CAPÍTULO 28:

UN NUEVO COMIENZO.

En el instante en el que se materializaron en Noruega, presenciaron lo más temido por ellos. Justo frente a sus ojos, la casa donde habitaban sus padres, se terminaba de derrumbar.

Hermione intentó ir corriendo hacia allí para tratar de ayudar a sus padres, Draco la detuvo en sus brazos mientras esta gritaba desconsoladamente que la dejara ir, pero él sabía que si intentaba acercarse, la casa la sepultaría viva, además, era un caso perdido, la casa estaba casi totalmente en ruinas, ningún ser humano hubiera podido sobrevivir.

Ambos sentían una punzada en el pecho que a cada segundo se volvía más grande, no podían respirar, parecía que en cualquier momento ellos también colapsarían.

Cuando la casa dejó de derrumbarse por completo, Draco intentó acercarse, mientras que Hermione se dejó caer al suelo de rodillas, su pesar la estaba ahogando.
Granger comenzó a llorar, su llanto era desgarrador, no tenía consuelo, mientras que la cara de Draco estaba empapada con sus propias lágrimas.

–Fue muy fácil deshacerme de ellos. En realidad no se lo esperaban, estaban tan despreocupados tomando el té. –Bellatrix surgió detrás de ellos. –No me malentiendan, creo que me sentiré un poco sola ahora que Narcissa ya no está con nosotros, pero ella se lo buscó, nadie le da la espalda a nuestro Señor.

– ¡Cállate, solo cállate maldita bruja! –Draco le gritó envuelto en rabia y rencor.

–Dracc…. –El nombre entrecortado de Draco resonó frente a ellos. – ¡Draco, vayan al Ministerio y encuentren la Espada de Gryffindor, la necesitamos!

La voz de Snape dejó de sonar por el intercomunicador que tenía Draco en su bolsillo, pero para su mala suerte, Bellatrix escuchó todo.

– ¡Ése maldito traidor! –Gritó la despiadada bruja y desapareció.

Draco tomó el intercomunicador y le contestó a Snape.

–Snape, ten cuidado. Bellatrix escuchó todo.

–No se preocupen por mí, pero lo más probable es que haya ido en busca de la espada, vayan y encuéntrenla primero. La encontrarán en la sección de Departamento de Mister. –La transmisión se cortó abruptamente.

Algo agitado y secando sus lágrimas se acercó a Hermione, se puso de rodillas frente a ella y la tomó por los hombros.

–Hermione, vamos, tenemos que salir de aquí. –Le dijo suavemente al oído, pero esta no reaccionó.

Draco la tomó del rostro, obligándola a mirarlo.

–Sé que estás destruida en este momento, así mismo me siento yo. Pero por favor, necesito que regreses conmigo, te necesito, no puedo hacerlo solo. La guerra aún no termina, te prometo que cuando todo acabe, les daremos una sepultura digna. Por favor… por favor. –Le siguió suplicando pero en un par de segundos él no aguantó más y rompió en llanto sobre el hombro de Granger.

Hermione se limpió bruscamente las lágrimas, lo levantó de su hombro y le entregó una mirada determinada, le tomó las manos y los transportó al Ministerio.

– ¿Cómo entramos? –Dijo con voz ronca, solo podía observar la vacía calle de Londres.

–Ahí, en ese aparador dónde está aquel maniquí, vamos. –Lo guió hasta dentro de éste. –Es bueno que esta entrada aun esté abierta, por lo que supe, las entradas por la red flu estaban colapsadas.

–Tenemos que buscar el Departamento de Misterios, podríamos comenzar por el primer piso y…

–Está en el noveno piso, vamos, no hay que perder el tiempo. –Draco se dejó guiar por ella.

Al llegar al Departamento de Misterios, Hermione sintió la misma atmosfera fría y desolada que aquella vez durante su quinto año.

–Después de aquella batalla por la profecía, habían mantenido cerrado esta área. Sigue siendo tan aterradora como recordaba. Lumos. –Siguió avanzado delante de él.

– ¿Alguna idea de dónde se podría encontrar? –Le preguntó ansioso. –Este lugar es inmenso y no tenemos mucho tiempo.

–En verdad no tengo idea. Tú conoces más a Snape. ¿No se te ocurre nada?

