UNA NUEVA VIDA


DISCLAIMER: Esta historia no me pertenece, es una adaptación para el universo Ranma es pero que les guste y si el libro de la escritora llega a ustedes, cómprenlo vale oro sin nada más que decir me despido.


Una nueva vida © Olivia Gates

Rumiko Takahashi © Ranma

Adaptación © Fandom MLB


NUEVO CAPITULO


PD: Falta pocos capítulos para el final


CAPITULO 8

La voz susurrante de Akane estremeció a Ranma, haciendo que añoraran todas las emociones y reacciones que había estado conteniendo. Todo su cuerpo se puso en alerta al sentirla junto a él. Deseaba tomarla en sus brazos y hacerla suya.

Pero no podía. ¿Cómo hacerlo sin perder la cordura? Con cada minuto en su compañía, había contenido todo deseo de dejarse llevar por la locura.

Anhelaba entregarse a ella y compartir cada instante de su rutina diaria y de sus preocupaciones profesionales hasta el más mínimo detalle. Akane era mucho más de lo que nunca había imaginado. Era lo mejor que le había pasado. Cada vez que estaba lejos de ella, no podía dejar de pensar en el pasado y en las sospechas y antipatías que habían envenenado su vida y fomentado su intransigencia. Había querido odiarla y despreciarla, buscar algo malo en ella, y todo porque había sido la única mujer a la que había deseado, pero que siempre había estado fuera de su alcance.

Ahora, ya no lo estaba. Había pasado de condenarla por atormentar a Ryoga con su inestabilidad a sospechar que todo había sido fruto de la mente retorcida de Ryoga. Y ahora que había visto cómo era, tenía sentido que un hombre en el estado de Ryoga hubiera interpretado sus muestras de amor como un chantaje emocional.

Después de que su relación se hubiera deteriorado aún más como consecuencia de la invalidez de Ryoga, era lógico que Ryoga le hubiera pedido dinero a Ranma para comprarle cosas que ni ella le había pedido ni deseaba. Ryoga había dicho que entendía sus necesidades, que se merecía alguna forma de compensación para animarla en aquella desesperante situación.

Pero había sido Ryoga el que había intentado satisfacerla con cosas materiales para calmarla, para expresarle su amor de la única manera que sabía, y evitar así que lo abandonara. Y cuando eso también había fracasado, había hecho todo lo posible para demostrarle que no la consideraba únicamente su enfermera y le había dado un bebé.

Ranma estaba convencido de que su actual pérdida de memoria se debía a un intento de su cabeza por protegerse del dolor que le causaría recordar a Ryoga y el amor desesperado y traumático que había sentido por él.

Después de llegar a esa convicción, no sabía si pensar que estaba siendo maravillosa porque su inconsciente veía en él lo que quedaba de Ryoga o porque no recordaba haber amado a su hermano. Cuando lo hiciera, quizá volviera a mostrarse fría y distante. Estaba convencido de que su frialdad había sido su manera de reaccionar ante la antipatía que le profesaba. Aunque a lo mejor había habido algún motivo por el que no lo había soportado y ahora, su mente, era incapaz de recordarlo. Quizá el accidente había sido el origen de aquellos cambios tan radicales en su personalidad. Demasiados interrogantes cuyas respuestas tan sólo ella sabía ella, pero ya no recordaba. Y eso, lo estaba volviendo loco. ¿Y si su aversión volvía de nuevo y aquella persona a la que adoraba desaparecía cuando se recuperara del todo?

La tentación de confesarle sus sentimientos y hacerla suya era demasiado intensa. La miró a los ojos. Parecían mirarlo con deseo. Podía alargar el brazo, rodearla, y sería suya. Parecía desearlo tanto como él a ella.

¿Pero sería así o pretendía reafirmar su vida después del accidente que se había llevado la de Ryoga? ¿Se estaba mostrando agradecida o simplemente le resultaba conveniente? Cualquiera que fuera la razón, Ranma estaba convencido de que Akane no era responsable de sus propios deseos ni capaz de tomar una decisión con tantas lagunas como había en su memoria.

También estaba su lado de la historia. No tenía ninguna duda de que estaría traicionando el recuerdo de Ryoga. Su hermano estaba muerto e incluso mientras estaba vivo, su relación con Akane no había sido buena.

