Episodio 08. Kizuna y el insolente pistolero del bosque, Los secretos de una pañoleta.
Al día siguiente la mañana se presentaba esplendorosa en el pueblo de MistyTree, y los pueblerinos desde muy temprano realizaban las actividades que llevaban el pan a la mesa. Este era el caso de la señora Mizuki y su esposo Ichiro, ellos, como cada mañana se levantaban muy temprano para abrir y atender su panadería que con cariño bautizaron "Melissa", en la cual y luego de abrir, recibían a sus clientes más asiduos, como era la hermosa joven de 24 años llamada Chie Towa que visitaba la panadería junto a su fiel Eevee llamado Hai, tahona que frecuenta desde muy pequeña.
—Ingresemos Hai.
Dulcemente le habla Chie a su fiel Hai quien la sigue al interior de la panadería donde son recibidos por el señor Ichiro quien les da la bienvenida muy cortés.
—Muy buenos días Chie ¿Llevarás lo de siempre?
Con mucho entusiasmo el señor Ichiro le habla a la esplendorosa y jovial Chie.
—Buenos días señor Ichiro… Sí, llevaré lo de costumbre.
Le responde Chie al señor Ichiro mostrándole una bella y radiante sonrisa.
—De inmediato trabajo en ello Chie.
Percatándose que está Hai el señor Ichiro lo saluda con el mismo entusiasmo.
—¡Qué tal pequeño Hai cómo estás)
Pegando un brinco muy alegre Hai, el pequeño Eevee, saluda al señor Ichiro súper entusiasta:
—¡Muy bien señor Ichiro y usted!
—¡Estupendamente!
Muy apasionado le contesta el señor Ichiro al pequeño Hai que lo observa muy feliz desde el otro lado del mostrador.
Luego, el señor Ichiro, reúne en una bolsa de género la mercadería que como de costumbre Chie compra todos los días mientras alegre tararea la canción que de fondo suena en la radio. Y en tanto Chie le pregunta al señor Ichiro por la señora Mizuki, esposa del señor Ichiro, a la panadería ingresa la tía Yuki acompañada por Zoe, y esta por su camarada Kai, un mozo Renamon black de brillante y sedoso pelaje que no se despega del lado de su atractiva y simpática Tamer que lo mima con carantoñas y amables caricias.
Percatándose de la presencia de la tía Yuki su hija y el mozo y simpático Kai, Chie, les saluda alegremente, y recordando que Ösamu también fue seleccionado para participar por la armadura dorada, igual que ella, Chie, le pregunta a la tía Yuki por Ösamu, añadiendo que lo imagina entrenando duro junto con su fiel Sakuya, mas, la tía Yuki, tras devolverle muy gentil el saludo, le cuenta que su sobrino hoy se despertó muy temprano, y tras darle los buenos días, salió junto a Sakuya y Kizuna a preguntarle a los cuervos Hugin y Munin sobre el paradero de un peligroso Royal Knight, y que más, ella no sabía. Por supuesto que lo de peligroso, alertó a Chie, que, y gracias a un pequeño informante de la saserdotiza Kazuyo, estaba parcialmente enterada de lo que ocurrió en el continente flotante de Yggdrasil y la triste muerte de algunos de los caballeros reales, pero, no sabía que había un Royal Knight renegado, y aún más, suelto en Vulpécula, esto la dejó muy pensatiba y preocupada, entonces, Chie, le dijo a la tía Yuki que iría a visitar a Ösamu a la granja para hablar con él, a lo cual, la tía Yuki y Zoe, le festejaron la noticia, ya que si bien su sobrino había llegado con unas nuevas amigas a la granja, ella y sus hijas lo notaron muy triste y preocupado, y por su sexto sentido, la tía Yuki, le dijo a Chie, que no se trataba en ningún caso por aquel problema que se les presentó con los Digimon o por el caballero real que se aproximaba a MistyTree, de eso, estaba segura, y Chie, le pidió a la tía Yuki que no se preocupara de nada, que ella averiguaría que tiene mal a Ösamu.
Mientras tanto en el bosque…
Corriendo por la senda que cruzaba el bosque se aproximaban hasta el gran portón que cierra el paso a la entrada de la catedral, custodiada por dos poderosos Kyübimons capaces de leer en tu mente y corazón si eres un peregrino con buenas o malas intenciones, y de ser malignas, el fuego que arde en las puntas de sus nueve colas, se convertirán en tu infierno, pero de ser conpasivas, ellos abrirán las puertas para que puedas seguir camino y ver a la sacerdotisa en el gran salón.
Una vez frente a Danbira y Toku los Kyubimons guardianes del portón, al ver a Ösamu, Sakuya y Kizuna, entrecruzaron sus colas bloqueando el paso, y enseguida el primero interrogó con voz ronca y firme envuelta en un eco misterioso que erizaba los pelos del cuerpo…
—A donde vais vosotros con tanta celeridad ¿eh?
—Hola Danbira, soy yo, Ösamu ¿Me recuerdas?
El enorme zorro plateado de nueve colas frunció el ceño en un jesto de enfado y acercó su morro al rostro de Ösamu mostrándole sus filosos colmillos, y con severidad contestó su pregunta cerciorándose que los ojos de Ösamu sólo vieran sus agudos dientes al abrir y cerrar su mandíbula al hablarle.
—Se con justeza quien sois, pero no dais solución a mi consulta jovenzuelo.
Rígido le habló Danbira a Ösamu.
Por el flanco derecho se aproximó a Ösamu Toku con la misma actitud del primero y susurrándole al oído le aconsejó con ironía mientras Danbira le mantenía consentrado en sus filosos colmillos.
—Os recomiendo que contesteis a Danbira con prontitud si no quereis padecer en el infierno vuestra porfía bellaco.
Mordaz le habló Toku a un temblón y espantado Ösamu por la imponente presencia de los dos Kyübimons.
A semejante proposición amablemente sujerida y al inhóspito paisaje frente a los ojos de Ösamu, optó por contestar a Danbira, que de todas maneras no le costaba nada y así seguían siendo amigos, de ese modo, Ösamu, no terminaría achicharrado como la gran mayoría que se opone ante ellos.