Draco se detuvo un momento y comenzó a pensar, a ver si algo pudiera ayudarlos a encontrarla.

– ¿Aquí hay algún sitio dónde guarden pociones? Piénsalo, él es el mago con más conocimiento en esa área, tal vez la guardó en ése lugar.

–Ahora que lo mencionas, fue Snape quien hizo una prueba sobre pociones para evitar llegar a la piedra filosofal, esa debe ser la respuesta. –Agregó Granger.

Repentinamente frente a ellos, apareció una puerta blanca brillante y con algo de duda decidieron cruzarla.

Dentro de esa puerta se encontraron con una gran habitación llena de botellas de diferentes tamaños y colores.

– ¿Podría ser otra prueba?

–No tenemos tiempo para esto. ¡Maldición Snape! –Draco tomó diferentes botellas, creyendo que alguna podría darle la respuesta.

– ¡Necesito la Espada de Gryffindor! –Hermione gritó. Draco se asombró. –La espada se le aparece a cualquier alumno de Gryffindor que la necesite, pensé que si lo decía en voz alta, esto podría suceder. Lo siento.

–Cualquier idea es buena. Hay que seguir intentándolo.

Cuando Draco tocó involuntariamente uno de los frascos que estaban en las estanterías, varios volaron frente a ellos y se acomodaron en una forma específica.

– ¿Qué pasó? ¿Qué hiciste? –Le preguntó, Draco solo negó.

Se acercó y leyó el pergamino que yacía junto los frascos:

''Sí logras terminar la poción deseada antes de que se termine el tiempo, se te recompensará''.

–Por su puesto. Snape siempre nos hace las cosas más simples. –Dijo molesto y con notable sarcasmo. –No habrá otra manera más que prepararla.

Ambos comenzaron a preparar una de las más difíciles y complicadas pociones que habían preparado en su vida.

En Hogwarts, la batalla todavía seguía y no parecía que fuera a terminar, cientos de creaturas mágicas, Aurores, profesores, alumnos y magos comunes y corrientes, se dieron a la tarea de defender su mundo.

– ¡Dónde está Draco y Hermione! –Preguntó Ron con desesperación, creyendo que sus amigos estaban en peligro.

–No los hemos visto en un rato, también estoy preocupada por ellos. –Le contestó su hermana.

– ¿Y Harry? –Llegó Neville hacia ellos.

–Está con Lupin y Snape. –Volvió a contestar Ginny.

– ¿Deberíamos ir a buscarlos? –Neville se ofreció.

–Regresen a defender el castillo. –Fleur llegó a espaldas de ellos. –Hermione y Draco, están en otra misión que les asignó Snape. –Los jóvenes escucharon a la determinada Fleur y volvieron a sus puestos de combate.

– ¡Bill! –Llegó Snape hasta él. –Te necesito.

– ¿Qué sucede, Snape?

–Tú eres de los magos más poderosos aquí. Así que confiaré en ti, hazlo bien. –Bill no sabía a qué se refería, hasta que se dio cuenta de la reliquia que le entregó.

– ¿Esto es verdadero? ¿En realidad es la Copa de Helga Hufflepuff? –No podía creer que estaba ante uno de los tesoros de Hogwarts.

–Necesito que lo destruyas.

– ¿Qué?

–No es solo una reliquia, en realidad es un Horrocrux de Voldemort. –Bill estaba perplejo a lo que Snape le contaba. –Como dije, sé que eres de los magos más poderosos aquí, así que destrúyelo cuanto antes. Aléjate todo lo que puedas de Hogwarts y utiliza el fuego demoniaco. Solo eso podrá detenerlo. Te necesitamos Weasley.

Bill asintió, tomó su escoba y salió de Hogwarts para poder destruirlo. Luego de algunos minutos, una gran llamarada de fuego en forma de dragón iluminó una parte del cielo, el Horrocrux había sido destruido.

– ¡Charlie, mira ahí! –Tonks alarmó a uno de los hermanos Weasley. Ella había señalado a un grupo de muy jóvenes magos que estaban siendo acorralados y asesinados uno por uno en manos de los Mortifagos.

