UNA NUEVA VIDA


DISCLAIMER: Esta historia no me pertenece, es una adaptación para el universo Ranma es pero que les guste y si el libro de la escritora llega a ustedes, cómprenlo vale oro sin nada más que decir me despido.

Una nueva vida © Olivia Gates

Rumiko Takahashi © Ranma

Adaptación © Fandom MLB

NUEVO CAPITULO


PD: Falta pocos capítulos para el final


CAPITULO 10

Ranma se quedó inmóvil encima de Akane. ¿Cómo era posible que fuera virgen?

Se apoyó en sus brazos temblorosos. Había una expresión de dolor en sus ojos y un quejido escapó de su boca. Fijó los ojos en ella y vio en ellos la misma confusión que sentía.

¿No debería doler tanto, verdad? No es posible que haya olvidado eso.

Todo lo que había querido había sido darle placer, nada más que placer.

No —fue todo lo que pudo decir.

Entonces, ha debido de ser mi primera vez —dijo, llegando a la misma conclusión que él—. Recuerdo que quería, ya sabes, esperar hasta conocer al hombre adecuado. Eso es lo que pensé cuando conocí a Ryoga. Pero parece que quise esperar hasta casarnos y...

Ranma estaba esperando que su erección aflojara para salir de ella sin causarle más dolor. Pero en vez de eso, cada vez era más potente. Su mente no podía dejar de imaginarse devorando aquellos turgentes pechos.

Aunque teniendo en cuenta que hay maneras para que los parapléjicos disfruten del sexo, imagino que debimos hacerlo... —continuó ella avergonzada—. Pero es evidente que no lo hicimos, al menos con penetración.

Le resultaba difícil hablar de aquello mientras sus cuerpos compartían aquella intimidad. Ranma decidió que tenía que darle tiempo y empezó a retirarse, pero al oírla gemir, se detuvo.

Luego, volvió a intentar moverse de nuevo, pero ella lo sujetó con las piernas alrededor de las caderas, impidiendo que saliera de su cuerpo.

Te estoy haciendo daño.

Sí —dijo agitando las caderas—, Pero me gusta. Siempre soñé con sentirte dentro. Me haces sentir... ¡Oh, Ranma! Tómame, haz conmigo lo que quieras.

Él gimió, excitado por sus palabras. Luego, incapaz de hacer otra cosa salvo lo que le había pedido, se hundió en ella lentamente y con suavidad. Akane dejó caer la cabeza hacia atrás, esparciendo los suaves mechones de su pelo por las sábanas y comenzó a moverse al ritmo de él.

Ranma la tomó por las caderas y la penetró. Luego, mantuvo un ritmo lento acariciándola con sus manos por todo el cuerpo e inclinándose para lamerle los pechos antes de volver a besarla en la boca.

Eres preciosa. ¿Ves lo que me haces hacer?

Ella se estremeció, disfrutando de cada sacudida, obligándolo a moverse más rápido.

Me encanta lo que me estás haciendo. Tu cuerpo con el mío...

De nuevo, Ranma obedeció e intensificó sus embestidas, haciéndola gemir hasta que los espasmos la hicieron retorcerse. Con aquella visión fue incapaz de seguir conteniéndose y dejó que su cuerpo estallara. Sus caderas se desbocaron y sintió que su esencia fluía hacia ella, alimentando su placer hasta que sus brazos y piernas cayeron extasiados.

Se tumbó sobre ella, agitado por las convulsiones del orgasmo más intenso y placentero que había sentido en su vida. Luego, la hizo acomodarse sobre él. Nunca había conocido unas sensaciones como aquéllas. Jamás se le había pasado por la cabeza lo maravilloso que sería hacerle el amor. Ahora que sabía que no había sido de ningún otro hombre, se sentía lleno de orgullo y euforia. Quería que sólo fuera suya.

Y tenía que decirle que él siempre sería suyo.

Akane, mi amor —murmuró junto a su oído, mientras estrechaba su cuerpo contra el de ella—. Cásate conmigo, querida.

Akane permaneció unida a él, sobrecogida por aquella experiencia única. La sola idea de tenerlo dentro, de que sus cuerpos se hubieran unido de aquella manera, había convertido el dolor en placer. Sentía que todo su cuerpo estaba dolorido y saciado. Había dejado de ser virgen y había sido increíble todo lo que le había hecho. La sola idea de sentirlo dentro, de que sus cuerpos se unieran de aquella manera, había sido suficiente para convertir el dolor en placer.

¿Qué le haría cuando el dolor ya no fuera parte de la ecuación, cuando no tuviera miedo de hacerle daño?

