Edit: 08/10/2020
"¿Estás nerviosa por tu primer día de clases? Preguntó mi padre al momento en que me vio bajar las escaleras. A pesar de la expresión serena de su rostro, la preocupación se asomaba sin pena en sus ojos.
Dejé salir un pequeño suspiro mientras pretendía acomodar mi uniforme, "¿Por qué debería estarlo?" Respondí mientras me sentaba para comenzar mi desayuno. Un simple tazón de cereal con leche, nada muy extravagante y perfecto para momentos como estos en el cual mi estómago estaba revuelto con ansiedad y nervios. "No es como si me hubiera cambiado a la mitad del año escolar." Dije sarcásticamente.
inmediatamente papá soltó un suspiro algo cansado."Oye, no hay necesidad de que me conteste así," Sus labios formaron un puchero y casi al instante sentí mi amargura dejar mi cuerpo. Bueno, casi toda.
"¡Rayos! no puedo seguir enojada si pone esa cara." Pensé mientras me apresuraba a levantarme de mi asiento, haciendo de lado la cuchara e ignorando el rostro de incredulidad de mi padre, llevé el tazón a mis labios y me forcé a beber mi cereal. "Por favor cerebro, no pienses nada asqueroso ahora. No quiero vomitar tan temprano. "
Con el tazón vacío y una que otra hojuela de maíz pegada en mi mejilla, ya era hora de irme. "Ya me voy! Te veo luego papá."
"Así es, yo Saori Kimura, me había cambiado de escuela sólo porque mi anterior secundaria estaba demasiado lejos y me dolian mis piecitos de tanto caminar, así que mis padres tuvieron la ingeniosa idea de transferirme, sin importar que haya dejado a mis amigos atrás,- "
"Si ya terminaste tu monólogo interno, vete de una vez que vas a llegar tarde." Interrumpió mi madre asomando su cabeza desde la cocina mientras terminaba de lavar los platos.
"Huh, qué raro. Pensé que ya se había ido a trabajar. Al parecer todos quieren desearme suerte en mi primer día. O tal vez sólo quería asegurarse de que realmente fuera a clases." agh, te pierdes un día de clases por ir al cine una vez y de repente ya no eres de confiar.
Dejando de lado cualquier respuesta sarcástica, me decidí a simplemente recoger mi mochila para irme de una vez. No hay nada peor que llegar tarde en tu primer día. Nadie quiere ser conocido como un irresponsable. Antes de que pudiera abrir la puerta, algo, o más bien alguien me detuvo.
"Saori, ¿Podemos ir al parque luego de la escuela?" Suplicó mi hermanito poniendo unos ojitos de cachorro triste para dar lástima y así salirse con la suya. Creo que está pasando mucho tiempo con papá.
Para mi mala suerte, funcionó. No sólo había conseguido una salida al parque, sino también un helado y un nuevo vídeo-juego.
"Torpe enano manipulador," Murmure para mi misma mientras empujaba la pesada puerta de metal de la escuela, "Siempre saliéndose con la suya. ¡Algún día le diré que no!" Exclame decidida llamando la atención de los estudiantes que se encontraban a mi alrededor y uno que otro profesor.
Aclaré mi garganta, sonrojada y algo incómoda con la atención no deseada, me preparé para ofrecer una disculpa, pero una voz familiar me interrumpió.
"Saori-chan!" Gritó Nanami Sakurai, (mejor conocida como Nami,) mi mejor amiga desde la infancia, mientras se apresuraba a alcanzarme, su cabello castaño era un desastre, despeinado y salvaje que a pesar de ser tan corto parecía ser tan indomable como su antigua cabellera larga. Los mechones que no estaban apuntando a todas direcciones se encontraban pegados a su frente, brillante con sudor que hacían evidente la urgencia de Nami. "¡Deja de caminar tan rápido! "
"Buenos días Nami," Devolví su saludo con una sonrisa, olvidando temporalmente mi previa vergüenza. Detuve mi paso para que la castaña me alcanzara, y con una sonrisa de lado me giré a ella, "Pareces perro," Bromee antes de entregarle mi botella de agua la cual aceptó, no sin antes fulminarme con la mirada.
Luego de unos grandes sorbos de agua, "Gracias!" Dijo volviendo a su animado ser, "No puedo creer que al fin estaremos juntas!"
"Juntas toda la semana," Suspire para luego sonreír.
Nami asintió rápidamente, desordenando aún más su cabello, "Si. Juntas los 365 días del año. No podrás ir al baño sin pensar en mí," Aseguró con confianza, "No puedo esperar a presentarte a todos!"
"Cómo si no me bastara con verte a diario en las prácticas."
"Oye!" Respondió ofendida, "Sin mi, tú vida no tendría sentido."
Me encogí de hombros, "Meh," Este último comentario me ganó un golpe en la nuca. Cabe destacar que Nami es una rematadora lateral, así que pudo haberme sacado el cerebro de un golpe si hubiera querido. "H-Hey ¿Acaso me quieres matar? " Pregunté mientras masajeaba mi pobre cuello.
