74 – DIAGNOSTICO Y MEDICAMENTO

Abrí los ojos y vi de nuevo el techo verde pistache, de la habitación del hospital.

Era domingo.

Desde el lunes tenía pegados a mí, todos aquellos aparatos que monitoreaban mi salud. Desde el vienes no estaba atada a la cama. Y tenía dos semanas hundida en el agujero más negro y más profundo del mundo y del cual temía nunca salir.

No había hablado con el psiquiatra al respecto, solo le dije que me sentía sola, cosa que era verdad. El hombre me preguntaba constantemente si recordaba algo, sobre aquel oscuro día en que intente quitarme la vida, inconscientemente.

No recordaba el hecho en sí, solo un dolor profundo y una soledad infinita que no me dejaban ni respirar. Al doctor le llamo la atención que me hubiera cortado mis muñecas con el vidrio de una fotografía mía y de Inuyasha. En verdad no recuerdo eso, pero era una fotografía de nosotros dos en la pasada fiesta de año nuevo.

El psiquiatra le dijo a Joka y a mi padre que yo no corría peligro de intentarlo de nuevo, ya que tal vez los sedantes que me administraron tuvieron que ver, además porque no recordaba. Los sedantes que me dieron eran muy fuertes y no eran aprobados en menores de edad. Así que si me hubiera muerto hubiera sido negligencia médica y no un suicidio como tal.

Cuando me dieran de alta, le pediría a papa que me mandara a un internado en Francia. Entre más lejos estuviera de Inuyasha, mejor. Así cada quien continuaría con su vida.

Él me había dejado y tenía que respetar su decisión.

¡Además... para lo que yo le importaba!

Ni una sola vez lo había visto desde aquel domingo, en que me arranco el corazón y me dejo desangrando en mi habitación.

En ese momento le agradecí al cielo por haberme sellado la boca, cada vez que estuve a punto de decirle te amo.

¿Despertaste? - pegue un brinco cuando escuche su voz.

¿Que haces aquí?

Te traje esto - se acercó a mí y tomo mi mano derecha.

Me encogí y retire la mano, su contacto me hacía daño.

Todo... esto, es mi culpa y de nadie más. Y lo peor, es que no eres la única que está muriendo. - murmuro alejándose de mí.

Voltee el rostro para que no me viera llorar.

¿A qué viniste?

A pedirte perdón... de rodillas si es necesario.

¿Por qué? ¿Porque te remuerde la conciencia?

¡Porque te quiero!

Bonita forma de quererme.

Se perfectamente que no me quieres de la misma manera en que yo a ti. Por eso... te deje ir. No quería que te sintieras amarrada a mí, solo por compasión.

¿Que no lo quería?

¡Estaba muriendo por el! Literal y figurativamente.

Estaba muriendo de amor por él, ese era el diagnostico que los doctores no habían encontrado.

Te quiero Kagome. Quise ser alguien honesto, alguien bueno. Una persona que no fuera egoísta, como lo he sido todos estos años en que solo te he querido para mí. Tienes derecho de estar con alguien que tú quieras... Te mereces a alguien con quien puedas caminar tomada de la mano y que te bese en público. Alguien...

¿Eso es lo que quieres? ¿Que ande con otro frente a ti? - Aquello era absurdo!... a menos que... -Tu... ya no me... quieres, ¿verdad? No sabes cómo terminar conmigo... de nuevo e inventas estupidez y media...

¡Claro que no! - se acercó más a mi - Te quiero más que a mi vida, solo quise que fueras feliz.

¿Crees que soy feliz ahora? ¡Mírame! – levante mostrándole mi muñeca vendada

Si eres tú el que quiere una relación publica con alguien más, admítelo. Lo entenderé y saldré de tu vida para que seas feliz - limpie mis patéticas lágrimas.

¡Yo no quiero eso! ¡Te quiero a ti! No me importa que solo sea temporal y por las noches solamente. Quiero que seas feliz, solo eso.

¿Y pensaste que sin ti seria feliz? - llore de nuevo.

Te seguí... el sábado - dio la vuelta y miro por la ventana de la habitación.

¿Que?

Vi como actuabas con Hoshiyomi. Sonreías, se tomaron de la mano...

Y por eso creíste que... Todas las veces que te dije que te quería, ¿qué pensabas que era Inuyasha? ¿Crees que te cambiaría por un novio de verdad? Te juro por los más sagrado, que si eres tú el que quiere una novia publica o si encontraste a alguien más... me alejare de ti, aunque muera.

No quiero a nadie más. Te quiero a ti. - me miro de nuevo.

¿Entonces porque me dejaste? Eres lo único que tengo y te fuiste. Suena muy dramático... pero estoy muriendo sin ti y es la verdad.

Inuyasha se acercó a mí y tomo mi cara entre sus manos, borro mis lagrimas con sus labios, pero las suyas cayeron sobre mi rostro.

Te juro que no era mi intención ocasionar todo este desastre. Yo solo quería que fueras feliz - susurro pegando su frente a la mía.

Te amo, Kagome.

¡No lo digas, Kagome! Has de cuenta que no lo escuchaste. ¡No lo digas!

Te amo, Inuyasha.

Noooo!

¡Era el peor monstruo egoísta del mundo! Me iba a ir al infierno, pero esas palabras eran la medicina que mi corazón roto necesitaba, para seguir latiendo un poco más.

Lo amaba y lo amaría por siempre.

Los doctores no sabían que enfermedad era la que yo tenía, o porque estaba en esas condiciones. Todos los estudios habían salido normales, incluso los psicológicos, en donde se suponía que tendría que salir loca de remate. Pero lo que yo tenía no salía en ninguna radiografía, tomografía o cualquier cosa que termine en fía... Estaba enferma de amor.

Tenía un caso grave y crónico de amor enfermizo.

Estaba total y perdidamente enamorada de mi hermano. Lo amaría hasta el día de mi muerte...

De su bolsillo saco mi brazalete y lo coloco en su lugar correspondiente.

Te amo - repitió - desde el primer día en que te vi.