La brisa agitaba todo a su alrededor, de pronto se materializó un hombre con una mirada maligna.

Era el padre de Korumo, los miraba despectivamente hasta que fijo su mirada en Kagome.

-Ultima oportunidad para cumplir con la profecía, o ver morir a todos los que quieres.

-¡Tu eres el que morira! - InuYasha lanzó el viento cortante pero no le hizo nada al demonio que comenzó a reír.

-Soy inmortal híbrido estúpido

-Debes hacerlo, matame - Korumo se dio la vuelta y miro a Kagome - sino los matará a todos. Es como debe ser.

-No, estás loco. Nunca haré eso - sollozaba, no encontraba salida al problema.

-Deberias hacerle caso - El demonio lanzó un ataque que esquivaron por muy poco.

-No -Kagome se había decidido no perdería a nadie.

-Tu lo quisiste - El hombre desapareció y todas las nubes y el mal clima también.

Kagome se relajó, pensó que ya había acabado todo, iba a decir algo pero al ver la cara de InuTaisho supo que algo iba mal, se veía asustado.

-¿Que pasa? -

-Se fue a tu época - InuTaisho comenzó a correr en dirección al pozo y con el todo el grupo.

- ¿Que pretende? - Kagome estaba horrorizada, solo pensaba en su familia.

-Debemos ir solo nosotros - dijo Korumo - Sesshomaru, InuTaisho, InuYasha y yo, es muy peligroso para los demás.

-Yo también iré - Protesto Kagome - es mi familia, no me quedaré aquí a esperar.

-No - esta vez fue Sesshomaru - Korumo tiene razón. Sólo nosotros.

-Confia en nosotros mi niña - InuTaisho la tomo de la mano - No dejaremos que nada les pase.

-Vamos ya - InuYasha fue el primero en saltar al pozo, le siguieron los demás.

-No te preocupes Kagome - Sango le pasó una malo por los hombros - si alguien puede derrotar a ese ser son ellos.

-Si señorita, esperemos. No podemos hacer más - Miroku tomo a Shippo en brazos y se dirigió a la aldea.

...

Habían pasado ya dos largas horas y no regresaban, no podía soportar la espera. Se moría de la preocupación.

Estaba anocheciendo y no podía dejar de caminar de un lado a otro, pero tampoco podía estar sentada.

-Ya se tardaron mucho -Sango también estaba muy preocupada, por el lord más que todo supuso la sacerdotisa.

-Ire - anuncio Kagome.

-Pero es muy peligroso - Protesto Shippo - ellos dijeron...

-Se lo que dijeron pero pueden necesitar ayuda, ya lo decidí - Tomo su arco y flechas y salió corriendo al pozo. Salto antes de que pudieran detenerla.

Al salir se le puso la piel de gallina, sentia mucha energía maligna a su alrededor, todo estaba silencioso y oscuro.

Subió las escaleras lentamente se dirigió a su casa, todo le daba mala espina. No había ni una luz encendida. Ni un ruido. Ni siquiera en la ciudad se escuchaba el bululú habitual de autos.

Abrió la puerta y solo vio oscuridad

-¡Sesshomaru! - Grito - ¡InuYasha! ¡Korumo! ¡InuTaisho!

Nada no había respuesta. Reviso en la cocina, en el baño, las habitaciones, no había nadie en ningún lugar.

Se desespero, esto no estaba bien, lo sabía, algo muy malo había pasado.

Salió de la casa, no sabía si dirigirse a la ciudad.

-Pense que tendria que ir a buscarte - El Padre de Korumo se encontraba recostado en el árbol de las edades, se veía muy calmado.

-¿Donde están todos? - pregunto poniéndose en guardia y apuntandolo con una flecha.

-Esperandote - Movió una de sus manos y Korumo, Sesshomaru, InuYasha, InuTaisho, su mamá, su abuelo y Sota apareciendo atados con una especie de luz violeta, algo les pasaba ninguno decía nada, solo la miraban asustados - No entienden que no pueden hacerme daño

-Dejalos ir - conjuro su energía espiritual en la flecha y la lanzó dándole justo en el corazón donde se le hizo un gran hoyo, pero se cerró en un pestañeo.

-Ya sabes lo que tienes que hacer, elige a quien asesinar, Korumo o tu amado Sesshomaru - ella negaba con la cabeza - mientras más tardes será peor, los iré asesinando uno por uno.

Dicho esto la luz que mantenía prisionero al abuelo, comenzó a expandirse por su cuerpo lo apretó y luego desapareció dejándolo tirado en el suelo.

-¿Que hiciste? - Kagome corrió hasta el, estaba helado, no podía ser. Estaba muerto - ¡Voy a acabar contigo!

