CAPÍTULO 27:

TODOS.

Los ánimos comenzaron a subir, todos se miraban confiados, a pesar de tener miedo, su valentía y coraje podía más que sus pensamientos de fracaso.
Remus fue directo hacia Harry, lo abrazó paternalmente e inconscientemente se despidió de él.

–Todo acabará hoy, Harry. –expresó una media sonrisa. –Estoy orgulloso de ti y sé que tus padres y Sirius, también lo están. Piensa bien tus pasos, te cuidaremos en todo momento. –Harry se quedó sin palabras y solo optó por asentir con un nudo en la garganta.

De uno a uno comenzaron a salir de la casa, desapareciendo de la vista de los demás.
Al final solo quedaron los más jóvenes e inexpertos, notablemente nerviosos pero decididos.

–Quiero que a pesar de lo que suceda allá afuera, deberán cuidar su vida principalmente. No intenten ser héroes conmigo. Protéjanse a ustedes mismos, si están heridos no podrán ayudar a nadie. –Les dijo Harry.

–Cuidaremos tu espalda, Harry. –respondió Luna.

–No te dejaremos solo, compañero. Hemos llegado juntos hasta aquí y saldremos juntos. –añadió Ron. Los demás asintieron y comenzaron a salir.

Los últimos en salir fueron Hermione y Draco, pero antes de poder abandonar la casa, Draco la tomó del brazo y la acercó a él.
Le dio un beso profundo, su respiración se notaba agitada y su pecho le dolía por lo que podría pasar.

–No te alejes de mí. ¿Entendiste? Quédate siempre a mi lado. –le dijo, Hermione asintió y salieron de la casa.

Aparecieron en medio de Hogsmeade, ahí ya los estaba esperando Hagrid, les entregó unas escobas y ambos volaron hacia adentro de los terrenos de Hogwarts, juntándose con los profesores y los demás miembros de la Orden del Fénix.

–Llegaran en cualquier momento. –Snape ya estaba ahí. Tomó a Harry del hombro y le susurró. –El pensador está listo en la oficina del director, ve rápido. –Harry sabía que se refería al frasco de recuerdos que él mismo le entregó y se dirigió hacia allá junto con Ron.

–Los demás, deben tomar sus posiciones. –Remus dirigió a todos. – ¿Severus, estarás con nosotros al frente de la pelea?

–Aún no. Antes de que Voldemort aparezca, estaré esperándolo en el punto de reunión. –Contestó fríamente. –Todavía debo de fingir frente a él, pero trataré de venir a ayudar.

–Entonces toma esto, te servirá por si necesitas contactarnos. –Remus le entregó uno de los comunicadores portátiles que Ron y Harry, habían hechizado para que pudieran ser utilizados. –Sé que dentro de Hogwarts ningún aparato muggle suele funcionar, pero McGonagall y Flitwick lograron deshabilitar esa protección. Así que si es necesario, úsalo. –Snape lo tomó y se fue del castillo.

Comenzaron a dividirse en los diferentes puntos de Hogwarts, asegurando las entradas y salidas del castillo.

No pasó mucho tiempo después, cuando la voz de Voldemort resonó en la cabeza de todos los que se encontraban dentro de los terrenos.

''Entreguen a Potter y les perdonaré la vida''.

Con una voz seseante y tenebrosa.

–Tranquila, no podemos dejar que nos desmorone antes de empezar, debemos ser fuertes. –Draco apretó la mano de Hermione mientras ella sentía pavor al escucharlo.

Los Mortifagos comenzaron a entrar a Hogwarts, trataban por todos los medios posibles atacar a los demás que se encontraban protegiendo el castillo.

– ¡Ron, ayuda a Neville y cuiden la puerta principal! –Bill le gritó desde la escoba y bajó en su escoba con velocidad para desviar a los demás Mortífagos.

Hermione, Draco, Ginny y Luna se quedaron solos, estaban protegiendo la torre de Astronomía, derribando a los magos tenebrosos que intentaban ingresar volando. A pesar de que ellos eran cuatro magos, los Mortífagos eran mucho más rápidos, y algunos de ellos lograban entrar sin ningún rasguño.

