-Septiembre 11 de 2022.

Me desperté entusiasmada, pues hoy era mi cumpleaños. Hace más de nueve años que madure, pero eso solo fue en el exterior, sí, mis caderas se ensancharon, mis pechos crecieron y otras partes de abajo de mi espalda también, pero no hubo más cambio, durante los siguientes siete años mi personalidad creció como la de una adolescente normal, al mismo tiempo que el de cualquier otra chica, sin embargo, el romance no ha sido algo que me interesé, aun ahora en mi mente solo tenía algo presente y ese algo era comer pastel y divertirme mientras abría los regalos.

Un día antes mi Jacob (como le digo de cariño) me obsequió un brazalete que según él tiene un significado muy especial. Años atrás él había querido regalármelo, pero no fue posible por diferencias con mi padre, sí, recuerdo bien ese día y la discusión que mantuvieron.

-Aún es muy joven, Jacob, pueda que su físico sea el de una chica de diecisiete, pero su mentalidad es de una niña de siete- dijo mi padre mientras miraba seriamente a Jake.

-Renesmee ya está lista Edward, ya no quiero esperar más-respondió Jacob enfadado.

-Aún no-contesto mi padre mientras se marchaba.

Con una gran lentitud me levanté de la cama y caminé al tocador para asearme. Después de haber terminado con mi rutina mañanera me dispuse a vestirme, para mi suerte contaba con un sin fin de prendas, que mis tías me han obsequiado a lo largo de los años. Luego de arreglarme salí no sin antes practicar mi bloqueo mental (lo cual es sumamente necesario si tu padre puede leer la mente), desde hace dos años que lo he logrado hacer y ninguno de mis padres se ha dado cuenta.

No mentiré el mero hecho de poder hacerlo me hace sentir poderosa Salí de mi habitación y me encontré con mi madre quien me abrazo fuertemente al verme.

-¡Feliz Cumpleaños, mi chiquita!- me dijo mientras acariciaba mi cabello con sus gélidos dedos.

-Acá está la bella durmiente-pronunció mi padre mientras me alzaba en sus brazos.

-¡Gracias, papá!- le respondí mientras rodeaba mis brazos en sus hombros.

-No es nada- dijo en voz alta mientras me guiñaba el ojo.

Después de varias muestras de cariño llegamos al comedor, el cual para mi asombro estaba adornado con globos rosa y blancos acompañados de listones en los mismos tonos.

-¡Feliz Cumpleaños Nessie!- dijeron en coro mis tíos y mis abuelos.

Todos estaban ahí, tía Alice, tío Jasper, tío Emmett y mi amada tía Rosalie, también se encontraban mis abuelos Carlisle, Esme y Charlie junto con su nueva esposa Sue.

Ese fue uno de los mejores días de mi vida bueno lo fue hasta que Jacob llegó. Ese día pude sentir que algo había cambiado, su abrazo fue más prolongado, sus manos que antes se posaban en mis hombros ahora se apoderaban de mi cintura apretándome y hasta podría jurar que olfateó mi cabello. Mi cuerpo se paralizó y me embargo una sensación nauseabunda.

El resto del día paso tranquilo, pero Jacob no se alejó de mi lado ni por un minuto. Al terminar la celebración me dispuse a descansar, mi madre me arropo mientras se recostaba a mi lado.

-¿Y mi papá?- pregunté medio dormida.

-Está hablando con Jacob- respondió mientras me miraba con ternura.

No sé por qué, pero al escuchar esas palabras sostuve el aliento mientras mis entrañas se enfriaban.

--3 meses después--

Han pasado casi tres meses desde mi cumpleaños y las cosas han cambiado aún más, Jacob está todos los días a mi lado como antes, pero sus ojos me ven diferente parece ser que la ternura que emanaba de ellos se ha esfumado y en su lugar me da una mirada larga cargada de algo más que cariño, sus manos que antes se limitaban a mis hombros ahora se han vuelto aventureras y han descendido a mi espalda e incluso más abajo.

Sus atenciones son diferentes pues también me invita al cine y me lleva rosas, cosas similares a las que hace un pretendiente aunque no puedo creer eso, Jacob me ha visto crecer; Dios ha cambiado mis pañales, él no puede verme como a una mujer.