—Hemos venido con urgencia donde la maestra Kazuyo para solicitarle su ayuda con un suceso terrible que se está produciendo en todo el universo digital poderosos guardianes; es por eso que humildemente les pido nos dejen pasar a verle en el gran salón de la catedral.
Humildemente pidió Ösamu sin dejar de ver por un segundo a los ojos a Danbira.
—¿Qué opinais Danbira?
Preguntó Toku.
Toku calla por un segundo para contemplar los ojos de Ösamu y ver en ellos si lo que a dicho es verdadero…
—¿Creeis en él?
Insiste Toku contemplando a Ösamu.
Luego y por un momento los azules y fríos ojos de Danbira emiten un brillo misterioso al contemplar el alma de Ösamu y pensamientos buscando indicios de falsedad en sus palabras…
—Juzgar vos la pureza y belleza del alma deste jovenzuelo y dadme vuestra opinión camarada.
Contesta maravillado Danbira mirando a Ösamu.
Los ojos verdes de Toku el temible zorro dorado resplandecieron al observar con detalle el alma de Ösamu, y su expresión facial cambió derrepente, algo que notó en ella lo dejó maravillado como Danbira, y ambos abrieron paso con veneración dejándolos confusos por la súbita reacción que tuvieron los dos.
—Señor, ya podeis seguid vuestro trayecto sin ningún temor de nosotros.
—Toku… ¿Lo dices enserio?
Con incredulidad preguntó ösamu mirando al majestuoso zorro dorado de nueve colas.
El poderoso y gran zorro dorado inclina levemente su cabeza en un gesto de afirmación para luego abrir junto a Danbira el enorme portón utilizando sus facultades psíquicas; después, ambos se echaron en el suelo en completa sumisión ante Ösamu, Sakuya y Kizuna, dejándo intrigado a Ösamu por lo que hallan observado en su alma.
—Ösamu… el padre de Suzume se ve sincero y no creo que nos haga daño; porqué no entramos de una buena vez ¿eh?
Insiste Sakuya creyendo en las palabras del padre de Suzume quien humildemente junto a Danbira los invitan a ingresar en la catedral mientras ösamu sigue sorprendido por aquel cambio tan extraño que tuvieron los dos al ver su alma.
—Si… es verdad, yo tampoco siento que Danbira y Toku nos estén engañando ösamu, lo mejor será entrar y hablar pronto con tu maestra porque aquí solo perdemos tiempo valioso que aquel Royal Knight usa a su favor para lo que sea que tenga pensado hacer en nuestro mundo.
Muy sensata le habló Kizuna a ösamu mirando a los imponentes Kyübimons.
—Tienes razón… vamos de una buena vez cachorras ¡Ingresemos yá!
Dejando de lado el interés por saber que vieron en él los guardianes, Ösamu, valoró las palabras de Kizuna y entró corriendo a la catedral junto a sus cachorras recorriendo los largos pasillos y subiendo rápidamente por las escaleras hasta el gran salón, donde estarían los cuervos Hugin y Munin junto a la maestra y sacerdotisa Kazuyo Miyahara horando como cada tarde por los ciudadanos de Misty Tree.
—Ösamu… frente a nosotros las puertas al gran salón.
Anuncia Sakuya mientras suben a brincos largos el último par de escaleras y se disponen a correr por el pasillo que parecía interminable.
—Sí… y detrás de ellas se encuentra la respuesta al paradero del Royal Knight que se aproxima a MistyTree.
Dice Ösamu al llegar frente a las enormes puertas las que empujó sin poder abrirlas ni un solo centímetro dejándo a sus cachorras sorprendidas por su poca fuerza y avergonzado volvió a probar pero fue inútil, esas puertas estaban más pesadas de lo que Ösamu recordaba.
Sin hacer intercambio de palabras entre ellas, Sakuya mira a Kizuna quien asiente la idea acercándose ambas a las grandes puertas y apoyando sus manos sobre la madera las empujan con todas sus fuerzas pero tampoco logran abrirlas, aunque eso no las desilusiona y prueban con sus técnicas especiales al mismo tiempo.
Kizuna cruza sus brazos sobre su dorso consentrando su poder espiritual en su pecho, para luego canalizarlo entre sus manos las que extiende lijeramente frente a ella apareciendo una esfera de energía que flota a centímetros de sus palmas la que dispara empujando con gran vigor contra las puertas; Sakuya junta sus manos delante de su pelvis que luego sube y cruza sobre su pecho, para dar dos pasos y un salto y en el aire abrir sus brazos formando una cruz que de sus manos dispara cientos de cristales de energía dirigidas contra el mismo objetivo.
—¡Cellisca Resplandeciente!
Grita Sakuya con un efecto de eco en su voz.
—¡Espíritu demoníaco de gato!
Grita Kizuna también con el mismo efecto en su voz mientras su esfera dorada se mezcla con la Cellisca resplandeciente de Sakuya formando un verdadero minisol centelleante que al impactar derriba las puertas de un solo golpe y en mil pedazos.
Al entrar en el oscuro salón seguido por sus cachorras, Ösamu, encontró entre restos de madera las bisagras con sus tornillos arrancados de cuajo del marco y dos gruesas barras responsables de que estuviesen bloqueadas las puertas, pero ninguna de esas piezas tenía daño alguno después del impacto.
—Sin lugar a dudas estas piezas son de NeoSteel, uno de los metales más poderosos del universo, pero… ¿Porqué razones tendrían cerrado el gran salón?
Se pregunta Ösamu examinando las barras que cerraban las puertas.
—Ösamu… ¿A dónde se fueron todas las cosas que habían aquí?
Pregunta Kizuna recorriendo todo el salón junto a Sakuya.
—Las hemos cambiado al nuevo salón que está en el primer piso.
La pequeña voz que respondió a las espaldas de Ösamu y que pudo reconocer de inmediato era de Akemi Takumi, una de las discípulas de su maestra de tan solo 14 años que se había integrado a la escuela de sacerdotisas hace cuatro años para cumplir el deseo de su difunta madre, quien jamás pudo ingresar en la escuela por no tener las aptitudes necesarias para aprender la profesión de Miko.
Por el caos que han ocacionado es fácil intuír que no leyeron el cartel que está en la entrada de la catedral ¿verdad?
