Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.

Amadeus

Capítulo 1

Por muchos años, el mundo entero estuvo dirigido por un único gobierno mundial. Durante muchas décadas, todo fue bueno y no hubo ninguna situación que causara conflictos. El Rey del mundo, era la cabeza del estado y procuraba que todos los habitantes del mundo se sintieran seguros, y estables para que así vivieran sus vidas tranquilamente.

Pero con el pasar del tiempo, las semillas de independencia comenzaron a germinar. Muchos pobladores de lugares remotos e inhóspitos, vieron que las capitales más grandes del planeta, se llevaban toda la atención y dinero del gobierno mundial. Fue por eso que hicieron peticiones para que ellos, también recibieran los recursos necesarios para vivir.

Sin embargo, sus solicitudes no fueron atendidas de inmediato ya que el gobierno mundial, seguía financiando ampliamente a la Capital del Oeste, donde se encontraba la sede de la famosa Corporación Cápsula. Fue por eso que poco a poco las personas de varios lugares, perdieran por completo la fe en el gobierno.

Fue allí que aprovechando ese momento de discordia, un hombre de baja estatura y de cabello rojizo, inició un movimiento revolucionario que causaría grandes conflictos a corto plazo. El Comandante Red, como se hacía llamar, con la ayuda de su asistente Black. Convencieron a las personas de los lugares olvidados, a rebelarse contra el gobierno mundial.

Con el pasar de los meses, los separatistas fueron aumentando exponencialmente hasta conformarse en una sólida organización, a la cual llamaron con el nombre de la Armada de la Patrulla Roja. El Comandante Red, consiguió armas entre otros vehículos y equipos de guerra, con los cuales comenzaría su revolución.

Los primeros ataques se realizaron en las grandes capitales, la más afectada fue la Capital del Oeste, donde decenas de personas murieron a causa de los bombardeos. El ejército del gobierno mundial, no dudó ni tardó en actuar. De inmediato llamaron terroristas, a los miembros de la Patrulla Roja.

Por varios meses las batallas entre los ejércitos, dejaron miles de muertos e innumerables lugares reducidos a escombros. El gobierno mundial no aceptaba la idea, de que una parte de la población mundial quisiera separarse para formar su propia nación. Por lo que la cabeza del gobierno, ordenó erradicar definitivamente a los líderes de los separatistas.

A pesar de los intentos, el Comandante Red y sus allegados se mantenían con vida pero sobre todo, con sus deseos de independencia más grandes que nunca. El resto del mundo se dividió en muchas opiniones, algunos pensaban que era mejor si se creaban diversos países, y así cada región viviría como quisiera, pero otros sostenían la idea de formar una sola unidad.

Sin importar que pensaran las personas, la guerra por la independencia, como la llamaba la Patrulla Roja, se prolongó por años. A los cinco años de intensas batallas, el gobierno mundial al ver que la victoria se les hacía casi imposible de alcanzar, debido a que los separatistas a pesar de ser menos usaban tácticas de guerrillas, y eso les ocasionaba muchas bajas, decidió organizar una reunión con el Comandante Red, quien al principio estaba dudoso pero participó en ella.

La reunión se efectuó en territorio neutral, justo en una pequeña isla en el sur del planeta. En ese lugar tan diminuto, se acordó un enorme convenio el cual trajo el fin de la guerra. El acuerdo trataba varios puntos: el primero un inmediato cese al fuego entre ambas partes, el segundo fue la liberación de prisioneros de guerra de ambos bandos, tercero y más importante aún…fue la aceptación de la independencia de los territorios controlados por la Patrulla Roja.

Por primera vez en siglos, las fronteras marcaron la faz de la Tierra. Muchas otras regiones solicitaron su autonomía, y para evitar una nueva guerra se les concedió sin chistar. De todos los nuevos países formados, sobresalieron dos: uno pasó a llamarse Los Territorios Aliados del Oeste, cuya capital era la que alguna vez se llamó la Capital del Oeste. Este país era gobernado por el antiguo Rey del mundo, quien vio reducido su territorio.

La otra súper potencia, se nombró a sí misma como La Federación Revolucionaria del Este. Cuya capital es la recién fundada Ciudad de Red, en honor del líder y jefe que logró derrotar al antiguo gobierno mundial. Las demás nuevas naciones, son relativamente pequeñas y sin ningún poder militar.

