Ronald Weasley era un idiota, al parecer no podía entender que Draco estaba realmente en peligro. Pero, aunque él lo tomara como un maldito juego sin importancia, la vida de Draco peligraba terriblemente.
Sabía que debía pedir que Harry hiciera el trabajo, no solamente porque Ron fuera irresponsable, sino porque Harry era un heroe obsesivo, estaba realmente obsesionado con salvar a las personas, incluyéndolo a él, por lo que estaba seguro que pondría todos los esfuerzos posibles por cumplir la misión.
Ron era un estratega excelente, hasta él lo admitía, pero cuando se aburría o se estresaba dejaba de prestarle atención a todo lo demás. Ese era precisamente el problema: Ronald Weasley estaba estresado desde el inicio y, en lugar de ayudarlo, parecía ser más peligroso para el rubio que los mismos mortifagos.
Sin embargo, nada de lo que Draco pensaba lo hubiera preparado para lo que sucedió esa noche. Él le negaba a todo el mundo, las veces que fueran necesarias, lo que sentía por Ronald Weasley. En Hogwarts lo disimulaba con desprecio y rudeza, era muy fácil fingir que lo detestaba al punto de que todos pensaron que su odio era genuino, pero la realidad era muy diferente; Draco Malfoy se acostaba y se despertaba pensando en el mismo pelirrojo idiota. ¿Por qué precisamente Ronald Weasley?
Quizá fue la mirada llena de orgullo con la que lo desafió en su primer encuentro; tal vez fue el desprecio en su voz que le causó escalofríos por toda la extensión de su columna vertebral; o quizá, solo quizá, eran esas desquiciantes pecas que parecían multiplicarse durante la noche y lo obligaban a contarlas detalladamente día tras día.
Draco incluso deseó sentirse así de atraído por cualquier otro Weasley, lo intentó, de verdad lo hizo. Encuentros con los gemelos, le dieron buen sexo no lo negaba, estaban locos y sus inventos no sólo se limitaban a sus experimentos para la tienda. Con ellos aprendió que las vendas aumentan tus sentidos, los amarres fuertes enloquecían la mente, y los grilletes te excitaban por alguna razón desconocida; debates intensos con el cuatro ojos, tenía una inteligencia que lo excitaba, y cuando le llevabas la contraria salía el lado salvaje propio de los leones, nadie podría imaginar que en la cama Percy Weasley era un maniático sexual; besos robados con Ginny detrás de cualquier armadura o estatua, de esta última se arrepentía, las niñas de su edad solo piensan en amor eterno y otras tonterías...
Pero al final del día ninguno de ellos le daba lo que quería, ninguno era ese troglodita del que estaba seguro que lo trataría con brusquedad, fuerza y brutalidad.
Probó entonces con algunos de su propia casa, después de todo los Slytherin tenían ciertos fetiches que parecían ser divertidos, y lo fueron por un tiempo. Se perdió a sí mismo tratando de olvidarlo, pero al final del día el muy imbécil seguía rondando por su cabeza. Fue entonces cuando decidió dejar de intentar lo imposible y simplemente concentrarse en sus estudios y conformarse con alguna pelea sin sentido con él de vez en cuando.
Ahora que estaban juntos compartiendo casa, los pensamientos de Draco, que al parecer solo estaban dormidos y no desaparecidos como él creía, volvieron intensificados. Fantaseaba el día entero con que Ron lo poseía en la cocina, lo besaba en la sala, lo arrastraba hasta su habitación y le hacía el amor salvajemente durante toda la noche, incluso se había vuelto lo suficientemente loco como para masturbarse con la puerta entreabierta porque lo excitó el pensar que Ron lo descubriría mientras se tocaba pensando en él.
De verdad cada vez estaba más loco y él lo sabía; pero lo peor era el hecho de darse cuenta lo poco que le importaba al pelirrojo, no le importaba si vivía o moría, incluso parecía querer matarlo antes que los mortifagos. Siempre pedía disculpas sinceramente, y entonces Draco lo odiaba por poner esa cara de cachorro herido y hacer pucheros como un niño malcriado, porque deseaba poder mimarlo, deseaba poder abrazarlo y decirle que lo perdonaba una y mil veces sin importar lo que hiciera. Gracias a Merlin había aprendido a no demostrarle a Weasley sus sentimientos, y podía gritarle y ponerlo en su lugar las veces que hiciera falta. Cosa que no pudo hacer cuando él llegó borracho aquella noche.
—Desde esa noche no te puedo sacar de mi mente —dijo arrastrando las palabras y apestando a alcohol. Se acercó a Draco dando traspiés y lo tomó por la cintura—. Era lo que querías, ¿no es cierto? Querías que pensara en ti día y noche.
—Creo que deberías tomar un baño y acostarte a dormir, Weasley —replicó Draco sin entender de lo que hablaba el pelirrojo.
—Y ahora tienes el descaro de hablarme de manera tan fría, cuando antes no hiciste otra cosa más que calentarme... No sabes lo mucho que te deseo desde entonces.
—Weasley, estás borracho, deberías comportarte de una buena vez.
—Me comportaré una vez que te haga el amor... —La sonrisa traviesa logró cortarle la respiración, no había otra cosa que Draco deseara más que el que Ron le hiciera el amor—. Necesito sacarte de mi mente, necesito concentrarme en mi misión con Malfoy y no andar pensando el día entero en ti... ¿Entiendes?
—Entiendo... —La decepción se instaló en su pecho como una roca demasiado pesada como para poder respirar con normalidad, claro que Weasley no hablaba de él, ¡Qué idiota!—. Ve a dormir, Weasley...
Pero toda replica se perdió cuando los labios de Ronald Weasley hicieron contacto con los suyos; el beso fue rustico, era obvio que así sería, pero también fue muy calmado, los labios de Ron eran inesperadamente suaves y tiernos al contacto; su lengua exploró su boca con timidez, mientras sus manos apretaron su cintura con fuerza. La respiración de Draco se agitó y su pecho revoloteó lleno de satisfacción, sus manos fueron hacia su nuca para acercarlo y profundizar aun más el gesto.
Nada de lo que había hecho hasta ese momento lo había hecho sentir así, y Draco Malfoy había hecho demasiadas cosas a lo largo de su vida; sin embargo, ninguna de ellas lo excitó de tal manera como cuando ese idiota lo besó. Su entrepierna comenzó a reaccionar, pero lo que le sorprendió fue que la de Ron también lo hizo, el bulto duro en su cadera lo tomó desprevenido, se excitó aún más de ser posible, pero, ¿de verdad quería tener sexo con Ron mientras él pensaba que era otra persona? No, no lo quería así.
Se separó unos centímetros del pelirrojo, quien lo miraba con un deseo que jamás pensó despertar en él; sacó su varita y murmuró el hechizo.
—Desmaius.
Ron cayó en sus brazos en cuestión de segundos, lo llevó hasta su cuarto mientras decidía que lo mejor era fingir que ese beso jamás sucedió. Lo mejor era olvidarse de una vez por todas de Ronald Weasley, y ese vez sería para siempre.
Fin del capítulo!
Tengo una nota de este capitulo porque no sé si pude hacer que se entendiera. Ron sí está hablando de Draco, pero quería que Draco pensara que hablaba de Hermione. Por si no me di a entender.
De nuevo yo desaparecida! A veces la vida es demasiado difícil y uno no sabe sobrellevar las cosas. Pero estoy solucionando mis cosas por lo que he podido volver de a poco! Así que esperen actualizaciones más seguidas!
Les mando mil besos!