Aunque, ¿cómo poder resistirse? Él deseo lo estaba consumiendo por dentro. Tenía que pensar alguna distracción. Evitó tomarle su rostro entre las manos y acariciar su nariz, sus prominentes mejillas, aquellos labios tentadores... Deseaba saborearla y hundirse en ella...

Rápidamente, se apartó de la tentación.

Tengo que volver al trabajo.

Akane ahogó una exclamación al ver que se apartaba de ella y asintió, mordiéndose el labio. Aquélla, era una excusa cobarde, pero tenía que hacer lo que fuera para permanecer alejado hasta que sanara y pudiera aceptarlo libremente.

Antes de que se me olvide, quería decirte que he invitado a mi familia para que venga a visitarnos.

Akane se quedó mirando a Ranma. Durante unos instantes, mientras la sujetaba estrechándola contra él, había pensado que él sentía y deseaba lo mismo que ella. Había creído que la tomaría entre sus brazos y que nunca se volvería a sentir desamparada. Todo había sido fruto de su imaginación. La furia y la irritación que se habían evaporado durante las últimas cuatro semanas, habían vuelto. Lo había malinterpretado. Aunque él sí debía de haber leído algo en ella. Era imposible que no hubiera advertido el deseo que sentía por él. Pero se había apartado de ella como si temiera que le hiciera daño. Ranma había vuelto a dibujar una línea para mantenerla apartada.

Había invitado a su familia seguramente con la intención de no volver a quedarse a solas con ella, de que fueran sus carabinas. Ése debía de haber sido el motivo para invitarlos de manera tan inesperada. Justamente el día anterior habían estado hablando de sus familias y no había comentado nada acerca de sus planes. Incluso le había dicho que iba a ser el primer año en el que nadie fuera a pasar una temporada en su casa. Le había dado la extraña impresión de que incluso se había sentido aliviado por ello. Probablemente porque necesitaba evitar todas las distracciones que pudiera para asumir la muerte de Ryoga y asegurarse de que ella se recuperaba.

Pero su comportamiento irresponsable lo estaba obligando a tener que soportar más distracciones, al verse obligado a tener allí a su familia, probablemente hasta que considerara que estaba lo suficientemente recuperada como para dejarla marchar. Lo que podía ocurrir en semanas o meses. Tenía que dejar de apoyarse en él, de aprovecharse de su amabilidad y sustento, antes de que sus sentimientos fueran más profundos. Aunque tenía que reconocer que lo que sentía por él ya era muy intenso.

Lo que tenía que hacer era salir de la vida de Ranma para que dejara de sentirse responsable de ella. Tenía que recomponer su vida y pensar en cómo volver al trabajo con un hijo en camino, sin la ayuda de su madre, con quién estaba segura de que no podía contar. Akane no necesitaba a su madre. Hacía tiempo que había aprendido a no necesitarla. No era culpa de Ranma que dependiera de él emocionalmente, pero tenía que poner fin de manera inmediata a aquélla o a cualquier otra dependencia que pudiera tener de él. Tenía que irse enseguida para que no tuviera que llamar a toda su familia para rescatarlo. Tenía que dejar de hacerle perder el tiempo y dejar que se concentrara en sus objetivos y logros.

En cuanto regresaron al interior de la casa, abrió la boca para decir algo, pero él se adelantó.

Cuando me vine a vivir aquí, tuve la impresión de que a los catalanes les gustaba reunirse y celebrar cualquier ocasión. Me explicaron que se debía a que habían luchado tanto por su idioma y su identidad que siempre ponían todo su orgullo en preparar y disfrutar de sus celebraciones. Mi familia está muy unida y muy apegada a las tradiciones culturales. Construí este lugar hace cinco años y, desde entonces, se ha convertido en el lugar de las reuniones familiares en vez de la casa de mis abuelos. Sería una lástima interrumpir esa nueva tradición.

Akane era incapaz de decir nada. Los recuerdos de aquellos festejos y reuniones familiares provocarían otra herida en su corazón una vez se marchara de allí. Se le formó un nudo en la garganta mientras la acompañaba como siempre a su habitación, explicándole las tradiciones de su familia, aquéllas que nunca había tenido y que nunca tendría.