Una vez que las fronteras fueron trazadas, cada país creó su propia bandera y demás símbolos patrios…incluyendo sus propias constituciones. Cuando cada país se terminó de organizar, envió embajadores a los demás países, con la idea de mantener los diálogos de paz entre los pueblos. Durante años, todo pareció ir bien, cada nación seguía el camino que quería sin tener que pedir permiso a nadie.

Con el pasar de los años, las dos grandes potencias tomaron ideologías distintas. Los Territorios Aliados del Oeste, fomentaban su manera de vivir basados en el capitalismo. El mejor ejemplo de eso era la mundialmente reconocida Corporación Cápsula, quien era la empresa más grande a nivel mundial en el campo de la ciencia y la tecnología.

Mientras tanto, La Federación Revolucionaria del Este creía en el comunismo. La Federación solía criticar secretamente a su vecina nación del Oeste, ya que según lo que pensaban, Los Territorios Aliados del Oeste se concentraban más en generar dinero y ganancias, que en atender a sus propios habitantes.

Cosa que según los miembros de La Federación, ellos sí dedicaban su labor a sus pobladores, brindándoles todo lo que necesitaron para subsistir. Las demás pequeñas naciones, las cuales consistían en las islas ubicadas en el sur del mundo, crearon una unión la que pasó a llamarse como La Unión de Islas del Sur, cuya labor era la colaboración mutua de las islas, en caso de cualquier situación que lo requiera.

Como las islas del sur son pequeñas y con poco dinero, en forma de ayuda las grandes potencias les brindaban apoyo, además de intentar sembrar su ideología en esas naciones pequeñas, mientras Los Territorios Aliados del Oeste, les fomentaban la creación de industrias y empresas para según ellos, progresar en una sociedad consumista y empresaria.

La Federación Revolucionaria del Este, predicaba los ideales de su doctrina, la cual alegaba sobre las desventajas del capitalismo. Ante las ideas que les llovían, los países nuevos no querían perder su recién adquirida independencia, pero sí consideraban en aliarse a alguna de las dos grandes potencias.

El mundo se fue dividiendo más, cada quien tomó el camino que más le convenía. A causa de las afirmaciones dadas por el Comandante Red, sobre la forma de ser de su vecino país, Los Territorios Aliados del Oeste protestaron diplomáticamente, sin embargo los roces continuaron haciendo que ambas naciones se vieran con recelo.

Los Territorios Aliados del Oeste, comenzaron a preocuparse por el gran despliegue armamentista que su país vecino daba. Estando tan cerca, y conociendo las constantes paranoias que Red sufría, temían que sin razón aparente los atacaran, fue por eso que por su seguridad nacional–según ellos–comenzaron con el espionaje.

Gracias a los sobre vuelos y fotografías satelitales, se percataron que La Federación Revolucionaria del Este, construía bases militares y almacenamientos de armas al borde la frontera con ellos. A causa de estas acciones, reforzaron su patrulla fronteriza al igual que le notificaron su embajador en ese país, para que mantuviera los ojos bien abiertos, por si lograba recibir cualquier información crucial.

Pero no fueron los únicos que pensaron en lo mismo, La Federación Revolucionaria del Este hizo lo mismo con espías, quienes les informaban sobre todo lo que hacían Los Territorios Aliados del Oeste, aunque ninguna de las dos súper potencias lo admitía se vigilaban con desconfianza, atentas a lo que sea que haga el otro.

Ahora el mundo entero, mira con preocupación que cualquiera de las dos naciones, sea el primero en actuar.


– Antes las cosas eran mucho más fáciles–alegó una mujer de cabello azul, dentro de su oficina–tal vez no fue buena idea de que el mundo se dividiera.

– En aquel entonces, muchas personas no estaban de acuerdo con el camino del gobierno–le responde su asistente–fue por eso que los deseos de separación nacieron.

– Pero mira lo que tales deseos de separación han hecho–la mujer se voltea para mirar a su secretario–estamos al borde un conflicto sin precedentes, millones morirán si no tomamos las decisiones correctas.

– Señora presidenta, sé que son tiempos difíciles pero no todo está perdido–le comenta el caballero sentado frente a ella–recuerde que usted fue elegida por la población, no sólo por su imagen, sino también, por su gran intelecto.

