Descargo de responsabilidad: Los personajes de Inuyasha no me pertenecen a mi sino a Rumiko Takahashi. La historia siguiente es publicada sin fines de lucro y solo para diversión.
Capítulo I
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Peleando entre si, un grupo de personas con cámaras en mano disparaban brillantes flashes y luces, capturando en imágenes a la celebridad del momento.
Hillman Rin, luciendo una brillante sonrisa triunfante, se encontraba frente de ellos con varias estatuillas de oro entre sus brazos.
- ¡Rin por favor mira a tu derecha!
- ¡A tu izquierda Rin!
- ¡Rin, Rin sonríe!
Los paparazis le bramaban indicaciones tratando de que sus fotografías salieran espectaculares. Mientras tanto ella mirando a diferentes ángulos, giraba sutilmente sonriéndole a todos los presentes.
Una persona de aspecto rudo y fuerte se colocó detrás de ella para susurrarle al oído que debía seguir su camino, dando por finalizada aquella pequeña sesión.
- Lo siento muchachos – exclamo sonriendo. – es hora de partir.
Un murmullo de protestas se escuchó y las luces de los flashes, acompañadas de los sonidos de los obturadores, se intensificaron también. Cegada por ellas se tapó la cara con las manos.
Dejando detrás el tumulto de gente se unió a ellos otro tipo de igual aspecto tosco. Entre los dos la rodearon por ambos flancos y la dirigieron a la salida protegiéndola de los que se acercaban demasiado.
Hacía apenas una hora habían culminado los Japan Golden Disc Awards (1), premiación anual muy importante en el país que gratificaban a los músicos japoneses más exitosos del momento. Era el evento más grande del año, con respecto a la música, siendo siempre celebrado en mayo.
Siendo esta la tercera vez que asistía, fue la mejor gala que tuvo nunca. La razón se debía a que, al obtener cinco de las valiosas estatuillas, se convirtió en la ganadora de la noche.
Esa noche se vistió con un hermoso vestido largo crema que se cernía a su esbelta figura cayendo en una acampanada falda que, del lado derecho, se fruncía hacia arriba revelando su pierna. Tirantes finos se unían por detrás de su espalda y por detrás un escote para nada vulgar que dejaba ver parte de su espalda. Complementaban su estilo unas sandalias verdes de tacón, de único accesorio llevaba unos aros redondos dorados y en la mano un bolso de cuero del mismo color del vestido. Su cabello castaño ondulado, por la ocasión, se encontraba perfectamente alisado y suelto.
- ¡oficialmente eres toda una estrella! – le dijo una chica de cabellos negros saludándola con un gran abrazo. - ¡felicidades Rin!
- ¡me asustaste Kagome! – dijo riendo correspondiendo la muestra de afecto.
- Ni que fuera un acosador. – señaló falsamente ofendida la susodicha haciendo una pequeña mueca imperceptible –
Kagome Higurashi, además de ser su mejor amiga, era su manager y la persona en la que más confiaba. Aunque Kagome contaba con veintisiete años era lo suficientemente madura, sabia y profesional para desempeñar aquel rol. Cuando firmo con la empresa Shikon Records (2), hace cinco años, fue la primera persona en la que confiaría en su potencial. Siempre pensó que si no fuera por Kagome no estaría allí.
- ¿directo a casa o tenemos que pasar por el edificio de la disquera? – preguntó Rin siendo escoltada hacia la camioneta Hyundai Palisade (3) que la llevaba a todos los sitios donde debía concurrir.
- ¿casa? ¿disquera? – indago la manager con misterio acomodándose el blazer negro que llevaba. – ¡a festejar Rin!
Rin la miro extrañada. Kagome le devolvió una pícara sonrisa.
- Iremos a la after party (4) que están organizando los dueños del evento. – exclamó emocionada la de cabellos negros. – y no quiero oír un no como respuesta.
La chica menor sonrió negando con la cabeza entusiasmada con la idea ya que últimamente no asistía a ese tipo de fiestas. No era porque no quisiera, claro que no, socializar no era un obstáculo para ella. Lo que sucedía es que con el crecer de su fama la prensa invadía más y cada vez más su espacio personal por lo que ya no le apetecía tanto ir a aquellas concurridas fiestas.
El auto avanzo con el par de guardaespaldas en la parte delantera, uno conduciendo y otro de acompañante. Rin y Kagome estaban sentadas en la parte trasera platicando y riendo acerca de lo que sería la gran fiesta. Su manager le comentaba que aparte de las personas que asistieron a la premiación, también irían personalidades que contaban con el suficiente estatus e influencia para ser invitados. Era común que aparecieran pavoneándose por allí empresarios, actores, actrices y cualquier otra persona que daba la talla para la ocasión.
