calmarme, pero hizo que me preocupara más. –
- Eso es lo que menos duele, mi hombro creo que se disloco, se está hinchando y duele. Tendrás que ir por ayuda ¡valiente héroe tienes!
- No quiero dejarte solo ¿no puedes caminar? Yo te ayudo, apóyate en mi.
- Esta bien, trae mi tartán, lo deje por allá. - mientras señala un lugar con su dedo. - es una reliquia, si lo pierdo se enojarán conmigo.
- Esta bien, voy por él.
- ¿Cómo te llamas pequeña?
- Soy Candice, pero me dicen Candy y ¿tú?
- Soy Albert, me gusta Candy, suena como los dulces, sabes princesa yo también soy huérfano, sé que sus pérdidas duelen, pero hay personas que necesitan de nosotros, por ellos no hay que hacer cosas precipitadas, no debemos darle más preocupaciones.
- Lo recordaré. - ya estábamos cerca a la mansión. –
- Ahora ve con tu madre, debe estar preocupada por ti, en cuanto a esos señores no te volverán a molestar, no quiero que por mi causa te metas en problemas, si nos ven llegar en este estado tan lamentable.
- Eso debería decirlo yo, por mi es que estas así. - lo veo con su cara pálida y gotas de sudor surcan su frente, debe dolerle mucho, pero no quiero que yo lo sepa. –
- No pasa nada, anda ve.
- Esta bien y otra vez gracias. - empecé a caminar hacia donde debería estar mi madre, pero había algo que quería preguntarle. - ¿nos volveremos a ver? - digo esto mientras giro para ver donde estaba parado, pero ya no estaba, desapareció tan rápido ¿era real? vuelvo sobre mis pasos para buscarlo, pero no lo vi por ningún lado.
- ¡Candy! mi amor ¿dónde estabas? he estado tan preocupada, perdóname no supe defenderme, pero de ahora en adelante lo hare ¿dónde te metiste? mira tu ropa, ven te cambiare para … es hora que papi descanse en un lugar muy bonito, se nos hará tarde, apurémonos.
La veo llorar, pero en silencio, mientras me quito el vestido hecho jirones lo dejo caer al piso, veo que algo brillante esta enredado en el lazo de mi manga, me agacho a recogerlo, es una cadena de oro, está rota, pero el dije no se cayó, lo observo a la luz y veo un escudo de un lado y del otro tiene grabado la letra A, ¡es de él! casi grito por mi hallazgo, pero mama me interrumpió diciendo que me lave y me ponga el vestido que dejara sobre la cama, menos mal la mucama me ayudo a escoger varios vestidos cuando me acompaño a comprar unos de acorde a la ocasión y nos proporcionaron habitaciones para hacer uso de ellas, por si queríamos descansar.
Después de ese día nunca volví a ver a mis "abuelos" y fue lo mejor. - tuve pesadillas por culpa de ellos por mucho tiempo. - no pude estar presente en el entierro del señor Ardlay ya que también en ese momento despedía a mi padre, por lo que no volví a ver a mi príncipe, supuse que se fue junto con los demás parientes, solo más adelante me enteré que el era el otro hijo de la familia, el famoso William.
Regreso a mi realidad, aunque quisiera treparme al árbol, doy media vuelta para volver con los chicos y poner en práctica mi plan.
Gracias chicas, por leer, sus comentarios, votos, estrellas y los reviuw, las leo siempre.