Ambos volaron a toda velocidad hasta ellos. Intervinieron poniéndose entre los seguidores de Voldemort y los jóvenes magos que ni siquiera eran oponentes para ellos.

Tonks y Charlie siguieron peleando contra los Mortífagos, sin embargo, entre ese fuego cruzado, fueron heridos algunos de los jóvenes magos que no podían salir de ahí.

– ¡Charlie, llévatelos de aquí! –Gritó Tonks.

– ¿Estás loca? No te dejaré. Además es imposible, tendría que hacer muchos más viajes para llevarlos a todos conmigo.

– ¡Solo hazlo! –Le gritó para que lo hiciera de inmediato.

Charlie corrió hacia su escoba, subió a dos chicos en ella y luego él subió.

–Regresaré, manténganse detrás de Tonks. –Intentando tranquilizar a los demás magos que dejaba atrás.

Tonks siguió defendiendo a los magos que estaban más que asustados, pero alguien más llegó a su lado y comenzó a ayudarla. Se encontraba muy confundida y observando de reojo, pudo ver a un hombre alto y rubio.

–Huye con ellos, estamos cerca de los límites de Hogwarts, fuera de aquí puedes desaparecer y será más rápido que el utilizar las escobas. ¡Adelante!–Lucius Malfoy le dijo a la Aurora veterana.

Tonks se quedó quieta un par de segundos, pero reaccionó rápidamente.

– ¡Vamos, síganme! –Se alejó con los jóvenes magos hasta fuera de los límites de Hogwarts. Ahí comenzó a llevarse a los niños con mucha más rapidez.

Charlie regresó en su escoba y se dio cuenta que ni Tonks, ni los magos, estaban en el lugar. Pero lo que más le sorprendió ver, fue a Lucius Malfoy peleando en solitario contra los Mortifagos.

– ¡Ella se fue con los demás! Vete tú también. Debe necesitar ayuda. –Le dijo sin dejar de desviar hechizos de los demás magos tenebrosos.

Charlie no le contestó, seguía perplejo y solo se alejó para buscar a Tonks.

Lucius Malfoy se deshizo de todos los Mortifagos con los que estaba peleando, y siguió defendiendo el castillo. Al principio parecía que huiría como siempre, sin embargo, se quedó durante toda la batalla, peleando y tratando de encontrar a su hijo.

Draco y Hermione seguían en el Ministerio terminando la prueba que puso Snape, ni siquiera sabían si era una poción inofensiva o si era peligrosa, sin embargo, lograron completarla en el tiempo justo.

–Coloca una gota en el pergamino y esperemos que lo hayamos hecho bien.

Se acercó y vació un par de gotas sobre éste. El pergamino se agitó y desapareció. Los dos magos quedaron a la expectativa de que algo pasaría, y así fue, frente a ellos apareció la única y verdadera espada de Godric Gryffindor.

–Es muy exquisita. –Conmovido y con una media sonrisa en su cara.

¡Avada Kedavra! –Ambos lograron esquivar la maldición asesina y dejaron caer la espada. –Que eficientes son al traerme hasta aquí. Si no les importa, tomaré la espada y luego los mataré de la forma más cruel. –Su sonrisa podrida se asomó en su rostro.

Ascendio. –Logró hacerla perder el equilibrio. Él tomó de la mano a Granger, ella sujetó la espada con fuerza y ambos salieron corriendo de la sala oculta de Snape.

Al seguir alejándose de Bellatrix y esquivando los hechizos que esta lanzaba, se perdieron dentro del gran Departamento de Misterios. Intentaron atravesar varías puertas pero ninguna daba a la salida, hasta que al cruzar una de ellas, Hermione no se percató de que no había suelo, si no que era una puerta que daba a un abismo. Al caer, inmediatamente logró tomar la mano de Draco mientras que con su otra mano sostenía la espada.

– ¡Dame tu otra mano! ¡No podrás soportar mucho tiempo más! –Le gritó a la castaña.

– ¡No puedo solo soltarla! ¡Tómala! –Le contestó.

– ¡Basta Hermione! ¡Suéltala, no te dejaré caer! –Le gritó con desesperación.

Con frustración y enojo, Hermione por fin dejó caer la espada para tomar la otra mano de Draco, logrando subirla hacia él.