The capitol Hotel (5), lugar en el que se llevaría a cabo la celebración, era una brillante torre que por dentro combinaba de manera elegante diseños contemporáneos japonés. El lugar era un lujoso complejo de cinco estrellas en un entorno verde tranquilo en el distrito político de Tokio, Nagatacho.
El vestíbulo contaba de extensos ventanales creando un tono glamoroso junto con las majestuosas obras de arte caligráficas colgadas en la pared. Otras huellas de la estética japonesa se podían percibir en los paneles de madera deslizantes y las luminosas linternas de papel distribuidas por toda la sección.
Al entrar te recibiría el personal del lugar pulcramente enfundados en vestimentas tradicionales, diferentes de los ostentosos invitados quienes vestían lo más extravagante y a la moda posible. Luego de ofrecerte una copa de champaña acompañada de una sonrisa indicaban el camino hacia los lugares donde podías ir; teniendo como opciones el espacioso restaurante de menú continental que le seguía al vestíbulo principal, un buffet ubicado en la segunda planta con un menú más tradicional y por supuesto el gran bar del hotel donde seguramente estaría la mayoría buscando algo interesante para beber.
Admirando las decoraciones magnificas que se alzaban ante sus ojos, Rin ingresaba a la recepción. Por supuesto que Kagome iba junto con ella sonriendo y saludando a quienes se acercaban a ellas. Un paso atrás de las mujeres se encontraban sus guardias atentos a cualquier movimiento.
Un par de fotógrafos del hotel le pidieron un par de tomas a la cantante quien sin ningún problema posó para ellos. Una tímida y joven empleada le extendió una copa de champaña la cual Rin la tomo dándole una pequeña risita a la chica.
- ¡mira nada más Sango, llego la gran ganadora de la noche! – Clamo alguien reclamando la atención de las chicas.
Rin se desocupo de las fotografías y se dispuso a saludar a la pareja recién llegada. Ellos eran Sango y Miroku Mitarashi, un joven matrimonio de productores que conoció hace dos años gracias a Kagome.
- ¡por dios Rin! Grite mucho cada vez que te anunciaban – Sango dio un pequeño saltito de felicidad abrazando a Rin, dando una pequeña vueltita en el proceso.
La manager y el señor rieron ante la infantil acción.
- Es verdad, me ha dejado con los tímpanos rotos. – susurro Miroku negando con la cabeza, las chicas rieron ante lo dicho.
- Supongo que están aquí para festejar ¿no? – preguntó Sango tomando de la mano de su esposo. – Definitivamente les han cerrado la boca a muchos.
- si ¿verdad? – dijo Kagome satisfactoriamente elevando un puño en señal de victoria. – Cuando vea a la señora jefa en alguna próxima reunión tendrá que tragarse toda esa duda que tenía, yo sabía que Rin arrasaría.
La de cabello castaños rio por el adjetivo que su manager utilizaba para referirse a la dueña de Shikon Records.
Hace algunos meses, cuando los nominados salieron a la luz y con ello su nombre figurando en categorías importantes, la "señora jefa" demostró preocupación por que eso la ponía a competir directamente con los llamados grandes. Ellos eran otros cantantes con una amplia trayectoria y años de experiencia, a diferencia de Rin que apenas tenía menos de cuatro años de carrera.
Pero en realidad dicha preocupación se manifestaba por que la directora de la empresa temía que las cosas no salieran tan bien como preveía y terminara perdiendo todo. Pensaba que era algo apresurado para alguien tan joven e inexperta como Rin y no quería que se creara falsas expectativas. Sin embargo, Kagome se mantenía positiva y animaba a la mujer que mirara aquello como una puerta abierta a más oportunidades.
- Pídele un aumento, te lo mereces – sugirió Rin provocan a la mayor.
- Lo que nos merecemos las dos es un par de días libres. – expresó enojada. – no hemos parado desde que sacaste el primer disco y de eso ya son tres años.
Sango y Miroku asintieron afirmativamente ante las palabras de la manager. Ellos sabían lo arduo que habían trabajado ambas para que Rin fuera reconocida, lo que las había puesto a trabajar incansablemente por un largo tiempo con muy poco tiempo de descanso de por medio.
- Seguramente después de la gira ya las dejaran descansar. – señaló Miroku pensativo.
- Por ahora las dos deberían relajarse y disfrutar de la fiesta, ya han hecho mucho por hoy. – Sango les dijo aquello sonriendo, para luego apretar la mano del hombre y mirándolo a los ojos le sugirió. – mientras tanto tu y yo deberíamos ir a bailar un poco. Hemos estado trabajando mucho últimamente.
- Pero por supuesto. – dijo su esposo dándole un pequeño beso en los labios.
