UNA NUEVA VIDA


DISCLAIMER: Esta historia no me pertenece, es una adaptación para el universo Ranma es pero que les guste y si el libro de la escritora llega a ustedes, cómprenlo vale oro sin nada más que decir me despido.


Una nueva vida © Olivia Gates

Rumiko Takahashi © Ranma

Adaptación © Fandom MLB


Capítulo 2

Ranma ajustó el goteo sin mirar a Akane , su fruta prohibida, su máxima tentación. Era la mujer cuya existencia había sido para él como un ácido corrosivo corriendo por sus venas. La mujer por la que habría dado cualquier cosa por despertarse un día habiéndola olvidado. Pero era ella la que se había despertado sin ningún recuerdo de él.

Hacía dos días que le había soltado la bomba y todavía estaba sobreponiéndose del impacto. Le había dicho que no recordaba nada de aquella existencia que constituía la pesadilla de la suya. No debería haberse preocupado más de lo que lo hacía por sus otros pacientes. Según decían, era un médico entregado, que no se limitaba a cumplir su obligación. No debería haber descuidado todo por permanecer a su lado, por encargarse de todo cuando podía haber delegado su cuidado a profesionales altamente cualificados a los que había elegido y entrenado y a los que pagaba buenos sueldos para que continuaran desempeñando el extraordinario trabajo que hacían.

Pero lo había hecho. Durante los tres días interminables desde la operación hasta que se había despertado, cada vez que había intentado dedicarse a otras tareas, no había podido hacerlo. Ella había estado en peligro y no había podido separarse de su lado.

Su cuerpo inerte y sus ojos cerrados habían sido su máxima preocupación. El deseo de conseguir que se moviera, de que volviera a mirarlo con aquella profunda mirada marrón que tanto lo había atraído desde el principio, había sido lo que lo había motivado. De vez en cuando los había abierto, pero sin mirar ni comprender ni dar ninguna señal de la mujer que había invadido y ocupado sus sueños desde que pusiera los ojos en ella. Aun así, había rezado para que, si nunca regresaba, su cuerpo siguiera funcionando, que siguiera abriendo los ojos aunque tan sólo fuera como un movimiento mecánico.

Dos días atrás, había despertado y el vacío había sido reemplazado por un velo de confusión. El corazón había estado a punto de salírsele del pecho cuando la coherencia había asomado a sus ojos. Luego lo había mirado y había habido más. Su frialdad y desdén había sido sustituido por una calidez que debería haberle dado una primera pista. Aquel beso lo había sacudido hasta lo más hondo.

La Akane Tendo que conocía, y que había sido su castigo, nunca lo habría mirado ni acariciado de aquella manera si hubiera estado en su sano juicio, si hubiera sabido quién era él. Pero ni siquiera recordaba quién era ella. La falta de recuerdos había dejado lagunas en su mente. Eso significaba que podían dejar de ser enemigos.

Veo que sigues sin hablarme.

Su voz se había convertido en una caricia y la miró en contra de su voluntad.

He hablado contigo cada vez que he venido.

Sí, dos frases cada dos horas en los últimos dos días —comentó ella divertida—. Parece parte del tratamiento. Aunque esa escasez contrasta con tus constantes visitas.

No era necesario que fueran tan frecuentes y podía haberlas evitado delegando en las enfermeras. Pero no había dejado que nadie se acercara a ella.

Él volvió a apartar los ojos, simulando leer el informe.

Te he dado tiempo para descansar, para que tu garganta mejorara y para que te recuperaras de tu amnesia.

Ella se agitó, obligándolo a mirarla.

Mi garganta está bien desde ayer. Parece increíble lo que cierta comida puede conseguir. Además, he decidido no pensar en mi amnesia. Sé que debería estar preocupada, pero no lo estoy. Quizá sea un efecto secundario de las heridas y me afecte más adelante, cuando empiece a recuperarme. Aunque quizá inconscientemente, me siento aliviada de no recordar nada.

¿Por qué no ibas a querer recordar? —preguntó en un extraño tono de voz, llevado por la rabia hacia ella, hacia sí mismo y hacia todo el maldito universo.

Sus labios se curvaron.

Si lo hubiera sabido, no habría sido un deseo del subconsciente. ¿Sigue sin tener sentido lo que estoy diciendo?

Él apartó la vista de sus labios y la fijó en sus ojos antes de aclararse la voz.

No, es sólo que me está costando asimilar el hecho de que hayas sufrido una pérdida total de memoria.

Y sin recuerdos, mi imaginación no deja de inventar toda clase de explicaciones estrafalarias de por qué no tengo prisa por recuperar mis recuerdos. Al menos, yo las tengo por estrafalarias, aunque quizá formen parte de la verdad.

¿Y qué teorías son ésas?

