Slade
Esta historia no es mía; fue escrita por Laurann Dohner. Esta es una adaptación (sin fines de lucro) de su trabajo con personajes del anime/manga Fairy Tail, creados por Hiro Mashima. Esta es la segunda novela de la larga saga de Nuevas Especies. Algo interesante de esta saga es que no necesariamente tienes que seguir el orden para entender lo que está pasando, aunque si lo haces, puedes comprender mejor la historia de algunos personajes.
Espero que disfruten la historia tanto como yo y si es así, los invito a leer la novela (Slade) en su idioma original, inglés, ya que tengo entendido que no se ha traducido de manera oficial al español.
***Advertencia***
El contenido de esta historia es fuerte, contiene escenas de sexo y violencia, tanto explícitas como implícitas. Lean bajo su propio riesgo.
Actualizaciones los miércoles y domingos
Resumen
De repente Juvia Lockser se encuentra atrapada bajo el cuerpo de un gran macho de las Nuevas Especies en la cama del hospital donde trabaja. Aunque esta drogado, está decidido a darle placer, pero el personal del hospital interviene antes de que eso suceda. Juvia no puede olvidar al 215. Pero, cuando lo encuentra de nuevo en Fairy Tail…¡ni siquiera la recuerda!
Gray piensa que la nueva médica es una entrometida. Ella no para de preguntar como es el sexo entre los seres humanos y las nuevas especies. Así que se ofrece a enseñarle la práctica durante unas horas, pero ella no está interesada en tener una aventura. Él no le puede ofrecer más porque está obsesionado con el recuerdo de otra mujer. Se sorprende cuando se da cuenta que las dos son la misma. Y ahora cree que ella nunca volverá darle otra oportunidad.
Sin embargo, cuando su vida está en peligro, él es el único que puede salvarla. En su huida, el deseo de los dos se enciende y no lo pueden negar. El sexo caliente, tendrá consecuencias aún más peligrosas y cambiará sus vidas para siempre.
Prólogo
"¿No solías trabajar en un hospital veterinario, Juvia?"
Juvia frunció el ceño y tomo un sorbo de su café helado. Su cuerpo se tensó cuando oyó la voz del hombre. El Dr. Dennis Channer era un hijo de puta. Él siempre estaba tratando de fastidiarla. El tipo la tenía contra ella. La gente nunca se molestaba en conocerla y a veces eso hería sus sentimientos. Se había graduado en la escuela de secundaria a la edad de catorce años y había terminado la carrera de medicina cuando tenía veinticuatro. Había completado su residencia pasando algunos años en hospitales especializados en víctimas de armas. A los veintiocho había conseguido su trabajo de ensueño en uno de los mejores hospitales de los .
La mayoría de la gente pensaba que ella era muy vanidosa. Ella no era una snob, no creía que era mejor que nadie y definitivamente no era fría. Sus habilidades sociales eran pésimas. Ella siempre había sido un poco tímida y llevaba una vida tan ocupada que no le permitía hacer amistades y luego estaba el hecho de que poca gente era amable con ella. No iba a acercarse a la gente que le daba la espalda.
Dennis Channer era su jefe en el Hospital de la Misericordia y tenía diez años más que ella. Pensaba que ella había conseguido el trabajo por su cuerpo en vez de por sus habilidades. Había trabajado muy duro para llegar a donde había llegado. Había sacrificado su vida personal por su carrera.
"Sí, lo hice. Trabajé en un hospital veterinario en la escuela de medicina."
"¿Con beca?" Él se burló de ella.
Contó hasta diez en silencio. "No."
"Tú eres la próxima." Su rostro arrugado parecía muy divertido. "Tenemos un paciente proveniente de un callejón. " Él se rio, obviamente estaba haciendo una broma privada, dirigida a ella. Apretó los dientes para evitar decir algo de lo que se arrepentiría. Dejó caer su café helado y el resto de su sándwich en la papelera antes de seguir a Dennis por el pasillo. Probablemente es un alma desafortunada, pensó Juvia. Dennis los llamaba borrachos, vagos o pandilleros. Puesto que él había mencionado la palabra callejón, una persona sin hogar le vino a la mente.