Las cachorras de Ösamu algo afligidas responden en silencio moviendo sus cabezas negativamente mientras Ösamu se aproxima hasta donde Akemi.
—De verdad lo siento mucho… ingresamos tan deprisa que no vimos ningún cartel en la entrada Akemi, pero te prometo reparar todo este gran desastre antes de marcharnos.
Manifiesta Ösamu amargado por lo sucedido.
—Tranquilo… déjalo, de todos modos este lugar sería remodelado muy pronto Ösamu, no te preocupes, pero cuéntame ¿Que te a traído hasta la catedral? por lo general tu no vienes muy seguido por aquí a menos que se trate de serios problemas.
—Primero que todo Akemi quiero que me guíes ante mi maestra la sacerdotisa Kazuyo porque ella conozce los motivos de mi visita, pero tienes razón, quizás también en esta ocasión venga con un problema, aunque la verdad no se que tan grave sea amiga.
—Está bien… síganme, los llevaré ante la sacerdotisa Kazuyo.
Ösamu y sus cachorras síguen por los pasillos y escaleras de regreso a Akemi quien los llevó hasta el nuevo salón en el primer piso, donde se encontraba la maestra de Ösamu en compañía de Sayuri Shiroyama, otra de sus alumnas, pero sus cuervos no estaban con ella.
—Ösamu… ¡Estás vivo!. Que gusto me da... ven aquí junto a mí, dame un abrazo.
Con humildad Ösamu se acerquó a su maestra estrechándose ambos en un cálido abrazo que expresó por ellos los sentimientos que con palabras se hacían tan difíciles de decir, pero que aquel grato momento llenó de gozo sus corazones.
—Maestra… que alegría poder estar ante usted otra vez, aunque solo venga a causarle molestias como de costumbre.
Manifestó Ösamu mirando con alegría a los ojos a la saserdotiza Kazuyo.
—No te preocupes Ösamu… Sabes muy bien que estoy al tanto de todo gracias a mis informantes.
Kizuna y Sakuya se miraron sorprendidas por la contestación de la sacerdotisa Kazuyo, aunque era fácil intuir que los cuervos estaban detrás de aquella afirmación que Ösamu recibió con mucha gratitud.
—Después de sentir como el cosmos del Royal Knight se manifestó en este Mundo, le pedí a Hugin y a Munin que me mostraran lo que estaba ocurriendo y con tristeza pude contemplar la grave situación en la que te encontrabas; cuando terminó la batalla que por fortuna no libraste, les solisité a mis cuervos que me mostraran el origen de aquel caballero real pero… los dos salieron corriendo como llevados por el diablo, y desde ese día no los e vuelto a ver más Ösamu.
—Diós santo… eso es muy grave y representa un gran problema, ya que quería pedirles lo mismo que usted maestra, conocer el paradero del Royal Knight, ya que deseo tener mi espíritu en calma en el torneo por la armadura dorada.
—Te entiendo Ösamu, y quizás estén por los alrededores del bosque, si gustas, con Akemi y Sayuri podemos salir a buscarlos para consultarles sobre el paradero del Royal Knight.
Propuso amablemente la saserdotiza Kazuyo a Ösamu pero prefirió ir él junto a sus cachorras a buscarlos por el bosque ya que la noticia lo dejó con un sabor amargo en la boca y lo molestó de sobremanera la actitud de Hugin y Munin, por lo que un paseo por los alrededores de la catedral lo ayudarían a despejar su mente.
—Bien maestra… prefiero salir a buscar a esos plumíferos que quedarme aquí de brazos cruzados; tengo la sospecha de que se esconden en aquel lugar en las colinas y quiero confirmar mi corazonada.
Sakuya y Kizuna se miraron con cara de saber a que lugar se estaba refiriendo Ösamu, después de todo, ellas acorralaron en ese sitio a Hugin y Munin cuando pretendían matarlos después de lo que le hicieron a Suzume y a Sora.
—De acuerdo… pero pienso que deberían acompañarte Sayuri y Akemi para que te brinden apoyo en la búsqueda de esos dos granujas insensatos.
—No es necesario maestra, con Kizuna y Sakuya es más que suficiente, le agradezco su ofrecimiento.
—¿Estás seguro?. Porque para ellas no es ningún problema acompañarte Ösamu ¿Verdad niñas?
Sayuri y Akemi asintieron las palabras de la saserdotiza Kazuyo muy contentas.
—No se preocupe maestra, usted solo concéntrese en organizar el torneo mientras voy por sus cuervos, no me tardaré mucho, se lo prometo.
Minutos más tarde…
—Ösamu… ¿Estás seguro que vendrán a este lugar?. Han pasado 30 minutos y de los cuervos ni señales.
Sakuya apoyada en una de las paredes de la caverna junto a Kizuna le preguntan a Ösamu mientras él registra buscando pistas en la gran colección de chucherías que Hugin y Munin han juntado en el lugar.
—Ten un poco de paciencia Sakuya porque como suponía esos dos han estado aquí y no hace mucho tiempo y en compañía de alguien más, esta pañoleta roja que encontré me dice mucho sobre su dueño, un sujeto mentiroso, engreído, insolente y traicionero, pero también tiene algunas virtudes que podrían llegar a hablar bien de él, pero en general se ve que es un tipo de difícil trato.
—Entonces lo recomendable es estar alerta en todo momento si nos llegamos a topar con él.
El manifiesto de Kizuna tenía mucha validez; no obstante, a Ösamu le encantaría pensar lo contrario pero la información que encontró solo lo puso más nervioso por los grandes poderes de este tipo.
—De todas maneras pienso que es mejor ir y buscarlos por los alrededores que quedarnos aquí entre toda esta porquería.
Refunfuña Sakuya desde la salida de la caverna cansada de estar soportando los olores a sobaco y gónadas de los cuervos y del enorme montón de prendas íntimas femeninas que decoraban el lugar, y de las cientos de fotografías de humanas y hembras DōbutsuMaho en diversas poses eróticas pegadas en las paredes de la cueva)
—Está bien… vamos a buscarlos por las proximidades de la guarida de estos dos degenerados, si tenemos suerte los pillaremos rondando no muy lejos de este lugar cachorras.
