66 – FIESTAS CON LOS MORBOSOS

Yue y Kirinmaru trataron de convencerme de hablar con Kikyo. Yo ya estaba algo cansada del tema. Al final aceptaron mi decisión y me pidieron perdón de nuevo en el nombre de su hija.

Tsubaki y Kouga aun no podían creer que su Tia hubiera regresado y mucho menos que sus abuelos la hayan recibido con los brazos abiertos.

Según lo que mis primos me contaron, sus padres no aprobaban que ella se estuviera quedando en casa de mis abuelos. Incluso se había cancelado el viaje a Suiza, por el regreso de Kikyo.

Tsubaki... no te enojes, pero eso a mí no me interesa. Así que no hables de ella en mi presencia.

Lo siento, pero solo quería que supieras que nadie en la familia, le dio la bienvenida que ella esperaba.

Excepto sus padres - intervino Kouga.

Pero todos los demás, estamos de tu lado - concluyo mi prima.

No hay bandos, Tsubaki. Pero... gracias.

Se abalanzo sobre mí y me abrazo hasta casi estrangularme.

Yokoi y Patrice Minamoto, nos dejaron la casa para nosotros solos. A la fiesta acudieron los mismos de siempre: Bankotsu, Candy, Hakudoshi, Hoshiyomi, Kanna, Tsubaki, Kouga, Inuyasha y yo; y por supuesto nuestros anfitriones: Ayame y Byakuya.

Kanna y yo comimos pizza al igual que los hombres, lo cual no le gustó mucho a Tsubaki y a Aya.

¡Qué asco! ¡¿Porque comen eso?! - murmuro mi pequeña amiga, haciendo gestos.

¿Esto? - Kanna le dio un gran bocado a su rebanada de pizza y alejándola de su boca, para que el queso derretido se estirara.

¿O esto? - le quité un pepperoni a mi rebanada y lo metí a mi boca con extremada lentitud.

Ayame hizo cara de asco.

¿O esto? - Kanna le puso aderezo ranch a su pizza, haciendo que Tsubaki y Ayame casi salieran corriendo.

Salud - choque mi rebanada con la de Kanna.

Salud.

Hoshiyomi, Hakudoshi y Inuyasha se rieron de lo absurdo de la situación.

Tomamos unas cervezas y bailamos en la sala, con la música a todo volumen. Luego jugamos a verdad o reto. Algunos retos y preguntas eran graciosas, otras muy subidas de tono. Como causarle una erección al novio en menos de cinco minutos, o en mi caso a Hakudoshi. Me sorprendió que respondiera casi al instante; apenas me había sentado en su regazo y le dije cualquier cosa en el oído, cuando me levante asustada de sus piernas.

Hakudoshi cerró los ojos avergonzado y de sus mejillas parecía que iba a salir fuego.

Mas tarde Ayame me pregunto:

¿Si Inuyasha no fuera tu hermano, tendrías sexo con él?

No me hice la asustada, volteé a ver a Inu con aire crítico. Lo mire de arriba a abajo.

Si, por que no.

Todos comenzaron a aullar como en la casa de Hakudoshi y Kanna.

Luego de un rato, Byakuya reto a Inuyasha.

Te reto a que beses a Kagome. Y no como el besillo insípido que le diste en la casa de los Takahashi, sino un beso como este...

Agarro a una desprevenida Tsubaki de la nuca y la beso con violencia y pasión. Mi amiga quedo algo atontada por tal beso.

¿Porque hacen eso? - pregunte enfadada - ¿Porque les gusta lo morboso? Inuyasha no te reto a que besaras a tu hermana o sí?

Nosotros somos hermanos de sangre y ustedes no - replico Ayame.

además, serian la parejita más linda y popular si ustedes fueran novios - Tsubaki junto sus manillas ilusionada.

Somos hermanos, nuestros padres están casados y vivimos en la misma casa - concluí.

Ninguno dio su brazo a torcer y Inuyasha no fue de mucha ayuda.

Perdón Gomy - murmuro con una falsa disculpa en sus ojos, mientras se acercaba más a mí. - Es un reto y tengo que cumplir, conoces las reglas.

Suspire teatralmente y me acerque a el hasta quedar de frente.

Asquerosos - masculle enfadada - Démosles a los niños lo que piden.

Inu asintió. Poso su mano izquierda en mi espalda baja y la mano derecha en mi nuca. Unió nuestros labios y me beso como de costumbre. Me pego a su cuerpo con un gruñido algo salvaje. Subí mis manos a su cuello mientras su lengua y la mía danzaban con lujuria y sincronía.

Me pareció que ya era suficiente, o sino terminaría por desvestirlo y me separe de él. Me senté en mi asiento, limpiando despectivamente mis labios, con el dorso de mi mano.

Nadie dijo nada, solo se miraban y nos miraban.

¿Saben qué? Esto ya me aburrió. Feliz navidad, feliz año nuevo... y nos vemos en enero. - me levanté de nuevo y me dirigí a la puerta.

Tome mi abrigo y mi bolso. Salí de la casa de los Minamoto y caminé sola por unos cinco minutos. Inuyasha me alcanzo con facilidad una calle después.

¿Estas enojada?

No.

¿Segura?

Segura... más bien estoy excitada.

Inuyasha soltó una carcajada.

Y no eres la única - replico.

Doblamos la esquina y lo tome del brazo.

Esto me gusta - murmure recargando la cabeza en su hombro, el cual alcanzaba por las botas tan altas.

¿Que te gusta? ¿Caminar con este frío y la nieve?

No, esto. Poder caminar a tu lado del brazo, sin escondernos. - suspire

Te quiero.

Y yo a ti - beso mi cabeza.

Continuamos caminando abrazados por las calles nevadas de Manhattan. Parecía una escena de alguna de esas películas, que tanto nos gustan a las chicas. Solo que en esta película los protagonistas no iban a tener un final tipo: Y Vivieron Felices Para Siempre.