Que era una conocida delincuente o espía, alguien con un pasado oscuro y peligroso que necesitaba desesperadamente una segunda oportunidad para empezar de cero. Y ahora que se me ha dado la oportunidad, prefiero no recordar el pasado y menos aún mi identidad.

Ella trató de sentarse y gruñó al sentir dolor por todo el cuerpo. Él intentó contenerse, pero no pudo y enseguida se acercó presto a auxiliarla. Trató de no reparar en la sensual calidez de su piel al ayudarla a incorporarse y ajustó la inclinación de la cama. Luego ignoró su mirada de gratitud, la confianza y buena disposición que mostraba cada centímetro de su piel. Al percibir su olor, protestó para sí y sintió que su temperatura ascendía. Apretó la mandíbula mientras se aseguraba de que la vía intravenosa estuviera bien puesta, así como las demás ventosas que monitorizaban sus constantes vitales. Justo cuando estaba haciendo esas comprobaciones, ella lo tomó de las manos en un acto reflejo. Él se apartó como si lo hiciera de una fiera atrapada.

Akane lo miró con sus ojos marrón, en una mezcla de confusión y dolor ante su reacción. Él dio otro paso atrás antes de sucumbir a la necesidad de borrar aquella expresión alicaída.

Así que eres médico, ¿verdad? ¿Tal vez cirujano? —preguntó ella, bajando la mirada.

Por una vez se sintió aliviado por sus preguntas.

Neurocirujano.

Ella volvió a mirarlo.

Y por los términos médicos que dan vueltas en mi cabeza y del conocimiento que tengo de lo que son estas máquinas y de para lo que sirven, creo que yo también soy una profesional de la medicina, ¿verdad?

Eres residente de cirugía traumatología reconstructiva.

Eso echa por tierra mi teoría sobre ser una delincuente o una espía. Pero quizá estaba en alguna clase de aprieto y eso fue lo que hizo que terminara aquí. ¿Alguna demanda por mala práctica? ¿Algún error que acabó con la vida de alguien?

Nunca sospeché que tuvieras una imaginación tan fructífera.

Sólo trato de averiguar por qué me siento tan aliviada de no recordar nada. ¿Acaso estaba escapando para volver a empezar en algún sitio donde nadie me conociera? Vine aquí y... Por cierto, ¿dónde es aquí?

Casi esperaba que le dijera que le estaba engañando. Pero la idea de que Akane le estuviera gastando una broma le resultaba más inconcebible que el hecho de que hubiera perdido la memoria.

Esta es mi clínica privada. Está a las afueras de Barcelona.

¿Estamos en España? —Preguntó con los ojos abiertos como platos—. Olvida la pregunta. Por lo que recuerdo, no hay una Barcelona en ningún otro sitio.

Él sintió que el corazón se le desbocaba. A pesar de que tenía los ojos hinchados y la cara amoratada, seguía siendo la mujer más bonita que jamás había visto.

No, que yo sepa, no.

Creo que soy americana.

Eres americana.

¿Y tú eres Alemán?

Sí, de Bundesländer. Es una de las dieciséis entidades territoriales en las que desde 1990 se dividuo en la República Federal de Alemania...

Fascinante, algo así como una federación de estados, como los Estados Unidos.

Hay algunos parecidos, pero es un sistema diferente. Las autoridades gubernativas son responsables de la educación, la salud, los servicios sociales, la cultura, el desarrollo urbano y rural e incluso, cuenta con su propia policía. Pero a diferencia de los Estados Unidos, el gobierno de Alemania está descentralizado.

No sabía por qué le estaba contando todo aquello. Ella se mordió el labio inferior, que era de un intenso color rosa. Ranma sintió un hormigueo en su boca al recordar aquellos labios junto a los suyos, cálidos y húmedos.

Sabía algo de eso, pero no lo tenía tan claro como me lo has contado.

Disculpa la lección. Mi interés por las diferencias viene de la circunstancia de tener ambas nacionalidades.

¿Adquiriste la nacionalidad americana?

Lo cierto es que nací en Alemania y adquirí la nacionalidad en los Estados Unidos después de obtener el título de Medicina. Es una larga historia.

Pero tienes acento.

Él parpadeó por lo que implicaban sus palabras, algo que nunca había considerado.

Pasé mis primeros ocho años en una comunidad hispano parlante en Estados Unidos y aprendí inglés a partir de esa edad. Pero tenía la impresión de que había perdido completamente el acento.

No, no es así. Y espero que nunca lo pierdas. Me gusta.

Ranma sintió que todo su interior se estremeció. ¿Qué estaba pasando? ¿Cómo la pérdida de memoria había hecho que cambiara tanto su carácter y actitud? ¿Era una señal de que se había producido el daño neurológico que tanto temía? ¿O era ésa su verdadera forma de ser, su reacción hacia él si los hechos no hubieran estropeado tanto las cosas?