En cuanto la alejó del abismo, Draco volvió a tomar su mano y siguieron corrieron. Logrando dar la vuelta en uno de los pasillos y ocultarse detrás de una extensa pared.

– ¡Debemos volver! ¡Yo la dejé caer, regresaré por ella! –Con nerviosismo y enojo hacia sí misma.

– ¡Escúchame! –Draco estaba muy agitado. –Tranquilízate por favor. –Le dijo tomándola de los hombros, esperó hasta que ella se calmara. –Hermione… –Con un suave murmuro. –Estoy demasiado cansado ahora para enfrentarla. Debemos huir en cuanto podamos. Si regresamos ahí e iniciamos una batalla ahora, no creo que pueda ser capaz de pelear ni defenderte, y sé que tú estás igual de exhausta que yo. Debemos ser más inteligentes y no dejarnos atrapar por ella. Salgamos de aquí. –Hermione asintió muy a su pesar.

No era sorpresa el que estuvieran tan cansados y que sus músculos estuvieran a punto de reventar, llevaban un día peleando sin descanso y habían sido testigo de diferentes muertes que los afectaron de diferentes maneras.

Con la mente despejada y con total calma, comenzaron a avanzar para escapar del Departamento de Misterios.

–Espera… –Le murmuró al oído. –Creo que recuerdo la salida, sígueme ya casi llegamos al elevador, podremos salir de aquí.

En efecto, Hermione logró llevarlos hasta el primer nivel del Ministerio en dónde ambos saldrían rápidamente.

– ¡Basta de juegos! ¡Entréguenla! –Bellatrix ya los estaba esperando.

Draco se colocó frente a Hermione y alzó su varita hacia la bruja despiadada.

–Vete, la distraeré y tu podrás huir. –Murmuró hacia ella.

–No me iré. ¡Depulso! –Granger lanzó el primer hechizo contra Bellatrix.

– ¿Crees que tus hechizos pueden hacerme daño? Tus insulsos ataques los puedo desviar mientras duermo. –Se bufó frente a ella. –Hasta creo que tus padres dieron mucha más pelea, al menos ellos intentaron salir de la casa. –Expresó una sonrisa lasciva.

– ¡No la tenemos! ¡La perdimos! –Fue Hermione quién le gritó envuelta en cólera.

–Por supuesto, miente todo lo que quieras, no los dejaré salir de aquí.

¡Aqua Volatem! –Draco atacó a su tía utilizando el agua que había en la fuente en el centro del Ministerio.

¡Glacius! –El agua se congeló y grandes pedazos de hielo fueron re direccionados hacia los dos jóvenes magos, Draco actuó con rapidez y cubrió a Hermione, recibiendo todo el impacto y cayendo al suelo inconsciente.

– ¡Draco! ¡Draco! –Comenzó a llamarlo para que reaccionara, pero su respiración era débil y no podía moverse.

Hermione se volvió hacia Bellatrix, se levantó y alzó su varita para enfrentarla.

– ¡Entréguenla!

– ¡No la tenemos! ¡Ya te lo dijimos! –Gritó furiosa.

La bruja fue la primera en atacar a la joven, ambas se atacaban ferozmente pero era más que evidente que a Bellatrix le tomaba menos esfuerzo el desviar los hechizos de Granger.

¡Crucio! –La temible bruja fue tan rápida, que Hermione no logró esquivarla y terminó por retorcerse en el piso. Dejando a Bellatrix con una media sonrisa en su cara.

Se alejó de Hermione dejándola tirada en el suelo y caminó lentamente hacia Draco.

–Si no quieres decirme, tal vez Draco te haga hablar. –Alzó su varita para atacarlo, mientras que él seguía tratando de levantarse.

–De-Detente. –Tosió. –Aléjate de él, déjalo ir. Él no puede morir ahora, ha pasado por mucho.

– ¿Ha pasado por mucho? ¡Ja! Él es solo un traidor y cobarde, igual que su padre.

Granger demasiado débil y temblando, se levantó y volvió a alzar su varita.

–Patético. – ¡Avada Kedavra! –Lanzó la maldición hacia la castaña, casi arrebatándole la vida.

¡Reducto! –Lanzó a Bellatrix unos metros hacia atrás. – ¡Sectumsempra! –Pero Bellatrix si pudo desviar el hechizo.

