Después de volver de mi paseo, escucho a los chicos hablar con esa complicidad que solamente ellos tienen, mientras bromean entre sí, sin pensarlo mucho me acerco para instarlos a salir.
- Bueno chicos vámonos.
- ¡Ah no gatita! no nos puedes dejar así, empieza a hablar.
- Hay Archy no seas tan impaciente, sabes que no tengo buen humor si tengo hambre.
- Uh, Archy ten cuidado, sabes que nuestra niña ruda se trasforma en un ogro cuando tiene hambre- se escucha la carcajada escandalosa de Stear, eso me roba una sonrisa. –
- No creo que sea muy apropiado decir eso Stear y menos de una señorita, claro que Candy rompe esa regla, ella es como un lindo duende irlandés; de esos que hay que darles ofrendas para calmar sus travesuras. - esta vez la risa de los chicos se unen hasta ser molesto al oído. –
- ¿Eso es lo que piensan de mí? pensé que eran mis amigos, pero solo soy un "pequeño duende"- digo esto mientras les doy la espalda y finjo llorar. –
- ¡Gatita! perdóname, solo estaba bromeando, tú sabes que eres nuestra amiga y la reina de nuestros corazones, no vayas a llorar, porque me harás llorar a mí.
- ¡Caíste! - mientras digo esto me encojo de hombros mientras le saco la lengua, cosa que hago desde pequeña. - pero como me dijiste duende irlandés, ahora también tú me compraras un gran helado con mucha chispa de chocolate y unos bombones.
- Y después dice que no es un pequeño duendecillo mandón, lo que no entiendo es donde va tanta comida, ella no creció mucho y tampoco engorda ¿verdad Stear?
- Ya te oí, si no quieres que te deje de hablar o mejor aún, te dejare aquí solo, bueno; no tan solo, ahí le haces compañía a Eliza, además aún estoy en crecimiento y no engordo por mi buen metabolismo, algo que tú no tienes. - mientras me rio de la cara que puso mi tierno Archy al nombrarle a Eliza. –
Entre risas y bromas salimos de la mansión, mientras vamos con dirección a algún establecimiento que vendan hamburguesas y que sea del agrado de Archy. - tengo que decir que es muy quisquilloso con eso. - reviso la pantalla de mi celular, por si hay un mensaje de mi adorado tormento, pero como casi siempre, si quiero saber de él tendré que ser yo quien le escriba. Tras vencer las ganas de enviar un mensaje, arrojó mi equipo en mi cartera, para luego dejar que el viento que entra por la ventana del auto alborote más mi cabello.
- Bien señorita duende hemos llegado, siéntase libre de pedir lo que desee que hoy cumpliré con sus deseos.
- Uh hermano, si es así pediré lo más caro de la carta.
- La propuesta es para Candy, no para ti, tú pide lo de siempre.
- Tacaño.
- Lo recordaré la próxima vez que estés castigado y no tengas para tus gastos" no esenciales".
- Eres el mejor hermano mayor, el único.
Verlos tan felices, me hace feliz también a mí, son la familia que siempre quise, mi corazón se hincha de cariño por ellos.
Charlamos de cosas triviales mientras comemos, por un momento se me olvidan los sucesos de la mañana, solo después de dar el último bocado a mi hamburguesa, doy un hondo respiro esperando que los chicos me apoyen, como en cada locura en las que nos hemos metido, mejor dicho, los he metido.
-Chicos sé que mi entrada a la universidad es al próximo semestre y ustedes ya están por regresar, pero yo quiero saber que pasa realmente y si lo que dijo Eliza es cierto, por eso necesito de su ayuda.
- Ni pienses que nosotros vamos a estar tras de él Candy, su campus está lejos del mío y no voy a estar espiándolo.
- No estoy pensando en eso, yo quiero verlo por mis propios ojos.
- ¿Estás loca gatita? si vas obvio que si fuese el caso que sean cierto los rumores, se portara bien, nada vas a conseguir, bueno sí; digo y no te enojes, vas a conseguir que ese papanatas se aproveche de ti.
- Por eso es ahí donde necesito de ustedes.
- No voy a jugar al detective y menos por ti, lo vuelvo a decir.