Pocos minutos después de haber salido los tres de la cueva, Ösamu y sus cachorras caminaban por el sendero observando el entorno intentando localizar a Hugin y Munin cuando aquellos cuervos atrapan a Sakuya y a Kizuna callendo de los árboles encima de ellas tirándolas al suelo para rodar por el pasto un par de metros y detenerse sobre algunas hojas secas.
—Si te mueves infeliz te vuelo la tapa de los sesos.
Le susurra a Ösamu al oído un enorme sujeto mientras apoya en su sien izquierda el cañón de su escopeta, al tiempo que los cuervos encaramados en las espaldas de sus cachorras que yacen en el césped se sostienen firmemente de los senos de ellas haciendo que griten y forcejeen desesperadas por que se quiten de encima.
—¡Malditos desgraciados que pretenden hacer con Sakuya y Kizuna!
Grita Ösamu con furia a los cuervos mientras forcejea con el desmesurado fulano que solo se ríe a carcajadas observando a Sakuya quien lucha por zafarse de Munin rodando por el suelo, pero al ver que el tipo tenía encañonado a Ösamu comprendió que si seguía peleando él lo mataría, lo que Kizuna había entendido hace varios segundos atrás desistiendo para ponerse de rodillas con su pelaje completamente erizado.
—Con estas bellezas tenemos cuentas pendientes ¿Verdad hermano?
Hugin asiente las palabras de Munin esbozando una mueca maliciosa al tiempo que frota sus repugnantes garras sobre el brassier strapless que porta Kizuna quien de rodillas, solo puede clavar sus zarpas en el pasto conteniendo las ganas de despedazar al canalla que se divierte con su cuerpo.
—Te dije que no te movieras imbécil.
El motociclista rebelde de grotesca facha, hunde más el cañón de su escopeta en la sien de Ösamu al tiempo que recoge su brazo alrededor del cuello de Ösamu asfixiándolo mientras Ösamu intenta de rodillas en el césped con sus manos aflojar la presión que ejerce el fulano en su garganta para poder respirar.
—"¡Maldición necesito liberarme de él y rescatar mis cachorras de las garras de esos desgraciados! pero ¿Cómo?".
Mientras pensaba, Ösamu, Observaba hacia todos lados buscando la respuesta pero no era capaz de hallar nada, la furia que sentía al ver como Hugin abría y cerraba el broche del brassier de Kizna no le permitían pensar bien, aunque luego al ver como dejó colgando las copas del sostén a cada lado de los brazos de ella le sirvió para dar con lo que necesitaba.
—"¿Eh? Pero si con esas puedo huir de este tipo perfectamente ¡Lo ensayaré!".
Pensó Ösamu observando algo sobre el césped.
En tan solo una millonésima de segundo, Ösamu, recitó en su mente "El antiguo Sutra del cambio" que cogió las hojas del suelo donde se encontraban Kizuna y Sakuya y las colocó en el lugar de Ösamu con el enorme tipo, al tiempo que Ösamu se aparecía frente a Hugin para propinarle en su torcido pico un poderoso puñetazo que lo lanzó muy lejos.
Y ahora Munin… ¡Te toca a ti pagar tu osadía grandísimo desgraciado!
El cuerpo de Munin no dejaba de tiritar al ver el puño de Ösamu viajando por el aire directo a su pico que junto a él salió volando por los cielos un buen par de metros para aterrizar entre unos matorrales donde yacía su hermano temblando de miedo. Posteriormente, Ösamu, se pone de cuclillas frente a sus cachorras y acariciando sus mejillas las estrecha a su cuerpo contento de haber podido salvarlas de esos cuervos miserables.
—Cachorritas… ¿Se encuentran bien?
Les pregunta Ösamu muy preocupado por la salud mental de Sakuya y Kizuna después del susto.
—Sí, estamos bien Ösamu.
Responden las dos al mismo tiempo que se ponían de pie junto a Ösamu, y Sakuya con desconfianza, observa al tipo que seguía abrazado al montón de hojas secas que habían tomado el lugar de Ösamu varios metros a espaldas de su Tamer.
—Que bien… eso me da mucho gusto cachorras.
Manifiesta Ösamu muy contento.
—Pero y… ¿Quien es él?
Sakuya pregunta a su Tamer mientras este le abrocha el brassier a Kizuna quien súper erizada mesía su cola de un lado a otro mirando al tipo con ganas de pelear contra él.
Viendo esas intenciones en ella, Ösamu giró sobre sus talones hacia el motociclista para observarle con detenimiento su rostro parcialmente por unas gafas oscuras notando con claridad sus ojos rojos llenos de furia acechando a Kizna de igual forma.
—Se ve que tiene muchos deseos de pelear con Kizuna Ösamu, y ella muestra las mismas intenciones, dime… ¿Dejarás que luchen?
Esa era una gran pregunta que Ösamu no quería contestar afirmativamente por la brutalidad que sentía al observar el halo que rodea al motociclista, pero al no ver en él ninguna intención de controlar aquel impulso, saquó del bolsillo de sus jeans el medallón con el cristal en forma de hexagrama en su centro que resplandecía al percibir los deseos de Kizuna.
—Si no existe otra alternativa tendremos que luchar contra él, pero antes… motociclista dime por favor ¿Quien eres tú?
Interroga Ösamu mirando fijo al motociclista.
El enorme sujeto musculoso de tez morena dejó caer de la parte trasera de su chamarra de cuero negro una larga y delgada cola al tiempo que su aspecto físico y ropas sufrían increíbles cambios que lo transformaron en un ser demoníaco, pero siempre manteniendo esa apariencia de motociclista revelde que lo caracterizaba.
—Soy el ser que verás a partir de hoy y por siempre en tus pesadillas, Rey Pacífico.
El aura de Ösamu ardía con furia después de la estúpida respuesta del motociclista, y es que nada molesta más en el universo entero a Ösamu que le traduzcan su nombre de esa manera, aunque ahora que podía ver su verdadera apariencia y gracias a la pañoleta roja que encontró en la guarida de esos cuervos degenerados, descubrió quien era él en realidad.
—Que simpático el desgraciado… muchas gracias por darme el significado de mi nombre, aunque te advierto que si me vuelves a decir Rey Pacífico te cortaré la cola y con ella te estrangularé Beelzemon.
Manifestó Ösamu muy molesto.
