-¡Hola! ¡Feliz año 2013! Bueno, lamento el tiempo que he estado ausente en FF, pero la verdad es que… Ok, no tengo excusa más que la de siempre; la escuela, la familia, el face… [u.u] Pero empiezo el año con una historia un poco corta que, aunque sigue en proceso, pues sólo llevo dos capítulos y medio del tercero, la verdad tenía en mente desde mucho tiempo y en mi opinión no les va a gustar porque es otro de mis finales tristes [¬¬]

Hikari: Lo que se podía esperar de una forever alone…

-Ejem… En fin… La inspiración para este fic fue principalmente la canción de Porno Grafitti "Koyoi Tsuki ga Miezu Tomo" la cual, quieres han visto la película de Bleach: Fade to Black, es muy conocida y precisamente el fic lleva el título de la canción pero en español. Me entienden

Hikari: Tus lectores ya conocen tu tipo de escritura, saben que cuando te inspiras en una canción le pones el mismo nombre al fic…

-Sí, lo sé. Pues espero que les guste. Y aclaro que la historia no es narrada como acostumbro, es narrada por Ichigo. [n-n] ¡Vamos con el Disclaimer!

DISCLAIMER: Ni Bleach © ni sus personajes me pertenecen. Son obra de Tite Kubo. Este fic fue hecho sin motivos de lucro. Su único propósito es entretener.

Hikari: Y para que la lectura sea más amena, Nee-san les recomienda escuchar la siguiente canción: : / / w w w . ? v = -


ESTA NOCHE ¿DÓNDE BRILLARÁ LA LUNA?

1
BELLEZA

Es de noche, la lluvia no cesa y parece que de nuevo las nubes esconderán la Luna para que esta no brille. Antes este simple hecho me resultaba de lo más natural, nada importante… Pero ahora que ella se ha ido, es extraño. Siento como si hubiese un hueco en mi pecho, aunque ya no odie la lluvia tanto no antes, sin embargo… Ya tengo razón ni motivo para ver por la ventana aquella casa de al lado, pues ella ya no está en el tejado, mojándose entre la lluvia en busca de alguna brecha en el cielo que le permita ver la Luna.

No, Rukia ya no está.

Todo comenzó en un día de Mayo que parecía común y corriente, como todos; me levanté para ir a la escuela, me vestí, bajé a desayunar y vi que esa mañana mi hermana Yuzu estaba demasiado entusiasmada, si es que se podía en alguien tan enérgica como ella.

–¡Onii-chan! ¡Adivina qué! –Me dijo al tiempo de darme el tazón de arroz– ¡Ya tenemos vecinos!

–Ah, que bueno… –fue lo único que se me ocurrió decir. Realmente no me importaba en absoluto.

–Lo único que no entiendo… –empezó a decir Karin, mi otra hermana, mientras recogía su loza– Es que si son gente de dinero ¿qué hacen viviendo en un vecindario como este?

–¿Son ricos? –quise hacer plática, sólo por hablar, no tanto por interés.

–Eso fue lo que oí esta mañana del viejo. Ya ves lo metiche que es –decía refiriéndose a papá– Según él, la persona que consiguió la casa es un empresario que vive sólo con su hija. Creo que el tipo es viudo y la hija ha de tener tu edad o es un año más chica. Yo qué se…

Seguí comiendo hasta terminar por lo menos el tazón de arroz antes de irme. Tomé la mochila, me despedí de mis hermanas y me encaminé a la escuela. De paso me encontré con mi compañero de clase, Mizuiro Kojima, bajito y de cabello negro con quien me fui platicando hasta que llegamos al salón. Saludé, como siempre a Keigo Asano, amigo de Mizuiro y lamentablemente amigo mío, un chico enfadoso de cabello castaño y que es bastante pervertido; a Chad, Ishida, y a mis amigas Tatsuki e Inoue.

Había llegado temprano así que no tenía nada que hacer en los primeros diez minutos antes de llegara la profesora. Me puse a mirar por la ventana, viendo como las nubes pasaban lentamente por el aburrido cielo azul. Fue hasta entonces que el ruido de todos yendo hacia sus lugares y el de la profesora hablándoles para que se callaran me sacó de mis pensamientos.