La imagen de una persona con mal olor y el cuerpo sin lavar cruzó por su mente. Incluso podría ser uno de esos locos que no paraban de gritar que los alienígenas de Marte nos iban a secuestrar a todos. Juvia se había ocupado de muchos de ellos, por desgracia.
Juvia paso junto a Sally, una enfermera de la que se había hecho amiga, mientras se dirigía rápidamente hacia las puertas de emergencia. La expresión asustada y sombría del rostro de la otra mujer le hizo tensarse más. Lo que venía tenía que ser bastante abominable, ya que la otra mujer era un hueso duro de roer, tras ver un montón de cosas horrendas durante sus quince años de trabajo de la sala de emergencias.
Juvia empezó a preocuparse. No había mucho que asustara a Sally. Dos semanas antes habían traído a un pandillero con tres heridas de bala en el pecho y la enfermera ni siquiera se estremeció. Mientras que habían estado trabajando con el joven, una banda rival había enviado a uno de sus miembros a la sala de emergencia para acabar con él. Sally la había ayudado muy tranquilamente a esconder al hombre inconsciente en un armario para ocultarlo mientras que la seguridad del edificio se encargaba del matón armado.
Dennis se volvió, sonriendo con suficiencia a Juvia. "Tenemos a un hombre mitad humano y mitad perro."
"Eso no es gracioso. " Suspiró Juvia. "¿Me deshice de mi cena por esto? Crece, Dennis. "
Levantó las manos sin dejar de sonreír. "Ojalá fuera una broma, pero lo digo en serio. Han sido rescatados de un centro de investigación de una compañía farmacéutica. Tenemos unos sesenta y cinco pacientes en diferentes hospitales. Somos el centro de más cercano y viene en avión porque es el que está peor de todas las víctimas. Los paramédicos nos han confirmado que este hombre es un humano con partes de perrito." Dennis parecía francamente alegre. "Y es todo tuyo ya que has trabajado con perros. "
Juvia se puso las manos en las caderas. "Deberías de haberte reservado esto para el Día de los Inocentes. ¿Cuál es la verdadera historia? ¿Es una víctima que llevaba un traje de perro? ¿Es un actor que iba de chucho en la fiesta de cumpleaños de algún niño? "
"Es cierto," intervino Sally en voz baja. "Esa noticia está en todos los canales. " Ella no gastaba bromas a Juvia. Sus ojos seguros se veían ansiosos. "La policía rescato a los supervivientes en una instalación de investigación, dicen que son parte animal y parte humanos. Uno de ellos viene en un helicóptero. Llamamos al médico de emergencia pero ya han pasado veinte minutos y no ha llegado."
Juvia luchó por comprender lo que había oído. Se dio la vuelta rápidamente y se acercó al televisor que estaba empotrado en la pared. Dos enfermeras estaban mirando el televisor. Un helicóptero volaba dando círculos sobre un edificio lleno de ambulancias, coches de policía, bomberos y vehículos del swat. Juvia se giró de nuevo.
"¿Tiempo?," Gritó Juvia.
Cory, el enfermero que llevaba el control de las entradas, le contesto desde detrás de un escritorio en la entrada. "Tres minutos. Esta estable por ahora. "
"Mierda," la mirada de Juvia voló a Dennis y le hizo un gesto sombrío. "¿Qué sabemos hasta ahora?"
"Tiene cortes. " Dennis seguía sonriendo. "Tiene pérdida de sangre, está en shock y no sé qué más está mal con el muchacho perro. Ellos sólo lo liberaron y lo llevaron corriendo hasta el helicóptero. Tal vez si les das un regalo al perrito pueda ladrarte cuáles son sus heridas. "
"¿Te parece divertido?" Juvia le miró con disgusto. "Dios, eres un hijo de puta. Es la vida de una persona." Ella le volvió la espalda y se centró en Sally. "Prepara un quirófano por si acaso ya que no sabemos a lo que nos enfrentamos. Despierta a todo el mundo. Tendremos que buscar a un donante que coincida con su tipo de sangre y quiero placas completas. Nosotros-"
"No tenemos sangre de perro," interrumpió Dennis.
Juvia se dio la vuelta y lo fulminó con la mirada. "Estoy trabajando. Soy una profesional. ¿Te acuerdas de lo que es eso? "
Su sonrisa murió. "No me hables de esa manera. Soy tu jefe."