Escuchar pronunciar su nombre hizo que Beelzemon rompiera en carcajadas como un enfermo mental mientras desenfundaba de su espalda otra escopeta con su mano derecha que usó para amenazar a Ösamu y a sus cachorras sin dejar un segundo esa maldita y endemoniada risa que ponía los nervios de punta.
—Si te sientes ofendido porque no vienes y me das una lección imbécil.
Beelzemon muy insolente y altanero hace mofa de la amenaza invitándo a Ösamu a cortar su cola dándole la espalda, al tiempo que golpea su trasero con el cañón de su escopeta que porta en su mano derecha mientras entona burlescas risas.
Molesto con Beelzemon, Ösamu, empuñó su medallón dispuesto a ir y luchar contra él pero al dar el primer paso, su brazo izquierdo fue sostenido con firmeza haciéndoló reaccionar para ver de que se trataba observando un fuerte halo visible para el ojo ordinario emanar con fuerza del cuerpo de Kizuna quien tenía sujeto a Ösamu con su zarpa derecha exhibiendo feroces garras.
—No te metas tamer… él es mi presa.
Su voz seria y mirada penetrante obligaron a Ösamu a pensar bien si se soltaba y continuaba avanzando o si dejaba que ella enfrentara a Beelzemon, pero apretándole el brazo aún más fuerte a Ösamu, Kizuna, aceleró su decisión ganándose el derecho de pelear contra él. Luego lo soltó para caminar meneando sus caderas hasta pararse entre las escopetas de Beelzemon batiendo su larga y peluda cola al tiempo que observaba maliciosamente los tres ojos rojos de su botín para después, acariciar el cañón del fusil que él sostenía con su mano izquierda donde ella posó su mirada unos segundos antes de asestar un poderoso puñetazo en la mejilla de mismo lado que obligó a retroceder tres largos pasos al enorme motociclista.
Recuperando su estabilidad, Beelzemon encañonó a Kizuna pero ella desapareció y reapareció en solo una milésima de segundo sobre el cañón de la escopeta derecha evitando el disparo que él pretendía dar a quemarropa en su pecho, y luego dió un veloz giro hacia atrás sobre su pié izquierdo para asestarle una patada en la cara que tiró al suelo a Beelzemon.
—No eres gran cosa… que desepción y desperdicio de tiempo contigo.
Kizuna desilusionada se da media vuelta y comienza a caminar lentamente hasta donde se encontraba Ösamu con Sakuya pero de pronto el crugir de una hoja seca le hizo voltear para encontrar de pié a Beelzemon quien sin dar tiempo a que ella reaccionara, le dió una potente trompada haciéndola volar por los aires callendo duramente en la tierra cientos de metros más lejos del lugar en el cual Ösamu se hallaba.
—Lo mismo digo… no eres más que basura gata horrible.
Beelzemon le grita a Kizuna rompiendo en carcajadas mientras Ösamu corre junto a Sakuya a ver como se encontraba, sintiéndose culpable por haber permitido que ella enfrentara a un sujeto del cual sabía de antemano que sus poderes eran mil veces superiores a los suyos. Al llegar donde yacía el cuerpo de Kizuna, poniéndose de cuclillas, Ösamu, la toma entre sus brazos pero ella se incorporó rápidamente tociendo un poco para después escupir un colmillo al césped, al tiempo que se lamía la mano izquierda para acariciar su mejilla herida del mismo lado, mientras observaba a Beelzemon con muchas más ganas de pelear contra él otra vez.
—No te quedes allí de cuclillas sin hacer nada tamer… invoca mi face 3 por favor y deja que me divierta masacrando a ese bastardo.
Ösamu se incorporó para hacer que Kizna entrara en razón pero la mirada despiadada que le dedicó antes de decir cualquier cosa y su aura ardiendo como nunca, obligaron a Ösamu a retroceder y cumplir con lo que le pedía contra su voluntad.
—¡Por el poder del emblema de la oscuridad te ordeno reina de las tinieblas tomar el cuerpo de Kizna y transformes su apariencia a tu imagen y asciendas ante nosotros en gloria y Majestad!
Trazando Ösamu en el aire el emblema de la oscuridad, la estrella del caos apareció bajo los pies de Kizna con el signo de la lujuria en su centro despidiendo destellos de luz que transformaron su cuerpo en una bellísima ángel de largos cabellos rosados vestida con un traje negro con escote en el pecho y pierna y un chal rojo de tela transparente alrededor de sus brazos.
Bien Beelzemon… ¿Quieres jugar conmigo?
Lilithmon comenzó a reír al tiempo que alzaba el vuelo impulsada por sus negras alas y aterrizó frente a Beelzemon quien no se mostró sorprendido por la transformación de Kizuna, aunque su opinión cambió al quedar de rodillas abrazando su estómago con un rostro que demostraba el intenso dolor que sentía por el bestial combo que le propinó Lilithmon que lo dejó sin oxígeno. Luego poniéndose de cuclillas, Lilithmon extendió su mano derecha frente a Beelzemon y un gran destello escarlata lo borró del mapa, aunque en su lugar quedó un pequeño Impmon que ella pretendía exterminar, pero en ese momento Ösamu se interpuso en el camino de Kizuna.
Ösamu, cerciorándose de que Impmon solo estuviera inconsciente, lo tomó en brazos y caminó de regreso hasta donde estaban Kizuna y Sakuya para explicarles el porqué no dejó que Lilithmon lo matara.
—Discúlpame Kizna pero Impmon tiene tamers que se pondrían muy tristes si dejara que lo mataras ¿Entiendes?
—Si, lo entiendo, pero creo que se te olvidó que él junto con los cuervos nos agredieron primero y de que existen reglas muy claras para los DōbutsuMaho que atacan al ser humano o bien a otros DōbutsuMaho con tamers, las cuales dicen que el salvaje debe morir o ser capturado y mucho peor si tiene dueños, porque la ley condena el uso de DōbutsuMaho como armas para atentar contra los humanos o otros DōbutsuMaho Ösamu.
—Pero… y si te digo que él no es un DōbutsuMaho ¿Podrías aplicarle las mismas reglas? ¿eh?
Kizuna con un gran signo de interrogación en su rostro observa a Impmon y sin comprender mira a Ösamu y pregunta con voz seria: — Pero si él no es DōbutsuMaho ¿Entonces que es?