– Haber manejado una empresa Yamcha, no es lo mismo que dirigir una nación–le afirmó duramente.

– Pero a fin de cuentas Bulma–él la llama por su nombre, a pesar de que ella tiene un cargo muy superior al de él–eres la líder, y nosotros sólo te seguimos.

Hace años que el Rey que gobernó el planeta completo falleció, ante su ausencia muchos se preguntaron quién tomaría su lugar. Al ser un sistema monárquico era de suponer que el sucesor al trono gobernara, pero ahí estaba el problema ya que no había sucesor. Por lo tanto se optó por cambiarse a un sistema presidencialista, sin embargo no se sabía a quién postular.

Las personas eligieron a varios candidatos, entre ellas incluida Bulma Briefs quien fuera la dueña de la Corporación Cápsula. Aunque ella no estaba segura, no quiso defraudar a las personas que confiaban en ella. Así que aceptó su nominación, en las votaciones ella resultó ganadora y fue juramentada presidenta de Los Territorios Aliados del Oeste.

Como ahora tenía un puesto político, no podía seguir siendo la dueña de la empresa que le dio tanto, así que le devolvió ese puesto a su padre para que ella, pudiera encargarse de la administración del país. En el bando contrario, el Comandante Red creyó que al tener al frente a una mujer, ésta cedería a cualquier petición, pero se encontró con una mujer dura de doblegar.

– ¿Intelecto dices? –Preguntó en forma burlona–si tuviera ese gran intelecto que tanto dices, ya hubiera encontrado una solución para nuestra relación tan conflictiva con La Federación, aunque tengo mi fe puesta en ese chico–ella dice recordando a alguien en específico.

El teléfono sonó y como secretario personal de la presidenta, Yamcha respondió la llamada y de inmediato le comunicó el mensaje recién recibido.

– El secretario de defensa viene en camino, dice que tiene información de última hora–dijo informando de la situación a la líder de la nación.

– Entiendo, pero sólo viene a darme más dolores de cabeza–respondió cabizbaja.

La puerta se abrió minutos más tarde, y por ella un hombre de peculiar cabello con forma de llama entró en la oficina. Al ser un ferviente militar, su uniforme era impecable. Las medallas adornaban su vestir, su cinturón y sus botas brillaban gracias a que están lustradas. El militar sostenía en sus manos, un maletín que contenía la más reciente información obtenida, y era su deber presentársela a su superior.

– Señora presidenta, le traigo algo que debe ver–le habló serio el hombre.

– Secretario de defensa Vegeta, usted como siempre directo al punto–afirmó la peliazul.

– No me gustan los rodeos, y tampoco la información que tengo ahora–le respondió.

– Díganos qué pasa ahora–demandó la mujer.

– Estas son fotografías tomadas por nuestros aviones espías–él abrió el maletín y le mostró las imágenes–como puede ver en estos puntos, La Federación Revolucionaria del Este ha triplicado su presencia militar en la frontera, si lo desearan podrían invadir o penetrar nuestro territorio.

– ¿Y qué le hace pensar que sus intenciones son hostiles?... ¿acaso piensa que quieran luchar con nosotros?

– Un ejército fuertemente armado, no se posiciona en un lugar a menos de que piense en hacer algo–respondió malhumorado–esos desgraciados planean algo, puedo olerlo desde aquí, y si no hacemos algo podrían poner en riesgo nuestra seguridad nacional.

– ¿Qué sugiere que hagamos? –le cuestiona Yamcha involucrándose más en la plática.

– Enviar a más de nuestras tropas a la frontera, y al más mínimo movimiento del enemigo, expulsarlos de la zona a la fuerza–aseveró con fuerza y firmeza el militar.

– Me parece una terrible idea–la voz de un hombre interrumpió la escena, todos miraron al hombre recién llegado a la oficina.

– ¿Quién demonios es esta sabandija? –pregunta Vegeta molesto, al ver a un hombre joven vestido con traje y usando gafas.

– Él será nuestro nuevo embajador en La Federación, reemplazará al embajador Krilin en pocas horas–le comenta la presidenta–me alegra que ya llegara, embajador Gohan–ella le sonríe.

– Lamento la tardanza señora presidenta, y como dije antes es una pésima idea atacar sin razón–acotó el hombre al tomar asiento en un sofá cercano.

