EPISODIO 10. ¡Victoria! Mil gracias por todo, regresemos a nuestro Mundo.

Mientras la contienda se suscitaba en la ciudad de FirePrism, a la catedral del bosque aparecía una hermosa joven en compañía de su fiel Hai.

—Hemos llegado Hai, ¿No te da gusto?

Preguntó la joven al pequeño Eevee.

—¡Sí!

Muy alegre contestó Hai a su hermosa Tamer.

—Vamos, entremos.

Le dijo la hermosa joven de cabellos dorados al pequeño Hai, y juntos cruzaron el lumbral de la puerta que daba acceso a la edificación.

Simultáneamente, en el gran salón, la maestra y sacerdotisa Kazuyo, así como sus dos pequeñas discípulas, observaban atentas la batalla que libraba Iri en contra del Royal Knight, quien, y a mirada de la sacerdotisa Kazuyo, este no estaba haciendo uso de sus máximos poderes, lo que la tenía muy preocupada.

—Dios, y Ösamu aún está muy lejos como para ayudar a Azcalón a combatir a Craniummon… Te lo pido de favor Merle, vuela más rápido, o Iri perderá la vida en aquella batalla.

Imploró la sacerdotisa Kazuyo mientras veía la batalla en un enorme espejo mágico que colgaba de una de las paredes del gran salón.

De pronto, la puerta del nuevo gran salón se abrió, y la sacerdotisa y sus discípulas fijaron sus miradas en el lumbral de las enormes puertas, Akemi, al ver unas simpáticas orejas de Eevee moverse rápidamente del estado de orejas gachas a paradas, esboza una sonrisa, y alegremente corre a abrazarlo, al llegar hasta donde el pequeño Hai, Akemi, mira a la señorita Chie, y con la misma alegría en el corazón que la empujó a correr a abrazar al pequeño Eevee, la saludó:

—Señorita Chie, que alegría verla por aquí, ¿Cómo está?

Chie, con un rostro lleno de alegría por ver a Akemi, cerrando sus ojos, y llevando sus manos a sus rodillas, le devuelve el saludo:

—Hola linda Akemi, me encuentro muy bien, ¿Y tú?

—Me encuentro muy bien también, dime, ¿Vienes a ver a la sacerdotisa Kazuyo?

Mirando con felicidad en los ojos a la señorita Chie, Akemi, susurrando, le preguntó, y la hermosa Tamer le respondió afirmativamente, entonces, y desde el final del salón, la sacerdotisa Kazuyo, se dirigió a Chie.

—Dios Chie que alegría que estés aquí, ven, aproxímate.

—Sí maestra, ¿Qué le preocupa?

Interroga Chie a la sacerdotisa Kazuyo mientras avanza por el pasillo seguida por Hai y Akemi hasta donde está Sayuri observando la batalla en el espejo mágico en compañía de la sacerdotisa Kazuyo.

—Chie, por favor, observa el espejo mágico.

Chie fija su mirada en el espejo mágico y ve a Iri convertida en MagnaWomon luchando en contra del Royal Knight al máximo de sus poderes, y ve también que el Royal Knight esquiva los golpes de Iri con gran facilidad y en ningún momento presenta cansancio por moverse tan rápido, es más, lo observa muy a gusto peleando contra Iri la que se comienza a ver desesperada por no poder asestarle un golpe a Craniummon.

—Maestra, ¿Qué podemos hacer? Iri se ve desesperada luchando contra Craniummon.

—Desde aquí no podemos hacer nada Chie, solo podemos esperar que llegue Ösamu al campo de batalla.

Contesta con desilusión la sacerdotisa Kazuyo mirando a Chie a sus bellos ojos azules, no obstante, Sayuri, realiza la siguiente sugerencia:

—Maestra, ¿Por qué no envía a Chie al campo de batalla con la armadura dorada de Kyuubi no Kitsune a ayudar a Iri? Es muy posible que, si Chie viste la armadura dorada, sus poderes se incrementen llegando incluso a superar los poderes de aquel Royal Knight que tiene desesperado a Azcalón por ayudar a su fiel camarada que está urgida por darle un golpe a ese cruel villano.