– ¡Me tienes harta! ¿No entiendes? No puedes ganarme. Eres inferior a mí en todo aspecto. ¡Devasto!

El hechizo fue tan potente que no solo maltrató a Hermione arrojándola por el aire y cayendo violentamente al suelo, si no que destruyó la fuente y todo lo que estaba alrededor de esta.

En el suelo, quejándose por el impacto y cubierta de sangre, Hermione ya no podía ponerse de pie, simplemente no tenía más fuerza.

– ¿Viste? Es muy fácil matarte, pero quería divertirme un poco. –Bellatrix miró los restos destruidos de la fuente y apuntó su varita hacia ellos. – ¡Espera, dejaré que te vayas con uno de los tuyos! –Acercó el pedazo de fuente en donde estaba esculpida la cabeza del elfo doméstico y la arrojó con odio hacia la pierna de Hermione, rompiéndole el tobillo al impacto.

Gritando de dolor, Hermione trataba de quitarse de encima el pedazo de fuente que Bellatrix le había lanzado.

¡Desmaius! –Draco se levantó y lanzó un hechizo con la poca fuerza que aún tenía. –No la toques.

– ¡Maldito imprudente! –Estaba furiosa. – ¡Crucio!

Draco cayó bocabajo al suelo por la maldición que su tía le había lanzado.

–Entonces lo mataré a él, espero que lo disfrutes tanto como yo. –Le dijo a Hermione y se acercó muy lentamente a Malfoy.

– ¡No! –Bruscamente desatoró su pierna del pedazo de fuente que la seguía aplastando, haciéndola gritar desgarradoramente de dolor. Arrastrándose y con desesperación, llegó hacia Draco, colocándose sobre la espalda de él, protegiéndolo.

–Me da igual a quién mato primero, niña tonta. –Bellatrix bufó, se seguía acercando.

–Hermione. –Le murmuró con las pocas fuerzas aún tenía. –Vete, por favor.

–No te dejaré. –Le contestó llorando sobre él.

La bruja tenebrosa se acercó lo suficiente como para ponerle la varita sobre la nuca y siguió dando su discurso de odio, pero Draco estaba tan débil que no podía escucharla con claridad y su vista estaba completamente borrosa.
Cuando de un segundo al otro, la espada de Gryffindor apareció frente a sus ojos, no sabía si estaba aluciando por la pérdida de sangre o los incontables golpes que había sufrido, pero si lo que estaba viendo era real, entonces era su última oportunidad para vivir.

La tomó sin que Bellatrix se diera cuenta, se dio la vuelta, dejando a Hermione a un lado de él y con todas las fuerzas que aún le quedaban, incrustó la espada de Gryffindor justo en el corazón de la despiadada bruja, haciéndola toser sangre.

Rápidamente le cubrió los ojos a Granger para que no pudiera ver lo que acaba de hacer, pero él si presenció el último momento de Bellatrix y observó como esa mirada que tenía llena de odio se fue apagando hasta que se quedó sin vida.

Draco siguió en el suelo con Hermione todavía en sus brazos.

–Se terminó. –Murmuró hacia ella.

Hermione comenzó a llorar sin consuelo hasta quedar inconsciente, mientras que él la siguió abrazando.

– ¡Hermione! ¡Draco! –Llegó hasta ellos George, Fred y Molly Weasley.

Él luchaba por mantenerse consiente y reconocer a los que gritaban su nombre.

– ¡La espada, tómenla! –Gritó.

–Fred, toma la espada y vuelve al castillo. –Le dijo Molly.

– ¿Están bien? –George y Molly corrieron a auxiliarlos.

Pero Draco al ver que Fred se llevaba la espada, se sintió aliviado y quedó inconsciente al instante.

.

Luego de terminar la guerra y ser atendidos por los sanadores y enfermeras voluntarias de San Mungo, todos los que pelearon en la batalla, pudieron regresar a casa.
Durante toda una semana, estuvieron ayudando a los magos y creaturas mágicas, no descansaron hasta ver en mejores condiciones al castillo de Hogwarts y sobre todo, tuvieron cientos de funerales y rindieron honor a todos los que dieron su vida en aquella guerra.