Se preguntó si sobreviviría a aquel placer. No estaba dispuesta a esperar más para saberlo. Estaba a punto de pedirle más, de alargar la única vez que iba a pasar entre sus brazos, cuando cayó en la cuenta. Le había sido imposible pensar con claridad bajo sus caricias y susurros. Entonces, comprendió el sentido de sus palabras.

«Cásate conmigo, querida».

Al instante, se quedó paralizada. Era como si el tiempo se hubiera detenido.

Luego, un torbellino de emociones la invadió: euforia, incredulidad, alegría, sorpresa, deleite, duda. Pero por encima de todo se sentía consternada.

Luego, se apartó de él.

Hablaba en serio cuando te dije que no esperaba ningún compromiso, Ranma. No espero nada.

Ranma se sentó en mitad de la cama llena de rosas. Parecía el dios que había visto al principio, moviéndose con naturalidad a pesar de su desnudez y de su erección.

¿Tampoco quieres nada?

Lo que yo quiera no es importante.

Es lo único importante —dijo tomándola del brazo al ver que se iba a levantar—. Y acabas de dejar bien claro lo mucho que me deseas.

Aun así no importa. No puedo casarme contigo.

Él se quedó de piedra.

¿Es por Ryoga? ¿Te sientes culpable?

Ella rió con amargura.

¿Acaso tú no?

No, yo no —respondió él—, Ryoga ya no está aquí y esto no tiene nada que ver con él.

Eso lo dice el hombre que en las últimas diez semanas ha hecho todo pensando en Ryoga.

Ranma se puso de rodillas, en un intento de impedir que Akane se levantara de la cama.

¿Te importaría explicar eso?

Antes de contestar, tuvo que tragar el nudo que se le había formado en la garganta.

Soy la viuda de Ryoga y espero un hijo suyo. ¿Necesitas que te dé alguna pista más?

¿Crees que todo lo he hecho por ti es por obligación hacia él?

Ella se encogió de hombros.

Llámalo cómo quieras: obligación, responsabilidad, dependencia, heroicidad, nobleza, honor... Tienes todo eso y más.

Haces que parezca que sólo tengo virtudes —dijo él sonriendo con ironía.

Es imposible pensar algo negativo sobre ti.

¿Y por qué eso te parece tan malo?

Porque es imposible decirte que no.

Sus labios se curvaron al acercarse a ella y aprisionarla en una jaula de masculinidad.

Ése ha sido siempre mi plan más malvado.

Muy bien, Ranma, estoy confundida —dijo jadeando—, ¿A qué ha venido todo esto?

Bromeando, él arqueó las cejas, fingiendo estar ofendido

¿Quieres decir que no te acuerdas? Parece que tengo que esforzarme más para conseguir dejar una impresión más duradera.

¿Me estás diciendo que de repente quieres casarte conmigo por el increíble placer?

Ranma apretó los muslos de Akane con las rodillas y se chupó los labios mientras con la mirada se recreaba en su desnudez, haciéndola sentir como si la estuviera lamiendo de arriba abajo.

¿Así que ha sido increíble para ti?

¿Estás de broma? Me sorprende no haber perdido la cabeza. Pero no puedo creer que lo haya sido para ti. No soy una mujer impactante y dudo mucho que sea de tu tipo. Además, he debido de ser tu primera embarazada y, encima, virgen.

Admito que estaba, y todavía estoy, muy excitado, como puedes ver y sentir —dijo él apretando su erección contra su vientre.

Al sentir aquella columna de mármol dura y suave contra su piel cálida, gimió y su cuerpo se arqueó involuntariamente contra él. Ranma le hizo separar las piernas con la rodilla y empezó a acariciar sus pezones con el vello de su pecho.

Y si quieres saber cuál es mi tipo de mujer, te diré que me gustan ardientes, además de vírgenes y embarazadas. O mejor dicho, que lo fueran antes de que me encargara de poner fin a esa situación.

Así que si no lo haces por obligación hacia Ryoga, no puede ser por una estupidez como despojarme de mi inocencia, ¿verdad?

Dices cosas muy divertidas —dijo él sonriendo—. Para mí, no es lo mismo inocencia que virginidad. Además, tu inocencia parece estar casi intacta —añadió jugueteando con un pezón—, ¿Se te ocurre alguna otra razón que justifique por qué te he pedido matrimonio?

¿Por qué no me las cuentas tú? Y no digas que soy tu afrodisíaco. Ése no era el caso hasta hace unas horas.

Hasta hace unas horas, no sabía que me deseabas.

Es la mentira más grande que he oído en la vida. Soy tan transparente como esa ventana. Hace semanas que quedó claro que te deseaba. Apenas habían pasado un par de minutos desde que había recuperado la consciencia.

Que lo hicieras tan pronto, unido a tu pérdida de memoria, me hizo pensar que estabas confundida y que no sabías lo que querías. Pensé que te aferrabas a mí para reafirmar tu vida después de sobrevivir a una catástrofe o porque era la persona más cercana que tenías o a la que considerabas tu salvadora.

