Even Angels have Rules
Lore- chan
RULE N ¿?
Yamato caminó con energia por la acera donde el sol de invierno pegaba cálido. Tenia una mano metida en su bolsillo derecho y en la otra un ramo de rosas rosadas.
La gente, cuando pasaba por su lado, sonreía, su alegría era contagiosa y tenía motivos de sobra para estarlo. Acababa de firmar su contrato indefinido en la NASA como administrativo, pero en LA NASA.
Siempre se empezaba por algo.
Llegó hasta una esquina donde se apreciaba un gran letrero de una lujosa pasteleria, miró en su interior y Mimi estaba atendiendo a una pareja que no se podía decidir con algo en el menú.
Mimi resopló para su interior rascandose el cuello de forma muy sutil. Sus ojos rodearon la decoración mientras oía a la pareja discutir por los cupcakes que comerían.
-¡Matt!
Lanzó un gritito ahogado cuando vio a su novio tras el ventanal, éste movia su mano saludandola.
-Wendy… pssss …. Wendy – llamó a su compañera que cabeceaba tras la colorida barra de dulces. Pero ésta parecía estar en otro mundo.
-Señorita – sonrió al fin el moreno sentado a su izquierda - ¿Cuál nos recomienda?
-Todos se ven exquisitos no podemos decidirnos – comentó su pareja pelirroja.
Mimi pasó sus ojos por ambos, luego por Yamato y terminó en su compañera que felizmente la estaba mirando. Ella meneó su cabeza indicando que la estaban esperando afuera.
La muchacha, rubia de ojos chocolate casi corrió a su lado y comenzó a recitarles los mejores cupcakes que habian en la pasteleria.
Yamato no tardó ni 10 segundos en tenerla entre sus brazos envuelta en un aroma acaramelado.
-¡Lo conseguí!
-¡Lo sabía! ¡Eres el mejor mi amor!
La lluvia de besos que se interrumpió solo por la entrega de flores no hizo más que acrecentar la alegría que Yamato sentía por toda la situación.
Al fin su sueño se estaba haciendo realidad en esas tierras lejanas a las suyas, donde había conocido a Mimi Tachikawa, la mujer que puso su mundo patas arriba.
Al otro lado del océano.
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-Yo creo que deberíamos ir a bailar… - Propuso Mimi mientras caminaban por las calles de Columbia Rd
-Sabes que yo no bailo – Yamato la miró levantandole una ceja.
-¿Puedes mirarme mientras bailo?
-¿Para mí solamente?
-Aunque me gusta mucho la idea… preferiría… - pero no pudo terminar, Yamato la acercó para robarle un beso – sí, preferiría bailar solo para ti.
Se miraron por largos segundos enamorados… sí que lo estaban.
-No sabes cuanto te amo
-No sabes cuanto me gusta escucharte decir aquello – sonrió la trigueña embelezada.
Llegaron hasta la entrada de un edificio justo frente a un 7-Eleven.
-Tengo un antojo horrible por tomar jugo de naranja.
Entendiendo que aquello, más que un comentario, era un hecho, resopló cansado. Habia tenido un día totalmente agotador.
-No, no, no – Mimi le tapó su boca con su dedo índice – yo voy…
-¿Segura que no quieres que te acompañe? – preguntó incrédulo. A veces su novia decía no, pero era un si… o un tal vez… o un no hay sexo por una semana.
-Esta vez es en serio, estás cansado – lo besó en los labios y corrió hasta la esquina a esperar el semáforo en verde para poder cruzar.
El rubio apenas si alcanzó a abrir la puerta principal cuando un gran estruendo se hizo presente. Fue como si explotase una bomba, las personas comenzaron a gritar, unas ventanas explotaron hasta que muy cerca de él termino deteniéndose un camión que habia perdido su carga.
Sus piernas comenzaron a correr antes de que su mente lo procesara.
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Yamato acomodó la silla en medio del departamento vacío, miró a sus alrededor y mientras más lo hacía menos razones de estar allí, habían.
Mimi ya no estaba, habia enterrado su cuerpo hacia dos días y ya nada tenía sentido.
Se acomodó cerrando los ojos y pateó la silla.
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El hogar del Ángel Ishida era blanco como el resto de los demás hogares del cielo. Todo a excepción de una de las paredes que el tapaba con unos cuadros.
Él rasgó un dibujo de su croquera, escondida dentro de la Guía Suprema.
Lo que pegó sobre la pared era un dibujo muy exacto de la pasteleria y dentro de la misma Mimi le sonreía.
Regla N ¿?
El suicidio es castigado con una nueva vida en donde no se conocerá a la persona que más se amó en la anterior… aunque en casos excepcionales el ángel Guardián puede elevar el caso para ser solicitado a una exhaustiva revisión.
En el proximo comenzaremos a ver la historia de Taichi y Sora :)