En la primavera y el verano se celebran muchas fiestas y carnavales —continuó él, sonriendo—. La próxima fiesta será el veintitrés de abril, el día de Sant Jordi, que es el patrón de Cataluña. Hay muchas versiones sobre su historia, pero la catalana cuenta que había un lago donde vivía un dragón al cual tenían que sacrificar una doncella cada día. Un día, Sant Jordi mató al dragón y rescató a la doncella de ese día. Se supone que en el lugar donde se derramó la sangre del dragón creció un rosal. Ahora, en ese día, las calles de Cataluña se llenan de puestos en los que se venden libros y rosas. La rosa es el símbolo del amor mientras que el libro es el símbolo de la cultura.

Estoy segura de que será un día muy agradable en Cataluña y que...

Él la interrumpió.

Desde luego que lo es. Todo el mundo participa en la fiesta. Cualquiera que pasee por las calles puede unirse. Otra celebración parecida es la de Nuestra Señora de Montserrat, el veintisiete de abril. Además de estas fechas, cada pueblo y ciudad tiene su propio patrón al que rendir homenaje. Estas celebraciones son las principales, con desfiles de gigantes hechos de papel cuché, fuegos artificiales, bandas de música y muchas cosas más. Puede que mi familia se quede hasta el veinticuatro de junio, el día más largo del año por coincidir con el solsticio de verano y la fiesta de san Juan. Ese día se encienden hogueras a la caída del sol con la creencia de que así se alejan las enfermedades, la mala suerte y toda clase de desgracias.

Akane volvió a intentar hablar.

Parece que os espera mucha diversión a tu familia y a ti...

Ya ti también. Te gustará esta época del año por su energía y diversión.

Estoy segura, pero no creo que me quede. Quizá en otra ocasión...

Sintió que clavaba los ojos en ella, como si fueran dos fuertes brazos sujetándola con fuerza.

¿De qué estás hablando?

Ella siguió caminando, tratando de no ceder al impulso de mirarlo y ver cómo había perdido su inquebrantable compostura. Era una estúpida. Aún seguía deseando ser para él más que una obligación.

Según los resultados de las últimas pruebas, y puesto que tú no lo harás, voy a darme el alta. Es hora de volver a mi vida y a mi trabajo.

¿Y cómo vas a hacer eso? —Preguntó y la hizo detenerse en mitad del pasillo que conducía a su habitación—. Eres zurda y apenas puedes mover los dedos. Van a pasar semanas antes de que puedas valerte por ti misma y meses hasta que puedas volver al trabajo.

Muchas personas con incapacidades más serias se ven obligadas a arreglárselas solas y consiguen...

Pero no sólo tienes que preocuparte de ti. Vas a tener un bebé. Y no tienes por qué arreglártelas sola. No lo permitiré y no estoy dispuesto a dejarte marchar. Es la última vez que tenemos esta conversación, Akane tendo.

Su corazón comenzó a agitarse con fuerza con cada una de sus palabras, como si fueran las alas de un colibrí.

Trató de convencerse de que era una tontería sentirse de aquella manera. Aunque tenía que reconocer que Ranma tenía razón, no debía dejarse convencer por sus tácticas. Pero una voz en su interior le decía que olvidara la decisión que había tomado apenas unos minutos antes y que disfrutara de todo el tiempo que pudiera pasar con él. No era lo suficientemente fuerte como para desaprovechar un segundo en su compañía y en la de su familia.

Su sentido del deber no le permitiría dejarla marchar sin estar seguro de que podía arreglárselas sola. También estaba convencida de que estaba dispuesto a soportar tenerla allí. Si no, se habría alegrado ante su idea de marcharse. Había propuesto irse y él había dicho que no. Y había sido una negativa rotunda.

Aun así, algún diablillo en su interior no le dejaba aferrarse con tranquilidad a la oportunidad de su vida.

De acuerdo, es evidente que crees tener razón y...

Tengo razón.

...pero eso no significa que esté de acuerdo sin más —continuó Akane sin permitir que la interrumpiera—, Vine aquí como alternativa a quedarme en tu hospital y convertirme en un conejillo de indias. Pero si me hubiera quedado allí, hace tiempo que me habrías dado el alta. Nadie se queda ingresado hasta que sus fracturas sanan completamente.