– ¿Qué harán aquellos niños que quedaron huérfanos tras la guerra? –Ginny preguntó.

–El Ministerio se hará cargo de ellos. –Le contestó Charlie.

– ¿Eso qué significa? ¿Los mandan a un orfanato?

–No lo sé, pero es lo más lógico.

–Espero que esos niños estén bien, crecer con la ausencia de tus padres, es algo horrible. –Dijo Harry, Hermione y Draco también sintieron sus palabras.

– ¡Reúnanse aquí! –Lupin llegó hasta ellos. –De verdad les agradezco todo lo que han hecho hasta ahora, no han descansado ni un solo día y muchos ni siquiera han recibido tratamiento adecuado. –Refiriéndose a Draco, pues el tenía costillas rotas porque se había reusado a tomar el tratamiento de los sanadores de San Mungo para que los demás heridos pudieran obtenerlo. –Les agradezco por todo lo que han hecho hasta este momento, pero es hora de que ustedes también descansen y se recuperen. Nosotros nos encargaremos.

– ¿Qué sucede contigo? Aún hay cosas que corregir. –Contestó Harry.

–El Ministerio está mandando ayuda y algunos de nosotros nos quedaremos aquí para seguir ayudando. Vayan a casa y recupérense. Ginny, haz Harry que descanse. –Ella asintió.

– ¿A casa? –Murmuró Draco para sí mismo.

Los chicos se despidieron y comenzaron a ir a sus casas. Molly les pidió a Draco y a Hermione para que regresaran a la Madriguera con ellos, pero Draco quería regresar a la Mansión Malfoy y Hermione lo siguió.

Aparecieron frente a una muy sombría y descuidada Mansión. Conforme se adentraban más a la casa, observaron todo lo que había pasado ahí, las verjas estaban dobladas y caídas, el jardín estaba destrozado y había escombros dentro de ella.
Hermione usó su varita y volvió a colocar en su mismo estado las grandes verjas.

Durante los siguientes días, ambos se dedicaron a reconstruir la casa, sanar tanto física como mentalmente por lo que vivieron y al fin pudieron llorar el fallecimiento de sus padres. También obtuvieron ayuda por parte de los Weasley, Potter, Tonks y Lupin, pues cada que podían, los visitaban.

6 meses después

Se encontraba observando hacia afuera de su gran ventana, veía atentamente como en el jardín de su Mansión estaba a punto de comenzar la celebración de una boda.
Draco emitía un aura de paz y tranquilidad, mientras se terminaba de poner su corbata, se dio cuenta por el reflejo de la venta, que alguien lo estaba observando desde el marco de la puerta.

– ¿No se supone que el novio no debe de ver a la novia antes de la boda? –Dijo audazmente y con una sonrisa en el rostro.

Hermione entró a su habitación y caminó hasta Malfoy. Él se volvió hacia ella, Granger puso sus manos sobre su cuello y terminó de arreglarle la corbata.

– ¿Qué no se supone que esa regla es solo para los que se van a casar? –Sonrió y luego le dio un fugaz beso.

–Entonces vamos a casarnos. –Draco se acercó a ella intimidándola. Granger lo empujó suavemente y él la miró con devoción.

Hermione llevaba un vestido largo, esponjado, de satín, de color café. Su cabello a diferencia de otras veces, lo llevaba recogido en un peinado alto y solo llevaba dos pequeños mechones que resaltaban su rostro.
Draco llevaba un traje color verde botella sumamente elegante y su cabello a comparación de pasados años, lo llevaba un poco más largo de lo usual y estaba impecablemente peinado hacia los lados y hacia atrás.

–Ya debemos bajar, nos esperan.

–Espera. –Tomó su mano y la llevó frente al espejo de cuerpo completo que estaba en su habitación.

Draco sacó un estuche negro y se lo entregó. Al abrirlo se dio cuenta de que era un collar antiguo con incrustaciones de piedras preciosas de un color azul profundo. Él se lo puso y Hermione lo admiró. Creí que combinaría bien con tu vestido.

–Es hermoso, gracias. –Sonrió tímidamente hacia él.