Chie asiente la idea de Sayuri y se pone a disposición de la sacerdotisa, mas, la maestra contradice a Sayuri, y no por los poderes que adquiriría Chie al vestir la armadura del Kyuubi no Kitsune, sino porque sería injusto para los demás postulantes, otorgarle la armadura a Chie sin haber ella pasado la prueba que es requisito para ganarla, sin embargo, Chie le dice a la sacerdotisa Kazuyo que solo por esta ocasión ella vestiría la armadura dorada a fin de auxiliar a sus amigos, entonces, la sacerdotisa Kazuyo, poniéndose seria, le dice a la joven Tamer de Hai:

—Sabes Chie, existe la leyenda de que la armadura dorada aparecerá ante el ser que desee hacer justicia y proteger a los demás aún a costa de su propia vida, y solo a aquel ser, le brindará su protección y ayudará a luchar contra el mal, sin embargo, esto no es algo definitivo, ya que la armadura puede seguir camino para otorgarle su ayuda a alguien más, ¿Me entiendes?

—Sí maestra, a lo que se refiere es que la armadura no será mía, solo estará un momento conmigo para ayudar y proteger a quien lo necesite, ¿Verdad?

—Correcto… Ahora y como lo has entendido, sígueme.

Entonces la sacerdotisa Kazuyo pasa junto a la hermosa Chie, esta última la sigue, y ambas en compañía de Akemi, Sayuri y el pequeño Hai, se dirigen a un cuarto escondido detrás del salón que Ösamu, Sakuya y Kizuna visitaron pensando de que aún continuaba allí la sacerdotisa Kazuyo realizando las oraciones que mantienen la paz y armonía entre los habitantes de Vulpécula.

Al llegar al salón escondido, la sacerdotisa Kazuyo oscila ligeramente su báculo que es muy similar al báculo que utiliza Sakuyamon, y las cortinas que hay en el fondo de la habitación se abren de par en par dejando ver la urna de oro sagrada que guarda en su interior la armadura dorada de Kyuubi no Kitsune.

—Bien Chie… allí la tienes… La armadura dorada de Kyuubi no Kitsune.

Exclama aquellas últimas palabras la sacerdotisa Kazuyo y su voz hace reverberación por todo el salón oculto de la catedral del bosque. Por otro lado, Chie, avanza lentamente y como si fuera un sueño hacia el cofre de la armadura, entonces, al llegar ella frente a la urna dorada, la sacerdotisa Kazuyo le implora al espíritu de la armadura que acepte a Chie Towa como Golden Saint temporal, ya que necesitan de sus poderes para proteger al Mundo de la amenaza que representa el Royal Knight, Craniummon.

Mas y después de un largo silencio y de no hacer ninguna reacción el cofre de la armadura dorada, esta comenzó a emanar fuertemente un poderoso cosmos que, entre ondas y rayos dorados, se abrió mostrando ante todos la armadura de Kyuubi no Kitsune, que visualmente se parece a un Ninetales. Entonces, la armadura empezó a armonizar con el cosmos de Chie y en un abrir y cerrar de ojos esta se separó y revistió a la joven Tamer de Hai quien observó junto a Akemi, Sayuri y la sacerdotisa Kazuyo a Chie que envuelta en la armadura de Kyuubi no Kitsune y una capa blanca, refulgía con fuerza en un cosmos dorado que ardía tan fuerte como el fuego de una gran hoguera.

—¿Cómo te sientes Chie?

Le preguntó la sacerdotisa Kazuyo observando la belleza de la armadura dorada que vestía la joven y hermosa Tamer de Hai y lo bien que luce en ella.

—Me siento muy bien, y tan poderosa como no se imagina, además de que percibo mi cosmos arder y brillar tan fuerte como los Soles de nuestro hermoso sistema Solar que anida en la galaxia Esmeralda azul.

Expresó Chie muy solemne percibiendo la calidez que le brindaba a su cuerpo portar la armadura dorada. Entonces, la sacerdotisa Kazuyo, le pidió que se dirigiera a FirePrism a auxiliar a Iri lo más pronto posible.

—De acuerdo maestra, me tele transportaré de inmediato hasta allá, nos vemos.

Y la hermosa Chie concentrándose en el campo de batalla donde Iri luchaba contra Craniummon, desapareció en un parpadeo del gran salón oculto.

—Maestra, ¿Usted cree que Chie pueda vencer al Royal Knight?

Preguntó Akemi sosteniendo entre sus brazos al pequeño y hermoso Eevee llamado Hai.

—No lo sé Akemi, espero y confío en Dios que ella tenga éxito en esta difícil empresa que se ha presentado ante nosotras.

Dijo la sacerdotisa Kazuyo percibiendo el nuevo cosmos de Chie aparecer en el campo de batalla.