Ösamu, caminando pasa entre ellas y se detiene a un metro de ambas y dando media vuelta las mira y luego les indica el cielo que aún se podían distinguir con claridad las tres lunas artificiales de Vulpecula y cientos de estrellas que algunas eran supercolonias espaciales brillando en el firmamento y les dice con alegría: — Digimon.
Kizuna y Sakuya sorprendidas observan al pequeño Impmon que dormido en los brazos de Ösamu no sabe lo útil que fue su pañoleta roja para disipar cientos de dudas que rondaban en la mente de Ösamu, pero que al despertar se enteraría de eso y mucho más.
Algunos minutos más tarde en la catedral…
Frente a la saserdotiza Kazuyo, Ösamu, Sakuya y Kizuna, tenían a los cuervos Hugin y Munin amarrados, y por supuesto, la maestra Kazuyo estaba al tanto de lo sucedido media hora atrás en el bosque, mas, la reprimenda se las daría más tarde ya que lo que ahora importaba, era saber en donde estaba Craniummon, ya que al parecer, aquel Royal Knight, estaba poseído por Parasimon y según los informantes de la saserdotiza Kazuyo que exploraban el DigiWorld, era el verdadero asesino de los primeros Royal Knight que participaron en el ataque contra el D-Reaper, y no el D-Reaper como se creía antes, que recordemos, tenía como misión, poner un FireWall alrededor de Yggdrasil, el fresno del universo para protegerlo de los malvados deseos de Parasimon que quiere apoderarse del árbol para de un solo golpe controlar a todos los Digimon del universo.
Acercándose a sus cuervos, la saserdotiza Kazuyo, algo molesta con ellos, les ordena: — Hugin y Munin, préstenme su atención, por favor hagan uso de sus poderes, y búsquen por todo Vulpécula al Royal Knight que llegó del DigiWorld, y que se aproxima a MistyTree.
Pero, Hugin y Munin, al escuchar la petición de la saserdotiza Kazuyo, comenzaron a tiritar igual que gelatina, y es que el solo escuchar pronunciar el nombre del Royal Knight, producía en ellos un gran temor producto a la inmisericordia que tiene aquel Royal Knight para con sus víctimas. Sin embargo, intentando enmendar su error, Hugin y Munin, intentarían localizar con sus poderes psíquicos a Craniummon por todo el Mundo. Entonces, y pasándo rápidamente frente a sus ojos imágenes del presente y del pasado, Hugin y Munin, buscaban los lugares en donde estuvo y podría estar el Royal Knight que se aproximaba lentamente a MistyTree, pero, cuando creyeron haberlo encontrado, una fuerte onda psíquica proveniente del mismo caballero real los desconsentró, mas, lograron ver el lugar esacto donde él se encontraba.
—¡Se encuentra en la ciudad de FirePrism!
Exclamaron Hugin y Munin al mismo tiempo.
—¿En la ciudad de FirePrism dicen? ¡Estupendo! Pero… Hugin, Munin, aquella ciudad es muy grande, díganme por favor con esactitud en que lugar de FirePrism está Craniummon.
Con premura solicita Ösamu a los cuervos Hugin y Munin)
—Lo sentimos, no podemos, él nos bloquea.
Respondió Munin.
—Rayos, no sabía que Craniummon fuera psíquicamente tan poderoso… pero en fin… Al menos ya sé en dónde está, tal vez más tarde intente buscarlo con el ojo de la mente en aquella zona con la ayuda de mis cachorras… Muchas gracias por su ayuda cuervos.
—Supongo que ya estás más tranquilo Ösamu, y podrás concentrarte en el torneo del próximo fin de semana que viene ¿Cierto? Te advierto que la modalidad de combate será distinta a los combates cuerpo a cuerpo que estás acostumbrado a luchar… Te aconsejo que armes un buen mazo de cartas para la ocación.
—Así es maestra, gracias a usted y sus cuervos, estoy mucho más tranquilo, y… ¿mazo de cartas, A qué se refiere con eso maestra?
—Sí, bien, el combate Ösamu, no tiene como objetivo medir sus fuerzas físicas y Nen, si no que esta vez se enfocará en medir su astucia y estrategia en el combate de cartas, entre otras cosas que mediremos y que son confidenciales… Ya sabes, el título de Golden Saint no es para cualquiera.
—De acuerdo maestra, me prepararé lo mejor que pueda para el nuevo torneo que usted y las demás sacerdotisas han organizado, ahora y con su permiso, me retiro a la granja junto con mis cachorras… cuídese mucho y cuide a estos plumíferos manilargas, que aunque no lo parecen, son de oro.
Entonces, Ösamu, Sakuya, Kizuna junto al pequeño Impmon, salieron de la catedral después de despedirse de Sayuri y de Akemi que estaban limpiando el desastre que él dejó junto a sus cachorras, luego, y corriendo a toda velocidad por el cendero de tierra, se orientaron hacia la granja, donde Setsuka, Suzume, Sora, Merle y Zoey, junto a la tía YUki y sus hijas y por supuesto que también Rica y Renamon, los aguardaban para tomar desayuno, estas últimas, resivirían una gran sorpresa cuando llegara Ösamu junto a Impmon que continuaba durmiendo en los brazos de Ösamu.
Algunos minutos más tarde…
La familia de Ösamu y alguna de sus DōbutsuMaho en compañía de Rica y Renamon, sentadas a la mesa, esperaban que Ösamu, Sakuya y Kizuna, llegaran de la catedral para juntos desayunar, mas, en el momento en que el termo eléctrico indicó que el agua estaba lista, Ösamu y sus cachorras aparecieron en la enorme cocina con una sorpresa entre los brazos…
—¡Impmon!
Exclamó Renamon lebantándose de la silla para caminar hasta donde de pie estaba Ösamu para recibir a su amigo Impmon.
Levantándose de la mesa también, Rica, se dirige hasta donde estaba Ösamu entregándole a Impmon a Renamon, mas, ella, le preguntó por qué Impmon estaba durmiendo, y Ösamu, le explicó brevemente lo que sucedió en el bosque con Sakuya y Kizuna, los cuervos Hugin y Munin y el pistolero del bosque que resultó ser Belzemon, y la pequeña escaramuza que sostuvieron Kizuna y Belzemon. Luego, y mientrass las primas de Ösamu servían las tazas con agua caliente, Rica, Renamon y Ösamu, subían al piso de los dormitorios para recostar a Impmon e intentar despertarlo.