– ¿En qué se basa para decir algo así? –cuestionó el secretario de defensa.

– Simple, si analizamos la situación ellos están de su lado de la frontera y por lo tanto están en su país–les dice el joven diplomático–así ellos prácticamente pueden hacer lo que quieran en su país, si nosotros hacemos algo como atacarlos sólo ocasionaríamos que este problema se haga más serio, con muertes para ambos lados.

– Fue por eso que te llamé–dijo la presidenta–fuiste el mejor candidato para el puesto, conoces sobre relaciones internacionales y diplomacia, confío que puedas dialogar con nuestros vecinos del Este, y les hagas ver las inquietudes que tenemos.

– Pero señora presidenta, sino intervenimos ellos…

– Ya ha dicho mucho secretario de defensa, si llegara a pasar algo grave y espero que no sea así, tendré muy en cuenta sus opiniones pero por el momento, no quiero que se comience una guerra sin razón.

Vegeta no dijo nada y salió de la oficina presidencial, pero al cerrar la puerta vociferó furibundo.

– ¡Malditos pacifistas, no los soporto son unos imbéciles!

Mientras tanto dentro del despacho presidencial, la presidenta Bulma Briefs le ordenaba al nuevo y joven embajador a que partiera a su asignación.


Las ruedas del tren de aterrizaje del avión, rechinaron al tocar la pista del aeropuerto. El avión rodó por las pista, hasta detenerse para que los pasajeros pudieran bajar de la nave. Al bajar de la aeronave, el recién nombrado representante del gobierno del Oeste en el Este, fue recibido por una pequeña comitiva.

Una limusina y dos vehículos de escolta, esperaban por el nuevo embajador. Gohan caminó hacia los automóviles, donde un hombre de baja estatura aguardaba por su llegada.

– Bienvenido embajador Gohan, me alegra que ya haya llegado–le saludó el otro caballero.

– Embajador Krilin, es un gusto conocerlo–él le da un apretón de manos–la presidenta me ha dicho mucho sobre usted.

– De igual manera, he escuchado sobre su persona–él abrió la puerta de la limusina para entrar y Gohan lo acompañó–ahora debemos hablar de los temas que lo han traído aquí.

El auto comenzó a moverse, con destino a la embajada de Los Territorios Aliados del Oeste en La Federación Revolucionaria del Este.

– El Comandante Red, afirma que su movilización militar sólo es para mantener la seguridad de su país–comenta Krilin–pero cuando le pregunté sobre a qué cosa podría amenazar a su país, no respondió abiertamente, sólo con evasivas.

– La presidenta Briefs, me ha dado instrucciones para reunirme lo antes posible con el Comandante Red, el secretario de defensa Vegeta planea una intervención militar si es necesario, pero la presidenta quiere arreglar este asunto rápido.

– Deberás tener mucha paciencia cuando hables con Red, es un hombre terco y engreído pero sobre todo no hagas ningún comentario sobre su estatura, eso lo acompleja mucho y aún más cuando te vea, ya que eres mucho más alto que él–indicó Krilin a su reemplazo.

– Comprendo, pretendo verlo y hablar con él cuando le presente mis cartas credenciales–respondió el nuevo embajador.

– Ya he adelantado los preparativos para tu presentación, será mañana en la noche en el palacio de gobierno, también habrá una pequeña fiesta de bienvenida para ti, yo no podré estar presente ya que hoy mismo regresaré a nuestro país, a partir de primera hora de mañana tomarás mi lugar.

La limosina desaceleró al llegar a la embajada, las rejas de la entrada se abrieron permitiéndole el ingreso a l vehículo. Gohan conocería el lugar que sería, su hogar y sitio de trabajo.


Un hombre de baja estatura, cabello rojizo y con un parche en su ojo derecho. Fumaba un habano en la soledad de su oficina, sobre su escritorio se encontraban regados documentos y fotografías sobre un hombre de cabello negro y con anteojos. El humo del cigarro, formaba nubes pequeñas sobre él, Red pensaba en el nuevo embajador que envió su rival.

Desde que puso un pie en su país, lo ha mantenido vigilado en todo momento a excepción de cuando está dentro de su embajada, lugar que por el momento le ha sido imposible vigilar eficazmente. El antiguo embajador, ese enano de Krilin, siempre le cuestionaba constantemente el porqué del despliegue militar cerca de la frontera, ahora confía que el nuevo embajador no sea igual de entrometido que el anterior.

