¿Estoy siendo ridícula?

Por la forma en que los demás me miran puedo decir que sí, aun cuando mis amigos se mantienen amables, comprensivos e incluso intentan ayudarme, puedo ver la exasperación y algo peor, pena. Cuanto más lo pienso, llego a la conclusión que he estado peleando una batalla que estaba perdida desde el inicio, y sin duda, mi insistencia solo ha provocado que empiece a sentirme miserable conmigo misma, solo en su presencia me desconozco y aunque inicialmente lo atribuí como algo romántico y especial, ahora veo la carga negativa que significa en mi vida.

Tal vez debería pensar cómo llegué a este punto…Tenemos al chico atractivo, eso no puede negarse, amable, considerado y todo lo que le sigue a perfecto, aunque siendo sincera la primera vez que lo vi no reparé en ello, así que no sé si estamos hablando de amor a primera vista al 100%, de hecho, cuando pensé que intentaba jugarme una broma quise golpearle, sí, siempre con instintos violentos, pero controlados, por supuesto. Tal vez la historia pudo quedar ahí, viviría mi muy normal vida… Con kwamis y todo, sin ilusiones, decepciones, celos, etc, honestamente es una idea más apetecible, no estaría cuestionándome como ahora. Pero vamos a los hechos, un bendito paraguas, una mirada de gato abandonado y la risa más celestial que he escuchado fueron suficientes para traerme aquí. ¿O tal vez estoy apuntando mal la culpabilidad? Reconozco que no me tomé con tranquilidad el tema del amor, ni siquiera sabía que podía desarrollar este tipo de actitudes, definitivamente no soy yo cuando estoy cerca de él, mientras que él está tranquilo, feliz y ganándose el corazón de los demás.

Exhalo un suspiro de hastío.

-¿Pensando en Adrien? –Susurra Alya, mientras mira la pizarra.

-¿Soy tan obvia?

Alya suelta una pequeña risa que disimula con una tos en cuanto la profesora voltea a verla.

-Tranquila. Hoy tendrás una nueva oportunidad, al parecer Adrien consiguió permiso para acompañarnos a la fiesta de Alix. –Vuelve a susurrar Alya un rato después.

Siento mi rostro arder, ¿Oportunidad? Puedo ver lo que sucederá, volveré a trabarme y hacer el ridículo, y peor aún, con la suerte que suelo tener, seguramente Kagami estará ahí, pues según los rumores, ambos son cada vez más cercanos, sin duda eso me pondrá aún más nerviosa… ¿Realmente quiero declararme a Adrien hoy? ¿Mañana? ¿Algún día?

Al terminar las clases soy arrastrada por Alya a casa, quiere ayudarme a elegir la ropa esta noche, tiene la idea que intentar con otro estilo pueda llenarme de más confianza, aunque empiezo a sentir que lo de hoy ya no es problema de confianza, sino del deseo de hacerlo.

Ya llegada la tarde, después de 3 horas decidiendo qué usar, por fin estoy lista, con los nervios, la inseguridad y la incomodidad a la orden.

-Ya casi terminamos, creo que es hora de soltarte el cabello. –Comenta Alya mientas me examina de pies a cabeza.

-¿Tú crees? Me sentiría algo incómoda…

-Solo por esta noche, ¿Si? Tenemos que cubrir todos los escenarios posibles. –Entonces siento mi cabello caer sobre mis hombros, inmediatamente quiero sujetarlos en coletas, pero la mirada de advertencia de Alya me detiene.

Treinta minutos después estamos en la fiesta de Alix, la decoración es bonita y entretenida, mis amigos y otras personas que nunca he visto están bailando, algunos charlando alrededor de la mesa de bocaditos, y más allá, donde Nino está mezclando la música, puedo ver a Adrien.

-Allá están, vamos. –Alya me lleva de la mano y en cuanto llegamos se acerca a saludar a Nino y Adrien, la imito, aunque no con tan buena suerte con este último, quien me dedica una sonrisa amable, como siempre.

