53 – BAÑO PARA DOS

Despertar en los brazos de Inu, era una de las experiencias más bonitas de mi vida. Me sentía querida, aunque solo fuera por una sola persona en este inmenso mundo. El siempre despertaba con una sonrisa y me veía de una manera que me daban ganas de llorar.

Me veía con amor. ¿Pero... porque tenía que ser mi hermano?

Esa mañana me fui antes de que despertara. Tomé mi uniforme y me escabullí de puntitas hasta mi habitación. Cuando cerré la puerta rompí a llorar, preguntándome porque solo me quería la persona que menos me debía de querer.

Llore hasta que amaneció, e incluso después de eso.

Con el ánimo y la moral hasta por los suelos, me las arregle para arrastrarme hasta el baño.

Me duche con mucha rapidez, más de lo normal. Sabía que la única medicina para mi dolor, era el causante de esta y ese era Inuyasha Taisho.

Cuando iba a cerrar la llave del agua caliente, Inu abrió la cortina de baño

Aaahh! ¡¿qué haces aquí?!

Te fuiste sin despedirte - se quitó la bata y se metió bajo el agua.

¿Qué crees que estás haciendo?

Me arrincono en una esquina, tomando mi cara entre sus manos y comenzó a besarme. Acto reflejo, me acerque más a él.

El roce de nuestros cuerpos mojados, era tan... diferente y adictivo. Era más suave y más erótico.

¡Con razón Inu insistía en bañarse conmigo!

Mi corazón latió desesperado en mi pecho, cuando tomo el jabón y comenzó a enjabonar mi cuerpo. Se lo quite de las manos y lo pase por su pecho, por su abdomen. Mis mejillas ardieron cuando lo pase por su prominente erección.

Tomo de nuevo el jabón y lo paso por mi espalda, mi cintura mis caderas...

Me volteo de nuevo, para quedar frente a él. Enrosco mis piernas en sus caderas y entro en mí, despacio, pero sin detenerse. Apoye mis manos en sus hombros anchos. Me recargo en la pared de azulejos, estaban fríos, por lo que arquee la espalda y entro con más facilidad.

No me sueltes, Inu.

Nunca - me beso con violencia. - ¿Me sientes, Gomy?

¿Que si lo sentía? ¡¿Que si lo sentía?!

¿Me sientes? - pregunto de nuevo, moviéndose con más energía dentro de mí.

Si... quiero más. - metí mi lengua en su boca y acelero a un más los movimientos de su pelvis.

Llegamos al punto máximo juntos. Termino dentro de mí, lo cual me dio una satisfacción aún más intensa que las veces anteriores. Cerré los ojos y de nuevo vi la hermosa luz.

Sentí morir de placer entre sus brazos, bajo el agua tibia de la regadera. Jamás me volvería a reír o negar, cuando Inuyasha sugiriera bañarse conmigo.

Inu seco mi cuerpo desnudo y mojado con una toalla y me envolvió en ella. Él se anudo otra, en la cintura.

Lo jalé del cuello y lo volví a besar, mientras lo arrastraba hasta mi cama.

¿Como podía desearlo de nuevo? Acabábamos de hacer el amor y ya necesitaba tenerlo entre mis brazos de nueva cuenta.

Me sentí como una verdadera delincuente, al hacer el amor con Inuyasha a la luz del día. Pero podía verlo con claridad. Sus labios, sus ojos... Dios, sus ojos eran tan hermosos. Las pestañas negras, los enmarcaban, haciendo que se vieran tiernos y soñadores. Sus labios llenos y carnosos eran deliciosamente suaves. El color de su piel era tan bonito...

Ame el contraste de mi piel blanca y pálida, con la suya bronceada y sedosa.

En pocas palabras era hermoso. Y en esos momentos solo era mío.