Ranma comenzó a lamerle los pechos y Akane echó la cabeza hacia atrás. Su cuerpo estaba a punto de explotar.

Eres mi salvador, pero eso no tiene nada que ver con que te desee. Recuerdo que siempre has tenido muchas mujeres persiguiéndote. Creo que no desearte es imposible.

¿Así que para ti es una cuestión de sexo? ¿Por eso sólo querías que fuera una vez?

¿No me has oído antes mencionar tus virtudes?

Así que te gusto por mi forma de ser y no sólo por mi cuerpo, ¿no?

Te quiero por tu forma de ser. Así que no le des más vueltas y no intentes buscar otro motivo...

Ranma tomó su boca y comenzó a devorarla.

Por favor, Ranma —dijo Akane, apartando los labios de él—, no pienses que me debes algo. Yo sí que estoy en deuda contigo.

No me debes nada, ¿me oyes? Ha sido un privilegio cuidar de ti y tenerte en mi casa, y todo un placer compartir mi cama contigo.

Akane comenzó a temblar de nuevo. Lo amaba demasiado y necesitaba creer cada una de sus palabras.

Sé que siempre tienes razón, pero aquí te equivocas —dijo ella acariciándole el rostro—. Te debo mucho más que tus cuidados médicos y el cobijo que me has dado. Te debo el que me hayas devuelto la fe en la humanidad, el que me hayas enseñado cómo puede ser una familia y me hayas dejado formar parte de la tuya. Creo que gracias a ti, tengo por fin una relación con la mía. Te debo recuerdos y experiencias que me han convertido en una persona más fuerte, y que nunca olvidaré. Y todo eso, antes de lo que me has ofrecido hoy.

Ranma tomó su mano y la besó. Él también estaba embriagado por la emoción.

Las deudas de Ryoga...

No sé qué relación tengo con ellas, pero me haré cargo de la parte que me corresponda, lo juro.

No, ya te dije que yo me haría cargo.

Harías cualquier cosa para proteger a tus padres adoptivos y a mí, ¿verdad? Es por esto por lo que estoy en deuda contigo, por tu apoyo incondicional. Y ahora me lo ofreces para siempre. No, no puedo aceptar. No puedo dejar que cargues con mis problemas. Sean cuales sean tus razones para casarte conmigo, yo no tengo nada que ofrecerte a cambio.

Tienes muchas cosas que ofrecerme, querida —dijo acariciándole el pelo—. Ya me lo has ofrecido todo y quiero seguir teniéndolo el resto de mi vida. Quiero tu pasión, tu amistad y, ahora que sé que lo tengo, quiero tu amor. Y quiero que el bebé sea mío y que formemos una familia. Y la razón por la que quiero todo esto es porque te amo.

¿Cómo puedes decir eso? Iba a marcharme y si no me hubiera arrojado a ti, nunca habrías...

Nunca te hubiera dejado marchar. ¿Todavía no te has dado cuenta? Iba a seguir inventando razones para que no te fueras y cuando me quedara sin argumentos, tenía pensado hacerte ofertas que no pudieras rechazar. Cuando estuviera seguro de que estabas lista para tomar una decisión, iba a confesarte mis sentimientos. Me has salvado de una espera angustiosa.

Lo has sabido ocultar muy bien —dijo ella, mientras unas lágrimas empezaban a surcar sus mejillas—. Es un paso muy importante. ¿Estás seguro de que has considerado todas las consecuencias?

Lo único que me detuvo la primera vez que te insinuaste fue que pensé que no eras consciente de todas las consecuencias, que no sabías en lo que te estabas metiendo y que no estabas preparada para una relación. Sin embargo, yo estoy seguro de lo que quiero: a ti y al bebé.

Akane empezó a llorar y se abrazó a él. De pronto, Ranma se levantó, la tomó en brazos y la llevó al cuarto de baño. Luego, la dejó en la camilla de masajes, fue a la bañera para abrir el grifo y volvió junto a ella. Lo hizo rodearlo con sus piernas y acercó su sexo erecto a su vientre antes de besarla en la boca.

Ella se arqueó e intentó que la penetrara, pero él se lo impidió.

Todavía no has dicho que sí.

Llevo un rato diciendo que sí, pero...

Dame un sí sin reservas y podrás tenerme ahora v durante el resto de nuestras vidas.

Sí.

Y durante el resto de la noche, Akane perdió la cuenta del número de sí que le dijo.


Bueno doble capítulo, disfruten y síganme en Twitter como: XTikki.

Estaré dando adelantos, falta 1/2 para el final ósea, once y doce.

Bay Kittis.

Los leo.