Más tarde ese mismo día.
"¿Estas molesta?" Pregunté volteando para hablar con Nami quien se encontraba en el asiento detrás del mío.
Sin respuesta. "Creo que me he pasado un poco. Bueno, mucho."
"Hey," Trate nuevamente, para volver a ser ignorada, así que pasé al plan B. "B" de bolitas de papel. Metí la mano en mi mochila y luego de un rato de revolver su interior conseguí lo que estaba buscando, el popote de mi leche.
Arranqué una de las últimas páginas de mi cuaderno (la cual estaba llena de dibujos y garabatos algo obscenos, ) y comencé a darle una forma esférica.
Espere a que la profesora comenzará a escribir en el pizarrón para poner en marcha mi plan macabro.
Lancé la primera bola, pero mi amiga ni se inmutó, así que proseguí con mi plan por 10 minutos hasta que se me acabaron los proyectiles.
Suspirando en derrota trate de retomar mi posición en mi asiento pero la mirada furiosas de la profesora estaba fija en mi.
"Señoritas, si no les interesa mi clase pueden retirarse. Con gusto pueden continuar con su inmadurez en el pasillo."
"Genial. Ahora me odiaría aún más."
"Señorita Kimura," Dijo la profesora, " Estoy segura de que a sus padres les encantará escuchar de su muy productivo día." Rápidamente la mujer escribió algo en un papel y me lo entregó, "Disfrute de detención. En Karasuno nos tomamos la disciplina muy enserio, al parecer deberá aprender a las malas."
Camine cabizbaja hasta la salida y me dispuse a ir a la azotea, pero una risa me detuvo, "¿Nami?"
"¿Bolas de papel?" Preguntó sin aguantar la risa, "¿Cuántos años tienes?" Dijo finalmente explotando a carcajadas, " Debiste ver el rostro de Ayano-sensei, ¡Estaba tan enojada! Parecía que quería estrangularte con tu popote."
"¡No te burles! Por lo menos funcionó," Dije con una sonrisa que se desvaneció antes de volver a hablar, "Lo siento, Nami." Dije algo apenada haciendo que mi amiga volviera a reír.
"En realidad no estaba enojada, solo me gusta molestarte." Sacó su lengua en forma de burla, "Yo sé que en el fondo me amas."
"Te odio."
Nami se encogió de hombros, "Estamos a mano." Dijo antes de comenzar a alejarse.
"¿A dónde vas?" Pregunté igualando su paso.
"A la cancha de volleyball. Escuché que los chicos estaban reclutando nuevos jugadores." Respondió como si fuera lo más obvio del mundo, "Aunque a esta hora aún deben estar en clases." Dijo pensativa, "Quiero aprovechar esta oportunidad para que me coloques unos balones."
"P-pero, ¿ Qué hay de detención?"
Sus ojos brillaron con malicia, "No me digas que quieres pasar tu tarde mirando un pizarrón vacío en vez de ser el setter de la próxima estrella del volleyball femenino japonés."
"Eres una mala influencia," Accedí sonriendo. "Estás corrompiendo mi inocencia."
"¿Segura que no quieres unirte al club de voley?" Preguntó Nami por quinta vez. "Mi setter actual no se compara contigo,"
"Si, Nami. Además, el volleyball es lo tuyo." Dije sonriendo. "Para mi es sólo un hobbie, y me gustaría centrarme en mis estudios."
Nami hizo una mueca, pero asintió poco convencida con mi respuesta, "Tarde o temprano te unirás, eres muy buena Saori-chan. Creo que fácilmente podrías ser la segunda mejor jugadora."
"Eso ya lo sé," Dije mientras adoptaba una pose de diva haciendo que la castaña volviera a reír. "¿C-Cómo qué la segunda ?"
"Para ser la primera deberás vencer a mi equipo," Dijo sonriendo, " Y ofrecer a una virgen como sacrificio en mi honor, y tal vez consideraré darte mi título."
Asentí, "Creo que lo más complicado sería conseguir a la virgen," Nami río ante mi respuesta, "Además, dudo que Minako Yue la actual número uno del país aprecie que andes por ahí alardeando un título que no tienes."
"Tal vez si te unes a mi equipo sería la número uno,"
"Sacrifica una virgen en mi honor y tal vez lo considere," Dije riendo ante la expresión de incredulidad de mi amiga. Creo que mi vida en Karasuno no será tan mala.
"No puedo creer que accedí a esto."
Nanami sacó un balón de su mochila y con una sonrisa me lo lanzó para comenzar con la práctica.
"¡Uno más!" grito Nanami limpiándose el sudor con la manga del suéter.
"Aún nos queda 15 minutos," Dije mirando mi reloj, "5 más y acabamos por hoy."
"Pero-" Protestó Nami en un tono triste.
Desafortunadamente para ella, soy inmune a sus pucheros, "Nada de peros, aún tenemos clases, ¿Recuerdas? Además, no quiero andar saltándome clases."