Mientras tanto en los cielos de TanzaniteSoul, y avanzando rápidamente a los cielos de FirePrism…

Merle como Holydramon volaba por los cielos a toda velocidad en compañía de sus hermanas Kizuna y Zoey, y en su lomo, su Tamer, y su líder, Sakuya, ella, abrazada a la espalda de Ösamu, le pregunta muy preocupada:

—Ösamu estoy muy preocupada por Cristal, Rica, Renamon y los demás, dime, ¿Crees tú que lleguemos a tiempo? No quiero que Craniummon las lastime.

—No tienes por qué preocuparte Sakuya, recuerda que junto a ellas está Azcalón e Iri luchando, además, si agudizas tus sentidos, podrás percibir un cosmos enorme que ha aparecido frente a ellos, ¿Lo sientes?

Sakuya, entonces, cerró sus ojos y se concentró en percibir el cosmos del que hablaba Ösamu y después de unos segundos, lo encontró, mas, haciendo uso del ojo de la mente, pudo ver de quien se trataba.

—¡Ösamu! Es Chie, y está portando la armadura dorada, ¿La puedes ver?

Sakuya expresó con alegría mientras miraba lo hermosa que se veía Chie vistiendo la armadura dorada.

—Así es Sakuya, ya que también estoy usando el ojo de la mente para ver el combate… Kizuna, Zoey, ¿Verdad que ustedes también están viendo?

Asintieron con la cabeza las dos esplendorosas ángeles que vuelan a los costados de Holydramon quien expresó:

—Ösamu, chicas, estoy muy ansiosa, siento que por más veloz que vuelo no llego nunca, ¿Qué hago? Deseo con todo mi corazón ayudar a Iri, pero, creo que mis fuerzas flaquean.

—Calma Merle que ya falta menos para llegar al campo de batalla, solo unos cuantos minutos más y podremos ver la ciudad de FirePrism.

Muy convencido de ello habló Ösamu para tranquilizar a Merle, mas, recordando que Merle voló a todo lo que dio su poder para llegar a buscar el antiparásito, decidió brindarle una ayuda a su bella felina antropomórfica que ahora era una enorme y poderosa dragón sagrada.

Entonces, Ösamu, abriendo su mano izquierda con la palma vuelta hacia arriba, hace aparecer una carta mágica que se transforma en una esfera de luz, y recitando el hechizo con su voz sonando con un efecto de reverberación le concede a Merle un 69 por ciento más de energía.

—¡Merle! ¡Recibe en tu cuerpo la energía de la carta mágica Vitamina Celestial!

Ösamu exclamó, y Merle incrementó de golpe sus fuerzas las cuales utilizó para aumentar su velocidad, y como un gran rayo surcó con mayor rapidez el cielo que de pronto se despejó de nubes y dejó ver la fantástica ciudad de FirePrism.

Al mismo tiempo en el hogar de Ösamu y sus cachorras…

Dentro del palacio flotante, en el piso de la cocina, se encontraba La tía Yuki algo ocupada preparando la cena de esta noche junto a su hija Zoe, y mientras manipulaba hábilmente los alimentos, charlaba de todo un poco con Setsuka quien si bien seguía la conversación de la tía de su Tamer, estaba muy preocupada por él, ya que hacía mucho tiempo que se había marchado para TanzaniteSoul, y no había comunicado nada si ya se había encontrado con el profesor Inukai quien le daría el antiparásito para ayudar a los Digimon. No obstante, su preocupación no era percibida por la tía Yuki quien le seguía hablando mientras su hija buscaba algo con desesperación en unas bolsas de género.

—¿Qué tanto buscas en esas bolsas hija?

Al tiempo que trasvasijaba agua caliente en una olla, la tía Yuki, le preguntó luego de mirarla.

—Ay mamá, se me olvidó comprar los huevos para el merengue, y sin este ingrediente, no podré cubrir los pie de limón que estoy preparando para la cena de esta noche.

Manifestó la pequeña Zoe poniéndose algo melancólica.

—Ay, no te hagas problemas hija, y ve a comprar al pueblo los huevos que necesitas para tu merengue.

Dijo la tía Yuki poniendo la olla sobre uno de los quemadores de la cocina eléctrica.

—Ya… pero… si voy yo, ¿Quién me ve la masa para los pie de limón que tengo en el horno eléctrico?

Dijo Zoe indicando con ambas manos el horno eléctrico que se encontraba horneando la masa que ella utilizaría en sus pie de limón.