- El whisky que están sirviendo en las barras esta fenomenal. –
La mujer y el hombre se despidieron dejándole sugerencias de lo que podrían hacer, luego tomados de la mano y acaramelados desaparecieron de la vista de ambas dejándolas paradas pensando en si ir a tomar la dichosa bebida o enfrentar a los demás que insistían en conversarles.
- Sango dijo whisky ¿no? – pregunto Kagome tomando la mano de rin y dirigiéndose a la dichosa barra. – pues iremos por whisky ¿no quieres pasarte toda la noche escuchando a estos sujetos verdad?
- No, claro que no. –
El avanzar hacia la barra de tragos se les hizo complicado y para nada rápido, ya que se cruzaron con otras personas que insistían en detenerlas para llenarlas de alabanzas y felicitaciones. Incluso llegaron a dar con algunos de los otros nominados de las principales categorías, los grandes, quienes no dudaron en dejar sus saludos. Algunos falsos, otros sinceros y una que otra palabra cargada de sorpresa ante lo que había acontecido.
- ¿Te has dado cuenta que no están los artistas de Hakurei Entertainment? – susurro la de ojos marrones discretamente una vez que lograron llegar a la barra.
Hicieron su pedido y el barman inmediatamente se dispuso a preparar las bebidas.
- Cuando te estabas sacando fotos con los premios vi que Shinchinitai se subían directamente a su vehículo. No dieron entrevistas ni se dejaron tomar fotos. – explico la mayor tomando uno de los vasos que le dejaba el empleado a su disposición. Bebió algo del líquido y siguió su conversación. – No creo que asistan, pero no lo creería de Kagura y Hakudoshi.
- ¿tú crees? - Rin tomó algo de la bebida y cuando sintió como quemaba su garganta hizo una mueca de repulsión provocando una carcajada en su acompañante.
Rin no era para nada buena con cualquier bebida que llevara un mínimo de alcohol en su fórmula.
- Si porque Kagura ama este tipo de cosas, nunca falta a ninguna fiesta. – la de cabellos negros se apoyó ligeramente en la barra. – y Hakudoshi es relativamente nuevo en la industria. Tu más que nadie sabes que la exposición al público es vital cuando empiezas.
Rin asintió dándole la razón. Recordó brevemente que cuando su carrera comenzó a la edad de dieciocho años, eran interminables los eventos a los cuales tenía que asistir. Desde estaciones de radios, pequeños locales de música donde tocaría su guitarra para un puñado de fans, hasta las fiestas de disqueras donde hacer conexiones y dar una buena impresión era lo mas importante.
Pensativa tomo más de la bebida dando otra mueca de disgusto en el momento que pasaba todo aquel líquido. Estaba demasiado agrio para su gusto.
¿Qué rayos le había gustado a sango de aquel whisky en las rocas?
- Sabes, cuando me dieron el premio a álbum del año me dio miedo – explico la de cabellos castaños dejando en la barra aquella horrible bebida. – aparte de tener un mini ataque de pánico.
- ¿miedo? – indago Kagome curiosa.
- Si, es que… no sé cómo explicarlo. –
- Si es porque le ganaste a Shinchinitai y Kagura en otras categorías, déjame decirte que ni siquiera deberías sentir miedo. – dijo la azabache mirando a la gente del bar. - ¿Qué podrían hacer? Son cosas que pasan, un día ganas otro día no. Además de que tienen un millón de premios por detrás, ya es momento que den lugar a las nuevas generaciones.
– solo pensé que daría de que hablar el hecho de que una cantante de una pequeña empresa le ganara a Shinchinitai. – expuso la castaña acomodándose el cabello hacia atrás.
- Quince años de carrera y una gran empresa no te aseguran premios Rin. – dijo Kagome seriamente. – su último álbum ha sido de los peores que han sacado, los críticos no le han dado tregua. Ni siquiera sé cómo es que los jurados los consideraron ¡es inaudito!
Rin suspiro sin saber que contestar.
Se dedicó a admira el panorama del bar notando como había aumentado el número de personas en el lugar. Entre ellos destaco que, efectivamente como Kagome había dicho, Kagura andaba por allí.
La mujer de cabellos negros y curiosos ojos rojizos se paseaba por el lugar acompañada de un chico alto albino al que reconoció como Hakudoshi. Ellos saludaban a los presentes y de vez en cuando paraban para conversar.
Kagome también estaba a la expectativa de los presentes. Detallando curiosamente a las personas que cruzaban en frente de ella, creyó reconocer a alguien al fondo del salón donde estaban las puertas hacia los jardines.
- ¿quieres pasear? - le pregunto a la joven de cabellos marrones ganándose su atención.
- Prefiero quedarme aquí. – dijo abanicándose la cara. – el whisky sabe horrible y ya me duelen los pies.