A duras penas aceptó. Una vez terminada nuestra práctica acordamos en ir al baño a limpiarnos el sudor. Ayano-sensei es estricta con la presentación personal y ninguna de las dos estaba de humor para escuchar sus regaños.
En nuestro camino salón de clases, pude notar por una de las ventanas a un chico de cabello naranja completamente concentrado practicando con un balón de volleyball. Sin pensarlo la imagen trajo una sonrisa a mi rostro, siempre me había gustado ver la felicidad de las personas cuando hacían lo que más amaban.
Sus movimientos eran rápidos aunque algo torpes, por el hecho de que su técnica era la misma usada en el volleyball femenino. Que curioso chico. Con un poco de ayuda y práctica podría ser un grandioso jugador.
Satisfecha con mi análisis me concentré en Nami, quien tenía quien sabe cuanto tiempo hablando sola.
El momento en que sonó la campana anunciando el almuerzo no dude dos veces para correr a la azotea dispuesta a arrastrar a Nami en el proceso, pero ésta se quedó en su lugar disculpándose, pues tenía que atender unos asuntos con las chicas del club de volleyball. Algo desganada me dispuse a continuar mi camino pero una voz femenina me detuvo.
"¿Kimura-San?" Dijo una linda chica que asumí era de tercero, pues no recordaba haberla visto en ninguna de mis clases y su apariencia no gritaba la inexperiencia y nerviosismo de alguien de primero.
Confundida solo me dispuse a asentir, "Si, ¿Hay algún problema?" Pregunté preocupada, tal vez sì habían llamado a mis padres porque me habían sacado de clases el primer día, o peor, le habían comentado que me había saltado detención. Involuntariamente un escalofrío recorrió mi cuerpo ante el pensamiento de mi madre molesta. La chica solo rió y procedió a presentarse como Shimizu Kiyoko, estudiante de tercero y mánager del equipo masculino de volleyball. Ante mi mirada de confusión la muchacha siguió hablando.
"Verás, me gustaría que formaras parte del equipo como mánager," Estaba a punto de negarme pero Shimizu-san siguió hablando, "Sé que eres nueva así que no estas inscrita en ningún club y por lo que sé, todos están llenos." Dijo mientras me entregaba un formulario.
No sonaba mal, pero estaría traicionando a Nami. Ya me había perdonado una vez pero no estoy segura de una segunda.
"Yo.. uhm, necesito tiempo,"
La chica asintió con una pequeña sonrisa, "Puedes ir a ver al equipo hoy después de clases. Estoy segura de que cambiaras de opinión." Finalizó en un tono determinado dándome una palmada reconfortante en la espalda. Y así como apareció, Kiyoko Shimizu siguió su camino.
Algo confundida cambie mi rumbo hacia el club de volleyball femenino, necesitaba hablar con Nami inmediatamente.
Cuando me vio allí, mi amiga no tardó en sonreír y presentarme al resto del equipo como la mejor setter del mundo, algo sonrojada por su halago le pedí salir al pasillo para tener privacidad.
"¿Qué sucede Saori?" Preguntó preocupada.
"Recibí una oferta para formar parte de un equipo de volleyball,"
Sus ojos agrandaron con sorpresa y felicidad, "Saori-chan eso es increíble! No puedo esperar a que nos enfrentemos en un torneo nacional-"
"No," la interrumpí, "No como jugadora,"
Nami frunció el ceño, "¿Serás la entrenadora, o la porrista de algún equipo ?"
"Como mánager del equipo masculino de Karasuno. No es lo mismo que estar en la cancha, pero-"
"¿Pero?"
"Quiero ser mánager del equipo de volleyball masculino."
Nami pestañeó sorprendida ante mi determinación, "¡Eso es genial! Debo admitir que me hubiera gustado que formaras parte de mi equipo, pero si eso te hace feliz, te apoyo. Será mejor que los prepares bien por que me gustaría jugar contra tus chicos!"
Una mezcla de emociones me invadieron ante sus palabras, "Gracias, Nami." La abracé, "Lamento no ser parte de tu equipo."
Sus manos enseguida me envolvieron, "No te preocupes Saori, no puedo forzarte a hacer algo que no quieres," Susurró, "Pero promete que vendrás a vernos en tus tiempo libre,"
"¡Por supuesto! No me lo perdería por nada en el mundo."
"¡Excelente, Te veo luego!" Se despidió sonriendo, no sin antes hacerme prometer que seguiría practicando con ella.
Con una sonrisa me dispuse a encontrar a Shimizu-san, el problema era que no sabía por dónde comenzar así que decidí ir a verla luego de clases en la cancha.
Ni siquiera espere a que el timbre de salida terminara de sonar para salir del salón y correr hasta la cancha empujando sin querer a una jirafa con lentes, perdón, a un chico, que se había cruzado en mi camino.
"Lo siento!"
"Deberías prestar atención idio-"
Una vez allá, sin aire y bañada en sudor espere en la puerta hasta que Shimizu-san notó mi presencia y se acercó a saludarme.
"Kimura-san, veo que cambiaste de opinión, "
"¡Quiero unirme al equipo!"