Cerca del lago negro, Remus luchaba contra Fenrir Greyback, el hombre lobo quién lo convirtió en un licántropo cuando Lupin era apenas un niño.

– ¿Me recuerdas? –Rió mientras se acercaba para golpearlo. Pero Remus contraatacó con varios hechizos, haciéndolo retroceder.

Remus se estaba limitando con todas sus fuerzas para no matarlo, Fenrir no llevaba su varita en ese momento y el solo lo atacaba con golpes. Remus solo quería derribarlo y dejarlo fuera de combate, pero el hombre lobo era físicamente invencible y golpeó fuertemente a Remus dejándolo algunos segundos inconsciente.

Fenrir se acercó lentamente a Remus quién seguía desorientado en el suelo, lo sujetó del cuello y comenzó a ahorcarlo bruscamente.

Justo cuando Remus estaba perdiendo la vida, un rayo verde golpeó directamente al pecho de Greyback, dejándolo tieso en el piso con una expresión de odio en su rostro.

Remus tosió un poco y tocándose el cuello, se volteó para ver quién era la persona que lo había salvado.
Detrás de él estaba su novia Tonks, la mujer que amaba fue quién mató al hombre lobo quien le arruinó la vida.

– ¡Remus! ¿Estás bien? –Se arrodilló a un lado de él y colocó sus manos alrededor de su rostro. Lupin seguía sin poder hablar, la asfixia que sufrió le lastimó la garganta y seguía tratando de recuperar el aire.

Tanto Remus como Tonks estaban desprotegidos en medio de la batalla, no estaban poniendo atención a su alrededor.

– ¡Tonks y Remus, necesitan ayuda! –Charlie alarmó a los demás para que alguno acudiera a su ayuda.

– ¡Vayan, nosotras podemos! –Ginny le dijo a Hermione, mientras desarmaba a un Mortífago que intentaba entrar volando.

Draco le tomó la palabra a la pelirroja, ambos subieron a sus escobas y se dirigieron directamente hacia los dos amantes.

Mientras que Remus estaba casi por completo volviendo a su realidad, Draco y Hermione seguían protegiéndolos.
Pasaron algunos minutos alrededor de ambos, cubriéndolos de los hechizos rezagados y directos que llegaban hacia ellos.

Remus tocó el hombro de Draco, haciéndole saber que ya estaba bien. –Gracias. –Le dijo con un tono de voz más bajo de lo normal. –Tómalo. –Le dio el otro comunicador portátil. –Si Snape necesita algo o debe avisarnos sobre algo, él se comunicará contigo, te lo confiaré a ti. –Draco no entendía porque se lo entregaba, Lupin se acercó al oído de Malfoy para que Tonks no pudiera escuchar. –No se cuanto tiempo más pueda permanecer con vida, creo que sobreestimé mi suerte.

Draco asintió y tomó el comunicador. Tanto Tonks como Remus se fueron de ahí para seguir protegiendo el castillo.

– ¿Qué te dijo Remus? –Le preguntó Hermione enseguida.

–Primero vayamos a otro lugar, estar tan expuestos no es seguro.

Antes de que Draco terminara de hablar, un Troll se acercó violentamente hacia ambos magos, intentaron tomar sus escobas para escapar, pero la gigantesca creatura las tomó y las rompió en dos.

Hermione con nerviosismo buscó en su bolso, erróneamente sacó varios objetos que llevaba y los dejó en el suelo, hasta que logró encontrar el polvo peruano de oscuridad instantánea, haciendo que el Troll se perdiera en un tremendo humo negro que no lo dejó avanzar, Draco aprovecho la confusión y lanzó una serie de hechizos logrando derribar a la violenta criatura.

Hermione seguía recogiendo los objetos que había dejado en el suelo y se dio cuenta todavía que ella llevaba los Horrocruxes en su bolso. Después de que guardó todo de nuevo, Draco la tomó de la mano y se la llevó a un lugar más resguardado.

– ¡Draco, yo llevo los Horrocruxes! ¿Tú los pusiste aquí? –Le preguntaba mientras seguía protegiendo el lugar.

–No. ¡Ascendio! –Hizo que unos carroñeros salieran volando del impacto. –Fue Potter, antes de que saliéramos, él se acercó a tu bolso y vi que guardó algo, debió ser eso.

