Advertencia:
🔺Los personajes no me pertenecen, son de Kōhei Horikoshi.
🔺No existe relación entre los acontecimientos de esta historia y el desarrollo del manga o el anime.
🔺Cambio de personalidad de los personajes.

Espero que lo disfruten.


Armario de suministros.

Izuku no pudo evitar sonreír burlón, el único momento en el que su novia mantenía su preciosa boca cerrada era cuando estaban de esa manera, él dentro de ella.

Mei mordió más fuerte la camiseta entre sus dientes pero no pudo detener los gemidos que escapaban de su garganta, las embestidas en su interior eran cada más rápidas y profundas, sus paredes empezaron a palpitar a su alrededor, apretándolo.

Midoriya soltó una maldición cuando la sintió ordeñarlo, el orgasmo arrasando con ella, haciéndola lucir jodidamente sexy con el pelo alborotado y las mejillas enrojecidas, sus pechos aún rebotando con sus embistes, los pezones ya erguidos relucían húmedos por sus besos.

Mei se sacó la tela de la boca y lo tomó de los hombros para hacerlo caer sobre ella, su boca yendo a su hombro para morderlo, sus piernas se enredaron en sus caderas y levantó las suyas para permitirle llegar más profundo, provocándolo para que también se dejara ir.

El peliverde la beso y se corrió en su interior, dando una última embestida que los sacudió a los dos; se sostuvieron el uno al otro mientras pasaban los espasmos de placer. Izuku lamió sus labios resecos y le acarició el pelo rosa con ternura, sus ojos fijos en esos ojos dorados tan extraños y fascinantes para él.

- Si querías follarme solo tenías que pedirlo. - Le dijo sin vergüenza cuando al fin sus respiraciones se calmaron, sus corazones volviendo a su ritmo normal. Midoriya la ayudó a ponerse de pie mientras se reía, sus ojos no perdiendo de vista cómo se vestía frente a él.

- Lo siento. - Se abrochó el pantalón y se acercó a darle otro beso, ayudándola a abrocharse los botones de la camisa, ahora húmeda y más allá de arrugada. - Es que te extrañaba demasiado. - Sorprendentemente, su sexy novio aún tenía la capacidad de sonrojarse, por lo que se rio cuando vio las mejillas rojas del héroe. Sin embargo no podía culparlo.

Hacía más de un mes que Izuku Midoriya se había graduado oficialmente de la UA y había salido al mundo a cumplir su rol de héroe, las agencias se habían estado peleando por él y había sido duro para el recien graduado tomar una decisión con respecto a cuál agencia elegir, a pesar de su predisposición a unirse a la agencia de All Might, también le habían hecho dudar las grandes ofertas que había recibido.

Ella, por supuesto, tenía el mismo tiempo de graduada, pero no había sido tan complicado su proceso. Había entrado a la agencia de Hawks, trabajando arduamente para crear equipos de último modelo para los héroes. Era este nuevo paso dentro de la vida adulta lo que los había mantenido alejados el uno del otro durante todo ese tiempo, comunicándose solo por teléfono y, cuando había sido lo suficientemente afortunados, tener videos llamadas de no estar muy cansados.

Era gracioso como sus agencias parecían haberse confabulado para no darles tiempo libre el mismo día por lo menos, pero ambos eran nuevos, y tenían a flor de piel el deseo de hacer ver su valía a los demás.

Por esa razón Midoriya prácticamente la había atacado nada más verla entrar por la puerta de su agencia, que ella estaba visitando para una reunión. El peliverde había esperado impaciente el tiempo justo para que terminara su reunión con el equipo acordado antes de arrastrarla a un armario de suministros y hacer el amor justo allí.

- No tienes que disculparte, yo también te extrañaba mucho. - Susurró mimosa contra sus labios envolviendo sus brazos al rededor de su cuello para darle otro beso.

Izuku mantuvo el beso suave, simplemente acariciándola con sus labios, sus lenguas saliendo de vez en cuando a encontrarse de manera dulce. La beso hasta que les faltó el aliento y apoyo su frente contra la suya cuando se separaron.

- Te amo. - Le dijo el héroe de pelo verde a su novia mirándola intensamente a los ojos, sintiéndose afortunado de tenerla, de que esa chica atolondrada, entusiasta, inteligente y decidida fuera suya.

- También te amo, Izuku bobo. - Respondió riendo juguetona, ella no era tan buena expresando sus sentimientos como él, pero nunca había dudado de que así era. Ambos estaban locamente enamorados, y por eso se atrevería a pedirle que se mudara con él ese día.

- Tengamos una cita esta noche. - Demandó quitándose su abrigo para ponérselo a ella, tapando la camisa estropeada. Ella se acomodó el pelo lo mejor que pudo y salieron tomados de la mano, aliviados al ver el pasillo vacío.

- De acuerdo.- Aceptó de buena gana, sonriendo. Esperaba seguir pasándolo así de bien en la noche con él.