4:15 de la mañana - Sicilia, Italia

La misión era sencilla, solo tenía que cargarse de un sujeto que había pasado de listo que vendía productos ilegales en el terreno de su cuidado sin pagar una cuota ni pedirlo formalmente a los jefes correspondientes.

Tenía un objetivo en la mira, listo para terminar con él, pero algo que no esperaba en absoluto sucedió, la temperatura del ambiente que, un peso de ser y frío bajó aún más, notando como el suelo comenzando a congelar en todas las direcciones sin un origen claro.

-no deberías comenzar antes de tener atrapado a nuestro objetivo, el trabajo es matarlo sin llamar la atención-una voz medio chillona llamada la atención de quien se detectó previamente en el lugar provocando que se asomara para poder encontrar el origen exacto de todo lo raro que estaba viendo.

-ya lo sé maldita sea, deja de darme órdenes, solo debo congelarlo hasta matarlo, es lo de siempre-aquella voz gruñona hizo intento por susurrar, pero fallaba enormemente, ya que parecía igualmente que estaría gritando.

-Melone dice que mantengas la calma, esto puede fallar-le reprendió con un tono de cinismo cuya voz chillona, y aquel sujeto finalmente había dado con ambos, uno era un sujeto con un raro traje de cuerpo completo de color blanco complementado con tonos verdes y violetas, por otro lado el otro sujeto ni podría haber sido tachado como humano, tenía una apariencia similar a una, pero su cuerpo era completamente violáceo con picos saliendo de la cabeza con ojos completamente amarillos luminosos.

- ¡Ya lo sé maldita sea, dile a ese idiota que si no está en primera fila luchando no tiene que opinar una mierda! -Gritó explotando finalmente expandiendo aún más el hielo a su alrededor, congelando todas las farolas de la calle y algo de las paredes de los edificios, lo esperado sucedió, el tipo de descubrió desde donde estaba comenzando a huir de aquel par.

-Jah, en tu cara-se burló con ironía aquel humanoide morado subiéndose a la espalda del tipo de trayectoria blanca el cual comenzó a patinar sin dificultad alguna sobre el suelo debido a que es su voluntad comenzó a generar hielo a su paso.

Por su parte el sujeto que tenía como encargo exterminar primero a aquel idiota traficante se había tenido completamente anonadado por todo lo que había pasado frente a él. Cuando salió de su estupefacción salió corriendo detrás de esos sujetos que iban igualmente a su blanco, no iba a dejar que alguien más se llevara el dinero por el trabajo que se le había dado a él.

No había tardado mucho en entrar donde estos se habían metido, después de todo el callejón por el que el tráfico se había metido era uno sin salida, cuando llegó al lugar no habían 3 seres vivos, solo encontraron el callejón completamente vacío, lo único raro en el lugar era el charco de agua que había por medio camino y los cubos de basura comunes en aquel lugar, buscó por todos lados esperando encontrar algo fuera del lugar en cualquier parte, pero no había nada, absolutamente todo estaba normal.

Todo rastro de vida había desaparecido de la faz de la tierra, eso no era posible para nada, pero tampoco había rastro de algún truco de camuflaje o algo, ni ningún aura hostil ni ningún aroma resaltante, maldijo un rato para él mismo aquel sujeto que habían terminado con su objetivo, frustrado simplemente había tenido que marcharse del lugar, tenía que reportar aquella extraña situación a su superior, no había quedado sin resolver, tenía que haber olvidado algo detrás de todo esto.

5:00 de la mañana - Sicilia Italia

- ¡felicidades por lograrlo Ghia! -gritaba con una amplia sonrisa un joven esvelto detrás de una computadora portátil de extraña apariencia, dejando esta de lado para ir a abrazar a su compañero, recibiendo en respuesta solo un golpe en su rostro.

- ¡deja de ser tan espeluznante maldita sea! -gruñó con molestia el de baja estatura sintiendo un escalofrío en su espalda debido al raro saludo de su compañero de equipo haciendo que su trayectoria blanca se volviera agua, dejando ver que tiene una trayectoria blanca encima con unos pantalones negros y rayas y unas zapatillas rojas llamativas, además de un par de lentes gruesos de marco rojo, ya terminamos el trabajo, volvamos a Nápoles.

-awww vamos Ghia, podemos pasear un poco por la ciudad y divertirnos, puedo mandar a Junior a que del informe-se había levantado rápidamente ese joven de atuendo más llamativo que era disparejo de cuerpo completo de color negro con un patrón de círculos violáceos claro cubría la mitad izquierda de su cuerpo, pero el lado derecho eran solo trozos de tela que cubrían ciertas partes de su abdomen y pecho, guantes y un antifaz a juego.

- ¡y una mierda maldito rarito, volvamos mejor a la base, me puede estar junto a ti! -Gritó nuevamente, siendo visto tanto por aquel ser humanoide como por su compañero en silencio.

-bien, bien, volvamos a la base, pero no puedes liberarme de mí más tiempo querido Ghia-canturreó el de traje negro llamando a su laptop con un par de aplausos, al dispositivo le salieron patas y se acercó a este, dejándose tomar con libertad, guardándolo en el bolso que tenía-ya puedo desactivarlo libremente.

Apenas dijo que tenía el antifaz a quien había nombrado por junior simplemente se deshizo en el suelo convirtiéndose en restos de tierra y piedras, no llamaría la atención, esa era una de las fortunas de poder desactivar su poder por contrario de su compañero, no quedaba tanto rastro que buscar más que el material genético que se mezclaba con la tierra deshecha. Ambos se largaron del lugar de vuelta a la ciudad de origen de ambos para poder dar libremente el informe que debían, sin importarle de haber recibido en medio del trabajo de alguien más, eran pequeños gajes del oficio después de todo.