Ambos se dirigían al jardín principal y al pasar frente a la gran sala, ambos se detuvieron a admirar los dos gigantes marcos que colgaban en la pared por encima de la chimenea. En el cuadro de la derecha, se encontraba a ambos padres de Hermione y en el cuadro de la izquierda, se podía contemplar a Narcissa Malfoy. Ambos se sintieron nostálgicos por un breve momento, pero avanzaron hacia el jardín de todas formas.

– ¡Granger! –Ginny tomo del brazo a Hermione y Draco se acercó a los demás chicos.

–Tu casa se ve muy diferente. Debió tomarte mucho tiempo el arreglarla después de todo. –Le dijo Neville.

–Si me tomó tiempo, pero no tanto como el que pensaba, en realidad tuve mucha ayuda. –Dijo con una gran sonrisa.

–Lo sé, somos fantásticos. –Dijo Ron con orgullo.

– ¿Creen que Snape venga a la boda? –Preguntó Harry.

–No lo sé, la última vez que lo vi, estaba muy ocupado con los asuntos en Hogwarts, aunque ya no es el director, se convirtió en la mano derecha de la profesora McGonagall. –Respondió Draco.

Luego de una conversación amistosa y sencilla, uno de los gemelos interrumpió.

–Bueno, creo que hablaré por todos al preguntar esto. –Continuó George. –Nos contaste que al último momento, la espada de Gryffindor apareció frente a ti para ayudarlos. –Draco asintió casualmente.

–Pero entonces si la espada de Gryffindor se le aparece a los magos pertenecientes a la casa de Gryffindor… ¿Tú crees que la espada se apareció para ti o para Hermione? –Formuló Fred.

– ¿Crees que el sombrero seleccionador cometió un error y en verdad debiste quedar en Gryffindor? –Volvió a hablar George.

–Podría no ser imposible, tal vez cambiaste mucho durante estos últimos años, que simplemente la espada leyó tu valentía y sentido del sacrificio en el último momento. –Añadió Bill.

– ¿De verdad creen que la espada se me apareció a mí? –Draco los interrogó, los gemelos asintieron. –Yo creo que la espada se apareció para Hermione, ella es de Gryffindor y la persona más valiente que conozco, no solo se quedó conmigo hasta el final aunque pudo escapar, ella se sacrificó por mí al interponerse entre Bellatrix y yo. –Draco dijo todo eso mientras miraba a Hermione a lo lejos, él observaba como reía y el simplemente sonreía por impulso.

Ron de un momento a otro fijó su mirada hacia Jessy que seguía riendo fuertemente junto a las demás mujeres y eso lo distrajo mucho de la conversación.

– ¿Jessy podría ser más ruidosa? ¡Y miren! El listón de su cabello está a punto de caerse. ¡Tendré que ir a acomodárselo, me volverá loco! ¿Cómo puede ser tan despistada? –Ron salió de ahí a toda prisa y todos observaron cómo gentilmente acomodaba el listón del peinado de Jessy.

– ¿Cuánto creen que le tome para confesarse con ella? –Preguntó George.

– ¿Él? Estoy seguro que ella tomará la iniciativa. –Le respondió Harry. –Apuesto 5 galeones que Jessy se confiesa primero.

– ¿No tienes confianza en tu hermano menor? –Le preguntó Bill.

–Apuesto lo mismo. –Todos los que estaban presentes dijeron al unísono y rieron.

– ¡Draco, querido! –Molly Weasley llegó hasta dónde estaban todos.

– ¿Qué sucede Señora Weasley? –Le preguntó educadamente.

– ¿Podrían dejarme sola con él por un momento? –Les dijo a sus demás hijos. –Querido, quería hablar contigo. ¿Cómo estás? Me enteré que este mes visitaste a tu padre.

–Si… Me fue mejor de lo que esperaba. Hablamos mucho, sobre mi madre y el futuro. –Molly lo veía con tristeza. –Pero creo que salió bien. Aún no puedo aceptarlo completamente, él me hizo mucho daño, pero creo que ahora puedo manejarlo mejor. Le prometí que lo volvería a visitar pero creo que eso será hasta vacaciones de navidad. En realidad me siento más tranquilo con mi padre y la forma en la que Lupin, quiero decir, el Ministro ayudó a los residentes en Azkaban al quitar muchas de las practicas inhumanas que se llevaban ahí, hacen que no me preocupe demasiado.