"Tu sólo eres uno de ellos y voy a ir a por tu cabeza si me jodes en este momento," amenazó Juvia. "Ayuda o sal de mi camino. El vuelo debe aterrizar en menos de un minuto. " Ella giró sobre sus talones y corrió hacia la puerta exterior.
Oyó el helicóptero antes de verlo. Los ruidos detrás de ella le aseguraron que su equipo estaba preparado al lado de las puertas abiertas. El viento de las aspas le hizo girar un poco la cabeza y protegerse la mayor parte del rostro con la manga de su bata blanca. Su mirada se quedó fija en Sally y en los otros dos enfermeros que sujetaban una camilla. Esperaba no parecer preocupada porque los otros tres lo estaban. El helicóptero aterrizó.
Juvia no perdió la calma gracias a sus años de experiencia. Apenas miró el bulto grande y cubierto con una manta que bajaron del helicóptero. Se concentro en el médico que le estaba dando la información sobre el paciente.
"¿Cuál es su nombre?"
"215."
Juvia le frunció el ceño al médico. Él asintió con la cabeza vigorosamente. "Es todo lo que tenemos. Es lo que él dijo."
"Gracias. " Juvia salió corriendo tras la camilla que estaba siendo empujada dentro del hospital. Ella miro a Cory cuando paso junto a él. "Quiero más información sobre él. Llama a la policía que está a cargo de este desastre, lo que sea, pero necesito saber todo lo que puedas conseguir sobre este tipo. El único nombre que tenemos de él es el 215." Ella saco un par de guantes de su bolsillo y se los puso.
"Estoy en ello," le prometió Cory, agarrando el teléfono.
A Juvia le encantaba trabajar con él. Era un "cielo" de hombre. Nunca se quejaba de nada y hacia todo lo que le pedía, aunque técnicamente no fuera su trabajo. Ella sabía que él haría todo lo que pudiera para ayudarla. Ella entró corriendo en la sala de examen y vio como su equipo cambiaba a la víctima de la camilla a una cama examen. Se acerco a su cabeza y buscó su cara.
"Vamos," ordenó Juvia. Miró el cuerpo del hombre que su equipo iba dejando desnudo. La víctima tenía barro seco en la cara y en el cuerpo, por lo que le resultó muy difícil distinguir sus rasgos.
"Mira esto," murmuró Sally. "Su ropa tiene velcro en los lados en lugar de costuras."
"Practico," gruñó Pete. "Ayúdame a girarlo, Ally. Es un gran hijo de puta. "
"Posible herida de cuchillo en el bajo de la espalda" señaló Ally. "De unos cuatro centímetros por lo menos. " Ella sondeó la herida con las manos enguantadas. "No es profundo."
"Tenemos algunas quemaduras en su hombro derecho," añadió Pete. "Son de segundo grado, por lo que no están muy mal. Creo que alguien uso una Taser con él. Hay pequeñas heridas punzantes centradas en las zonas afectadas. ¿Qué tipo de arma causa estas quemaduras? Nunca las había visto antes. "
Juvia estaba comprobando la cabeza. "Él tiene un bulto, pero no hay sangrado visible. Ordena una tomografía computarizada. " Ella lo soltó y agarró su minilinterna. Suavemente le abrió un párpado, tenía unos hermosos ojos azules. Ella señaló la luz a cada uno de sus ojos y reaccionaron perfectamente. Le tocó la garganta, no había huesos rotos y no tenía inflamación. Se concentró en su boca y le separó los labios. Y se quedó sin aliento.
Su equipo se quedó inmóvil, centrado en ella. Aturdida se quedó mirando los dientes afilados del interior de la boca del paciente. Parecían colmillos de vampiro. Con mucho cuidado le abrió la mandíbula para revisarle el interior de la boca y echar un vistazo a sus vías respiratorias.
"¿Son eso dientes de perro?" la voz de Pete sonó inestable.
"Herida de bala en el muslo izquierdo," anunció Ally. "Atravesó la médula. "
"¿Sangrado?" Juvia soltó la boca del paciente.
"Débil pero ha mellado una arteria. Los médicos han detenido la hemorragia. Su presión sanguínea es estable en el momento."