–Jóvenes, buenos días. Siéntense, guarden silencio ¡Asano, ya!... –la mujer carraspeó para recobrar la compostura– Muchachos, antes de iniciar con la clase quiero presentarles a una estudiante que se integrara a nuestro grupo, así que por favor compórtense y denle el merecido respeto ¿estamos?

Una vez que todos parecieron más tranquilos, aunque en realidad unos cuantos estaban cuchicheando, la maestra dio el permiso de entrar al salón a la chica que supuestamente estaría con nosotros lo que quedaba de nuestro último semestre. La puerta se abrió y por ella entró una chica de baja estatura, muy delgada, de cabello negro a la altura de los hombros, el cual tenía una extraña forma, pues la puntas hacían una curva con la que se alzaban al aire y en frente de su cara, justo a la mitad de esta, caía un mechón de cabello. Justo en medio de dos ojos enormes de color azul casi violáceo. Su piel era muy pálida, sus facciones eran muy finas, tanto que parecía algún tipo de muñeca de porcelana.

–Buenos días a todos, mi nombre es Rukia Kuchiki –y el timbre de su voz era suave y grave a la vez– Espero que nos llevemos bien…

Deduje que pronto sería el nuevo tema de conversación en la clase; todos los chicos la miraban embobados, las chicas susurraban cosas entre ellas, las cuales no pensé que fueran buenas. Tal vez ella pronto sería el juguete de todas las superficiales, o quizá algún tonto intentaría conquistarla o declarársele para que fuera su novia. O quizá, lo más probable era que por el hecho de ser la nueva, la que no conoce a nadie, sea la excluida de todo el mundo y tan pronto como se presentó se vuelva invisible en lo que queda del semestre.

–Puedes tomar asiento en algún lugar desocupado… Oh, veo que el único libre es a un lado de Kurosaki –escuché a la maestra decir mi nombre y entonces voltee tan rápido como pude para ver si mis oídos no me engañaban.

En efecto, ahora ahí la tenía, justo al lado derecho de mi asiento, donde todos se le quedaron viendo, incluso yo. A mi parecer era una chica común y corriente, no tenía nada en especial; en su aspecto era como el de una chica normal, no tenía el cuerpo desarrollado como el de muchas en el salón, y se veía a simple vista por los conejos que dibujaba en su libro de literatura que tal vez no era muy buena estudiando. Pero algo tenía que me inquietaba y, aun me pregunto, si ella se había dado cuenta de eso.

El día transcurrió muy lentamente, con los profesores hartándonos de tarea para estudiar si queríamos entrar a una buena universidad, las pláticas de todos en el salón y Rukia, que seguía dibujando conejos ya fuera en su cuaderno o algún libro abierto. Al dar el timbre, recogí mis cosas y me dirigí a mi locker para cambiarme los zapatos. Luego de hacerlo, me despedí de mis amigos y me encaminé a casa.

El camino era bastante solitario, el Sol estaba ocultándose y el cielo empezaba a tornarse entre naranja y rojo. Mientras andaba por el río pude ver por un castado de mí que alguien estaba detrás mio, caminando lentamente igual que yo, a mi mismo paso. No quise reaccionar de manera que si fuera alguien peligroso me atacara, así que sólo pensé que sería alguien más recorriendo el mismo camino, pero al llegar a sólo una esquina de mi casa, me detuve para así voltear a ver a quién me seguía.

Cabreado y dispuesto a golpear a esa persona si se trataba de algún acosador o un ladrón muy tonto, paré en seco y me di media vuelta, pero al ver de frente a quien me seguía no vi más que a la misma chica de esta mañana, parada frente a mí con cara de incrédula. Mi enojo paró un poco, sólo un poco, porque al ver que sólo se trataba de una chica no había razón por la cual golpear a alguien, pero eso no quitaba el hecho de que me estaba siguiendo, si es que era así, y eso no estaba bien.

–¿Desde cuándo me estás siguiendo? –pregunté y ella parpadeó todavía más sorprendida–Contesta.