¿Disfrutas malgastando energías, Akane? Hemos quedado en que cuando tomo una decisión...

... decir que no, no es una opción —dijo terminando la frase de Ranma y sonriendo—, Pero ésa fue una decisión basada en la situación médica de hace un mes. Ahora que mi diagnóstico dice que no tengo ningún tornillo suelto, debería seguir con mi vida.

Se quedó a la espera de que le devolviera la sonrisa, se opusiera a su argumento y la arrastrara a otro enfrentamiento verbal, sólo por prolongar la discusión y la diversión. Pero no hizo ninguna de aquellas cosas. Ni sonrió ni discutió. Se quedó mirándola pensativo, como si estuviera tomando una decisión.

Muy bien, Akane. Tú ganas. Si insistes en irte, adelante, vete.

Su corazón empezó a dar vueltas en una espiral. Ranma se estaba dando la vuelta para irse. Se había equivocado al pensar que no tomaría un no por respuesta. Quería gritar que retiraba todo lo dicho, que sólo estaba intentando hacer lo que pensaba que debía hacer, que quería reafirmar su independencia para quitarle la carga de tener que ocuparse de ella. Pero no dijo nada. No podía hacerlo. No tenía derecho a pedirle más. Le había dado mucho más de lo que nadie podía haberle dado. Le había devuelto la vida y era el momento de que ella le devolviera la suya, después de haberla monopolizado.

Se dio media vuelta, sintiendo un bloque de hielo entre la garganta y el corazón.

Tomó el pomo de la puerta y de pronto oyó su voz.

Por cierto, Akane, buena suerte con Shampoo.

Se quedó paralizada. La estaba mirando desde el otro lado del pasillo, iluminado por la luz que entraba por las ventanas. Parecía el arcángel que había creído que era. Sus labios estaban curvados.

¡La estaba tomando el pelo!

No quería que se fuera y no había aceptado que lo hiciera. Antes de que pudiera hacer algo estúpido como correr y arrojarse a sus brazos, Shampoo apareció por detrás de Ranma avanzando como un misil por el pasillo.

¿Estás intentando estropear mi trabajo? ¡Siete horas dando vueltas! —Dijo Consuelo y miró a Ranma con desagrado—, ¿Y tú? ¿Permites que tu paciente lleve la batuta?

Ranma se quedó mirándola con expresión divertida, antes de guiñarle el ojo a Akane. Luego, se dio media vuelta y se fue, haciendo retumbar sus pasos en el pasillo.

Consuelo la hizo entrar a la habitación y Akane se entregó a su cuidado y a sus regañinas. Echaba de menos tener una madre que se preocupara de ella y, de momento, intentaría disfrutar de las atenciones de Shampoo, y de los mimos y la protección de Ranma.

Todo podía terminar muy pronto.

Pero todavía no.


Hola mis lectrox, que tal un nuevo capítulo de esta adaptación espero que les guste. Bueno miramos a un Ranma algo, no sé ni cómo llamarlo díganme ustedes, y por otro lado a una Akane que quiere desaparecer, de la vida de Ranma veremos qué pasa en el otro capítulo, bueno díganme que parte hasta ahora, les va gustando.


Otra cosa Kittis díganme anime que el personaje principal, tenga pelo rojo ósea la protagonista (Mujer) yo solo conozco estos, de los anime dígame cual se ha visto es para una adaptación.

Anime

Shirayuki de Snow White with the Red Hair

Karma de Assassination Classroom

Yona de Yona of the Dawn

Grell de Black Butler

Shana de Shakugan no Shana

Renji de Bleach

Yoko de Gurren Lagann

Ayano de Kaze no Stigma

Taiga del baloncesto de Kuroko

Rias deHigh School DxD

Kenshin de Rurouni Kenshin

Kyoko de Madoka Magica

Hisoka de Hunter x Hunter

Asuka deNeon Genesis Evangelion

Yukihira de Food Wars!

Erza de Fairy Tail

Jinete de Fate/Zero

Kurisu de Steins; Gate

Kurama de Yu Yu Hakusho

Esta son las únicas protagonistas, que tienen el pelo rojo díganme cual se han visto.