"Vamos a trasladarlo al quirófano tan pronto como hayamos terminado. Llama y di que debe estar preparado para cuando lleguemos. "
Juvia ignoró al personal que entró y salió con las muestras de la víctima para examinarlas. Tenía fe en su equipo y trabajaban bien juntos. El hospital Misericordia tenía la reputación de contratar sólo al mejor personal. Colocaron cuidadosamente al paciente de lado y observaron cada centímetro de su piel.
"Marcas de agujas en las mejillas del trasero," señaló Sally. "Él no es un drogadicto. Tendría que ser bastante flexible para pincharse aquí y con la arma que este hombre tiene, no es probable."
"¿Él tiene un arma?" Juvia aparto las manos del paciente. "¿Dónde? Ten cuidado. "
Sally rio por primera vez. "No es un arma real. Brazos Juvia. ¿No sabes lo que significa grandes músculos y piel de ante? El tipo es un pastel de carne total. ¿No te diste cuenta? "
Se sintió aliviada por que el tipo no estuviera armado. " Vamos para el quirófano cuando compruebe el muslo. Todavía está sangrando." Examinó la herida de bala. Ella palpo cada lado de los agujeros que la bala había atravesado.
"Ya vamos," ordenó Ally.
Juvia se dirigió a la puerta. "Voy para arriba. "
Ella llegó al pasillo y el Dr. José Roldio le bloqueó el paso. Estaba pálido. "Te debo una Juvia. Ya me ocupo yo. Gracias." Y continuo su camino hacia su paciente.
Juvia se quedó aturdida durante unos segundos. Se puso a un lado rápidamente, cuando su equipo salió con al hombre inconsciente en una camilla de ruedas hacia el quirófano. Se quedó mirando la cara del paciente ahora que tenía tiempo para pensar. Tenía el pelo largo, espeso, de color negro con mechas azuladas. Sus ojos eran de color azul oscuro con ligeros remolinos en el iris azul claro, eran unos ojos realmente hermosos. Ella se quitó los guantes ensangrentados y los tiró a la basura. Le irritaba no ser ella quien fuera a operarlo.
Juvia entró de nuevo en el interior de la sala de médicos después de ver a seis pacientes más. Se bebió otro café con hielo y trató de calmarse. José Roldio era uno de los mejores cirujanos del país y el paciente era importante, de interés periodístico. No debería preocuparse tanto porque estuviera siendo atendido por otro médico, pero lo hizo. Sus hombros se hundieron. Ella siempre quería seguir el estado de sus pacientes.
La puerta se abrió detrás de ella, el Dr. Roldio entró, parecía completamente agotado. Él le asintió con la cabeza mientras se dirigía a la máquina de café. Juvia se giró en su silla para mirarlo.
"¿Esta bien?"
"Si. Tuve que reparar una arteria, pero el sangrado no fue tan malo como pensábamos. El veterinario apareció, pero tenía demasiado miedo de tocar a nuestro paciente. Él sólo ocupó espacio dentro de mi sala de operaciones. Tu ya has visto las anormalidades del paciente. Eso no es por la cirugía plástica. Lo comprobé cuando estaba en mi mesa. De alguna manera le hicieron eso a ese tipo. Tiene bastantes anomalías así que estoy convencido de que no es totalmente humano. ¿Puedes creerte esta mierda? Jesús. "
"¿Hemos sido capaces de conseguir su tipo de sangre?" Ese pensamiento había molestado a Juvia durante horas.
"No. Le pusimos plasma universal y no lo rechazo. Está estable ahora, pero le tuve que enviar a la UCI, ya que no tenemos ni idea de con que estamos tratando. Sabemos que la situación de estas personas es un poco peligrosa. Tuvimos que poner guardias de seguridad en su puerta para protegerlo. Hay gente que están tratando de colarse en el interior. " José se desplomó en una silla mientras se encontraba con la mirada de Juvia. "No tenía la intención de quitarte al paciente. Creo que eres una gran médico, pero la orden vino de arriba. Los grandes temían que muriera y que la mierda golpeara a todo mundo. "
Juvia se encogió de hombros. "Entiendo." Ella sonrió. "Me molestó al principio, pero me calmé. Es tu especialidad. "
"Deje tu nombre a los de seguridad." Él le devolvió la sonrisa. "Pensé que podrías querer verlo. Sé que te gusta ver la evolución de tus pacientes."
