¡Hola a todos!, luego de algunos meses de trabajo en conjunto con mi lector beta, finalmente podemos presentarles a ustedes esta adaptación de la talentosa escritora Victoria Wittaker la trama es de ella, yo solo hice algunas correcciones de ortografía y redacción de su historia original, para que se adaptara a el mundo de Inuyasha el cual pertenece a nuestra querida Rumiko Takahashi.
No olviden visitar la historia original de Victoria, el enlace estará en mi perfil
Estaré publicando esporádicamente esta emocionante y hermosa historia.
Siendo fiel a lo que ponía Victoria, tengo en una página de Facebook las imágenes de los capítulos (Cosas que destacan de los capítulos, y no todos tienen imágenes) la dirección está en mi perfil
Lhya1998: Me alegro que la historia sea de tu agrado, y la historia mejora más!
Chechy14: Jajajaja Lo siento, la verdad que he estado tan ocupada que no he tenido mucho tiempo, ¡y súmale que tengo 3 proyectos de historias, dos originales y 1 adaptación! Parece que soy masoquista, sin embargo, hasta que no lo termine no lo publicare así que...Sorry por el adelanto que tomara un buen tiempo.
Ichibancat: ¡Es muy chévere la historia! ¡No te lo pierdas! jajajaja
Algo que siempre hago en lo que publico es nombrar a los 5 Países que más leen esta historia
Puesto # 5 – Bolivia
Puesto # 4 - Chile
Puesto # 3 – Colombia
Puesto # 2 – México
Puesto # 1 – Estados Unidos
52 – BITTEN APPLE
Inuyasha y yo continuamos viéndonos por las noches; iba casi a las once de la noche y se marchaba al amanecer.
Fui con la doctora McDowell a que me prescribiera pastillas anticonceptivas. Primero me hizo un chequeo general y me dio las pastillas más adecuadas para mí. Tuve que pedirle multivitamínicos. Casi no dormía, me sentía como un zombi durante el día y pronto se vería reflejado en mis calificaciones. La doctora me programo una consulta mensual.
Kouga y Byakuya cumplían años el 25 y 26 de Septiembre respectivamente. Para su cumpleaños diecisiete quisieron celebrarlo juntos. Una enorme limusina Hummer plateada, fue por nosotros a la escuela, el viernes después de clases.
Dentro parecía night-club. Había cervezas y los cumpleañeros comenzaron a beber en cuanto el auto arranco. Ninguno de nosotros teníamos idea a donde nos dirigíamos.
El auto se detuvo y nos bajamos de uno en uno. Cuál fue mi sorpresa y algo de repulsión cuando vi el letrero del lugar en luces de neón apagadas.
¡Feliz cumpleaños hermano! - exclamo Kouga abrazando a Hakudoshi.
¡Felicidades! - murmuro Bya respondiendo el abrazo de su mejor amigo.
Todos los miramos con los ojos muy abiertos.
Mire de nuevo el letrero que rezaba: Bitten Apple. Y a su lado una manzana roja mordida. Al centro de la fruta estaba la silueta de la estatua de la libertad.
Los festejados encabezaron el camino a la entrada y vieron que ni Hakudoshi, Candy, Hoshiyomi, Kanna, Bankotsu, Ayame, Tsubaki, Inuyasha y yo los seguíamos.
¡Vamos, la fiesta va a empezar! - Kouga nos hacía señas de que entráramos.
No es un lugar de mala muerte como han de estar pensando. - Alego Hakudoshi. - Esta en Manhattan. Aquí viene la crema y nata de la sociedad. De seguro algunos de nuestros padres si no es que todos... aquí se la pasan y no en el trabajo, como siempre dicen.
Todos soltamos unas risitas.
Kirinmaru rento el lugar. - mascullo Kouga para mi gran sorpresa. - No hay bailarinas, no hay clientes, solo estaremos nosotros.
Nos volteamos a ver entre nosotros de nueva cuenta.
Media hora más tarde, le puse un billete a Kouga en su ropa interior. Se suponía que Ayame le bailaría a él, pero Kouga dijo que era su fiesta y que el bailaría. Se subió al tubo plateado -y desinfectado- y bajo dando vueltas como si fuera una experimentada bailarina exótica. Todos le aventamos billetes de dólar cuando bajo de la tarima.
Hakudoshi reto a Tsubaki, de que no podía convertir su danza clásica en un baile exótico. La pequeña chica se movió con gracia y elegancia alrededor de tubo. Fue un baile algo extraño.
Ayame le dio a Kouga un lapdance y se ganó unos cuantos billetes.
Al principio me moría de la vergüenza al ver a mis amigos en paños menores y bailando por dinero. Qué necesidad teníamos nosotros de bailar por unos cuantos billetes. Pero era divertido, al fin y al cabo.
La champaña aparecía mágicamente en nuestras copas. No necesitábamos ni siquiera pedir más. Yo no tome más de tres copas, lo último que quería, era ponerme tan ebria que terminaría contando mi sucio secreto.
Candy y Bankotsu también subieron a la pista. Este último puso un billete de cincuenta en la falda de su novia, con la condición de que se quitara la blusa.
No sé decir como estuvieron las cosas. Solo recuerdo que me estaba divirtiendo junto a mis amigos y nos retábamos en bailar y aventábamos billetes... pero el caso es que termine hincada en la tarima negra, desfajando mi blusa y meneando el cabello.
Todos me veían con la boca abierta, sin dar crédito a lo que veían sus ojos.
Me levante y bailotee al rededor del tubo. Ya había captado la técnica, Kouga era el experto y nos había dado clases durante diez minutos.
Hakudoshi se acercó y me ofreció un billete de cinco dólares. Lo puso en mi calceta el muy cobarde. Bankotsu me puso uno de diez en mi falda. Ayame y Tsubaki me pusieron uno de veinte cada una en los tirantes de mi sostén expuesto.
Inuyasha por fin se acercó y me puso un billete de cincuenta dólares en mi falda, rosando la piel de mi cintura. Me guiño el ojo, sin que los demás vieran.
Cuando la canción se terminó, me baje de la tarima contando mis ganancias y tomando el dinero que me ofreció Hoshiyomi, Hakudoshi y Kouga.
Llegamos a casa antes de las ocho de la noche. Nadie nos recibió, ni siquiera Sango. Ya no le importábamos a nadie en esa casa.
Saque de la mochila mi cartera y Conte el efectivo que traía; tanto el dinero ganado ese día, como el que siempre traía para emergencias. Era un poco menos de quinientos dólares.
Me había quedado con las ganas de que Inuyasha bailara y también porque no, de bailar solo para él. Pero lo primero era más atractivo.
Entre a su habitación y le puse un billete en el pantalón.
¿Que... que es esto?
Tengo doscientos dólares... son tuyos si quieres. Pero tienes que bailar para mí.
No voy a bailar. - meneo la cabeza en señal de negación.
Tu dijiste: Cuando venga a tu habitación, yo pongo las reglas. - me senté en su cama.
¿Y vas a bailar tú también?
Yo ya bailé - le recordé.
No me lo recuerdes - apretó los puños.
Si te hace sentir mejor... baile pensando en ti. Te hubiera hecho un lapdance, pero había niños presentes - pase mi pie por el interior de sus piernas.
Cuando terminé mi recorrido, le puse otro billete.
Mas te vale no burlarte, Kagome.
Levante la mano derecha y declare:
Prometo solemnemente no burlarme.
Suspiro con los ojos cerrados y comenzó a mover el pie derecho.
