-Ya estoy cansada- exclamó Kagome molesta – Quiero saber ya de que se trata exactamente la fulana maldición esa – termino poniendo los brazos en jarras.

-Cuando lleguemos a la aldea te contaremos todo… -Intervino InuTaisho

-¡No! Quiero saberlo ahora – Rugió molesta

-Hermanita este no es el mejor lugar para… -Comenzó el Lord.

-Si no me dicen ahora mismo no me muevo de aquí – dijo frunciendo el seño.

Ambos hombres se miraron las caras y suspiraron derrotados.

-Esta bien tu ganas, pero será muy rápido debemos irnos – Dijo Korumo

Kagome solo lo miro Fijamente

-Hace generaciones mi Familia fue Maldita, por asesinar a un ángel- Kagome abrió mucho los ojos- desde ese día estamos condenados a matar o a ser asesinados para poder conservar nuestro poder.

-¿Como asesinaron a un ángel?¿Por qué? No entiendo – La chica estaba muy confundida.

-Fue un accidente, había una guerra entre mi familia y los comandantes de china, estábamos ganando pero a un precio muy caro, casi todo estaba en ruinas, mi ancestro libero un poder sagrado que destruiría lo poco que quedaba así que el cielo intervino… -Korumo suspiró- pero el líder de mi familia no pudo controlar tal poder y asesinó al comandante celestial por error. El cielo respondió con un exterminio que elimino a los comandantes chinos y a casi todos mis ancestros, solo dejaron vivir al asesino del angel castigandolo con la inmortalidad y el deber de cumplir la maldición.

-¿Y que es lo que decía la maldición exactamente? – Susurro Kagome, tenía todo los bellos del cuerpo erizados, había aceptado la existencia de los demonios muy fácilmente y sin muchas preguntas pero nunca se detuvo a pensar en que también podía haber otro tipo de entidades.

Korumo comenzó a recitar

"interminables días vivirás, verás tu vida pasar, no podrás amar, ya que todo perderás.

Condenado tu y toda tu descendencia poder inimaginable tendrán, poder que será su perdición, por cada corazón una muerte habrá.

Verás a tus hijos morir en manos del destino o destruirse por no aceptar su camino, tus manos cumplirán al pie de la letra mis designios o se extinguirá del mundo tu apellido .

El único rayo de Luz para que puedas pagar es un sacrificio de un alma pura, un alma que sacrifique su mayor tesoro por alguien de tu sangre oscura."

-Pero… no dice que debo matarte o a Sesshomaru -Susurro esperanzada

- A mi padre le llevo mucho tiempo desifrar esas palabras – dijo el lord – Pero el tiempo lo ayudo, perdió a muchos de mis hermanos creyendo que podría ir un paso adelante. Solo quedó yo.

- ¿Tu padre es… el mismo de la profecía? – Pensaba que era un antepasado más lejano, si había pasado hace tanto.

-Si, el es quien tiene que hacer cumplir la maldición. No puede morir

- Pero yo no soy de tu familia…

-Si eso lo sé y es la segunda vez que pasa, hace muchos años también fue elegida una mujer ajena, uno de mis hermanos se enamoró perdidamente de ella y ella de el. Ella debía matarlo pero no pudo hacerlo y mi padre fue obligado a matarlos a ambos.

-Pero nosotros no estamos enamorados – Kagome quería hacerlo entender

-No, yo jure no enamorarme no soportaría esa perdida – el lord le dio la espalda - pero sentimos amor de hermanos y es más que suficiente, los anillos aparecen cuando se crea el vínculo, debí preveer eso.

-No es tu culpa – la chica le puso una mano en el hombro – Además en la profecía dice que hay una manera de romperla.

-Si y tú puedes hacerlo, eres el alma más pura que conozco– se dio la vuelta y le acaricio la cara – pero perderás tu mayor tesoro, el hombre que amas por mi ¿un intercambio difícil no te parece?

-Debe haber otra manera… - su voz sonaba desesperada.

-No la hay y no permitiré que mi hijo muera – InuTaisho se acercó y la tomo de la mano – ya lo sabes, entonces vámonos – la cargo- no podemos seguir aquí.

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Sesshomaru se encontraba alejado hablando con Sura, había decidido aclarar todo de una vez, no podía seguir perdiendo tiempo en tonterías.

-Pero estamos comprometidos desde que nacimos – Dijo muy molesta después de que Sesshomaru le recalco que no se casaría.

-No me importa el compromiso.

-¿Entonces por que te acostaste conmigo antes? – sus ojos destilaban furia

-Pense que era inevitable, pero otras cosas surgieron

-¡Eso lo que quiere decir es que hay otra! -Chillo – y cuando descubra quien es se va arrepentir de interponerse entre nosotros

Sesshomaru la tomo del brazo fuertemente

-Alejate y no te atrevas a interferir en mi vida de nuevo, no me obligues a hacerte daño

La mujer se soltó del agarre, lo miro con odio y se marchó

El peliplateado suspiro, era mejor así que se alejara.