–¿Disculpa? –fue lo único que salió de su boca.

–Sí ¿desde cuando? ¿Quieres algo o qué?

–Lo siento, pero aunque no lo creas, este es el camino que me lleva a mi casa –contestó bastante seria– Que te sientas la persona más importante del planeta no es mi problema.

Entonces ella siguió caminando y decidió ignorarme. Vaya enana insolente.

–¡O-Oye! ¡Vuelve acá! –le dije mientras la alcanzaba.

Logré ponerme justo delante de ella para que se detuviera, y lo conseguí. Se paró y volteó a verme con cara de pocos amigos, al tiempo de que suspiraba cansada.

–¿Qué?

–Disculpa. –le dije– ¿De acuerdo? Fui grosero, lo admito. Sólo quería disculparme.

Ella asintió y entonces estiró su brazo derecho hacia mí, extendiéndome su mano. Pero la verdad no entendía muy bien para qué. Entonces, al ver que no reaccionaba, me tomó de la mano e hizo que mi mano apretara la suya. Luego de eso, me soltó y dejo caer mi brazo como si fuera igual al de un muñeco.

–Disculpa aceptada. –y volvió a caminar en línea recta.

–¿Qué fue eso? –pregunté una vez que la alcancé para así caminar a la par de ella.

–Un apretón de manos –contestó como si fuera lo más obvio del mundo– Me pediste disculpas y yo las acepté, fue todo. Si te preguntas por qué lo hice es porque así es mi forma de aceptar disculpas ¿contento?

–Ya, ya… Está bien…

Se había hecho de noche muy pronto y ella aún seguía caminando. Fue entonces que me pregunté donde viviría pues, si yo vivía algo lejos de la escuela y ella tenía que continuar sola una vez que llegara a casa, tal vez ella viviría aun más lejos y el hecho de dejarla irse sola cuando ya había oscurecido me preocupaba.

A unos cuantos metros de llegar a la casa vi las luces de la clínica de mi padre apagadas, por que tal vez terminó de trabajar y ya estarían cenando sin mí. Miré a Rukia de reojo y vi que ella estaba bastante calmada, caminando lentamente aunque fuéramos al mismo paso, como si llegar tarde a su casa no me importara en lo más mínimo.

–Bueno, yo vivo aquí así que nos vemos mañana –empujé la rejilla del jardín para entrar y ella se quedó parada en la calle, viendo de arriba abajo la casa–¿Qué ocurre?

–¿Vives aquí? –preguntó. Entonces supuse que mi cara puso una expresión la cual diría con completo sarcasmo "no, sólo me metí al jardín de esta casa para que me dejaras en paz"

–Sí ¿Por qué?

–Nada… Es sólo que yo vivo en la casa de al lado y no te había visto esa mañana.

Mi mente hiso clic por un instante cuando escuché las palabras de Rukia. Así que ella era la hija del hombre que había comprado la casa de al lado, de quien Yuzu me había comentado en el desayuno. Tenía que ser imposible que ella, siendo de familia adinerada, fuera a una preparatoria regular igual que yo, justo como había dicho Karin.

–Oye ¿estás bien? –entonces me sacó de mis pensamientos cuando puso una mano sobre mi mejilla, como si intentara averiguar si tenía fiebre.

–¿Qué? ¡No, para nada! –di un paso hacia atrás y ella lo hiso también– Sólo me quedé pensando que si no me viste por la mañana fue porque tal vez tu hayas salido más temprano, sabes. No acostumbre a madrugar. –fue la primera excusa que se hiso coherente.

–Entiendo… Entonces, hasta mañana, Ichigo –sonrió y volvió a andar para así entrar por la rendija de su casa.

–Nos vemos, Rukia –le contesté.

Pero entonces me quedé pensando ¿cómo sabía mi nombre?


-Bueno, admito que la trama va un poco lenta en este primer capítulo. Tomen el primer párrafo como u Prefacio o un Prólogo. Espero que les haya gustado. Si así fue, recuerden comentar con un Review en el botoncito de abajo y recuerden que gracias a que adhieren a favoritos he sobrevivido al 2012 [xD] ¡Nos leemos en el que sigue!