54 – LINDO SABADO

Tengo hambre - murmuro Inu acariciando mi mejilla.

Mire el reloj.

Son casi las once, bajemos a desayunar.

No de comida, Gomy. De ti. Quiero beber de tus labios - toco mis labios entre abiertos con la punta de sus dedos - quiero comer cada rincón de tu cuerpo... que estoy diciendo? ¿Como...? - gruño - Ni siquiera puedo... no sé cómo expresarme y demostrarte lo que siento por ti.

¿Porque no me lo demuestras?

No le dije dos veces. Comenzó a comerse mis labios en cuanto termine de hablar.

Me alegro saber que no era la única con esos pensamientos. Quería todo de él y quería que tuviera todo de mí.

Una hora más tarde, Inu estaba en mi armario eligiendo mi vestuario para ese día.

Eligió un shortcito azul marino, una blusa roja de tirantes con unas rosas azules bordadas al lado izquierdo. De zapatos, unas sandalias de plataforma rojas, Jimmy Choo.

¿No crees que, con esta ropa, me veré como las bailarinas que debían de estar ayer en el Bitten Apple?

Quiero ver tus piernas... me encantan tus piernas. En especial si están rodeando mi cintura.

Inuyasha!

Puso la ropa en mi cama.

¿Al menos puedo elegir yo la ropa interior?

Solo si te la puedo quitar en la noche. -enarco una ceja.

Cuenta con ello.

Te veo abajo - me dio un beso húmedo y violento que me dejo un tanto, mareada.

Desayunamos en la cocina. Cuando yo baje, el ya estaba ahí. Me tarde en arreglarme, para que no se viera muy sospechoso que hasta en fin de semana, bajábamos juntos a desayunar.

¿La pasaron bien ayer? - pregunto papa entrando con un vaso vació.

¿Sabías donde estábamos? - pregunte alarmada.

¡Claro! Kirinmaru me aviso desde el miércoles.

Ah.

¿Y qué van a hacer hoy?

Inuyasha y yo nos miramos fugazmente.

Tarea - respondí.

Supongo que yo también - contesto Inu.

Eso no está bien... Tengo entradas para todos los partidos, conciertos, obras, fiestas... lo que ustedes elijan. Vayan al estudio y escojan a donde quieren ir. Siempre me llegan y nunca las uso. Incluso por qué no venden entre sus amigos las que no utilicen, o regálenlas, subástenlas, hagan lo que quieran con ellas. Diviértanse, son jóvenes, siempre están encerrados en sus habitaciones estudiando - si claro, estudiando papa - Salgan, ¡diviértanse!

Era el discurso más largo que le había escuchado decir a papa esa semana. Mas bien no lo había visto en toda la semana.

Todos ya tenían planes, por lo que Inu y yo decidimos ir a la fiesta de lanzamiento del nuevo disco de Christina Aguilera. No conocíamos a nadie, pero no nos podíamos comportar como novios.

Bebimos unos tragos, bailamos un buen rato y regresamos a casa.

Apenas habíamos cerrado la puerta de nuestras habitaciones, cuando ya nos estábamos besando. Las hormonas no nos dieron tiempo de desvestirnos, ni mucho menos llegar a mi cama, ni a la de él.

Desabotone su pantalón, mientras Inuyasha me quitaba la pequeña tanga de encaje.

¿Traías esto puesto y no me lo dijiste? - susurro aún más excitado. -Eres una niña mala.

Me reí muy bajito.

Acaricio mi entrepierna y con la respiración agitada y áspera acaricio mi húmedo interior.

Mi vida ya estas lista.

Si... - tome su miembro endurecido y lo ayude a que entrara en mí.

Me apoyo en el marco de las puertas compartidas.

¡Eres deliciosa, Kagome!

Baja la voz, Inu

No me importa.

Lo bese para que dejara de hablar.

Subió mis piernas a sus caderas, como lo había hecho en la mañana, en la ducha.

Si... sí Inu... no te detengas.

No pienso detenerme.

Lo que más me gustaba era como se movía dentro de mí, y al hacerlo me acercaba más a esa luz. ¿Qué es lo que era? ¿Era real o lo imaginaba?

Me aferré aún más a sus hombros, cuando sentí que estaba a punto de terminar.

Gomy, Gomy. Oh Dios! - me apretó a un más a él.

Me bajo con cuidado, pero sentía las piernas de chicle.

Me deje caer a su lado en el piso. Estaba agotada, pero quería más. Nunca me era suficiente.

Me quite la chaqueta negra de piel, el vestido rojo de straple y los zapatos. Me quite el sostén, lo lance a su cara y camine hasta mi cama.

¿Vienes? - pregunté una vez que estuve cubierta con la sabana.