Cambiamos nuestras alas por banderas y nuestra libertad se hizo trinchera.
Hola a todos. Aquí me tienen. Verán se suponía que me tomaría un descanso para sanar, pero el coronavius decidió que eso no podría ser y pues me he quedado en casa por la cuarentena así que de cierta forma estoy descansando.
¿Cómo les va en la cuarentena? Espero que todos gocen de buena salud.
Primero pensé en no publicar nada, pero después decidí hacerlo para llevarles un poco de risa y entretenimiento durante estos tiempos difíciles. Espero que les guste la parte dos de High School y pues empezamos con la canción Bravo por la tierra del grupo Casi Ángeles que inspiro los títulos de este fic.
Hange se encontraba encerrada en el ascensor junto con otras tres personas las cuales eran su jefe quien era un hombre ya mayor de edad y dos de sus compañeras.
Ella y el hombre se encontraban en perfecta calma mientras que las otras dos chicas lloraban y gritaban por ayuda o decían que lo más probable seria que morirían.
-Vamos a morir -lloro una de las chicas de cabellera castaña.
Hange frustrada y harta de la situación la tomo de la bata blanca.
-¡Escúchame bien, no vamos a morir! -le grito molesta y su ira se reflejaba en sus ojos-. Así que será mejor que te calles en este instante.
-Dra. Ackerman suelte a la Dra. Grace enseguida -ordeno su jefe y Hange soltó un bufido soltándola enseguida de una forma tan violenta que termino en el suelo la chica.
Ellos habían terminado metidos en esa situación por el ataque de un titan que provoco la falla en la electricidad dejándolos atorados y con la posibilidad de que el edificio se viniera abajo o en su defecto el elevador.
Afuera se escuchaban golpes y el edificio se movió logrando que nuevamente el pánico se apoderara de las dos chicas.
-¡Vamos a morir! -gritaron nuevamente ambas y se abrasaron mientras lloraban.
-¡Suficiente! -grito Hange y miro al techo pensando que si tan solo pudiera acceder a la parte de arriba del elevador entonces…
-¿Qué trama Ackerman? -pregunto su jefe y Hange lo miro algo molesta.
Ella odiaba que la llamaran por el apellido de Levi porque sentía como si fuera una simple pertenencia y ahora lamentaba su arrebato de enojo con su madre que la llevo a cambiarse el apellido de soltera.
-No planeo morir aquí, tengo una hija en casa y Levi me mataría si muero de una forma tan patética -dijo enseguida sacando su celular. Nada, no había señal y aun cuando la tuviera seguramente las líneas de emergencia estarían saturadas-. Quizás si logra subir podría…
Entonces escucharon que algo caía sobre el ascensor provocando terror en las mujeres al pensar que en efecto este estaba por caer.
La pequeña compuerta situada en la parte superior se abrió y un hombre asomo su rostro.
-¿Metiéndote en líos Zoe? -pregunto la voz de un hombre y Hange sonrió.
-Farlan -dijo alegre de ver a su amigo-. ¿Cómo…?
-Por favor, rescatar damiselas en peligro es mi trabajo, aunque debo confesar que nunca imagine que me toparía contigo.
Dicho esto se escucho otro estruendo proveniente del exterior.
-¡El edificio va a colapsar! -grito una de las presentes aterrada por esa idea.
-Calmen, los sacaremos de aquí -hablo Farlan con tranquilidad en un intento fallido por calmarlas.
Farlan trabajaba con Levi en el Centro de control de desastres. Una organización que ayudaba a las personas durante y después un desastre natural o del ataque de un titan.
Cuando Levi y Hange eran adolescentes se habían topado con un ser de otro mundo llamado Shikishima quien deseaba eliminar a la humanidad tras perder a su familia por culpa de un hombre enviado por el gobierno corrupto que regía en su mundo.
Shikishima había logrado ingresar a su mundo por medio de una máquina que la madre de Hange y el padre de Eren habían diseñado con el fin de ayudar a la humanidad desarrollando avances médicos, pero el experimento fallo y trajo como consecuencia que llegara Shikishima creando titanes que atacaban a lo largo del mundo.
Farlan descendió usando un equipo de maniobras y miro a las dos mujeres asustadas que no pudieron evitar notar lo atractivo que era aquel rubio.
-Súbelas primero, después al Dr. Marcus y yo seré la última -dijo Hange.
