Serie de historias cortas que relatan las aventuras de Ler (OC) siendo una Mugiwara, después de la muerte de Ace, antes de los Juicios del Nuevo Mundo. Spin-off de Guiones del Destino. Historia Alternativa del universo de OP.


Aventuras con los Mugiwara.

Vol. 48 Como sus sospechas eran ciertas (Para desgraciada de Sanji)

Ler apretó la mano con fuerza cuando dudó del siguiente paso, sintiendo como la superficie bajo sus pies era insuficiente para seguir caminando. El sostén se hizo fuerte y la mantuvo en su lugar hasta que se estabilizó y pudo seguir caminando. Nuevamente un pie delante del otro y su recorrido sobre aquel pequeño muro continuó con Sanji al lado.

El cocinero permaneció con ella preocupado por la situación que había visto anteriormente y la falta de reacción de Luffy, que el seguía sin entender.

Para el era inconcebible que su Capitán, adorando tanto a su hermana, hubiese permitido aquel acto y aunque no pasara a más, le hacía plantearse que si aun siendo un idiota, Luffy conociese bien los sentimientos de ella. Y el, como todo un caballero, intentaba comprenderlo también.

Después de todo, Sanji era no solo un pervertido, si no, el hombre más amable del mundo.

- Así que Aokiji fue quien te recibió de niña...- continuó, siguiendo el hilo de su conversación al caminar juntos. Ella asintió.

De los que habían rejuvenecido, Ler era la menos ajena a su aspecto. No le gustaba lo que aquello le limitaba, pero tampoco rayaba en la disconformidad como Nami, la depresión como Chopper o la preocupación como Robin. Ella no se gustaba con aquel aspecto, pero estaba tremendamente tranquila con el. Luffy había dicho que probablemente se debía a que le tenía cierto cariño a esa etapa de su vida,en la que aún las cosas no se habían ido al caño o simplemente porque sus hermanos aún seguían con vida.

Volvió a mirarle y se encontró con que sus ojos ya le miraban a el, analizándolo. Casi le da un paro en el corazón y no pudo evitar el cosquilleo en su estómago.

- ¿Porque insistes con eso?- su voz infantil era un contraste con la madurez y experiencia de su mirada, que quedaba perfectamente con su peculiar rostro. Él se sintió repentinamente incómodo de una forma que no pudo explicar y tampoco le agradaría admitir.

- Es solo que aún no superó que quisiese llevarte contigo después de todo - Sanji movió la cabeza, despejando sus ideas. Ella le miró de reojo, sabiendo perfectamente porqué, pero guardó silencio -Pensé que no te llevabas bien con tus superiores.

Ler sonrió hacia el frente, estirando su brazo libre para mantener el equilibrio mientras caminaba y hablaba.

- No particularmente- explicó- nunca fui alguien que obedece órdenes y ellos no las daban muy amablemente que digamos...Pero Kuzan era diferente. No nos caiamos bien, pero nos comprendiamos...- dudó un momento, deteniéndose. Abrió y cerró la boca, como si fuese a decir algo más, pero nada salió de ella.

-Robin dijo que probablemente estaba enamorado de ti- soltó el, yendo al grano con la idea que la arqueóloga le había metido en la cabeza e intentaba sacarse por todos los medios posibles. Los ojos de Ler se clavaron en el, antes de echarse a reír abiertamente con humor, como si su vergüenza por cuestionarle como niña le causase gracia.

- Kuzan no está enamorado de mi. Nunca lo estuvo- aclaró ella aún riendo, pero dándole tregua al cocinero al apartar su vista de el.

Sanji dió una bocanada de aire, mucho mas relajado por las palabras de ella. Sentía que tenía un deber de cuidarla, más allá de que se tratase de una nakama y una mujer.

El pensaba en su hermana, en que estaría haciendo y con quién, en lo mucho que le habría gustado cuidarla.

- Discúlpame. Lo asumimos al ver la forma en la que se dirigía a ti- se disculpó el, recordando la escena en la que el la había tratado de una forma distinta a como le habían visto actuar antes.

Ler sonrió y se encogió de hombros.

- Pero no es porque esté enamorado de mi- repitió, volviendo a tranquilizar a Sanji - siempre hemos sido un tira y afloja. Supongo que eso hacia nuestra relación diferente.

- ¿Tira y afloja?

- Verás, el Almirante Segoku era una mierda y yo intentaba hacerle saber lo que pensaba metiendome en problemas para irritarlo- dijo con un tono de voz marcado por la melancolía y algo parecido al orgullo- Kuzan me protegió muchas veces, pero otras las escondió de Sengoku porque no tenían perdón, y porque yo sabía cosas de él también. Era como tener una pistola apuntandonos mutuamente.

- Vaya...- concedió el alzando las cejas con sorpresa- no tenía ni idea que en la Marina se diesen ese tipo de cosas.

Ella volvió a encogerse de hombros.

- A el no le interesaba y a me convenía, o al revés. Nos respetabamos de cierta forma..- murmuró al final. Sanji sonrió, un poco más tranquilo por como se dieron las cosas.

- Y nosotros teorizando que habían tenido un romance o algo- rió el, con fuerza, visiblemente relajado. Ler, a su lado, rió también.

- Claro que no tuvimos nada. Solo dormimos juntos.

- Por sup...¿QUEEEEE?