-Dejemonos de tonterías o el próximo será tu pequeño hermano, ¡Elige! - la luz comenzó a expandirse muy lentamente en el cuerpo de Sota.

Kagome pensaba a mil revoluciones por segundo, no podía permitir que Sota muriera al igual que su abuelo. Pero tampoco podía matar a Sesshomaru o a Korumo.

La profecía paso por su mente, cada detalle cada palabra, hasta que obtuvo la respuesta. Era tan simple y dolorosa. Pero así debía ser.

-No asesinaras a nadie más aquí - Dijo con calma- deshare la maldición y te liberaré.

-Ja si por supuesto - el hombre sonrió con incredulidad - es una maldición celestial, nadie puede con eso.

-Yo si - Tomo una de sus flecha mientras dejaba caer el arco, depósito la mayor cantidad espiritual que pudo en ella, miro a su querido Sesshomaru, a su familia, a Korumo, a InuYasha e InuTaisho. Lo haría por ellos, no perdería a nadie más. Serían felices.

Tomo la flecha y bajo la mirada atonita de todos la clavó en su pecho, rápidamente creció una mancha roja en su camisa y cayó al piso.

La luz que los aprisionaba desaparecio, el cielo aclaro y un rayo de luz que parecía venir del cielo ilumino al padre de Korumo.

Mientras todos corrían hasta Kagome, el hombre parecía estar hablando solo. Gesticulaba sin parar, pero no podían oir lo que decía. Tampoco les Importaba. Kagome estaba indudablemente muerta. InuYasha lloraba tomando la mano de la madre de Kagome, el lord parecía en Shock tenía la mirada perdida, InuTaisho arrancó la flecha de su pecho y trataba de darle energía pero era en vano.

Sesshomaru se levantó y se se transformó en su forma real, el perro blanco gigante.

El dolor lo cegaba, solo quería despedazar y matar, hacer algo que le devolviera a su amada, pero la luz no lo dejaba hacercarse al demonio responsable de su dolor.

Poco a poco el demonio tomo una expresión de total paz y se desintegró quedando de él solo polvo que el viento alejó rápidamente.

Sesshomaru tomo su forma humana y desenvainó a colmillo sagrado, la traería de vuelta.

Al ver su intención InuTaisho tomo a la madre de Kagome y a Sota y los alejó.

El peliplateado levantó la espada, pero no veía a los sirvientes del más allá, no estaban. ¿Por qué no estaban?

De todas maneras trato, atacando el cuerpo sin vida de la chica con la espada pero nada paso. Sabía que si no estaban los sirvientes del mal allá no funcionaría. Trato varías veces pero ella seguía ahí fría, muerta.

-Es inútil- Korumo había recuperado el habla- no puedes traerla de vuelta - Cumplió con la profecía, entendió lo que ninguno de nosotros. "Sólo un alma pura puede romper la maldición", ella es el alma más pura que conocí, un alma pura nunca escogería asesinar a otros. Ella lo entendió - Gruesas lágrimas recorrían su rostro.

-¿Por qué mi hija? - la mujer lloraba desconsolada abrazada a Sota que no podía ni hablar.

-Debemos hacer algo digno de ella - InuYasha tomo el cuerpo sin vida de Kagome y se encaminó al pozo

-¿Que crees que haces? - pregunto Sesshomaru molesto

-Lo más maduro que ha hecho nunca - Dijo InuTaisho poniendo la mano en el hombro de su hijo - déjalo.

-KCSS-

En toda la época antigua se había corrido el rumor de la sacerdotisa que se sacrificó por amor, venció demonios y designios celestiales para proteger a los suyos.

Todos los que habían ayudado en su largo camino, aldeanos, demonios, medios demonios y toda criatura que la conoció asistió a su funeral.

Rindieron sus respetos a su blanco ataúd, rodeado de los más poderosos y fuertes demonios vivientes, los Señores del este y oste así como sus hijos.

La madre y hermano de la sacerdotisa habían cruzado por vez primera a la época antigua.

La mujer sabía que su hija pertenecía ahí, que ahí estaba su corazón así que era allí, en este mundo donde su hija debía descansar eternamente.

Ese día nació la leyenda de la sacerdotisa del futuro, que sería conocida por todas las generaciones futuras, pasaría de boca a boca, de padres a hijos. Nunca sería olvidada.

-...kcss.-

Bueno después de tanto tiempo, llegamos al final de esta historia. Mi primera historia.

Gracias a todas las que me siguieron fielmente y me dejaron sus hermosos comentarios, cada uno me dio ánimo de continuar.

Y no sé preocupen, nos veremos una última vez en esta historia con el epilogo que subire en los próximos días.