Hermione se quedó analizando la situación por un instante.

– ¡Date prisa! –Ambos entraron al castillo, Draco aún muy confundido, la siguió por todo el pasillo.

– ¿A dónde vamos? –Preguntó mientras corrían y esquivaban los hechizos que les eran lanzados.

–A destruir los Horrocruxes. –Estaba decidida.

Llegaron hasta el baño del segundo piso y la castaña los guió hasta dentro de la cámara de los secretos. A pesar de que ella jamás había estado ahí, Hermione sabía cómo llegar, pues en segundo año después de ser des-petrificada, le pidió a Harry y a Ron, que le contaran todo acerca del escondite del cuarto secreto de Salazar Slytherin, y ella recordaba cada palabra de sus amigos.

– ¿Qué hacemos aquí?

–¿Sabes hablar pársel? ¿Puedes tratar de abrirla?

–Trataré. –Dijo con muy poco ánimo.

Luego de intentar con varias oraciones, la puerta comenzó a abrirse y entraron rápidamente.

– ¡Ayúdame a tomar un diente del basilisco! La serpiente está muerta pero el veneno sigue funcionando.

Malfoy se acercó al cadáver de la imponente serpiente y con mucho cuidado, metió su mano dentro de la mandíbula del monstruo.

Un rayo de color verde pasó muy cerca de la cabeza de Draco, ambos se alarmaron y se dieron cuenta de que Yaxley los había seguido hasta ahí y ahora los estaba atacando.

Hermione continuó el duelo con el fiel Mortífago. Draco al darse cuenta de esto, intento ayudarla.

– ¡No! –Le gritó mientras seguía desviando los hechizos. – ¡Tú haz lo que te dije, yo estaré bien!

Yaxley se acercaba cada vez más a ella, Hermione solo quería desarmarlo, pero este era mucho más agresivo.

¡Aviectum Ignis! –Las llamas que salían de la varita de Yaxley acorralaron a Hermione en un pequeño círculo que se estaba haciendo cada vez más pequeño.

¡Aqua Volatem! –Hermione contraatacó, utilizando el agua que estaba alrededor, aliviando el fuego que la aprisionaba. Luego utilizó de nuevo el agua para formar una esfera y aprisionar por un momento al mago tenebroso, pero su hechizo no duró lo suficiente como para detenerlo por mucho tiempo.

Él siguió esquivando sus ataques hasta que uno de los encantamientos que lanzó Hermione, pudo herir la pierna de Yaxley, dándole más tiempo a Malfoy.

– ¡Maldita sangre sucia! –Estalló en cólera mientras aguantaba el dolor en su extremidad inferior.

– ¡Date prisa! –Hermione se volvió hacia él y le gritó con inquietud. Malfoy ya le había arrancado el colmillo a la serpiente y estaba a punto de apuñar la Diadema de Ravenclaw.

Al estar enfocada en Draco, Hermione no se dio cuenta de que Yaxley aprovechó su descuido para atacarla y así librarse por un momento de ella. Draco lo vio todo y dejó a un lado el Horrocrux y el colmillo del basilisco para ir a protegerla.

– ¡Flipendo! –arrojó unas piedras que estaban a un lado de él en dirección del Mortífago.

Hermione se levantó y se percató que ahora era Draco quien peleaba con Yaxley, no lo pensó más y en seguida corrió hacia la Diadema de Ravenclaw y la apuñaló con odio.
El colmillo se quebró con el impacto, un gran humo de color negro salió de esta y un grito escalofriante se escuchó por toda el lugar. El agua que seguía estancada, se levantó por los aires con violencia, parecía que el lugar estaba dispuesto a ahogarlos.

¡Everte Statum! –Hermione atacó a Yaxley haciéndolo caer lejos de ellos. – ¡Corre!

El lugar comenzó a inundarse con una velocidad sorprendente.

– ¡Espera, debo tomar otro colmillo! –Dijo Draco, pero Hermione no soltó su mano y no lo dejó alejarse de ella.

–Olvídalos, habrá otra forma, debemos salir de aquí. –Le respondió sin bajar la velocidad.