Dio un sorbo a su bebida. "¿Por qué tuviste que dar mi nombre? Con mi tarjeta del hospital deberían dejarme entrar en la UCI. "
"El tipo es un monstruo médico. " Suspiró José. "Tenemos el problema de que todo el personal quiere entrar a verlo. Les preocupa que alguien le tome fotos y se las vendan a los medios de comunicación. Ya se ha extendido la noticia de que él tiene dientes de vampiro. "
"Caninos. Hay una diferencia. "
"Lo que sea. Él es un monstruo y el hospital está aterrorizado de que se viole la confidencialidad. Tenemos la reputación de que protegemos a nuestros pacientes. Hemos tenido que restringir el acceso a él, solo pueden entrar los que estén autorizados. " El médico se levantó. "Tengo que ir a casa con mi esposa. Íbamos a salir a cenar cuando me llamaron y ella no se lo tomó bien. Es su cumpleaños. "
"Pásate cuando salgas por la tienda de regalos y le compras su chocolate preferido. " Juvia le guiñó un ojo. "Yo perdonaría cualquier cosa por unas cuantas libras de chocolate. "
José se echó a reír. "Mi esposa no es tan bondadosa. Creo que tendré que llamar a un joyero. Por favor, comprueba el estado del paciente para que pueda dormir un poco. " Él se despidió con la mano al salir.
Juvia bostezó. Había estado trabajando durante demasiado tiempo y ya era la hora de volver a casa. Pensó en su cama blanda y estaba deseando arrojarse sobre ella. Ella mostró su tarjeta de identificación al oficial de seguridad.
"Soy la Dra. Juvia Lockser. El Dr. José Roldio me pidió que revisara a un paciente suyo. "
El guardia miró su portapapeles. "Entre, Dra. Lockser. Usted está autorizada. "
Juvia entró en la UCI y asintió con la cabeza a la enfermera de que estaba de guardia, Juvia había hablado un par de veces con ella. Ella no conocía a mucha de la gente que trabajaba el turno de día y ya se había cambio el turno. Echó un vistazo a la lista de pacientes de la UCI.
Supo la habitación que le habían asignado inmediatamente. Los números 215 estaban escritos en lugar del nombre. Se dio la vuelta y se dirigió a la sala tres.
Juvia abrió la puerta lentamente. El hombre tendido en la cama estaba limpio. Su cabello le caía por los hombros. Se veía muy diferente sin el barro sobre él. Era guapo. Tenía un porte muy masculino, fuerte y una cara hermosa.
Ella cogió el informe para estudiarlo. Su mirada se alzó de nuevo a él, su pecho desnudo y amplio estaba conectado a los monitores. Ella se quedó un poco boquiabierta cuando vio sus brazos gruesos y tonificados. Armas. No había oído ese término antes, pero era muy musculoso. Tal vez era un culturista. Su mirada bajó al informe para ver si tomaba drogas. Buscó la droga que los culturistas utilizan pero él había dado negativo. Sólo dio positivo en un tipo de sedante que conocía. Juvia soltó el informe y se acercó. Se detuvo a un lado de la cama y puso las manos en la baranda que evitaría que se cayera de la cama. Ella observo su rostro con atención, fascinada. Sus pómulos eran más pronunciados que los de un ser humano normal y su nariz era ancha y con una forma... diferente. Se mordió el labio mientras se inclinaba sobre él para ver mejor esos labios generosos que ocultaban esos dientes caninos. Se enderezo y busco un guante en el bolsillo de su bata. Quería volver a ver otra vez esos dientes.
Sus labios eran suaves, perfectamente formados y cálidos. No se había dado cuenta de eso la noche anterior, ya que había estado demasiado ocupada evaluando las lesiones. Suavemente usó los dedos enguantados para levantar el labio inferior. Sus dientes inferiores parecían normales, excepto los dientes laterales que eran afilados, como los de un perro. Ella utilizó el pulgar para levantar suavemente el labio superior mientras se inclinaba hacia adelante para verlos más de cerca. Con cuidado le sujetó la cara con la otra mano que no tenía guante. Le abrió la mandíbula y le mantuvo la boca abierta. Tuvo que estirarse por encima de su pecho para conseguir una mejor vista.