¿O, sí?

-Nessie, tenemos que hablar, ven- escuché decir a mi padre.

Por algún motivo su voz se escuchaba tensa, seguí el sonido de sus palabras y llegué a la sala en donde estaba toda mi familia incluido Jacob. Sus rostros me miraban en una mezcla de seriedad y preocupación.

-¿Qué pasa?- esbocé con preocupación al notar lo anterior.

-Ha llegado una carta de Volterra- dijo mi abuelo Carlisle con tono sereno.

"Volterra", el lugar de mis pesadillas, allí viven el clan más poderoso de vampiros quienes hace más quince años vinieron a Estados Unidos con el único propósito de matarme. Afortunadamente y gracias a mi tía Alice junto con un híbrido llamado Nahuel, las cosas no pasaron a más y cada clan regreso a su hogar sin un rasguño.

-Ellos desean ver tu desarrollo y analizar si sigues siendo un peligro- siguió diciendo Carlisle, mientras mi corazón se aceleraba.

-No puede ir, esos chupasangres le harán daño- escuché decir a Jacob con furia.

-Debe ir, de otra manera estaremos cometiendo rebeldía- le respondió mi padre mientras posaba sus ojos en él.

-¿Y si le hacen daño?- interrumpió la dulce voz de mi tía Rosalie.

-¡No lo harán, ya lo he visto!- vociferó la aguda voz de Alice, mi otra tía.

-Iremos, ya está decidido. Esme y yo la llevaremos- expresó con seriedad Carlisle.

-Y no Jacob, tú no puedes ir- agregó mi padre.

-- Tres meses después--

-Volterra, Italia…

Hace apenas dos días habíamos llegado a Italia, el viaje fue agotador pues de la capital Roma para Volterra hay otras cinco horas de vuelo. Al llegar pude observar el castillo en donde reside el clan Volturi, es gigante y sombrío parece sacado de un libro de misterio.

Mientras ingresábamos por los pasillos vi acercarse a dos figuras, eran dos hombres vestidos de manera elegante, uno era del tamaño de mi abuelo mientras el otro era gigante, más alto que mi tío Emmet y él mide 1,90. Nos indicaron el camino para entrar a la sala principal donde los jefes del clan nos esperarían.

-El alto es Félix y el otro es Demetri-susurró mi abuela en mi oído -Nunca confíes en ellos- termino de agregar mientras caminábamos.

Al llegar a las puertas de la sala principal Félix nos detuvo, los maestros tenían una audiencia y teníamos que esperar unos minutos. Mis abuelos se sentaron en los sillones de la sala, mientras yo me quedé parada, no podía sentarme, los nervios recorrían mi cuerpo y helaban mis órganos.

Necesitaba una distracción, por eso caminé por toda la habitación hasta llegar a una gran ventana, al acercarme pude ver a dos figuras a las afueras del castillo, en su jardín para ser más específica. Una de ella pertenecía a una chica como de mi edad, con rubios cabellos y una cara angelical, esta rodeaba con sus brazos a la otra figura, una masculina que era considerablemente más alta que la de ella. Me quedé quieta mientras las observaba fundirse en un dulce abrazo, se podía percibir la ternura y el amor del cual estaba cargado; el rostro de la chica (que estaba de cara hacia donde estaba yo en la ventana) reflejaba una calma indescriptible, haciéndome sentir celosa de su estado, pues a mí los nervios me consumían.

De repente la muchacha alzó la cabeza y su mirada se dirigió a la ventana donde yo estaba, así que me escondí detrás de la cortina; la otra figura, la masculina, se volteó con dirección a la ventana al ver la acción de la chica…… Y ahí mi mundo se detuvo.

De repente los sonidos mermaron, la ansiedad que antes me mataba había desaparecido por arte de magia, sentí como si algo dentro de mí se quebrará y fuera arrancado de mi ser, pero por muy inexplicable que pareciera al mismo tiempo esto era reemplazado por algo más fuerte, más profundo y cálido que recorría todos los rincones de mi cuerpo hasta llegar a mi corazón. Gracias a mi visión vampírica pude divisar unos ojos color borgoña que se posaban debajo de unas cejas pobladas y bien definidas, a estas las acompañaban un juego pestañas largas y curvadas, baje mi mirada hasta toparme con una nariz recta y delicadamente formada.