- Podrías callarte y escuchar, yo quiero saber la verdad, pero obvio que, si voy, no creo averiguar nada, tenemos muchos amigos en común, sus amigos me conocen y si hay algo que ocultar lo harán para favorecerlo a él, por eso quiero. - doy un gran respiro antes de soltar mi descabellado plan. - quiero ir, pero no siendo Candy, sino como un chico y es aquí donde quiero que me ayuden sé que los Ardlay tienen muchas conexiones y él me comento que el equipo de fútbol se quedó sin uno de los ayudantes del entrenador y pensé que ahí me podría enterar de todo, al estar cerca y no me reconocerá porque, seré un chico más, él pasa casi todo su tiempo en sus entrenamientos.
- ¡Esta loca! ¡la pobre se volvió loca! En que estás pensando niña, tú crees que yo voy a avalar este plan tan estúpido.
- Archy te pido que bajes el tono de tu voz, estas logrando que nos queden mirando, tampoco tienes derecho de gritarle y menos en frente de tanta gente, lo mejor será regresar y hablarlo con calma.
- Pero...
- Dije después, vamos al auto.
Camino al auto luego de pagar y salir en silencio, mi terquedad me hace seguir con mi plan, sé que Archy es explosivo, pero duele que me grite, una vez ya en la carretera, Stear desvía el auto hacia un parque, lo cual me parece algo raro, debió ver la sorpresa en mi rostro ya que casi enseguida escuche su respuesta.
- Es mejor hablarlo fuera, no quiero que cierta pelirroja escuche y sea motivo para que te agobie con sus cosas, a esta hora este lugar está un poco vacío y el clima se presta para estar aquí.
- Gracias Stear. - veo la cara molesta de Archy, pero asiente su cabeza por la explicación de su hermano. –
- Bien Candy, soy de los que les gusta escuchar antes de dar una opinión, quiero oírte y entenderte.
- Gracias Stear, yo solo, quiero saber la verdad.
- Hay maneras sin que tengas que ir personalmente y menos disfrazada, si gustas, contrato un detective.
- ¡No! quiero verlo con mis propios ojos y así cortar de raíz todo sentimiento por él, sé que es raro que me halla apegado a una persona de esta manera, pero … cuando Anthony se fue con una promesa de volver y no lo hizo, me dolió mucho y más aún cuando al poco tiempo me dijo por un correo que decidió quedarse a vivir con sus padres a estudiar en Escocia y que había alguien allá muy importante para él, que ya no lo esperase; algo se rompió en mí, luego me enamore de…
- Ni lo menciones! Que me dará indigestión.
- ¡Archy!
- Bueno pues todo iba bien, hasta que empezó a asistir a sus talleres y conoció a la que ahora es su novia, pero tampoco tuvo el valor de decirme que estaba con ella y supuestamente también conmigo, me enteré porque Anny la conocía y fue ella, la que me enseño una foto, cuando lo vi no lo negó, supongo que Anny los pondría sobre aviso, no lo sé, odio que me mientan, me escodan cosas o sean tan impersonales, por eso quiero ser yo quien lo vea por sí misma, no por rumores, ni cartas, ni fotos, sé que suena tonto y hasta estúpido, pero sólo en ustedes confió, sólo ustedes pueden ayudarme.
- Déjame hacer unas llamadas y mañana con mente fría, lo volvemos a hablar, sea lo que sea no tenemos tiempo, estamos a dos días de regresar y no quiero darle motivos a la Tía Eloy, para que se enoje, la pobre debe estar cansada con tanta travesura y dolores de cabeza que le hemos causado. Sólo piénsalo bien, por mi esta noche y si aún estas decidida, yo te ayudaré.
- ¡Están locos los dos! Lo puedo esperar de ella que es impulsiva ¿pero de ti? ¿Quién eres y que hiciste con mi hermano?
- Calla tonto, hablaremos tú y yo en casa y si después de ello aún te niegas a ayudar a nuestra chica, bien lo hare yo sólo.
Veo la cara de frustración de Archy, entiendo su sentir, pero no daré marcha atrás, también mi corazón está muy agradecido por el apoyo y tranquilidad que Stear me da, siento que soy egoísta en mi actuar.
- Bien, vamos a casa.
- Chicos ¿me pueden dejar primero en la mía? Bueno en mi entrada privada.
- Esta bien, me visas a qué hora vendrás mañana.
- Claro, pero por ahora deseo descansar un poco.