Así pasamos el rato, pierdo de vista a Adrien y de repente estoy bailando con las chicas de la clase, Alix está al centro, saltando al son de la música, incluso Chloé está con nosotras, se ve tranquila y feliz, todos están disfrutando de la música y la compañía. Un rato después, que al parecer son dos horas, noto a alguien jalándome a un costado, Alya me mira con una amplia sonrisa, totalmente cómplice y me señala al balcón, donde una sombra parece estar apoyada, ajena a toda la fiesta y diversión, rápidamente distingo que es Adrien.

-Es ahora o nunca, chica. Hablaré con Nino para que ponga una canción más lenta. –La emoción en su tono, magnificada por la adrenalina me impulsa a solo asentir. Ella se va corriendo hasta Nino, es mi turno, debo de avanzar ahora…

Pero no lo hago, me quedo en mi lugar, las piernas no me obedecen. En cuanto noto el repentino cambio de música, mis nervios se disparan. Al parecer Adrien siente mi mirada, voltea a verme y entonces decido acercarme a paso lento, muy lento, tal vez demasiado, lo que provoca que él me sonría con algo de diversión.

El camino se me hace eterno, cuando en realidad no tendría que haberme tardado ni 10 pasos hasta llegar a él. Una vez estoy a su lado, decido pasar de frente y apoyarme en la barandilla como él lo hacía hace un momento, siento su mirada seguirme, lo que provoca que un escalofrío recorra mi columna. Decido contemplar la vista por un momento, quiero relajarme aunque sea un instante, al menos para aclarar lo que me está sucediendo, necesito sacar esto de mí ahora, tal vez no para lograr el inicio de un "noviazgo" saliendo de esta fiesta, sino para poner fin a esta incertidumbre, a aquella mantra que suelo repetirme antes de dormir "Y si a él le pasa lo mismo…", "Y si su respuesta no es negativa…" "Y si…"

-Bonita, ¿Verdad? –Escuchar su voz me saca de mis cavilaciones, me quedo mirando su perfil un momento, mientras él contempla la ciudad, sus ojos brillan, las comisuras de sus labios se elevan en una leve sonrisa, está relajado, tranquilo, a la luz de la luna, con ciertos matices de las luces de la fiesta cubriendo parte de su rostro, solo puedo pensar en lo atractivo que es, en la ternura y amabilidad que desprende. Entiendo por qué me gustó tanto.

-Sí… -Consigo susurrar, él retorna su mirada a mí, tal vez soy demasiado obvia, demasiado expresiva, pero siento que él sabe de mis intenciones, su mirada antes relajada y brillante cambia a una curiosa y preocupada. "Tan amable siempre…"

-¿Te encuentras bien, Marinette? –Hasta ahora me doy cuenta de lo mucho que me gusta mi nombre cuando salen de sus labios, siento mi rostro calentarse un poco más, mientras mi cuerpo inicia el ciclo de nervios.

-Y-yo quería ha-hablar conmigo…Err…Quiero decir co-contigo -Rápidamente me doy cuenta de mi error, empiezo a tartamudear nuevamente y él me mira con una ceja levantada para después soltar una leve risa que provoca que me avergüence aún más. Suspiro exasperada, esto no está saliendo nada bien, otra vez.

Hago lo posible por calmarme, no puedo seguir de esta forma, el temor de quedar mal o el deseo de quedar bien no pueden seguir nublándome. Cierro los ojos con fuerza y comienzo una vez más.

-Lo siento… Es solo que hace mucho quería hablar contigo. –Suelto por fin, sin trabarme o temblar notoriamente. Lo miro fijamente, veo incrementar su curiosidad, acomoda su cuerpo ligeramente en mi dirección, mientras se inclina para escucharme.

-Claro…Dime, ¿Sucede algo?

-Sé que esto puede sonarte muy raro… Pero me he sentido diferente contigo desde… -Inspiro una vez más-. Desde hace muchísimo tiempo, para ser sincera, desde el día en que te conocí.

Su mirada cambia, se ve confundida y algo extrañada, como si le hablara en otro idioma que él no conoce. Luego su gesto cambia, y me sonríe ampliamente, como si hubiera encontrado la solución a un ejercicio de matemática.