Ingresando al dormitorio que Rica y Renamon ocupan, Renamon recostó a Impmon en su cama mientras Ösamu y Rica buscaban en una pequeña pero bien abastecida enfermería que estaba montada en un gran dormitorio y que por lo general se utilizaba para sanar las eridas que por accidente Ösamu y sus cachorras se provocaban en los entrenamientos, pero que esta vez solo tendría como objetivo brindar un frasco con esencias para que al oler el aroma el cerebro reaccione y despierte la criatura o persona desmayada.
Aproximándose a un estante, Ösamu, coge de una de las repisas del mueble un pequeño frasco e indicándole a Rica que ya lo tiene, sale junto a ella de la enfermería y ambos se dirigen al dormitorio, en donde, y de pie, aguarda Renamon observando a Impmon. Al entrar al dormitorio, Ösamu, destapa el pequeño frasco y se aproxima a la cama de Renamon en donde recostado estaba Impmon y lo hace oler aquellas esencias, y magia, el pequeño Digimon despertó.
—bienvenido al Mundo de los vivos Impmon.
Le dice Rica a Impmon haciéndole cariño en la cabeza.
—Ah… Rica… Renamon…
Mira a Ösamu.
—¡eh! ¡Tú!
Pegando un brinco Impmon se pone de pie sobre la cama, y manifestando sobre uno de sus dedos una pequeña flama que flota sobre su dedo, le dispara a Ösamu dicha flama, mas, y muy rápido, Ösamu la detiene en el aire con su poder psíquico y esta se estíngue controladamente. Por otro lado, Rica y Renamon, sorprendidas por la mala reacción de Impmon, le llaman la atención severamente, y le dicen que lo sucedido en el bosque con Kizuna y Ösamu quedó en el pasado, que solo fue un mal entendido, y que por ello no tiene que tener rencor. Entonces, Impmon, comprendiendo su error, le pide disculpas a Ösamu y este despreocupado, le dice que no hay drama, que se relaje, y lo invita a tomar desayuno junto con su familia, sus cachorras, y obviamente, Rica y Renamon.
Un par de horas después…
Mientras todos amenamente desayunaban en calma total, instancia donde Impmon les relataba como había llegado a Vulpécula y como se conoció con los cuervos Hugin y Munin en el bosque de MistyTree después de extraviar a un nuevo amigo que hizo en el DigiWorld al final de una batalla contra Lilithmon y su escuadrón…
Ocurrió que después de que Takato y Ryo vieron como Birdramon y Aquilamon calleron al cráter y fueron transportados a otra dimensión, Belzemon llegó a ellos acompañado por un fastidioso BlackAgumon que se encontraba presente en la mesa, mas, en aquella ocasión se le pegó al final de la batalla que sostenía contra Lilithmon y su escuadrón, escuadrón que Belzemon logró hacer que emprendiera la retirada valiéndose de su modo explosivo.
Fue de aquel escuadrón de Digimon poseídos por Parasimon que salió BlackAgumon que milagrosamente no había sido poseído por Parasimon pero por amor fue que se unió al escuadrón de Lilithmon, misma Digimon de la cual él estaba enamorado, pero, y para poder ingresar al escuadrón fingió estar poseído por Parasimon, pero, durante la batalla, Lilithmon, le destrozó el corazón a BlackAgumon revelándole su amor por Piedmon, y luego de eso, la vió escapar dejando su escuadrón atrás, y el Digimon negro con el corazón herido, después de demostrarle a Belzemon que no estaba controlado por Parasimon, se unió a Belzemon, y ambos, se dirigieron al cráter en donde se enteraron de voca de Takato y Guilmon que Birdramon y Aquilamon habían caído al cráter, luego transportados a otra dimensión, sin embargo, los Tamer, tenían miedo de que Birdramon y Aquilamon causaran problemas en otros Mundos, por lo que tenían pensado saltar al cráter y salir en búsqueda de aquellos Digimon. Es aquí donde Belzemon se ofreció a ir en lugar de los Tamer y sus Digimon.
Luego de quedar todos de acuerdo, Belzemon y BlackAgumon saltaron al cráter, pero, en el proceso, BlackAgumon se perdió en el remolino de energía y fue arrojado a la ciudad de TanzaniteSoul, lugar donde sostuvo transformado en SkullGreymon una batalla contra Kizuna y Ösamu, mas, en aquella escaramuza, fue debilitado y volvió a ser un BlackAgumon, que se volvió amigo de Ösamu y las esplendorosas cachorras de este y se incorporó al equipo.
Por otro lado, Belzemon, calló en los bosques del pueblo de MistyTree, donde y tras ver como corrían los cuervos Hugin y Munin, que Belzemon desidió seguirlos para preguntarles si corrían por culpa del ataque de algún Digimon poseído, pero luego de hacer amistad con los cuervos, ellos le explicaron a Belzemon que escapaban del maligno poder de un Royal Knight renegado, de ahí que Belzemon desidió quedarse junto a ellos para darles protección, y a cambio, ellos, los cuervos, le mostrarían el Mundo, no obstante, y tras ver que Mundo le querían enseñar y que vio en las cientos de fotografías y videos que Hugin y Munin tenían en su cueva, Belzemon se sentía arrepentido, pero, no sabía como dejar a los cuervos sin romper su palabra de protegerlos, después de todo, Hugin y Munin, si le habían dicho a que Mundo y región del mismo había llegado. Fue así como Belzemon decidió continuar con ellos pese a lo degenerados que son los cuervos de la saserdotiza Kazuyo. Sin embargo, y en la mañana del día de hoy y después de la fugaz pugna que sostuvo contra Kizuna, que pudo separarse, aunque inconsciente, de los cuervos Hugin y Munin. Más tarde Impmon se enteraría de labios de Setsuka que aquellos cuervos hicieron pasar por un mal rato a Suzume y a Sora un par de meses antes. Por otro lado, Impmon le contó a todos que Hugin y Munin le habían descrito que Ösamu y sus compañeras eran seres perversos y que solo hacían daño en los bosques, nada más lejos de la realidad, ya que los cuervos solo deseaban cobrar injusta venganza por lo que Sakuya y Kizuna deseaban hacerles por haberse atrevido a molestar a Suzume, Sora y Setsuka un par de meses antes en el río cercano a la catedral del bosque.