Una vez en mi cuarto, decido tomar un baño, para quitar un poco la tensión de este día, después de desnudar mi cuerpo y entrar en la bañera que previamente llene con agua tibia y esencias de baño que la tía Elroy me regalo en mi graduación, intento pensar desde cuando soy tan dependiente de las personas, porque me aferro a ellas? creo que la única conclusión a la que llego es por el abandono constante al que siempre estoy expuesta, mis padres biológicos, mi padre a su muerte, mi madre dejó de ser una mamá cariñosa y pendiente de mí, a estar trabajando casi todos los días, Anthony me dejó y casi corto toda comunicación sin mayor explicación que mísero correo , muy corto para mi pensar, luego cuando creí tener algo sólido, me engañaron, entiendo que también empezamos a vernos cada vez menos por sus aspiraciones que eran muy diferentes a las mías ¿pero enterarme por una foto? eso sí que me dolió mucho y otra vez rompieron mis ilusiones, me pregunto si mi vida no es un constante círculo de abandono y desilusión y si alguna vez lo podré romper.
Luego de salir del muy estimulante baño, me recuesto en mi cama, mientras veo el techo por un momento, mis ojos se desvían hacia mi tocador, como impulsada por un imán, me levanto y cojo mi joyero, es una de las cosas que más valoro , por ser uno de los primeros regalos de mi padre, lo tocó con cariño, al abrirlo aún se escucha tenuemente la melodía, recuerdo que lo hice caer y no volvió a tocar igual, veo entre mis tesoros, pocas joyas que me fueron dando a través de los años, muchos son regalos de la tía abuela o los chicos, también tengo un anillo que me dio Anthony, ni se porque lo guardo debí de enviárselo, pero no vale la pena, abro uno de los compartimentos y encuentro mi amuleto de la suerte, es la cadena de mi príncipe, suena tonto que aún le diga así, pero desde nuestro primer y único encuentro, nunca coincidimos de nuevo, al principio recuerdo que cargue con la cadena y el dije casi todo el tiempo con la esperanza de volver a verlo y regresárselo, pero o nunca lo vi o nos cruzábamos, él llegaba de viaje y los chicos y yo estábamos fuera en algún paseo conociendo nuevas ciudades, pude dárselo a su tía o hermana, pero quería regresárselo personalmente, así que egoístamente lo conserve, cada que lo tengo en mis manos, mi mente evoca el pasado, quizás dentro de todo uno de los recuerdos más lindos de esos días tristes, aún espero verlo, dárselo y agradecerle una vez más por todo lo de ese día.
- Ahora si Stear, explícame porque quieres ayudar a Candy con esa locura, no estoy de acuerdo con eso y tú tampoco deberías hacerlo.
- Cálmate por favor, para poder hablar, además con tus gritos, solo harás que Eliza venga a meter su nariz donde no debe.
- Perdón, pero esto me rebaza.
- Te entiendo, pero conoces a Candy, si no la ayudamos, ella lo hará por su cuenta y le puede pasar muchas cosas y salir muy herida.
- Pero ¿quién no la va a reconocer con esos ojos y esas pecas? Va a salir humillada con esta locura.
- No si lo hacemos de la forma correcta, solo nos tiene a nosotros, no podemos dejarla, ¿lo prometimos recuerdas?
- Ahhhhhhhh, ustedes ganan, pero si algo sale mal, te culpare a ti.
- Gracias hermano, por todo, además será una de las últimas locuras que hagamos, si no es que la última en un largo, largo tiempo.
- Stear, dejando los problemas de Candy de lado, hay algo que te moleste o preocupe? te veo pensativo y muy metido en tus proyectos, casi no descansas como debe de ser, solo estos días que hemos tenido este pequeño descanso, te he visto más relajado, sabes que no solo soy tu hermanito menor, puedes contar conmigo para lo que sea, yo estaré ahí apoyándote, si asesinas a alguien yo estaré ahí con la pala para ayudarte a enterrar el cadáver. - mientras se escuchan sus carcajadas.
- No creo que lleguemos a eso, pero también puedes contar conmigo, te quiero Archy mucho, en cierta forma somos muy parecidos a Candy, aunque tenemos padres, ellos se dedican a su trabajo y a ellos mismos, tenemos dinero, posición, todo lo que muchos desean, pero no los tenemos a ellos, casi no los vemos, si no fuese por la tía abuela y en su momento por la tía Rosemary, hubiésemos estado muy solos, los quiero mucho a Candy, a ti y Anthony, aunque nunca nos dio una explicación del porqué de su actuar, nos hizo prometer que cuidaríamos de ella, ya habrá un tiempo para explicaciones. Archy, si alguna vez no estoy con ustedes, promete que cuidaras siempre de nuestra chica ¿de acuerdo?