¿Cómo te llamas? ¿Y cómo me llamo yo, además de Akane?

Eres Akane Tendo. Yo soy Ranma.

¿Ranma a secas?

Ella solía llamarlo doctor Saotome y en situaciones informales evitaba dirigirse a él de una forma en concreto. En aquel momento, ella se acomodó en la almohada y dejó que su nombre se derritiera en su lengua como si fuera una pastilla de chocolate denso.

Rodrigo sintió que aquel susurro invadía su cuerpo, como una caricia rozando su dolorosa rigidez. Era increíble que le estuviera provocando aquella reacción. Rápidamente, se concentró en la respuesta.

Ranma Saotome

¿Y tengo yo alguno más aparte de Tendo?

Lo único que sé es que tu padre se llamaba Soun.

¿Se llamaba? ¿Acaso está muerto?

Creo que murió cuando tenías seis o siete años.

De nuevo, pareció tener problemas para asimilar aquella información. Él cerró las manos en puños para evitar correr a su lado de nuevo.

¿Tengo madre, algún familiar? —insistió ella.

Tu madre volvió a casarse y tienes cuatro medio hermanos, tres chicos y una chica. Todos viven en Nueva York.

¿Saben lo que me ha pasado?

Ayer les informé.

No se le había ocurrido hacerlo hasta que la enfermera jefe le sugirió por séptima vez que avisara a la familia. Se quedó a la espera de que le hiciera la siguiente pregunta lógica acerca de si estaban de camino para ocuparse de ella. Se le encogió el estómago. Iba a tener que contarle que la reacción de su familia ante su situación había sido de desinterés y había tenido que poner fin bruscamente a la llamada.

Pero su siguiente pregunta no siguió un sentido lógico, al igual que no lo había hecho el resto de la conversación.

¿Qué es lo que me ha pasado?

Aquélla era otra pregunta que preferiría no haber tenido que contestar. Pero ahora que se la había hecho, no podía evitar responder, así que respiró hondo.

Tuviste un accidente aéreo.

Una exclamación escapó de sus labios.

Sabía que había sido un accidente, que no había sido atacada ni nada por el estilo. Pero pensé que habría sido un accidente de coche o algo por el estilo. ¿Un accidente aéreo? —Dijo—, ¿Ha habido muchos heridos o...?

El ambiente se volvió más denso y de repente, le resultó imposible respirar. Él se giró, tratando de no correr para ponerle la máscara de oxígeno. Realmente no recordaba nada y era él el que iba a tener que contarle todo.

Era un avión pequeño, con plazas para cuatro personas. Esta vez sólo viajaban dos.

¿El piloto y yo? Puede que no recuerde nada, pero estoy segura de que no sé volar un avión.

Aquello estaba empeorando por momentos. No quería contestar. No quería revivir los dos días que había tardado en despertar y que tanto dolor le había causado en el alma. Podía simular que tenía una operación y escapar así a su interrogatorio. Pero no podía escapar y dejarla sin respuestas.

Sí, había un piloto a los mandos.

¿Está bien, verdad?

Ranma apretó la mandíbula, tratando de contener el dolor que le subía por el esternón.

Está muerto.

Dios mío... —exclamó ella y empezó a llorar—, ¿Murió en el acto?

Ya no pudo seguir conteniéndose y cruzó la distancia que los separaba para tomar su mano entre las suyas. No sabía si decirle que así había sido. Veía en sus ojos la culpabilidad de todo superviviente. Si le decía la verdad, eso sólo serviría para entristecerla aún más. Él siempre prefería contarles la verdad a sus pacientes. Estaba demostrado que era la mejor manera de proceder. Respiró hondo antes de contestar.

Murió en la mesa de operaciones después de seis horas.

Durante aquellas horas Ranma había luchado contra la muerte, consciente de que tenía las de perder. Lo que le había vuelto loco había sido saber que mientras él luchaba en aquella batalla perdida, Akane había estado en otro quirófano atendida por otros médicos.

La culpabilidad había podido con él. Por su experiencia sabía que debía haberse ocupado primero de ella, por tener mayores posibilidades de sobrevivir. Pero no había podido dejar que Ryoga se fuera sin antes luchar por él. Había sido una decisión difícil, emocional y profesionalmente. Se había vuelto loco pensando que moriría o que sufriría un daño irreversible por tomar la decisión equivocada.

Después, había perdido la batalla por la vida de Ryoga entre las felicitaciones de sus colegas por haberlo mantenido con vida tantas horas cuando todo el mundo lo había dado por muerto en el lugar del accidente. Había corrido junto a ella, consciente de que mientras había intentado salvar a Ryoga, su estado había empeorado. El miedo a perderla había sido lo que le había dado fuerzas y no lo que todo el mundo achacaba a sus amplios conocimientos médicos y a su experiencia como cirujano.

