NO SOY LA PERSONA REFLEJADA EN TUS OJOS


REFLEXIÓN ESPECULAR 1


Sus músculos estaban adoloridos, esa había sido una tarde de entrenamiento muy duro en el club de karate, las nacionales era pronto y ella otra vez seria representante de su escuela. El sudor caía por su rostro, buscó su toalla, pero no la encontró.

—Ten. —Alguien le extendió una toalla. Ella sonrió, era su novio. Un otaku de los detectives, pero a ella no le importaba, más bien le encantaba esa parte de él.

—Gracias —respondió mientras se secaba el sudor, para después colocarse la toalla en su cuello mientras guardaba las cosas del club en su maleta.

—De nada —correspondió la sonrisa—. Hoy es viernes, ¿vas a ir a mi casa como siempre? —preguntó con tono suplicante.

—¿He hecho otra cosa diferente durante este tiempo? —respondió con una sonrisa.

—Me alegra que me acompañes. Te espero afuera en lo que terminas de cambiarte. —Al finalizar de decir eso le besó la mejilla.

Ella estaba contenta con su novio, le gustaban desde que eran niños y a pesar de que él se declaró primero tardó en darle su respuesta, pero desde que se la dio se convirtió en la mujer más feliz del mundo.

Caminaron hacia la residencia de él, una enorme mansión estilo occidental.

—Bienvenida —dijo él mientras extendía para ella sus pantuflas.

—Muchas gracias —realmente le encantaba que fuera así de atento con ella.

—Vamos a la biblioteca a hacer tarea. —Él realmente era muy cumplido con sus labores escolares ella se aprovechaba un poco de ello porque le explicaba temas que no comprendía. Se sorprendía de lo vasto que era su conocimiento.

—¡Hey! —Le llamó mientras pasaban por la puerta de la sala de estar—. Otra vez has estado leyendo hasta tarde, ¿verdad? —En el lugar que acaban de pasar se veía un pequeño desorden de libros y varias tazas de café.

—Unas cuantas páginas —respondió restándole importancia—. Vamos a la biblioteca. —La mirada que le dedico su novia era clara señal de que no lo dejaría en paz sobre ese asunto—. Está bien, si quieres tú recoge mientras yo preparo unos bocadillos.

—Suena un buen trato —dijo con una sonrisa. Se dieron un pequeño beso en los labios y ella entró a ese lugar.

Estaba amueblado por sofás individuales, uno en particular era el favorito de su novio, el que estaba frente al espejo. Empezó a apilar los libros que estaban esparcidos alrededor, se sorprendía de la capacidad de él de leer varios libros a la vez. Eran algo pesados, pero aun así pensaba llevarlos todos juntos a la biblioteca.

La pila de libros le tapaba su visión y se tropezó con una taza vacía que estaba en el piso y a ese mismo lugar fueron a dar los libros.

—¿Estas bien? —Oyó a su preocupado novio preguntar desde la cocina.

—Sí —respondió restándole importancia a lo que le había sucedido, se acercó nuevamente a recoger los libros, pero mientras alzaba uno encontró una foto que su novio utilizaba de separador, pero a pesar de que la joven que estaba retratada se parecía a ella, no recordaba cuando le habían tomado esa foto.

—Ayumi chan, ¿estás bien? —preguntó su novio al entrar en la misma habitación que ella.

—Sí Conan kun. —Escondió la foto que se encontró lo más rápido que pudo en la bolsa de su falda, debía poner en orden los pensamientos que esa foto le habían provocado.


MELGAMONSTER 20190904