Ambos corrieron con todas sus fuerzas para salir de ese lugar, dejando atrás al Mortífago quién seguía tratando de encontrar su varita debajo del agua.

Ya no podían correr, el agua casi les llegaba a la mitad del cuerpo y seguía subiendo. Draco apuntó a la cara de Hermione y luego a la de él, haciendo aparecer un casco-burbuja, para permitirles seguir respirando.

En cuanto salieron de la cámara, no miraron atrás y siguieron corriendo hasta llegar afuera del castillo.

– ¡Cuidado! –Fue Ron quién alarmó a los amantes antes de que una parte del castillo se derrumbara sobre ellos. – ¿Dónde estaban? Los estuvimos buscando por todas partes. Pensamos que les había pasado algo. –Les dijo mientras volaba en su escoba.

– ¡Destruimos un Horrocrux! Aún falta la Copa de Hufflepuff. –Se lo arrojó. –Busca a Potter y avísale. –Ron asintió y salió volando junto con la reliquia.

Muy a las afueras del castillo, Voldemort y algunos otros Mortífagos, se encontraban observando la batalla.

¡Avada Kedavra! –Voldemort estaba colérico. Mató a uno de los Mortífagos que estaban a un lado de él.

Snape apareció frente a Voldemort.

– ¿Por qué aún no podemos derribar el castillo, Severus?

–Señor. –Snape hizo una reverencia. –McGonagall y Flitwick, están liderando el castillo, aún no he podido entrar, debo ser muy cuidadoso y me tomará algo más de tiempo.

–Entra ahora al castillo y tráeme la Espada de Gryffindor. Sí Potter quiere destruir mis Horrocruxes, no le será fácil.

Codo a codo, Draco y Hermione seguían en la batalla, veían como los demás daban todo por seguir con vida.

Por un momento, Ron, Harry, Jessy y Fred, comenzaron a pelear con una horda de Mortífagos y Dementores. No podían contra ellos, era demasiado fuertes. Shacklebolt, Charlie, Bill y Fleur, llegaron hasta ellos para ayudarlos.

– ¡Ya voy! –Gritó Tonks mientras corría hacia ellos.

– ¡Váyanse niños! –Se refirió a los magos más jóvenes. –Nosotros nos encargamos. –Les dijo Kingsley. Pero a pesar de que ahora los que luchaban eran unos audaces Aurores, caza maldiciones y entrenadores de dragones, les estaba siendo difícil continuar.

– ¡Bill! –Gritó Kingsley para alarmar al primogénito de los Weasley, pues un Troll se acercó súbitamente hacia él para golpearlo. Bill reaccionó a tiempo y logró escabullirse, pero al momento de que Kingsley miró a su alrededor de nuevo, fue automáticamente aplastado por una inmensa roca que había sido arrojada por otro Troll que estaba no muy lejos de ellos.

– ¡No! –Gritó Tonks desesperada.

– ¡No te desconcentres Tonks! –Le gritó Bill con la voz entrecortada, pues aún los seguían atacando.

A lo lejos pudieron observar como poco a poco estaban llegando más y más Mortífagos.

–Son demasiados. –Se sentían muy cansados y sus agitadas respiraciones se hacían cada vez más bruscas.

– ¡Hermione! –Arthur Weasley llegó hacia ellos. – ¡No tengo mucho tiempo, vayan a la oficina de Dumbledore y hagan un comunicado! –Estaba muy ansioso.

– ¿De qué habla Sr. Weasley?

–Shacklebolt y yo hicimos algunos arreglos en la chimenea para que se lograra comunicar por un cierto tiempo a todas las chimeneas de los magos registrados que han asistido a Hogwarts. –Hermione trató de preguntar algo pero Arthur no la dejó continuar. –Deja terminar, porque no hay tiempo. Te tomará algunos intentos poder enlazarte por las restricciones del Ministerio, sin embargo justo dentro de cinco minutos estas restricciones serán inhabilitadas. Ve, informa de lo que está pasando y consigue toda la ayuda que puedas.

Ni siquiera dudaron un segundo y salieron corriendo hacia el castillo, pero aún seguían muy alejados de la oficina de Dumbledore. Las piernas les dolían y los cinco minutos que tenían para llegar hacia la chimenea se les estaban agotando.