En realidad, aparte de horrible le supo demasiado fuerte, causándole una pequeña punzada en la cabeza. Realmente era malísima para esas bebidas. Claramente no le diría a Kagome lo mal que le sentó aquel trago porque inmediatamente la creería ebria y no la querría dejar sola.
La chica Higurashi merecía algo de diversión.
Los dos tipos que se encargaban de su seguridad estarían por ahí cerca, de hecho, ellos no solían separarse demasiado sabiéndose mezclar perfectamente entre las personas para no incomodarla. Así que no supondría ningún problema quedarse sola por unos momentos.
- Ve tu a dar un par de vueltas. – la animo dándole un empujoncito en el brazo. – me quedare aquí mismo.
- Ya vuelvo. Solo quiero saludar a alguien. – Kagome dio unos cuantos paso y giro inmediatamente. – ni siquiera intentes irte ¿está bien?
- sabes que no lo hare. – Rin rio ante lo dicho y vio a la mujer irse mientras se mezclaba entre la gente.
Se dio la vuelta nuevamente hacia la barra y agarró el vaso que dejó por un momento olvidado. Dio un sorbo ciegamente provocando que aquel repulsivo sabor envolviera su paladar.
"olvide que todavía tenía alcohol" se dijo así misma reprimiéndose por olvidarse que ya no quería probar aquel desagradable sabor. Le dio vergüenza el solo pensar en escupir en el vaso, por lo que armada de valor lo tomó todo de una buena vez haciendo que cerrara fuertemente los ojos.
Desde aquel día se declaraba enemiga número uno de aquella asquerosa bebida.
Con un jadeo provocado por la quemazón en su garganta, pidió como pudo un vaso de agua al barman, pero este estaba ocupado preparando un coctel así que no acudió a su rescate.
- Por tu expresión deduzco que no te llevas bien con las bebidas blancas. – le dijo una profunda voz de barítono, melodiosa y a la vez bastante seria.
Miro a su costado enfocando la vista hacia la dirección de donde provenían aquellas palabras levantando un poco la vista en el proceso ya que aquel sujeto era alto, demasiado alto.
Cabellos blancos, piel nívea y unos profundos ojos dorados la miraban sin ningún tipo de expresión. La sola presencia de ese hombre irradiaba masculinidad y elegancia.
El hombre extendiendo su mano le alcanzo una botella de agua mineral.
La castaña paseo su vista entre el envase y aquellos ojos dorados de intenso mirar. Se sentía abochornada y atontada, jamás había visto aquel peculiar color en una mirada.
Era muy lindo.
- No la he abierto. – manifestó el individuo de gran estatura al ver la duda en la mirada de la chica.
Rin finalmente salió de su ensoñación y agarro el envase de agua rozando los finos dedos de aquel hombre, pensando brevemente que les recordaban a los dedos de un pianista.
- Muchas gracias. – dijo tímidamente – eh… ¿señor?
- Taisho. – indicó con una imperceptible sonrisa de lado.
Notas:
(1) Japan Golden Disk Awards: Premiación anual japonesa que en realidad no cuenta con ceremonia como la conocemos como tal (por ejemplo, la ceremonia que realizan los Grammy) así que el evento físico aquí es totalmente ficticio.
(2) Shikon records: empresa de música y entretenimiento que se encarga de representar y distribuir todo el material que produzcan sus artistas.
(3) Hyundai Palisade: es un SUV coreano espacioso para ocho personas por lo que cuenta de tres filas de asientos. Tiene en su interior un diseño lujoso y elegante con asientos tapizados de cuero e insertos de madera en el tablero.
(4) After Party: fiesta posterior que se realiza después de algún evento. En la industria musical estadounidense es común que finalizada alguna premiación se realicen varias after party en simultaneo. Desconozco si existen Japón, pero me parecía interesante combinarlas.
(5) The capitol Hotel tokyu: es un lujoso hotel en el distrito de Nagatacho en Tokio. Se lo considera histórico ya que esta desde los años 60, entre las celebridades que han estado ahí destacan Los Beatles. Fue remodelado hace unos años dándole un aspecto muy lujoso y glamoroso de cinco estrellas.
Como dato extra, si quieren ver el vestido de Rin, solo deben buscar en google "Gigi Hadid Jacquemus Backlees Dress Paris 2020"
Nota de Autor:
Muchas gracias por el interés y leer el primer capítulo de mi fic. He querido experimentar con este estilo desde hace mucho tiempo, tratare por todos los medios que no sea algo cliché. Por el momento no he decidido la cantidad exacta de capítulos, pero creo que no serán más de quince.
Ojalá me puedan regalar un comentario y decirme si les agrada lo que leyeron y por supuesto que acepto criticas de todo tipo para mejorar.
Permanezcan en casa, laven sus manos, usen barbijo y nos vemos en la próxima actualización :)