—Hija, si no puedes tú, pídele a Setsuka que vaya, dudo mucho que ella te diga que no… vamos, pregúntale.

Zoe, Aceptando la sugerencia, con una linda sonrisa en su rostro, se aproximó a Setsuka quien se encontraba sentada en una de las sillas de la gran mesa que se hallaba en la gran cocina comedor, y le preguntó con una dulce voz de niña a la esplendorosa SnowRenamon si podía ir al pueblo a comprar los huevos para el merengue, y Setsuka, tras pensarlo un instante, aceptó ir al pueblo a comprar, esto hizo muy feliz a Zoe quien le entregó el dinero, y luego de recibir la plata, Setsuka, mientras se levantaba de la silla, pensó en invitar a Sakura y a Sora al pueblo, y con aquel pensamiento, salió de la cocina en dirección al cuarto de Ösamu, lugar en donde se encontraban las dos Renamon haciendo aeróbics mientras escuchaban música. Setsuka, tras unos segundos, llegó al dormitorio, abrió la puerta y las miró y no pudo creer que con ellas estaba Black Agumon quien y al ritmo de la música electrónica bailaba frente a las dos Renamon que muy coquetas y aplaudiéndole lo incitaban a seguir danzando para ellas.

—Que bella imagen hacen ustedes junto a este pequeño lagarto pervertido.

Dijo Setsuka observando con sus hermosos ojos celestes a un evidente Black Agumon excitado, y su estado de excitación, se debía al estar viendo los desnudos pechos de Sakura y Sora quienes sin ninguna prenda encima también bailaban provocando que sus melenas se alborotaran con sus sensuales movimientos.

—Ay, no molestes, y sal de aquí si no vienes a hacer nada bueno.

Dijo Sakura enfadada mientras volvía a cubrir sus pechos con su melena, acción que Sora y en silencio imitó, y el pequeño bribón de Black Agumon abucheó la acción.

—De acuerdo, me retiro, pero, pensé que querían salir conmigo a comprar al pueblo.

Manifestó Setsuka, pero, solo Sora se entusiasmó a salir con la esplendorosa SnowRenamon, y poniéndose su diminuto bikini otra vez, Sora, salió del cuarto en compañía de Setsuka dejando a Sakura y Black Agumon a solas en el dormitorio.

—Que tristeza, Sora nos dejó.

Dijo Black Agumon al tiempo que se subía a la cama de Ösamu y se sentaba a la orilla, mas, y volviendo a descubrir sus pechos, Sakura, se aproximó al ahora excitado Black Agumon por el panorama que ella le ofrecía, luego, lo cogió de los hombros y lo recostó de espaldas en la cama montándose a horcajadas sobre las caderas de él, después, y estando encima, Sakura, le dijo con voz muy sensual:

—Para que la quieres a ella si me tienes a mí, pequeñito.

Luego, y ante un súper excitado Black Agumon, Sakura, se echó sobre él quedando sus grandes pechos en el reptil rostro de Black Agumon, y allí, en la intimidad del dormitorio, el pequeño bribón, comenzó a lamer y chupar los pezones de Sakura quien, entre risitas excitadas, daba pequeños gemidos mientras percibía la punta del pene de Black Agumon intentar entrar en su vulva tras las envestidas que él le daba moviendo sus caderas con fuerza de arriba abajo.

Mientras tanto en otro lugar de la granja de Ösamu…

Setsuka y Sora salían de los límites de la granja a toda velocidad en un vehículo volador similar a un Cadillac descapotable de color rojo en dirección al supermercado del pueblo, al cual llegaron tras algunos minutos. En aquel lugar, y luego de aparcar el vehículo volador en el pequeño estacionamiento del supermercado, Setsuka se apeó del Cadillac junto con Sora, y ambas ingresaron a comprar los huevos para el merengue de Zoe.

—Será una breve visita al supermercado.

—Así es Sora, solo compramos los huevos y regresamos a la granja.

Entonces, Setsuka y Sora, caminaron por los pasillos del supermercado hasta llegar a la góndola de los huevos, allí, tomaron dos bandejas de 30 huevos para luego dirigirse con ellos hasta el área de cajas de pago, lugar donde pagaron el producto que escogieron. Después, salieron con las bandejas de huevos al estacionamiento del supermercado para luego y una vez estando frente al Cadillac rojo, Sora abrió el portamaletas y Setsuka metió allí las bandejas con los huevos. Sin embargo, Setsuka vio en la vereda de enfrente algo que llamó su atención y se le presentó una idea.