Mientras trataban de llegar, pasaron frente a la vitrina de trofeos y Hermione se detuvo por un instante.

– ¡Finestra! –el vidrio de la vitrina se volvió polvo y ella pudo tomar la escoba que se exhibía.

Draco se subió primero y manejó la escoba con una impecable velocidad, haciéndolos llegar a la oficina lo más rápido posible.

Con unos segundos de sobra, ambos llegaron hasta la chimenea y Hermione la encendió para poder hacer un llamado de emergencia.

De pronto, todas las chimeneas de magos registrados se comenzaron a encender. Los magos no sabían que estaba pasando, con algo de miedo y de intriga se acercaban a ellas para observar que era lo que sucedería. De las chimeneas apareció el rostro en llamas de Hermione.

–Adelante, hazlo. No hay mucho tiempo. –Le dijo Draco, ella asintió con nerviosismo.

Draco se dio la vuelta y se puso en guardia frente a la puerta, para evitar que alguien o algo los tomara por sorpresa.

En este momento el castillo de Hogwarts está en guerra, se está llevando una de las más importantes batallas contra Voldemort. ¡Por favor, ayúdenos a acabar con Voldemort y con sus seguidores! Sé que les estoy pidiendo mucho, sé que no será fácil arriesgar su vida y dejar a su familia para pelear en una guerra, pero el futuro de toda la comunidad mágica está en juego. En este momento no somos muchos los que estamos aquí luchando, sin embargo tengan por seguro que daremos nuestra vida para que este ser despreciable sea aniquilado para siempre.

La chimenea se apagó, impidiéndole a Hermione seguir con su discurso.

–Se terminó el tiempo. ¿Crees que haya convencido a alguien? –Dijo Hermione al instante. Draco la ayudó a levantarse del suelo.

Antes de que Draco pudiera responder, Harry llegó corriendo hacia ellos.

– ¡Los necesitamos afuera! El escudo que protegía el castillo está a punto de romperse, necesitamos estar todos juntos.

Reunidos en la entrada principal de Hogwarts, se encontraba la Orden del Fénix, todos estaban lastimados físicamente. Estaban cansados y en sus ojos se notaba que esperaban la muerte conforme el escudo se rompía.

–Posiblemente no salgamos vivos hoy, pero quiero que sepan que el honor más grande que he tenido en la vida, es el haber podido luchar a su lado. –Remus, con los ojos llorosos terminó su discurso, tomó la mano de Tonks y le murmuró al oído que la amaba y que ella era todo para él.

Varias ráfagas de hechizos, amenazaron con golpearlos directamente, pero de pronto, todos fueron desviados.

Poco a poco, los terrenos de Hogwarts se empezaron a llenar de caras conocidas. El plan de Arthur y Shacklebolt, funcionó. Anunciar que se estaba llevando a cabo la última batalla contra el Señor Tenebroso y que varios estaban peleando por derrotarlo, haría que los demás miembros de la comunidad mágica que quisieran que todo esto acabara, tuvieran más valor y llegaran a apoyar.

Los miembros de la Orden del Fénix recobraron el aliento al ver como la gente que quería ver destruido a Voldemort, llegaba al auxilio de ellos.

– ¡Esto todavía no acaba! –Aterrizó frente a ellos Oliver Wood.

Cada uno volvió a la batalla con toda la fuerza de voluntad que les quedaba.

Voldemort tomó del cuello a Bellatrix y comenzó a asfixiarla hasta casi dejarla inconsciente.

– ¡Qué fue todo eso! ¿Por qué hay más magos con Potter? –Voldemort le gritó.

–Mi Señor. –Apenas y le pudieron salir las palabras. – ¡Fue la protegida de Draco, quien avisó a los demás!

– ¿Protegida? ¡No regreses aquí sin que los hayas matado!

En las escaleras principales, Draco y Hermione estaban alejando a los Dementores que habían entrado al castillo y amenazaban con emboscar a sus amigos, hasta que Hermione fue golpeada con un hechizo justo en la espalda, lo que provocó que cayera por las escaleras.