Su mayor preocupación ahora era Kagome, ya era hora de que la trajeran de vuelta.

Cómo si leyeran su pensamiento a lo lejos vio a Korumo y a su padre con Kagome en brazos.

Sesshomaru alzo una ceja, que manía tenía su padre con siempre estar cerca de su sacerdotisa.

-¡Kagome estás bien! – Sango corrió a abrazar a la chica muy aliviada

-Si, no te preocupes – dijo recibiendo a Shippo que salto a sus brazos.

-Kagome, estaba muy preocupado, perdóname por no protegerte– Inuyasha la abrazó fuertemente

-Estoy bien… -Susurro

Sesshomaru se retorcía internamente y para su alivio el Lord aparto a InuYasha.

La chica aprovecho que Korumo y el medio demonio estaban teniendo una acalorada discusión para acercarse a Seshomaru.

-¿Y Sura? – pregunto pausadamente

-Le deje las cosas claras, ya no será un problema

La chica le sonrió se puso de puntillas y frente a todo los presentes lo beso, Sesshomaru la tomo suavemente de la cintura

Eso silencio automáticamente a todos.

Korumo e Inuyasha parecían explotar en cualquier momento, Sango, Miroku y Shippo sonreían e InuTaisho tenía una expresión indescifrable.

-¡Tenemos cosas más importantes ahora! -Exclamo el lord para interrumpir, Kagome lo miro sonriente, de cierta manera le daban ternura sus celos.- Tenemos que decidir que hacer con los secuases de Naraku.

-Es cierto – Dijo InuTaisho – Quisieron atacar a tu familia mi niña – la joven se horrorizo – No te preocupes, están sanos y salvos. Yo lo impedi.

-Muchas gracias Sr Ta… - InuTaisho alzo las cejas –Inu..- Seshomaru, el lord e Inuyasha pusieron los ojos en blanco – llevame con ellos.

El hombre se acercó y la tomo de la mano guiandola.

En una de las cabañas más alejadas estaban los tres, todavía inconscientes.

-Ya les dije que debemos matarlos – dijo Inuyasha cruzando los brazos

-Como dijo Sesshomaru – empezó Miroku – no todos servían a Naraku por voluntad propia, Kagura siempre hizo lo posible por liberarse y a Kanna francamente pienso que le dará igual, nuestro problema será Hakudoshi.

- En ese caso voy a despertarlos a ver con quién están sus lealtades ahora – InuTaisho realizo un movimiento con sus manos y los tres empezaron a despertar lentamente.

-¿Qué hacen? ¡Sueltenmeeeeee! -Hakudoshi se retorcía sin parar mientras los veía con odio.

Kanna y Kagura permanecían en silencio.

-Naraku está muerto – les informo el general perro – decidan, pueden ser libres si prometen no interferir más en nuestras vidas o morir.

-Quiero ser libre – dijo Kagura Rápidamente antes de que el pequeño hablara – No me importa que hagan no es mi problema, si me dejan ir no los molestaré nunca más

-¡Traidora! – Hakudoshi se veía furioso

-¿Y tú niña? – interrogó el peliplateado a Kanna que mostraba su familiar cara sin expresión, ella solo se limito a encoger los hombros, con lo que InuTaisho se dio por satisfecho – No sé si debo preguntar, pero ¿que es lo que prefieres Hakudoshi?

-¡Te voy a matar con mis propias manos! Traeré a Naraku de vuelta – comenzó a emanar una fuerte energía demoniaca pero Korumo se acercó lo tomo del cuello con su mano izquierda y lo desintegró en un abrir y cerrar de ojos.

Luego se agachó y desató a las dos mujeres que le hicieron una leve inclinación y salieron de la cabaña a toda prisa, Kagura se veía especialmente asustada.

Todos guardaron silencio, sabían que Korumo era un demonio fuerte, pero quizás era mucho más de lo que se imaginaban.

-Debemos trazar un plan- dijo como si nada – se acerca el encuentro con mi padre y no puede tomarnos con la guardia baja.

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-Estoy exhausta – bostezo Kagome estirándose, mientras se relajaba en las agua termales, terminaron tarde de pensar en algo para detener al padre de Korumo y no quería dormir sin bañarse.

Alguien entrando al agua rompió la quietud y la sobresalto.

-¿Qué haces aquí? -pregunto nerviosa

-Vine a terminar lo que comenzamos – Respondió tranquilamente Sesshomaru.

La chica se sentía como hipnotizada con el, su piel era muy blanca y tenia pequeñas marcas como las de sus mejilllas en sus brazos y torso. Era esbelto y suavemente musculoso.

El demonio se acercó a ella y la acorraló entre sus brazos al tiempo que la besaba suavemente.

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Muchas gracias por sus comentarios, me animan a seguir y cada uno hace que me apure un poquito más…