69 – POOL PARTY
Cuando regresamos al St. Meyer todo seguía igual con las parejitas. Y Hoshiyomi y Kanna aun suspiraban el uno por el otro, en secreto.
Lo que me pareció realmente extraño, fue que Hakudoshi no se me despegara para nada. Creo que había tenido efectos secundarios la erección que tuve que causarle en el juego Verdad o Reto. A donde quiera que volteara, ahí estaba el rubio y lindo chico Takahashi.
Para el cumpleaños diecisiete de Inuyasha, organice una gran fiesta en la piscina, a la cual solo se podía entrar con invitación. Mi fiesta en septiembre en parte fue un éxito por esa razón; si habías sido invitado, significaba que estabas aprobado por nosotros: Los populares, como decía Tsubaki Y Aya.
Todo el mundo se moría por ir a la fiesta de Inuyasha, él quiso que invitáramos a medio mundo, pero tuvimos que recortar la lista de invitados, porque si no ya no sería un evento exclusivo.
Me compre un diminuto traje de baño de dos piezas, color azul marino -por supuesto-. Papa consiguió que Foo Fighters tocara en la fiesta. Los técnicos llegaron desde temprano, antes de que Inu se despertara, para que no viera la sorpresa. Papa dejo que sirviéramos alcohol, aunque Joka no lo aprobó. Miroku se ofreció a preparar varios litros de la asquerosa bebida verde, que nos dio tiempo atrás. Cosa que le agradecí, porque conociendo a nuestros compañeros lo más probable es que se pusieran realmente ebrios.
Algunos invitados llegaban sin invitación, pero Miroku tenía una lista y si estabas en ella bienvenido y sino... ¡lo siento!
Hubo gritos y aplausos cuando la banda entro al lugar, se dirigieron hacia donde estaba Inuyasha y lo felicitaron. Mi pobre hermano no supo ni que hacer, reacciono cuando el grupo termino de tocar la primera canción.
¡La pasamos increíble! Gracias al cielo, Kikyo no apareció como todas las tardes. También iba al St. Meyer a la hora de la salida. El único acosador que vi ese día, fue el rubio Takahashi, que no se quería despegarse de mi lado, como una pequeña sanguijuela. Claro que Kanna se burló de mi hasta lo imposible.
Nunca le había dicho nada a mi amiga acerca de su amor platónico, pero ese día ya me había hartado.
Al menos tu hermano hace algo, no como tú. Siempre estas suspirando por Hoshiyomi y nunca le dices nada. - hasta dejo de respirar.
Me levante de mi asiento junto a ella y camine hasta donde estaba Inu.
¿Te diviertes?
Mucho. ¡Gracias! ¿Porque no me habías dicho que ellos vendrían? - señalo a los Foo Fighters.
Porque era una sorpresa.
De nuevo gracias.
De nada - choque mi cerveza con la de el, a modo de brindis.
¿Como vas con tu novio? - emarco una ceja.
¿Cual novio?
¡Por favor! Hakudoshi te sigue a todas partes como perrito faldero.
No es mi novio - mire a Hakudoshi en la piscina jugando voleibol con los demás.
¿Te gusta?
No.
¿Porque no?
No es mi tipo, Inuyasha.
¿Entonces... cuál es tu tipo?
Altos, ojos oscuros, cuerpo atlético... pero sobre todo... morenos como tú. - le guiñe el ojo y camine hacia donde estaban Tsubaki y Ayame.
Me di cuenta muy tarde de que Inu me había seguido. Me tomo en brazos y salto a la piscina.
Nooooo! - fue lo único que pude decir.
Por suerte el agua estaba calientita.
Salí a la superficie y le avente agua con mis manos, riéndome; pronto comenzamos a jugar como niños chiquitos, pero me detuve. Teníamos muchos testigos y las cosas podían salirse de control rápidamente y terminaríamos besándonos frente a los invitados.
Cuando el alcohol se acabó, Miroku y Sango comenzaron a repartir la bebida grumosa, la cual fue bien aceptada por la mayoría; no querían llegar en esas condiciones a su casa. Lo último que querían era que se les prohibiera asistir a nuestras fiestas. Ya nos habíamos ganado una buena reputación por ellas. Según por lo que escuche, las fiestas de los Higurashi-Taisho eran de las mejores a las que hayan asistido.
Como era de esperarse el lunes en el colegio, todos hablaban de la fiesta de Inuyasha. Y también como era de esperarse... Kikyo me esperaba fuera de la escuela a la hora de la salida. Inuyasha me abrazo alejándome de ella y me ayudo a entrar al auto, mientras Miroku la detenía para que no se acercara.
Papa estaba considerando seriamente ponerme un guardaespaldas, pero me parecía excesivo. Pero si las cosas seguían así... tal vez eso sería lo mejor.