– ¡Hermione! –Draco se asombró, giró para ver quién la había atacado. Pero antes de poder volver a empuñar su varita, también fue herido por la chica pelinegra de Slytherin.

Con lentitud, Hermione comenzó a levantarse, se había lastimado el hombro y trató de tomar su varita pero Pansy llegó hacia ella y la tomó. Luego se giró hacia Draco y utilizó el hechizo Incarcerous.

– ¡Detente Pansy! ¿Qué te pasa?

– ¿Qué me pasa a mí? ¡Qué te pasa a ti! –Le gritó colérica. – ¡Desde cuando eres un maldito aliado de Potter! ¡Mira todo lo que has ocasionado!

Draco seguía perplejo, no comprendía como una persona con la que siempre convivió, ahora le estaba haciendo daño.

– ¿Ahora eres bueno? ¿Ahora estás con ella? –Se bufó. – ¿Tú? ¿El mismo idiota que le deseó la muerte? –Miró con repulsión a Hermione. – ¿Tú, quién hacía todo lo que su cruel padre decía para seguir siendo la familia favorita de Voldemort?

Cada palabra que Pansy escupía estaba llena de rencor y dolor, su mirada ya no expresaba vida, parecía que su humanidad se había ido y solo se encontraba un vacío de traición.

– ¡Pansy no hagas esto! –Le gritó. – ¡Podemos liberarnos de él! ¡Podemos vivir mejor! Yo también sé que tu familia te obligaba a hacer cosas que no querías, por favor… hoy podemos terminar con todo esto. ¡Ayúdanos a terminarlo!

Por un corto momento, las palabras de Draco la enternecieron pero su rabia superaba todo.

–Sabes Draco… –Le fijo fríamente. –Si tú me lo hubieras pedido, yo estaba dispuesta a volverme Mortífago y matar. Siempre fuiste mi prioridad. Pero mírate ahora… ni siquiera eres la sombra de lo que eras. El hombre al que amé, jamás se dejaría pisotear por los demás y jamás ayudaría a Potter ni a sus amigos. –Pansy sentía repulsión por ambos, sabía que Hermione se había lastimado al caer por las escaleras y decidió pisar su hombro con desprecio para herirla más.

– ¡Déjala! –Gritó furioso. – ¡Fui yo quién te hizo daño! ¡No cambiarás nada si le haces algo!

–Ahí es dónde estás equivocado. –Se mostró agresiva y pisoteó el hombro de Hermione más fuerte. –Tú cambiaste y jamás volverás a ser el mismo, pero si ahora la mato, al menos sé que siempre te arrepentirás de haberte involucrado con ella. –Pansy alzó su varita directo al cuerpo de Hermione. – ¡Avada!

Pero antes de terminar la maldición imperdonable, Hermione le lanzó un detonador trampa que había sacado de su bolso cuando Pansy estaba distraída, haciendo que Pansy se sorprendiera, dejando caer la varita de Hermione, misma que ella retomó.

– ¡Pansy, por favor detente! –Hermione gritó apuntándole directamente a la Slytherin, mientras que el detonador trampa continuaba haciendo ruido.

– ¡Es tu culpa! ¿Por qué no te quedaste con Potter? ¿Por qué te interesaste en él? ¡Crucio! –Gritó. Hermione lo esquivó.

Draco aún seguía inmóvil por el hechizo que le había lanzado Pansy y solo podía limitarse a ver.

Hermione trató de razonar con ella, pero sabía que era una pérdida de tiempo, si Draco no había podido convencerla, para ella sería imposible hacerla entrar en razón. Comenzó a hacer movimientos más agresivos hasta que por fin logró desarmarla.

–No quiero pelear contigo. ¡Desmaius! –Dejándola inconsciente. Después se dirigió hacia Draco y lo liberó. –No podemos dejarla, le pueden hacer daño.

–Yo me la llevaré de aquí. –La voz de Zabini se hizo presente detrás de ambos. Draco se hizo a un lado y movió también a Hermione para que Blaise pudiera llegar hasta dónde estaba Pansy. –Cuando la lleve a un lugar seguro, regresaré a pelear a tu lado. –Con una media sonrisa, Draco asintió a lo que Zabini le estaba diciendo. Al final de todo, aún seguía teniendo un amigo.