—Que bien que me pude separar de ellos, son simpáticos, pero muy depravados y mentirosos.
Manifestó Impmon.
—No le des tanta importancia a eso Impmon, lo importante es que estás con nosotras, tus amigas.
Manifestó Renamon con mucha fraternidad observando a su amigo Impmon.
Mirando a Renamon con sus mejillas sonrojadas, Impmon, le dio las gracias y todos continuaron desayunando tranquilamente, mas, Rica, tenía algo importante que pedirle a Ösamu, pero, no sabía cómo hacerlo, después de todo, era cosa de mujeres. Ahora, es cierto que todos tenemos un ángel y Rica no era la excepción, y por hoy, su ángel celestial, sería la simpática Cristal, que todo lo sabe con solo ver a los ojos a las personas, mas, no sería importuna, y esperaría a estar a solas con Rica para preguntarle si su pensamiento era correcto o estaba en un error, cosa que era muy poco probable ya que Cristal tenía un muy buen porcentaje de asertividad en lo que ella podía ver en los ojos y en el aura de las personas y los DōbutsuMaho. Sucedió una vez que Cristal tenía un amiga que tenía a su pequeño hermano con muy pocas ganas de asistir a la escuela, y nadie sabía el por qué, mas, Cristal, al verlo un segundo a los ojos y contemplar también su aura, supo que aquel niño estaba siendo victima de abusos en la escuela, pero, no le creyeron en aquel momento, sin embargo días después, el pequeño hermano de la amiga de Cristal, intentó quitarse la vida, y cuando le preguntaron el por qué, el pequeño les contó que unos compañeros le hacían bullying, acto seguido, la familia entera de la amiga de Cristal, se fue en contra del establecimiento y luego de expulsar a los responsables, el niño volvió a la escuela. Lo último que se supo de la familia de la amiga de Cristal, es que sus vidas cambiaron radicalmente y el niño afectado quedó en tratamientos psicológicos, y cursando sus estudios con normalidad.
Algunos minutos más tarde…
Después del desayuno, todos menos la tía Yuki y sus dos hijas, quienes se quedaron lavando la vajillería en la cocina comedor, se retiraron a sus dormitorios, por un lado Ösamu y sus cachorras, que se fueron a practicar con las cartas mágicas al dormitorio, y por otro lado, Rica, Renamon e Impmon, quienes también se retiraron al dormitorio para contarle al Digimon diablillo con más calma, todo lo que han pasado en Vulpécula desde su llegada.
—Madre ¿Me darías un par de minutos para hacer unas consultas importantes?
Preguntó Cristal al mismo tiempo en que guardaba los últimos platos que se habían lavado y secado en la lavavajillas.
—Ah, sí, por supuesto que sí, puedes retirarte con tranquilidad hija.
Manifestó la tía Yuki mientras junto con Zoe, su otra hija, le pasaban un paño a la gran mesa de la cocina comedor.
—Muchas gracias madre, voy y vengo.
Dice Cristal corriendo hacia la puerta de la cocina comedor.
Luego de retirarse de la cocina comedor, Cristal, sube por las escaleras y se dirige al dormitorio de Rica y Renamon, camina por el pasillo y al llegar al dormitorio, toca la puerta un par de veces, allí, Renamon, le abre la puerta a Cristal y ella después de pedir permiso para ingresar al dormitorio, permiso que Rica le da, Cristal, les manifiesta que tiene que ir a la ciudad de FirePrism, y les pregunta que si desean que ella les traiga algo, y Rica, recordando que quería pedirle a Ösamu que si la podía llevar al pueblo para comprar artículos de higiene personal que ella estaba necesitando, le preguntó a Cristal si ella se podía sumar al viaje, a lo que Cristal le dijo que no había ningún problema.
—Muy bien Rica, arréglate que saldremos en cinco minutos, y arregla a Renamon y a Impmon para que nos acompañen también, yo haré lo propio con Roka, voy y vengo.
Dijo Cristal alegremente retirándose del dormitorio rápidamente para dirigirse al suyo por su compañero de aventuras, Mikemon.
Manifestando al unísono un entusiasta sí, Rica y Renamon, al ver salir a Cristal del dormitorio, se dispusieron a arreglarse y a amononar y perfumar un poco a Impmon quien y contra su voluntad, aceptó a regañadientes el perfume. Más tarde… Cristal, Rica, Renamon Impmon y Roka, volaban en un pequeño pero cómodo Yoku-Sha rojo rumbo a la ciudad de FirePrism.
Observando a Impmon y a Renamon mirar el hermoso paisaje de árboles, flores y casas que había en el camino por la ventana de la puerta que está detrás del asiento del piloto, Roka, sentado detrás del asiento del copiloto, donde Rica estaba sentada, muy entusiasta, manifiesta:
—Lo que pueden ver por la ventana, no es ni la cuarta parte de las maravillas que hay en la ciudad de FirePrism, estoy muy seguro que se divertirán mucho una vez lleguemos allí, ya lo verán.
Mirando boquiabiertos a Roka, Impmon y Renamon, tratando de imaginar lo que hay en la ciudad de FirePrism percibían el veloz desplazamiento del vehículo que manejaba Cristal, quien conducía muy feliz el automóvil volador por la carretera aérea mientras Rica le iba contando algunas cosas sobre su vida en la Tierra, como por ejemplo, aquella ocasión donde conoció a Renamon en la casa de su amada abuela y como conoció a cada uno de sus amigos y a los camaradas Digimon de cada uno de ellos, historia que era bellamente musicalizada por un famoso pianista que tocaba su piano en aquel momento por la sintonía radial que Cristal tenía captada en aquel momento. Mientras aquello ocurría, la famosa ciudad Prisma de fuego se iba aproximando poco a poco por el parabrisas del veloz Yoku-Sha que tripulaban alegremente Cristal, Rica, Renamon, Impmon y Roka.
Esta historia continuará…
