Sesshomaru la besaba suavemente haciendo que todo el mundo a su alrededor desapareciera, sentía que no tenía el control de su cuerpo, temblaba con anticipación.
-He esperado mucho esto – Susurro el hombre en medio del beso luego delineó su cuello con la lengua y succionó suavemente haciéndola gemir.
Sentía sus manos recorrerla suavemente cuando sintió un dedo en su entrada haciendo que apretara fuertemente los ojos.
-Abrelos -Susurro el – no quiero que te pierdas de nada, ella hizo lo que le pidió mientras se mordía el labio para reprimir un gemido.
Movía la punta de los dedos dentro y fuera a un ritmo torturadoramente lento.
Debía ser delicado, sabía que era la primera vez de Kagome, aunque le estaba costando horrores contenerse.
Su olor lo enloquecía, su mirada llena de deseo, su piel blanca y suave, su cabello negro mojado y alborotado.
-Ses…shomaru– gimió entrecortadamente sintiendo una mezcla de placer y timidez. Apoyo la cabeza en el hombro del hombre mientras se mordía los labios.
Se sentía muy excitada, como nunca lo había estado, solo verlo ahí desnudo mientras la tocaba y besaba era una sobrecarga para ella, quería cada vez más
-Por favor… – pidió en lo que a él le pareció el tono más sensual que había escuchado en su vida.
No pudo esperar ni un minuto más, la llevo cerca de la orilla y la acorraló.
La tomo por el trasero mientras la besaba ferozmente y la alzo para que poco a poco fuera cayendo sobre su miembro.
Cuando la sintio tensarse sobre el espero un momento y luego la bajo de un tirón, ella gimió de dolor pero era mejor así para que se acostumbra a el apenas pasará el malestar inicial.
-Tranquila pasará pronto – le susurro al oido mientras lo lamía y acariciaba su trasero con lujuria.
Empezó a moverse suavemente logrando un gemido de la chica en cada embestida.
-Eres deliciosa – susurro extasiado mientras aceleraba el ritmo, bajo la mano y acaricio su clítoris con frenesí mientras miraba como se le enrojecían las mejillas y su expresión cambiaba a una de éxtasis total, necesitaba sentirla, necesitaba ser el el primero y el único que la hiciera sentir mujer, que la hiciera conocer el placer en su estado más puro.
-¡Eres mía! -sentencio con la voz llena de pasión – Solo… mía… si… alguien… se atreve… a.. acercase… lo… mataré – marcaba cada palabra con una fuerte embestida
Por alguna razón tanta territorialidad de Sesshomaru la excitaba cada vez más.
Justo cuando sintió su orgasmo se acercó a su cuello y lo mordio con suavidad marcándola como suya al tiempo que el también perdía el control.
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Korumo había salido a dar una vuelta para despejar la mente, su padre y todo lo relacionado con la profecía lo tenía agotado.
Sintió el olor de su hermana y de Sesshomaru entremezclado, frunció el seño y lo siguió.
Estaba casi en las aguas termales cuando escucho gemidos, se le hizo un nudo en el estómago.
Si era lo que estaba pensando el mismo desollaría vivo al peliplateado.
Se acercó un poco más tratando de hacer el menor ruido posible y se quedó paralizado cuando vio a Sesshomaru en la orilla moviéndose rítmicamente sobre Kagome.
Sentía que perdería el control, comenzó a ver todo rojo. Debía alejarse o podía herir a su hermana por accidente.
Requirio de todo su autocontrol para alejarse, sentía su mano emanar un aura destructiva.
-¿Joven Korumo, se encuentra bien? -Le pregunto una voz femenina que debido a su furia sentía muy lejana-¿Korumo?
Sango se veía preocupada, el lord parecía no escuchar ni ver nada a su alrededor además de que sus ojos tenían un intenso color rojo.
Se acercó un poco más a él y levanto la mano con timidez acariciando suavemente su rostro, el pareció observarla por primera vez
-Sango… -Susurro aturdido, sentía un poco de alivio, su sangre demoniaca se había tranquilizado un poco.
-¿Estás bien? -pregunto ella nuevamente con preocupación.
-Si… Nada que no tenga solución – respondió enigmaticamente
-¿Puedo ayudarte en algo?- su sangre demoniaca rugio ferozmente de nuevo haciéndolo actuar instintivamente, la jalo del brazo y la atrajo hacia él apretandola firmemente de la cintura.
-Si puedes- y dicho esto la beso exigentemente.
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Kagome recuperaba poco a poco la respiración, nunca se imagino estar así con Sesshomaru, siempre imagino que su primera vez sería con Inuyasha. Pero la verdad esto era mucho mejor de lo que había soñado, aunque se sentía muy adolorida.
Mientras el demonio estaba sobre ella la excitación opacaba cualquier otro sentimiento pero ahora se sentía extremadamente cansada, le costaba mantener los ojos abiertos, le dolía la entrepierna y el cuello.
-¿Estás bien? – le pregunto el demonio acariciandole el rostro
-Si, solo me siento muy cansada – respondió lentamente.
-Me imagino – dijo el tranquilamente – además de hacerte mía la marca drena un poco de tu energía, es normal que te sientas así.
Ella acaricio su cuello despacio con la yema de los dedos.
-Esto significa que….
-Que eres MI mujer y ya nadie va a poder cambiar eso.
Ella asintió, eso la hacía feliz.
El la ayudo a salir del agua y la sostuvo mientras se vestía, casi no podía mantener los ojos abiertos, luego se vistió rápidamente y la cargo.
Necesitaba llevarla a descansar.
Camino a la aldea a paso lento, si por el fuera la sostendría así toda la noche pero no creía que ella estuviera muy cómoda.
Entro a la cabaña que habían habilitado para el y se quedo de piedra al ver a su padre sentado mirándolo.
-¿Qué haces aquí? – pregunto irritado -¿No tienes tu propio lugar donde dormir?
InuTaisho levanto una ceja.
-¿Qué le pasa a Kagome? – se acercó y miro a la joven que dormida profundamente, olfateo levemente y abrió mucho los ojos – tu…
-Kagome ahora es mi mujer – dijo pausadamente – y no tolerare que te le acerques, ni tu ni nadie.
InuTaisho tenía un expresión indescifrable.
-Si la hieres, no importa que seas mi hijo, borraré tu marca – Sin decir nada más salió de la cabaña.
"¿Borraras mi marca?" ¿Que se suponía que significaba exactamente eso?