-Por supuesto que no -alego enseguida Farlan-. Los cables que sostienen esta cosa estan demasiado dañados y no creo que resista. Tu debes de ser la primera en salir porque si algo te llegara a pasa Levi me mataría.
-Farlan vas a perder más tiempo discutiendo -alego Hange y Farlan soltó un suspiro resignado.
Hange tenía más carácter incluso que Levi y sabía que no obtendría nada discutiendo con ella, así que le dio un arnés a cada una de las chicas y engancho a la primera.
-Un amigo vendrá enseguida por la segunda -dijo antes de activar su equipo y que el cable lo impulsara hacia arriba.
Segundos mas tarde un hombre bajo del mismo modo que lo había hecho Farlan y miro a las presentes.
-Ella es la que sigue -dijo Hange empujando a su compañera de laboratorio a quien subieron sin problema.
En ese instante el ascenso crujió y se sacudió.
Farlan bajo y tomo a Hange de la mano.
-Tu sigues -dijo preocupado.
-No -dijo Hange soltándose.
-Hange -regaño Farlan.
-Dra. Ackerman debe obedecer -dijo con voz firme su jefe quien era un hombre que jamás perdía la cordura aun en momentos delicados.
-El Dr. Marcus es más importante que yo -alego pensando en lo cerca que estaban de encontrar una vacuna para el dilema de los titanes.
-¡Hange no pienso discutir esto! -volvió a regañar Farlan.
-No pierdas tiempo Farlan -dijo Hange y el chico solo gruñó mostrando su enfado.
-Mi compañero bajara enseguida -dijo enganchando el arnés del doctor al suyo y elevándose.
El segundo hombre volvió a bajar y miro a Hange.
-¿Lista? -pregunto sonriéndole y es que la mujer en verdad le parecía atractiva.
Hange llevaba una bata blanca abierta que dejaba ver el conjunto debajo. Se trataba de una blusa blanca con escote en uve, falda negra pegada que le llegaba un poco arriba de la rodilla y zapatillas negras.
Ella usualmente no vestía así, pero ese día habían tenido una reunión y su hija Tomoe Hope de apenas tres años de edad había insistido.
Hange tomo el arnés, pero entonces uno de los cables del ascensor se rompió.
-Ya no hay tiempo -dijo preocupado el hombre y la sujeto rápidamente activando el equipo para que este los sacara justo a tiempo antes de que los otros cables se rompieran y el elevador se precipitara al vacío.
Hange resbalo, pero el hombre logro tomarla de la mano siendo su zapato lo único que perdió y ambos miraron abajo.
-No se suelte -pidió el desconocido que llevaba el mismo uniforme que Farlan el cual era un traje negro ajustado con varias tiras del arnes rodeando su cuerpo.
-No planeo hacerlo -dijo Hange apretando con fuerza la mano de su rescatista.
El hombre logro subirla y de inmediato Hange fue recibida por un abrazo de Farlan.
-Estoy vivo -dijo llorando-. ¿Es que no entiendes que si morías yo te iba a seguir después?
-No seas exagerado Farlan -dijo Hange apartándolo.
-¿Una de tus amiguitas? -pregunto el hombre que había salvado a Hange.
-No, solo amiga -aclaro Farlan-. Hange Zoe, te presento a Flagon Turret.
Hange miro al hombre rubio, delgado y más alto que ella y le sonrió al mismo tiempo que extendía su mano.
-Un placer conocer a un compañero de Levi y de Farlan -dijo Hange.
-Un placer salvar a mujeres tan lindas como tu Dra. Zoe -dijo Flagon tomando su mano.
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Hange salió del edificio y noto que los otros edificios alrededor de este también estaban destruidos e incluso algunos se habían venido abajo.
Paramédicos, bomberos y soldados se encontraban ayudando y Hange miro la destrucción sintiéndose impotente.
Ella se había dedicado a la medicina por su hija Tomoe mientras que Levi había dedicado su vida al ejército. Ambos salvaban vidas, pero una forma muy distinta y en ocasiones Hange deseaba ser parte de la acción tal como lo había hecho en aquel otro mundo, pero no había tiempo de lamentaciones. Así que tiro el zapato que traía en la mano, después de todo su par se había perdido y caminó descalza con dirección a una ambulancia.