- Ya me estas asustando ¿pasa algo? ¿estas enfermo? ¿Porque me dices todo esto?
- Tontito, ni pienses en llorar, no pasa nada, recuerda que estoy a nada de acabar mis estudios, con lo inteligente que soy, pues he adelantado mucho y con los avances que he hecho en mis investigaciones, tengo propuestas de trabajo y aunque quiera no estaré tan pendiente de ustedes como quisiera.
- Casi me infarto de la preocupación, por un momento pensé que te estabas despidiendo, no tengas pendiente, siempre cuidare de nuestra gatita y podremos estar juntos en tu tiempo libres, ni que te fueses a trabajar a la luna o fueses a la guerra.
- Sí, claro.
- ¿Estás seguro que es todo? ¿No hay nada más que decir?
- Todo bien y en orden.
Ya que estamos en esto, conseguir el trabajo ese que quiere Candy es pan comido, lo que me preocupa es su cambio físico y que estará rodeada de hombres todo el tiempo y sabes que estos no son nada recatados a la hora de estar en los vestidores, el lenguaje tan vulgar de algunos, entre muchas cosas más.
Hare unas llamadas para pedir el puesto de trabajo y mañana que Candy venga empezaremos a ver el tema de ropa y el cómo deberá de comportarse si quiere pasar como un chico.
-Yo la ayudare a ser todo un hombre, será muy fácil, teniéndome como ejemplo.
- Ni lo quiera Dios, tu eres muy muy sofisticado, ella tiene que ser más despabilada, menos delicada.
- Déjamelo a mí, por ahora iré de compras, nos va a faltar tiempo, es mejor avanzar con el atuendo.
- No sería mejor que ella fuese contigo?
- No porque conociéndola, solo comprara una o dos cosas y el resto iguales solo que de diferentes colores.
- Bueno, pero recuerda que será un simple ayudante y su guardarropa no tiene que ser exclusivo, nada extravagante y todo que sea más deportivo, ah y por favor nada de marcas como Gucci, Prada, etc.
- Hay así que chiste, bueno igual, comprar me relaja y como sé que cierta niña testaruda no cambiara de opinión mejor apurarse, lo bueno es que se su talla de ropa y zapatos.
- Ten mi tarjeta, pero por Dios no la sobregires, es para ella no para ti.
- Stear! que malo eres, soy tu hermanito, ¿no me compraras nada a mí?
- Ni se para que me molesto, ve, pero no exageres, ¿sí?
- Gracias, eres el mejor.
- Ni que no tuvieses tu propio dinero.
- Si, pero es mejor cuando tú me los regalas, los aprecio más.
- Ok, mejor vete ya, sino no te alcanzara el tiempo.
- Si ya me voy, te veo luego.
Una vez que veo salir a Archy, tomo mi celular y busco un número en específico, la situación que está por venir, es más complicada de lo que parece y ella necesita mucha más ayuda que solo la nuestra, por ella es que me animo a marcar, aunque después del primer timbre quise cortar, pero una voz varonil y fuerte me responde casi de inmediato.
-Debe ser algo muy importante para que tú me llames ¿paso algo? ¿Ella está bien?
- Ella está bien, pero por la deuda moral que tienes con ella, necesito de tu ayuda. - después de un breve silencio en el que pensé que se negaría, más aún al recordar la golpiza que le dimos o mejor dicho le propine yo, escucho su firme respuesta. –
- ¿Que necesitas de mí?
- Ven a la mansión, mañana a las nueve, ahí te explicare con más detalle, luego te envió un mensaje con ciertas cosas que sé que tú sabrás conseguir.
- Esta bien, estaré esperando.
- Cuento contigo, adiós.
Luego de colgar, doy un gran suspiro y me dirijo a mi alcoba, el plan ya empezó a correr, solo espero que ella no salga más herida de todo esto, pero es lo único que puedo hacer antes de seguir con mis propios planes, que sé que causaran mucho trastorno en la supuesta paz familiar.
Bien chicas hasta aquí este capítulo, espero actualizar con mayor fluidez ahora que esta solucionado el tema tecnológico, pero me han surgido temas de salud familiares que quiera o no me toman tiempo.
Por otro lado, en el próximo capítulo será uno lleno de revelaciones y momentos divertidos.
Un abrazo a seguir cuidándonos.