-¡Oh, cuan adorable es!- pensé.

Mis ojos siguieron su recorrido encontrándose enseguida con un arco de cupido que hacia guardia sobre una boca color carmín, esta estaba constituida por un par de labios llenos, los cuales me parecieron las mismísimas puertas del Edén. Seguí descendiendo hasta lograr observar un…

-Nessie, Nessie. ¿Cariño, estás bien?- la voz de mi abuela me saco de mi fantasía.

-¿Qué? Que diga, ¿sí?- conteste balbuceando.

-¿Estás bien? Parece que te quedaste absorta - me preguntó con la ternura que la caracteriza.

-¡Sí, si lo estoy! Solo estaba observando el jardín- mentí tratando de controlar mi voz.

-Bien, porque es hora de entrar a la audiencia- hablo mi abuelo un tanto ansioso.

Las puertas del salón principal se abrieron de par en par, los nervios que habían estado anestesiados por la belleza de aquel misterioso muchacho volvieron a resurgir, solo podía ver al piso mientras me acercaba. Aún con temor alcé la mirada y pude observar a tres hombres, uno era joven de cabello rubio y mirada impasible, el otro era mayor parecía de más de cuarenta años su cabello era castaño y su mirada desolada. Al centro se encontraba el líder llamado Aro, su rostro demostraba un anormal entusiasmo, mientras los observaba temerosa, mis ojos se percataron de una cara galante; era el chico que había visto en la ventana.

Mi corazón parecía ralentizarse, el ruido de la sala volvió a menguar y aquella placentera sensación volvió a mi cuerpo, pareciera que una especie de paz y emoción acaparó todo mi ser.

-Querida Renesmee-la voz de Aro hizo eco en la sala sacándome de mi pequeña fantasía, voltee a verlo, pero su cara que antes estaba entusiasmada poseía una expresión de sorpresa mientras intercambiaba miradas con sus hermanos.

-Ven acá- me dijo mientras yo me acercaba hacia él.

Mi padre me había dicho que Aro tomaría mi mano y al tener el contacto con ella, vería todo y sabría todo de mí.

-¿Puedo?- me preguntó mirándome a los ojos.

-Claro- le respondí mientras le extendía mi mano derecha. Al entrar en contacto pude sentir su poder, parecía que estaba desnuda delante de él, toda mi vida y mis pensamientos ahora eran suyos.

Después de unos segundos soltó mi mano mientras volteaba en dirección a Marcus, el otro líder de cabello castaño.

-¡Quien lo dirían!- se escuchó la profunda voz de Marcus.

-¡Sorprendente giro!- mencionó el rubio Caius mientras me observaba con una expresión un tanto burlesca.

-¡Fascinante!- termino de añadir Aro mientras miraba al joven que se había robado mi atención.

-Mi querido Carlisle, he visto el nacimiento de una alianza entre nosotros- volvió a hablar Aro mientras en un acto imposible su rostro se entusiasmaba aún más.

Volví mi mirada hacia mis abuelos quienes con rostros descuajados observaban a Aro.

-Aro debemos hablar a solas- exclamó Carlisle.

-Claro, por favor Alec, haz que todos abandonen la sala. Incluyendo a nuestra querida Renesmee- pronunció Aro mientras observaba al mozo.

"Alec" que bello nombre, al fin ese rostro tiene una denominación. El chico del jardín, no, Alec, bajo de las gradas pasando por mi lado, ordenando por medio de un ademán que todos salieran.

-Tú también- lo escuché decirme.

Su voz es áspera y profunda, quien diría que una cara tan inocente y dulce podía emitir un sonido tan varonil.

Lastimosamente sus ojos no me dedicaron ni una mirada, con el corazón pesado por tal gesto lo seguí a las afueras del salón. Al salir busqué con la mirada a Alec, pero este estaba entretenido hablando con la rubia del jardín. Observándola bien pude ver que su rostro guardaba muchas similitudes con Alec, eso sí sus rasgos eran más femeninos y sus labios eran más llenos.