Ella examinó visualmente los dientes largos y le hubiera gustado saber más sobre odontología. Se inclinó más abajo y su pelo cayó sobre su pecho desnudo, pero no le preocupó que fuera a despertarlo. Lo habían sedado fuertemente durante la cirugía y todavía faltaban unas horas para que despertara. Su rostro quedó a escasos centímetros de su boca mientras examinaba sus dientes posteriores y tomaba notas mentales. Los molares superiores e inferiores eran definitivamente caninos, más afilados que los dientes humanos. Los dientes anormales estaban allí para desgarrar y masticar.
Juvia sacó el dedo y le cerró la boca pero le sostuvo la barbilla con la palma de la mano. Miró su cara, ya que quería observar su nariz ancha otra vez, pero se encontró mirando a un par de ojos azules que la miraban.
"Hola," dijo en voz baja.
Juvia se sorprendió de que el paciente estuviera despierto cuando no debería estarlo. Trató de apartarse de él, pero sus dos manos la agarraron de los brazos.
Se golpeó la cadera contra la baranda metálica cuando él tiró de ella para tumbarla en un lado la cama. El peso del hombre aplastó su cuerpo contra el colchón cuando él se colocó sobre ella.
Juvia empezó a luchar cuando se dio cuenta de lo que había sucedido. Las manos del paciente se deslizaron a lo largo de sus brazos para cogerle las muñecas e inmovilizarlas sobre su cabeza. Un fuerte gruñido salió de su garganta. El sonido era tan sorprendente aterrador que Juvia se congeló de terror instantáneamente.
Se quedó mirando el rostro muy masculino que estaba a unas pulgadas por encima del de ella. Sus ojos extrañamente hipnóticos se estrecharon. Su lengua se deslizó de entre sus labios generosos para deslizarse sobre su labio inferior.
"Eres nueva. ¿No te advirtieron de que nunca cruzaras la línea de la muerte? " Su mirada bajó a su garganta y después regresó a su rostro. "Fuiste realmente estúpida al no encadenarme. ¿No te explicaron cómo tenías que manejarnos Doc.? Nunca nos quites las restricciones."
Ella finalmente recuperó la voz. "Estás en un hospital. Vas a estar bien. "
Él frunció el ceño. Juvia estaba atrapada debajo de él, su cuerpo se apretaba con fuerza contra el de ella desde el pecho hasta los pies.
"No sé si montarte o matarte," gruñó en voz baja. Movió su cuerpo sobre el de ella y Juvia jadeó cuando su dura erección se presionó contra ella. "Prefiero montarte ya que no me gustaría matar algo tan hermoso. " Él le sonrió. Juvia se asustó cuando vio sus dientes afilados. "¿Alguna vez quisiste ser montada por un animal belleza?"
"Soy la docto-"
"No me importa," gruñó en voz baja interrumpiéndola. "Dame un beso belleza. Entonces te voy a mostrar lo que te has estado perdiendo. He decidido montarte. No me puedo resistir. " Sus fosas nasales se dilataron mientras inhalaba su olor y un profundo gemido retumbó de sus labios entreabiertos. "Estoy muy duro por ti y hueles tan bien. "
El pánico se apoderó de Juvia y grito. "¡Ayuda!"
El 215 la miró y sonrió. "Nadie sería tan estúpido de entrar en esta habitación para salvarte belleza. Me has quitado las restricciones y ahora eres mía. "
Le sujetó ambas muñecas con una mano y deslizó la otra mano por su cuerpo. Su mano vaciló en la curva de un pecho durante un momento antes de aplanarse sobre sus costillas y luego bajo hasta la cadera. Se levantó de encima de ella lo suficiente como para deslizar la mano entre ella y la cama, le agarró el trasero y lo apretó.