Por favor, cuéntame con detalle sus lesiones.

No quería decirle lo terrible que había sido todo. Pero tenía que hacerlo. Respiró hondo y se lo explicó.

¿Cómo ocurrió el accidente? —preguntó ella entre sollozos.

Ra necesitaba poner fin a aquella conversación y de nuevo, apretó la mandíbula.

Eso es algo que sólo tú sabes. Y probablemente sea el último recuerdo que recuperarás. El lugar del accidente y el avión están siendo investigados para descubrir los motivos. Parece que el avión no tenía ningún problema y que no hubo ninguna petición de auxilio antes de accidente.

¿Así que el piloto perdió el control?

Eso parece.

Akane se quedó pensativa unos segundos.

¿Y mis heridas?

Ahora, sólo tienes que preocuparte de tu recuperación.

Pero necesito conocer el historial de mis heridas, de cómo han sido tratadas y de su progreso para evaluar mi recuperación.

A regañadientes, accedió.

En el lugar del siniestro, estabas inconsciente. Tenías algunos cortes en la cabeza y golpes por todo el cuerpo. Pero la herida más seria la presentabas en el radio y cúbito izquierdo con varias fracturas.

Ella dirigió la mirada hacia su brazo escayolado.

¿Alguna hemorragia en la cabeza?

Tuviste un pequeño edema cerebral, lo que te provocó la inconsciencia. Mientras te operaba, me informaron de un empeoramiento de tu estado neurológico y las pruebas evidenciaron un hematoma subdural.

No me afeitaste el pelo para extraérmelo.

No hizo falta. Te operé siguiendo una técnica poco invasiva que he desarrollado.

Akane lo miró fijamente.

¿Has desarrollado una nueva técnica quirúrgica? Disculpa que me sorprenda, pero me cuesta trabajo pensar con claridad.

Él masculló algo entre dientes. Ella lo miró sorprendida, lo que provocó que se sintiera aún más incómodo.

Confío en no haber sido el conejillo de indias de dicha técnica—añadió divertida, arqueando una de sus bonitas y oscuras cejas.

Akane levantó la mirada hacia Ranma y una sonrisa asomó en sus labios.

Estás bien, ¿verdad? —preguntó él.

Sí, siempre y cuando te parezca normal que alguien me tenga que contar mi propia vida.

Ranma frunció las cejas. Más que enfadado, se sentía mortificado, incluso dolido.

Ha sido un chiste muy malo —añadió ella rápidamente—, Una muestra más de que no sé cuándo o cómo hacer una broma. Te debo la vida.

No me debes nada. Es mi trabajo. Y ni siquiera lo hice bien. Soy responsable de tu estado actual. Fue un fallo mío no ocuparme antes de ti...

Las peores heridas del piloto era neurológicas —dijo ella, cortándolo.

Le dolía ver que el sentimiento de culpabilidad lo estaba consumiendo.

Sí, pero eso no tuvo nada que ver con mi decisión de...

Apuesto a que eres el mejor neurocirujano del continente.

No sé si será así, pero sí era el más cualificado en aquel momento, aunque eso no quiere decir que...

Supone que tenías que ocuparte de él tú mismo. Mi estado inicial te hizo creer que mi caso no era tan urgente. Hiciste lo correcto. Luchaste por ese hombre como se merecía. Luego luchaste por mí y me salvaste. Y ahora estoy segura de que me recuperaré del todo.

No tenemos manera de saberlo. Tener una pérdida completa de memoria, pero mantener las facultades para hablar y razonar, además de para retener nuevos recuerdos, es una forma muy atípica de amnesia. Quizá nunca vuelvas a recuperar del todo la memoria.

La idea de recuperar los recuerdos me resulta angustiante. Quizá mi vida fuera tan mala que es mejor que no recuerde nada.

Él pareció quedarse sin palabras, pero al cabo de unos segundos, habló.

No estoy en disposición de saber la respuesta a eso. Pero sé que la pérdida de memoria es un déficit neurológico y mi deber es solucionarlo. Y ahora, si me disculpas, tengo que ocuparme de mis otros pacientes. Volveré cada tres horas para ver cómo estás.

Hizo una leve inclinación con la cabeza, luego se giró y salió de la habitación dando grandes pasos. Deseaba correr tras él y pedirle que regresara.

¿Cómo explicar aquel aturdimiento y la fuerte atracción que sentía hacia él? ¿Habrían sido amantes? ¿Habían estado casados y se habrían divorciado?

De repente, un recuerdo se formó en su cabeza.

Estaba casada. Pero no con Ranma.


Hola hola mis lectrox que tal, bueno como vemos Akane va recuperando la memoria, poco a poco y ha descubierto que está casada, todos los misterios y recuerdos, se van a ir sabiendo en el otro capitulo

Gracias por leer y seguir esta adaptación KITTIS.