Harry al otro lado del castillo se reunió con Severus Snape, en donde ningún Mortífago pudiera verlos.

– ¿Ya es hora? –Le preguntó a su profesor de pociones.

–Aún no. Cuando destruyan la Copa de Helga Hufflepuff, yo intervendré para encargarme de Nagini y solo entonces tú podrás acercarte a él.

–Pero...

–Sigue teniendo cuidado hasta entonces. Aún falta una cosa por conseguir, pero me encargaré de eso.

– ¿Puedo ayudar?

–No. Solo sigue manteniéndote a salvo.

Snape siguió su camino y llegó hasta dónde estaban peleando Charlie, Bill, Tonks y Luna.
Usó su audacia para derribar a todos los que amenazaban a los cuatros jóvenes magos.

– ¡Snape! ¡Vete, no pueden ver que nos estás ayudando! –Insistió Bill.

–Informen a todos que ahora su principal misión será proteger a Potter hasta el final. Solo él puede acabar con todo. –Les entregó una mirada fría y salió de ahí.

Draco y Hermione, estaban ayudando a un mago a escapar de unos Dementores que lo estaban acechando.

¡Expecto Patronum! –Terminaron de ahuyentarlos.

– ¿Estás bien? –Le preguntó Hermione al chico, por su apariencia, parecía ser un estudiante aún muy joven. Él asintió con miedo. – ¿Cómo te llamas?

–David.

–David… ¿Cuántos años tienes?

–Yo… tengo 14 años.

Draco y Hermione se miraron decepcionados.

– ¿Tu familia sabe que estás aquí? –El pequeño mago bajó la mirada. –No debes de estar aquí. Ven, te llevaremos a un lugar seguro.

– ¡No! –Gritó. –Debo defender Hogwarts.

– ¡No puedes estar aquí niño! ¿A caso quieres morir?–Le gritó Draco.

– ¡Soy huérfano! Prefiero morir defendiendo el castillo, es mi único hogar. –Estaba decidido a seguir peleando.

Pero sin que nadie se lo esperara, una voz muy escalofriante se hizo presente detrás de ellos.

¡Avada Kedavra! –El esfuerzo que hicieron por proteger al joven mago fue inútil, pues Bellatrix Lestrange lo asesinó despiadadamente por la espalda.

– ¡Maldita bruja inhumana! ¡Sectumsempra! –Draco trató de derribarla pero no pudo.

– ¿Por qué siempre que me ves quieres matarme? Esa no es una buena forma de saludar a tu familia. –Dejó lucir su podrida sonrisa.

–Te voy a matar. –Escupía palabras de rencor y comenzó a lanzarle encantamientos a diestra y siniestra.

Pero Bellatrix como siempre, pudo esquivarlos, hasta que logró desarmar a Draco.

–Deberías tratarme con más tacto, al fin y al cabo soy la única que pueda cuidar a sus padres. –Dijo con un tono irritante.

– ¿Qué? –Granger sintió un nudo enorme en la garganta.

–Debo admitir, que en esta foto todos se ven muy felices. –Sarcásticamente, Bellatrix les mostró la fotografía que Hermione había dejado en la chimenea de la casa en Grimmauld Place.

Hermione y Draco, sintieron que un escalofrío subía por su espalda.

– ¿Debería de hacerles una visita? Ya es hora de que la familia se conozca. –Rió desenfrenadamente. – ¡Immobulus!

Utilizó el hechizo para retrasarlos y poder llegar a la casa en la playa dónde se encontraban sus padres. Ambos magos permanecieron inmóviles ante toda la situación que se estaba viviendo alrededor de ellos hasta que llegó hacia ellos Luna Lovegood.

¡Finite! –Retirando el hechizo de ambos.

En cuanto Draco recobró el movimiento, tomó a Hermione y salieron de los terrenos de Hogwarts para transportarse a Noruega.

Pero en cuanto llegaron ahí, sus ojos no daban crédito a lo que estaban presenciando.

…..

¡Hola! Gracias por seguir leyendo el fic. ¡Espero lo hayan disfrutado! Este es el penúltimo capítulo, el siguiente será el final y estoy emocionada. ~Expelliarmus x.