-Soy doctora residente -dijo a un paramédico mostrando su gafete-. ¿En qué puedo ayudar?
El medico asintió y le dio algunas ordenes, después Hange se puso manos a la obra.
Mientras tanto Erwin caminaba detrás de su jefe al igual que varios de sus empleados. Algunos contestaban llamadas, otros revisaban documentos, pero todos caminaban apresurados mientras la prensa los perseguía con cámaras fotográficas, de video y micrófonos.
-Señor secretario -hablo una chica de cabello negro y pecas en el rostro la cual Erwin conocía a la perfección-. ¿Qué nos puede decir de este nuevo ataque?
-Sin comentarios hasta la conferencia de prensa -dijo el hombre pasando de largo.
Erwin hubiera deseado hacer lo mismo, pero la periodista lo detuvo.
-Erwin, dime algo -pidió.
-Lo siento Ilse, tendrás que esperar como el resto -contesto Erwin sonriéndole a su ex compañera de secundaria Ilse Lagner.
Ilse se había dedicado al periodismo y moría por obtener una noticia impactante para así poder subir de puesto en el periódico donde trabajaba.
-¡Eres un mal agradecido Smith! -le grito mientras Erwin se retiraba desapareciendo tras unas puertas dobles las cuales cerraron de inmediato.
Dentro estaban reunidos los altos mandos del ejército, asistentes y el mismísimo presidente.
Erwin tomo asiento al lado de su jefe y tras recorrer la sala sonrió al mismo tiempo que sus ojos se iluminaron en cuanto vio la figura de una rubia despampanante que se acercó a él.
-¿Esta libre este lugar? -pregunto tomando asiento a su lado para tomar la mano de Erwin por debajo de la mesa sintiendo su anillo de bodas.
-Siempre te voy a reservar un lugar a mi lado señora Smith -dijo Erwin y tras una rápida mirada a Marie la desvió para centrarse en lo que ocurría.
-Este ataque ha causado mas daños que el anterior -hablo un hombre con uniforme-. Las bajas fueron menores gracias a los implementos de seguridad, no obstante, estos no han sido suficiente…
Erwin escuchaba atentamente al mismo tiempo que su cerebro formulaba sus propias ideas y planes. Era imperativo detener a Shikishima y más cuando escucho las siguientes palabras.
-Si no frenamos esto corremos el peligro de entrar en guerra con otras naciones.
-Entiendo -dijo el presidente-. Señor secretario de defensa tiene la palabra.
Al entrar al ejercito Erwin había avanzado con gran rapidez debido a sus conocimientos y eso lo había llevado a trabajar como asistente del mismísimo secretario de defensa el cual era un bruto incompetente además de cobarde y como era usual le cedió la palabra a Erwin.
-Mi asistente Erwin Smith procederá a rendir el informe -dijo simplemente y Erwin se puso de pie.
-No enfrentamos a una situación grave -dijo Erwin sin mostrar miedo o dudas pues estaba acostumbrado a que en su otra vida había sido comandante y a las reuniones de ese tipo-. Más ahora que las demás naciones han descubierto que solo ciertas personas pueden transformarse en lo que llamamos titanes y aunque no estan del todo seguros, ellos piensan que su mayor concentración se encuentra aquí en Paradai.
-Si esto continua la economía se vendrá abajo -hablo un hombre interrumpiendo a Erwin-. Las exportaciones terminaran por los suelos…
-La prioridad es el bienestar de las personas -alego la jefa de Marie enseguida.
-Ustedes los de Derechos Humanos siempre llorando por las vidas perdidas -alego el hombre-. ¿No se dan cuenta que la economía es lo que mueve al mundo?
Una nueva discusión se desato entre los presentes y Erwin tomo asiento resignado. Si continuaban peleando entre ellos jamás llegarían a un acuerdo y todas esas reuniones eran tiempo perdido.
Su celular vibro por el ingreso de un mensaje y lo miro disimuladamente sonriendo.
Se trataba de una foto de su hijo de tres años Alexandre Smith y debajo venia un texto.
-¿Pasa algo? -pregunto Marie asomándose para ver lo que leía Erwin.
-Petra mando una foto de Alexandre sujetando su examen -contesto Erwin pasándole discretamente el celular-. Saco diez.
-No me sorprende, a este paso estará en la universidad antes de siquiera ser un adolescente -dijo Marie sonriendo.