"Tu culo es mío dulzura. Pero no te preocupes. No voy a hacerte daño y no te voy a matar. Me gustas muchísimo. Decidí que te voy a mantener conmigo Doc. Te haré tantas cosas que no querrás volver a salir de esta habitación. Necesitaras que te monte tanto como comer o respirar cuando me vea obligado a dejarte en libertad. "
Una fuerte alarma de repente sonó en el interior de la habitación. Juvia miró al hombre que seguía sonriéndole. La mano en su culo la agarró con más firmeza mientras él acomodaba sus caderas entre sus piernas. Frotó su dura verga contra la uve de sus pantalones. Sus ojos se abrieron al sentir la fuerza con la que se presionaba contra ella.
"Vas a desearme tanto como yo te deseo a ti," le prometió con voz ronca.
El rostro de él se acercó a la mejilla de Juvia y empujó hasta que ella volvió la cabeza. Sus labios le rozaron su cuello, él le lamió y gimió. El cuerpo de Juvia se sacudió cuando él le mordisqueó allí y sus caderas comenzaron a moverse en ese mismo momento. La rígida longitud de su pene se frotaba directamente sobre su clítoris. Su cuerpo se movió bajo él. Él se puso tenso, gruñó y apretó la mandíbula contra su hombro.
Ella se horrorizó de ver como su cuerpo respondía a él. Sus pezones se endurecieron, su estómago se estremecía y el placer que estaba sintiendo cuando su verga se frotaba contra su clítoris, le hizo jadear. Ser dominada por un hombre nunca había sido una fantasía para ella, pero de repente no pudo evitar excitarse ante el hecho de que un poderoso, guapo, masculino y muy peligroso hombre controlara su cuerpo.
Él gimió contra su cuello. "No puedo esperar a probar cada centímetro de ti. Voy a enterrar mi cara entre tus muslos y haré que te corras con mi lengua belleza. Sé que tu sabor será tan dulce como lo es tu olor. " Gruñó más fuerte. "Entonces voy a darte la vuelta, dejaré tu culo al aire y te montaré hasta que vuelvas a correrte. "
Juvia se arqueó contra él. La imagen que vio en su mente y la estimulación de su clítoris, casi la hicieron llegar al clímax. Sabía que si él no dejaba de mover sus caderas, se correría. Su clítoris palpitaba de placer y se mordió el labio con fuerza para no gemir.
Las puertas de la habitación se abrieron de golpe y al menos seis personas entraron. El sobresalto sofocó las llamas del cuerpo de Juvia. El hombre que estaba encima de ella giró la cabeza hacia ellos y un gruñido fuerte y terrorífico brotó de su garganta.
"Sédenlo," gritó Juvia, su mente empezó a trabajar de nuevo.
Los enfermeros y los guardias de seguridad se movieron hacia el paciente. Él trató de girarse hacia ellos con un rugido de rabia, con la clara intención de luchar contra ellos. La soltó y trató de levantarse de encima de su cuerpo para enfrentarse a los hombres que trataban de sujetarlo. Juvia se asustó de que pudiera salir lastimado así que le echó los brazos al cuello y envolvió las piernas alrededor de sus muslos para tratar de mantenerlo abajo. Se movió y su verga se froto con más fuerza contra ella. La hizo más consciente de lo excitada que estaba. Ella vio como los dos celadores le ponían las inyecciones.
Él emitió unos gruñidos bajos en su garganta, pero finalmente dejó de luchar. Su cuerpo se quedó flojo sobre ella y su peso muerto casi no le permitía respirar. Dos celadores, un guardia de seguridad y dos enfermeras levantaron al hombre grande de encima de Juvia lo suficiente para que ella pudiera deslizarse por debajo de él.
Juvia estaba sudando y jadeando cuando se puso de pie. El paciente estaba sedado y boca abajo en la cama. Ella lo miró fijamente y su cuerpo tembló cuando pensó en lo que podría haber sucedido si no hubieran irrumpido en la habitación. Probablemente habrían tenido relaciones sexuales. Una mano sobre el hombro la sobresaltó. El Dr. Hearsal Morris la miraba preocupado.
"¿Estás bien? ¿Te hizo daño? "
Juvia se aclaró la garganta. "Estoy bien," mintió.
He aquí el prólogo.
Si leyeron la primera novela de la saga de las Nuevas Especies (NE) recordarán a Juvia y a Gray (215), a que no se esperaban que así fue cómo se conocieron.
Espero que les guste esta segunda novela de la saga.