Pero a diferencia del antiguo diplomático, con este nuevo embajador tiene pensado una manera de vigilarlo, para evitar que le informe a la presidenta Briefs cualquier cosa que descubra, sobre su plan de conquista, el cual ha elaborado por años, y no quiere que éste sujeto se lo arruine, años de planificación echados a la basura.

El rechinar de las bisagras de la puerta, le hacen ver a un hombre negro, alto y delgado que ingresó en su oficina. Sin pronunciar palabra alguna, tomó asiento frente a él y mirando fijamente sólo asintió con la cabeza.

– ¿No piensas hacer nada contra ese embajador? –le pregunta Black a su superior.

– Sólo observarlo por un tiempo, hasta que actuemos.

– Pienso que hemos esperado demasiado, creo que es el momento de que dominemos el mundo, esta farsa ya se demoró mucho–sentenció.

Red sólo asintió, mientras entrelazaba los dedos de sus manos.

Hace años cuando el mundo estaba unificado, Red soñó con ser él quien controlara el planeta entero. Fue por eso que fundó la Patrulla Roja para pelear hasta dominarlo todo, pero se dio cuenta que luchando directamente contra el ejército del antiguo gobierno mundial, no ganaría nada. Su guerrilla era pequeña comparada con la milicia del gobierno mundial, pero entontes ideó una estrategia.

Primero provocó pequeños atentados terroristas, para empezar conflictos en grandes ciudades mientras que convencía a más personas para unírsele. Con la ayuda de fervientes discursos, acudió a las masas para que lo apoyaran.

¿No están hartos de ser olvidados por el gobierno? –Le grita a una multitud– ¿no están cansados que la Capital del Oeste se lleve toda la atención del gobierno?

Las personas gritaron que sí.

Separémonos, escribamos nuestras propias leyes en piedra, formemos nuestra propia nación, donde seamos nosotros los dueños de nuestro propio destino.

Cuando el gobierno mundial y la Patrulla Roja se reunieron en la mesa de negociación, Red vio que todo iba por buen camino. Siempre pensó que si lograba dividir el ejército del enemigo, en fracciones más pequeñas, su propia milicia sí podría ganarles en un enfrentamiento directo. Y cuando logró dividir al mundo en países, alcanzó ese objetivo.

El que alguna vez fue el ejército más grande de la Tierra, se fragmentó en piezas más pequeñas. Y la recién nacida nación de La Federación Revolucionaria del Este, sólo debía incrementar su maquinaria de guerra. Durante años fabricó en secreto grandes cantidades, de vehículos y armas para cuando estuviera todo listo, y así atacaría país por país hasta dominarlo todo.

Ahora que tiene la suficiente fuerza para atacar, pensó en dos caminos: el primero era en atacar a los países pequeños y débiles fáciles de derrotar, pero sabía que si hacía eso Los Territorios Aliados del Oeste reaccionarían. Y al final se unirían más en su contra, fue allí donde analizó la segunda opción, la cual era tomar al toro por los cuernos, es decir, atacar al único país que le puede hacer frente.

Y así comenzó con su estrategia, pero aún no se decide a disparar la primera bala, tal vez ya es tiempo de actuar.

– Tienes razón, ya basta de fingir, pero antes averigüemos algo sobre el recién llegado–le señala una fotografía de Gohan–ya he llamado a la persona correcta para el trabajo, ella ya ha estado mucho tiempo sin hacer nada.

Black alzó una ceja, Red sonrió al ver su expresión.

– No pensarás en…ella–le miró un poco desconfiado.

La puerta se abrió sorpresivamente, y una mujer esbelta vestida con ropa ajustada al cuerpo entró, Black vio sus sospechas confirmadas, mientras Red esbozó una sonrisa.

– Agente Amadeus reportándose señor–habla la mujer.

– Tengo un trabajo para ti–dijo Red, mientras la mujer le asintió.


Gohan ajustaba su corbata frente a un espejo, mirándose fijamente tomó su saco para colocárselo. En su escritorio se encontraban las cartas credenciales, que lo acreditaban como embajador de su país firmadas por la presidenta Briefs. Él limpió sus gafas, terminando de arreglarse para su presentación con el Comandante Red.