Desde su nacimiento Alexandre había demostrado un gran avance en su desarrollo y a medida que crecia su capacidad iba en aumento por lo que sus padres habían decidido que lo mejor seria que comenzara con sus estudios lo antes posible.
-Tomoe y Alex son demasiado inteligentes y agiles ¿Me pregunto cómo serán sus hijos?
-¿Qué te hace pensar que terminaran juntos? -bromeo Marie.
Hange llego a su casa agotada. Su ropa estaba sucia por culpa del polvo y sangre, su cabello despeinado, sus pies le dolían por andar descalza y lo único que queria era llegar a tumbarse en su cama, pero su ánimo se elevó cuando la puerta de entrada se abrió y salieron corriendo dos perros Dóberman cuyos nombres eran Sawney y Bean además de una niña pequeña.
-¡Mamá! -grito Tomoe y Hange se agacho extendiendo sus brazos.
-¡Hola amor! -grito alegre.
Tomoe llego a los brazos de su madre y Hange la cargo abrazándola y besándola.
-Mamá, estas sucia -dijo Tomoe mientras reía.
La pequeña al igual que su padre eran amantes del orden y la limpieza, pero amaba tanto a su madre que no le importaba que la abrasara en tal estado de suciedad.
-Mamá tuvo un día pesado -dijo Hange.
-Lo sé -contesto la pequeña y su alegría quedo atrás dando paso a la tristeza la cual se perdió de inmediato cuando noto que ambos canes dejaban de saltarle a Hange para correr atrás.
Hange se giro con Tomoe en brazos y sus ojos se iluminaron cuando vio la presencia de un hombre de cabello negro bajito que descendía de un taxi.
-¡Papá! -grito Tomoe y corrió hacia Levi en cuanto Hange la bajo.
-Guerrera -saludo Levi abrasándola y dándole unas vueltas en el aire. Después camino hacia Hange y la abrazo.
-Estoy sucia -dijo Hange correspondiendo el abrazo.
-Tsk es lo que menos me importa torpe cuatro ojos -contesto Levi.
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Tras el encuentro familiar Hange tomo una ducha mientras Levi se encargaba de acostar a Tomoe.
Ella se había quedado dormida al instante y Levi la tapo con amor besando su cabeza. Tras esto camino a la puerta y miro la escena.
Tomoe era demasiado parecida a él en cuanto a físico. Su piel era pálida como la porcelana, ojos grandes color grisáceo y un cabello largo tan negro como el cielo nocturno.
Ella dormía tranquilamente abrasando a Bean mientras que Sawney estaba con su cabeza sobre las piernas de la niña y miraba a Levi.
-Cuídenla -ordeno antes de apagar la luz y cerrar la puerta.
Levi camino hasta la habitación y al entrar vio a Hange salir del baño con la pijama puesta y el cabello mojado.
-Hoy vi a Farlan -dijo Hange-. Salvo mi trasero.
-Si, Farlan me lo conto -dijo Levi mientras se metía en la cama.
-¿Te quedaras mañana?
-No, tengo trabajo que hacer -contesto Levi enseguida-. ¿Vas a dormir o a trabajar?
Hange medito un momento y luego se metió en la cama abrasando casi al instante a Levi.
-Yo tengo un mejo plan -dijo Hange.
-Lo mejor sería que durmiéramos -dijo Levi apagando la lampara de su lado.
Hange hizo lo mismo y recargo su cabeza en el peco de Levi para sentir los latidos de su corazón.
-Levi -lo llamo en tono triste-. Te amo ¿Lo sabes cierto?
-Yo también Hange -contesto abrazándola.
Pero esto solo hizo entristecer más a Hange pues desde un tiempo atrás Levi era distante con ella. En otra época él no hubiera contestado con un simple "yo también" y tampoco se hubiera reusado al sexo. Esto la hacía temer al grado de llegar a cuestionarse si él tenia un romance con alguna otra persona, pero después pensó que eso era ridículo. Ellos eran Levi y Hange, LeviHan como solía llamarlos Isabel. Su amor era legendario al grado de traspasar múltiples vidas, era claro que Levi nunca la engañaría o eso pensó hasta que su celular sonó en la madrugada por una llamada y ella se despertó mirando la pantalla en la cual aparecía: Llamada entrante de Rose.
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