Epilogo
Varios años habían pasado en relativa calma, siempre había una que otra amenaza pero nada que no pudieran eliminar rápidamente.
La partida de Kagome había dejado una enorme vacío en todos.
Sesshomaru sin lugar a duda era el que estaba más destrozado, venía a la aldea muy de vez en cuando y visitaba el pozo como esperando que ella saliera de allí en cualquier momento. Al anochecer se iba sin rumbo fijo. Ni siquiera InuTaisho pudo romper el escudo de hielo que había formado.
Por su parte Korumo había formalizado una Relación con Sango y aunque esto molesto e hirió mucho al monje acabo aceptándolo y dándoles su bendición y más con el bebé que venía el camino.
El monje había quedado flechado por nada más y nada menos que sura, la demonio que había estado comprometida con Sesshomaru anteriormente, todavía todos se preguntaban como había surgido esa unión.
InuYasha se sentía más solo que nunca. Luego de la muerte de Kagome, Kikyo había desaparecido también. La anciana Kaede tenía la teoría de que al ya haber cumplido su propósito ambas almas desaparecieron.
InuTaisho había tomado el papel de protector de la aldea, se lamentaba y culpaba de no haber podido evitar la tragedia. Quería mucho a Kagome, quizás más de lo que el mismo pensaba. Si su hijo no se hubiese adelantado quizás el...
Pero ya era tarde, ella ya no volvería nunca más.
En uno de esos tantos días que Sesshomaru visitaba el pozo sintió que algo era diferente, Sentía energía, mucha energía emanar de el pero no era demoníaca, tampoco sagrada. Era algo distinto.
-¿Tu también lo sentiste? - la voz de InuYasha interrumpió sus pensamientos
Dio un vistazo a su costado y vio a InuTaisho y Korumo que venían a toda velocidad.
-¿Que significa esto? - Pregunto el lord nervioso, tenía la piel de gallina.
-¡Ustedes Demonios! - Exclamó una voz proveniente del cielo, todos se pusieron en guardia mirando arriba pero tuvieron que desviar la mirada ya que un enorme haz de luz los cegaba.
La luz se hizo más delgada hasta que se materializó un hombre realmente hermoso, era rubio de cabello corto y Crespo, ojos gris metálico y facciones muy finas.
Levantó un dedo y como si de unas cuerdas invisibles se tratara, una fuerza los jalo al piso haciendo que todo se inclinaran ante el.
-¿Quien eres? - InuYasha trataba por todos los medios de levantarse pero le era imposible al igual que a los demás.
-Es el ángel que maldijo a mi padre - Dijo Korumo que a diferencia de InuYasha no hacía fuerza de ningún tipo, sabía que era imposible ganarle a un ser celestial.
-Asi es... - una suave sonrisa adorno su rostro
-¿Que quieres? - pregunto InuTaisho
-No me hace nada feliz estar aquí cerca de ustedes - Su hermoso rostro estaba marcado con una profunda mueca de desdén.
- ¿Entonces por qué lo haces? - Susurro Sesshomaru, tenía el corazón contraído con un presentimiento.
- Kagome - dijo por toda respuesta.
-¿Que hay con ella? - El lord ahora, como InuYasha trataba con todas sus fuerzas de levantarse.
-Ella se sacrificó por ustedes, dio su vida por demonios sin importar las consecuencias - Explico el hombre - lo que anuló mi maldición... Anular la maldición de un celestial es prácticamente imposible, es la primera que lo hace de hecho - Todos lo escuchaban con suma atención, como hipnotizados- eso ocasionó que ella tuviera una segunda oportunidad
-¿Una segunda oportunidad? - Ahora era InuTaisho que preguntaba - ¿A qué te refieres?
-Le dimos la posibilidad de reencarnar, de volver a dónde quisiera, tener una nueva vida feliz y plácida pero...
-¡¿Pero?! -Sesshomaru necesitaba saber, saber que había sido de ella, saber si estaba bien y sino el haría lo que fuera para que lo estuviese.
-Escogio regresar con ustedes, unos seres que no merecen a alguien como ella - el hombre rodo los ojos - entonces valoren está oportunidad y cuidenla.
Todos tenían mil preguntas pero todas quedaron sin respuesta ya que el hombre desapareció en otro haz de luz. La presión que los ataba al piso desapareció y pudieron ponerse de pie nuevamente.
Todos guardaron silencio, no sabían que hacer, que decir o dónde buscar.
Una suave brisa los roso trayendo consigo un suave y conocido olor.
Del pozo asomo una delicada y suave mano que Sesshomaru tomo de inmediato, la jalo y vio nuevamente el rostro de su amada Kagome. Estaba tan hermosa como la recordaba incluso más, con su radiante y dulce sonrisa.
Le acarició el rostro sin poder creer todavía que no fuera un sueño.
-Hola - dijo, si sin duda era ella. Creyo que jamás volvería a escuchar esa voz. La tomo de la cintura y la besó suavemente - Te extrañe tanto, perdoname por dejarte.
-Te amo - fue la respuesta del peliplateado
-Y yo te amo a ti - lo besó con ternura.
-¡Hermana! - Korumo la tomo en brazos y la apreto contra el - Esto es... No puedo creerlo... Tú estabas... Gracias por volver
-No podía perderme el nacimiento de mi sobrino - dijo la chica sonriente.
-¿Como... ? - No terminó la pregunta, era obvio que sabría muchas cosas que ellos no entenderían como.
-Kagome - InuYasha se acercó como temiendo que fuera una alucinación que desapareceria en cualquier momento, la chica le tomo la mano y sonrió.
-Tambien te extrañe mucho InuYasha.
- Yo...
- No te preocupes, todo está olvidado - le guiño un ojo.
-Mi niña - InuTaisho se acercó y la abrazo - no puedo creerlo- verla removía muchas cosas, quizás ahora no desaprovecharia está insólita oportunidad.
-No lo hagas... - dijo Kagome tranquilamente como leyendo su mente.
-Ya veremos - le dio un beso en la mejilla y otro en la frente.
-Sesshomaru la tomo de la mano y regresaron a la aldea juntos.
Por el camino la chica les explico que primero había ido a visitar a su familia, los extrañaba y debía darles un mensaje del abuelo.
Sango se puso loca de felicidad cuando la vio, por poco y se le adelanta el parto.
Shippo no cabía en si de la alegría, lloraba y reía al mismo tiempo. Kagome había sido siempre un pilar para el desde la perdida de su padre. Y ahora que la recuperaba era muy feliz.
El monje Miroku primero pensó que era algún tipo de hechizo o engaño el regreso de Kagome, hasta trato de comprobar que era real tocando donde no debía pero enseguida se arrepintió ya que cinco demonios querían contar su cabeza, los cuatro hombres y su fuerte prometida.
La anciana Kaede sin embargo la recibió con mucha naturalidad
Poco a poco en los días siguientes todo volvia a la normalidad, volvían a ser felices y claro que habría más obstáculos pero todo podrían resolverlos juntos.
-KCSS-
Ahora sí chicas el final. Se asustaron? Pensaron que Kagome se quedaría muerta? Bueno la verdad es que casi, no sabía muy bien si dejarla así o traerla de vuelta. Pero es que no soporte pensar en ese triste final y al pobre de Sesshomaru solo, no me parecía justo.
Mil gracias a todas de verdad, por sus comentarios, ánimos y seguir mi historia de principio a fin.
Espero verlas próximamente en cualquier loca idea e historia que se me ocurra.
Adiós