Horas antes el antiguo embajador Krilin, había regresado a su patria dejándole su puesto para que él lo usara. Sus manos temblaban por la mezcla de emoción y nerviosismo, ya que sobre él recae el peso de representar a su país en otro. Si su madre estuviera con vida, se sentiría muy orgullosa de él. Gohan sonrió cuando recordó las horas de intenso estudio, a las que lo sometió su madre en vida.

Su padre por su parte, nunca fue alguien interesado en la política o en cualquier cosa relacionada con la sociedad. Siempre fue una persona sencilla, que vivía el día a día con optimismo y tranquilidad. En la lejanía de la montaña, lejos de toda civilización. Al mirar sus títulos colgados en la pared, en lugar se sentirse satisfecho por sus logros, sólo recuerda lo triste que fue aquel día.

Dejando su doloroso pasado a un lado, él tomó sus cartas credenciales y salió por la puerta de su habitación, es hora de hacer lo que vino a hacer.


En la Ciudad de Red, ciudad capital de La Federación Revolucionaria del Este. El pesado ambiente era notorio en el aire, siendo una nación tan encerrada en sí misma, no es de extrañar porqué muchos intentan buscar las libertades que Red les prometió hace tiempo. En ese país si un reportero escribía algo contra el estado, de inmediato era encarcelado.

Todas las instituciones pertenecían al estado, no había empresas privadas como en el caso de Los Territorios Aliados del Oeste, donde la Corporación Cápsula es la punta de lanza de la economía de ese país. Pero en La Federación la vida no es así, los ciudadanos no pueden dar su opinión por temor a ir a prisión. Es un país que procesa tener muchas libertades, pero que irónicamente no las deja aplicar.

Gohan miró por la ventana de su automóvil el palacio de gobierno, el lugar donde gobierna el Comandante Red. Al bajarse puede ver a los guardias del ejército rojo de la Patrulla Roja, quienes son una división especial de la milicia de La Federación. En esa parte del mundo el frío era cosa de todos los días, por lo que era normal que los habitantes se abrigaran con gruesos abrigos.

El nuevo embajador acompañado de una pequeña escolta, quienes son los funcionarios de su embajada, encontraron la sala principal donde apenas una docena de personas del gobierno de La Federación, los esperaban. El Comandante Red se puso de pie y a su derecha se encontraba Black, con su típica expresión estoica.

– Bienvenido sea a La Federación Revolucionaria del Este, espero que vea que mi país no es malvado, como muchos de los suyos piensan–dijo el pelirrojo.

– Me complace estar aquí señor, la presidenta Briefs le envía saludos–respondió–y ahora le hago entrega de mis cartas credenciales, que me acreditan como representante de mi país en el suyo.

Gohan extendió su mano para entregar los documentos, Red los tomó para verlos pero sin importarles mucho, sólo les dio una hojeada rápida. Black por su parte miraba su reloj impaciente, adónde se habrá metido esa mujer, se preguntaba mentalmente.

– Bueno vayamos al comedor para cenar, allí nos conoceremos más a fondo–alegó el líder de La Federación.

– Disculpen la demora, pero el tránsito es terrible a estas horas–la voz de una mujer, resonó en la habitación, Black suspiró aliviado al verla, Red sólo miró con lujuria a la chica, sabiendo bien que ella estaría en la reunión, el supuesto retraso sólo es parte de la actuación.

– Tranquila sobrina, aún no ha empezado lo más importante–dice el hombre con parche en el ojo–permítame presentarle a mi sobrina señor embajador, su nombre es Amadeus.

El diplomático vio a la joven pero hermosa mujer, usando un vestido de gala azul apretado a cada centímetro de su ser, no dejaba nada a la imaginación. Su cabello negro y largo, adornaba sus azulados ojos. Gohan sólo saludó torpemente a la joven, quien no le quitaba la mirada de encima. Parece que esta misión diplomática, no sería como creyó.

Fin Capítulo Uno

Bueno esta es una loca y rara idea que se me ocurrió, así que para que no se me escapara decidí escribirla de inmediato, aunque seguro sea una historia de pocos capítulos, no muchos. Como es mi ya arraigada tradición, la historia tiene un nombre raro, como siempre me han gustado. Este es un Universo Alternativo donde los personajes son humanos, no hay súper poderes ni nada de eso.

Gracias por leer y hasta la próxima.