– ¿Sabes que siempre podrás contar conmigo y con Arthur, cierto hijo? –Le dijo Molly.

–Gracias, lo sé y lo aprecio mucho, por todo lo que ha hecho y sigue haciendo por mí. –Le dijo. –Además me siento optimista, Hermione me habló sobre algo llamado psicólogo, es un tipo de curandero para los muggles, ella dice que podría ayudarme, confiaré en eso.

–Me siento más tranquila después de esto, querido. Al igual, vendré a visitarlos cada semana hasta que se vayan a Hogwarts. –Le volvió a decir Molly. Draco asintió con una cálida sonrisa.

Draco terminó de hablar con la Señora Weasley y le intrigó ver que Luna acomodaba unos pequeños retratos en las sillas frente al altar.

– ¿Qué haces, Luna? –Preguntó curioso.

–Estoy acomodando a los invitados especiales. –Contestó. –Aquí estará Sirius, aquí el profesor Moody y en este otro lado estará el Señor Shacklebolt, ellos eran muy importantes para Tonks y para el profesor Lupin, así que deberían de presenciar la boda.

– ¿Y ese otro lugar, para quién es?

–Es para tu mamá. –Draco se extrañó. –Tonks me dijo que Narcissa era su tía, tal vez jamás convivieron como debían, pero creo que para la madre de Tonks sería lindo ver a su hermana en la boda de su hija.

–Gracias por pensar en ella. –Le dijo conmovido, Luna sonrió y se fue.

– ¡Aquí estás! –Hermione llegó hacia Draco tomando su mano mientras él seguía viendo el retrato de su madre. – ¿Sucede algo?

–No. –Sonrió. –Creo que la boda ya casi empieza, será mejor que nos sentemos de una vez.

Todos los invitamos tomaron su asiento para que la boda iniciara, Lupin entró al altar con un traje sumamente elegante, que al parecer había sido un regalo de Harry. La música comenzó a sonar y por el pasillo principal entró Tonks junto a su padre.

Luego de la ceremonia, el jardín de la Mansión Malfoy se animó con diferentes tipos de luces y efectos mágicos en el cielo. Todos reían y disfrutaban, como si unos meses atrás la guerra hubiera sido solo un sueño distante y frío que nadie quisiera recordar.

– ¿Crees que nuestra boda sea igual de emotiva? –Draco le murmuró al oído. Hermione volvió a golpear su hombro de forma burlona. –Acompáñame. –La tomó de la mano y la alejó de los invitados.

– ¿Qué sucede? –Llegaron hacia la parte más hermosa del jardín, que estaba cubierta de narcisos que ellos mismos habían plantado y cuidado con mucho esfuerzo, pues ese era el jardín especial de su madre.

–Luego que termines el último año en Hogwarts… ¿Qué es lo que piensas hacer? –Le preguntó seriamente.

–No lo sé. Ahora que Lupin es el Ministro de magia, me resulta sumamente admirable los prejuicios que él está rompiendo respecto a su condición, él y yo tenemos muchas ideas similares… Sí llego a entrar junto con él, haríamos grandes cosas para todos los magos de media sangre y las criaturas mágicas que necesitan de protección como Dobby.

– ¿Tienes todo planeado, no es así? –Sonrió avergonzada.

– ¿Tú que es lo que tienes en mente?

–Definitivamente me gustaría ser un Auror, creo que todavía puedo dar más de mí para devolver un poco de paz al mundo mágico. –Ella asintió. –Prométeme algo, después de que nos graduemos de Hogwarts… dejarás que sea tu esposo. –Hermione se sorprendió con su proposición.

Draco sacó un anillo extremadamente exquisito de su bolsillo y le colocó el anillo en su mano derecha. Ella lo abrazó fuertemente y él la recibió con un largo y cálido beso. Quedándose ambos contemplando el cielo, agradecidos por seguir juntos y comenzar una nueva vida con la gente que los ama.

Fin.

….

Muchas gracias por haber llegado hasta aquí, gracias por el apoyo que le dieron al fanfic, espero que disfruten el final.

También abrí una cuenta en Wattpad, dónde más adelante subiré historias aparte de los fanfics, por si les interesa: Expelliarmusx97

~Expelliarmus x.