-¿Si? Me he sentido de la misma forma, Marinette. –Su comentario me detiene, no puedo creerlo, mi respiración se detiene y quiero gritar de felicidad-. Eres la primera amiga que hice al llegar, con la persona que me siento confiado. Por eso me siento feliz de que seamos amigos.

Todo rastro de felicidad desaparece y en su lugar, la sensación de frustración y enojo emerge. ¿Cómo puede ser tan ciego?

-No es a lo que me refiero. –Digo de inmediato-. Quiero decir que me gustas, Adrien, todo este tiempo no solo te he visto como un amigo, yo… -Bajo la mirada, mi rostro está caliente y mis manos sudan como nunca, realmente lo estoy diciendo-. Te amo…

No quiero verlo, continuo con la mirada en el suelo, solo escucho la música, los gritos y risas, como si él se hubiera ido. Levanto la mirada, con temor de no encontrarle, aunque de inmediato me arrepiento, la sorpresa en su mirada, sus mejillas sonrojadas como nunca lo había visto y como si fuera cámara lenta, veo aparecer una mueca de tristeza, pena…

-Yo… -Se detiene, se acomoda el cabello y mira a todo lugar, como si buscara qué decir o por dónde escapar. Vuelvo a encontrarme con sus ojos y me basta para arrepentirme de mi declaración, la lucha interna, el temor e incredulidad reflejado en su mirada. Adrien no quiere lastimarme, pero tampoco puede corresponderme. Lo sé, no necesito escucharle para saberlo.

-Lamento incomodarte… -Susurro con lo poco que me queda de estabilidad-. Sé que esto te ha tomado por sorpresa… -Lo observo fijamente, él asiente lentamente-. No quiero que te sientas obligado a algo… También eres mi amigo, no quiero que te sientas presionado a corresponderme. No es mi objetivo. –Intento sonreír-. Solo quería sacar esto de mi sistema, aunque siento que es algo egoísta, pero… Realmente era necesario para mí. Quería tener las cosas claras para decidir qué camino tomar y…Tu respuesta me ayudará, porque quiero eliminar la incertidumbre y…Seguir adelante.

La mirada de Adrien cambia, de repente sus hombros ya no parecen tensos.

-Eres una persona increíble, Marinette, cualquiera estaría feliz de estar a tu lado, yo lo estoy…Solo que siempre te he visto como una amiga. Realmente lo siento, no puedo corresponderte de esa forma, tampoco quiero lastimarte, eres una amiga especial para mí.

Solo puedo asentir, no hay más que pueda decir, una parte de mí se siente desolada, pero la otra aliviada, no por su rechazo, sino porque liberé una carga, algo que venía postergando, una incertidumbre menos, al menos ahora podía avanzar, podía dejarle ir.

Por la forma en que me mira sé que está esperando mi respuesta. Le dedico una última sonrisa.

-Todo está bien. Tampoco quiero perder tu amistad, Adrien. -Digo en voz baja, él se queda mirándome un poco más y eso solo consigue ponerme incómoda-. Bueno, debo retirarme, Alya debe estar buscándome.

Empiezo a alejarme e inmediatamente él avanza un paso hacia mí, su mirada preocupada aún continúa.

-¿Estás segura qué…?

-Sí, enserio. –Le corto, y esta vez me alejo con toda la rapidez que puedo cuando siento mi vista nublarse. Sin embargo, cuando ya estoy de espaldas a él, siento como mi pequeño bolso es detenido y de repente ya no lo siento cerca de mi cuerpo, escucho el ruido de algo cayendo al suelo acompañado de un quejido agudo de dolor.

Solo un segundo en el que siento mi cuerpo congelarse, para después voltear a toda prisa y encontrar a Adrien sosteniendo a Tikki, quien se sobaba la cabeza adolorida.

Sin pensarlo recojo el bolso del suelo, arrebato al Kwami de las manos del rubio, quien me mira como si no me conociera y salgo corriendo del recinto.

Maldita sea, mi identidad está rebelada. El temor de que Adrien difunda la noticia me provoca ganas de llorar. Escucho la pequeña voz de Tikki hablándome preocupada, yo solo la abrazo contra mi pecho.