De repente escuché un portazo y enseguida salieron mis abuelos con una expresión digna de un velorio.

-Nos vamos- dijo Carlisle con un tono bastante serio.

Mi abuela me agarro de la mano y me jaló de una manera inusual.

-Nessie, debemos irnos pronto- susurro en mis oídos, como sí los demás no tuvieran una superaudición.

De repente íbamos caminando a una velocidad vampírica y pude sentir sobre mí la mirada de todos en la sala, no pude evitar voltear a ver, en ese instante mis ojos se encontraron con los suyos y pude ver que en ellos algo nacía pues sus pupilas se dilataron. De pronto sentí un jalón que arrancó mi mirada de Alec y la poso en mi abuela.

-Camina más rápido Nessie- dijo mi abuela mientras apresuraba el paso.

Salimos rápidamente del castillo hasta el hotel, en donde mis abuelos empacaron rápidamente nuestras pertenencias. Esa misma noche y sin esperar al amanecer, nos marchamos de Volterra para nunca volver.

-Forks. Enero 2023

El regreso a casa fue muy silencioso, nadie hablo del tema ni siquiera mis padres, siendo su única solicitud que no hablará con Jacob ni con ninguno de lo sucedido en Volterra. Sin embargo desde mi partida del castillo se había alojado en mi corazón una tristeza profunda, se sentía como si parte de él se hubiera quedado allá y este en un acto desesperado me llamará para rescatarlo, pues sentía que una fuerza sobrenatural me atraía hacia Volterra, hacia Alec.

Mi tío Jasper(cuyo poder es percibir y manipular los sentimientos de los demás) me observaba con cierta pena pues sabía de mi pesar. Pese a lo que sentía trate de seguir adelante,convenciéndomede que lo que había pasado en Volterra con Alec no era más que la reacción de mis hormonas al ver a un chico apuesto.

En el fondosabíaque esto no era cierto, que era algo mucho más profundo y que se quedaría para siempre…

-Marzo

Seguí con mi vida, tenía planes que había dejado pendientes y era hora de trabajar en ellos. Lo primero era empezar mis estudios sobre la biología y anatomía de los vampiros. Suena raro, lo sé, pero desde que tengo razonamiento me he interesado por los de mi clase, me emociona poder saber acerca del cuerpo y de como este cambia variando de la dieta y las costumbres de cada clan además deseo escribir de los híbridos como yo. Somos una especie nueva y nada estudiada.

Con ayuda de mi abuelo Carlisle que es doctor (si un vampiro doctor) he empezado a escribir acerca la biología de loshíbridosbasándomeenmí, en los cambios que he experimentado en mi cuerpo, como funciona, su estructura, etc.

Mantenía contacto con Jacob, pero la dinámica había cambiado desde hace unos meses que mi padre aprobó que me cortejará y se esforzaba por demostrarme sus "buenas intensiones", por mi parte acepté tal disparate por dos motivos:

1. Mi familia, sobre todo mi madre estaba encantada con la idea y negarme seria enfrentarme a su desaprobación y al odio de la manada.

2. Tal vez de esa manera olvida al chico de Volterra.

Pesé a aceptarlo y a intentar cooperar, sentía como mientras más pasaba el tiempo menos cerca estaba de Jacob; antes cuando era niña no podía estar alejada, pero ahora no soportaba estar cerca de él. Con los años mis sentidos evolucionaron, mi olfato era más sensible y lamentablemente podía ahora percibir el horrible hedor a perro mojado que Jakeemanaba, no puedo evitar alejarme un poco cada que intenta abrazarme o darme un beso en la mejilla, por suerte él parece no notarlo.

De hecho mientras más tiempo pasamos juntos, más atrevidas son sus acciones; sus besos se posan peligrosamente cerca de mis labios, sus brazos se envuelven en mi cintura, perolo que más me aterra es que su actitud se ha vuelto posesiva. Me hace sentir como si fuera una objeto, en específico"su objeto"