—Sora, dame unos minutos, voy a la iglesia, ya vengo.

—Está bien Setsuka, te esperaré en el vehículo, no tardes.

Dijo Sora al unísono que abría la puerta del Cadillac para subirse y se arrellanó en el asiento del copiloto, luego, cerró la puerta y tras ponerse el cinturón de seguridad, prendió el radio y sintonizó su emisora favorita. Por otro lado, Setsuka, cruzaba la calle para caminar por la vereda en dirección a las puertas de la iglesia, no obstante…

—Señorita, sí, usted señorita, ¿Sería tan amable de indicarme una dirección?

Un apuesto forastero le habló a Setsuka, y ella algo temerosa, caminó hasta donde el, y le preguntó de qué dirección se trataba. Mas, el forastero, solo le dio el nombre de un hostal del lugar que ella conocía muy bien por haberla visitado con Ösamu cuando se arrancaba con ella para estar juntos íntimamente.

—Pues sí, conozco aquel hostal señor, y está muy cerca de aquí… Mire, solo váyase por aquella vereda hasta la tercera calle y verá un cartel tridimensional con una caricatura de un par de hermosos corazones enamorados persiguiéndose, y cuando los vea, habrá encontrado el hostal… ¿Me entendió señor?

Setsuka le explicó muy amablemente al apuesto forastero, mas, tras preguntarle, el forastero, algo dubitativo le dijo que había quedado un tanto confundido tras su explicación y que, si sería tan amable de acompañarlo hasta el hostal, mas, Setsuka, algo dudosa y mirando el portón de la iglesia y luego el suelo para después ver los ojos verdes del forastero, le dijo que sí pero siempre y cuando no intentara aprovecharse de ella y caminaran rápido hasta el hostal.

—Por supuesto señorita, caminaremos rápido y le prometo que no intentaré aprovecharme de usted.

Entonces Setsuka y el forastero caminaron rápidamente por las veredas cruzando las calles hasta llegar hasta aquel lugar al cual el forastero deseaba llegar, pero… aquel forastero salió con una solicitud más para Setsuka.

—Señorita, disculpe que abuse tanto de usted, pero, ¿Tendría la bondad de ingresar conmigo hasta mi cuarto?

—No, ahora no, disculpe, y de verdad disculpe, pero debo irme ya… Cuídese.

Setsuka le dijo al forastero de ojos verdes, mas, este volvió a insistir explicándole los motivos a la esplendorosa SnowRenamon y Setsuka algo confundida pero curiosa aceptó entrar con el forastero hasta el dormitorio con él.

—Por favor señorita, tome asiento en la cama, en seguida le enseño lo que le expliqué a fuera.

—Sí, pero por favor, sea rápido.

Mientras el forastero buscaba con urgencia algo en el ropero del cuarto, le explicaba a Setsuka lo de los polvos mágicos que el vendía, mas, para hacerle una demostración, ella tenía que beber antes un par de copas de un brebaje encantado, a lo cual Setsuka le respondió que mientras no la convierta en Ranamon no había ningún problema y el forastero se echó a reír por la broma, y entre risas se aproximó a Setsuka con una botella en su mano izquierda y una copa llena en su mano derecha y se la ofreció a Setsuka, quien, bastante dubitativa y mirando los ojos verdes del forastero, entre risitas nerviosas comenzó a beber lentamente de aquel brebaje, el cual, como primera reacción, entibió sus voluptuosos pechos y luego el calor comenzó a expandirse por el resto de su cuerpo mitad humano y mitad animal.

—Terminé señor, bebí hasta la última gota de su brebaje y como única reacción, solo sentí un calor en mi pecho que se propagó por todo mi cuerpo.

Setsuka le explicó mientras el forastero le llenaba otra vez la copa y le decía que cuando comenzaran los mareos y debilidad en el cuerpo, algo común en el hechizo, entonces él sacaría su barita mágica y la llenaría con aquel polvo mágico que el forastero le dijo a ella que vendía, no obstante, eso de debilidad física no le gustó mucho a Setsuka, pero igual se bebió todo aquel líquido que el forastero le sirvió.

Al término de unos minutos, aquel calor que se originó en los voluptuosos pechos de Setsuka y que ahora ardía por todo su cuerpo, se había focalizado en su entrepiernas, cosa que la comenzó a excitar de sobremanera, hecho que el forastero notó por el movimiento de los muslos y los gemidos que Setsuka hacía, conducta que el forastero esperaba con muchas ansias ver en la hermosa zorrita albina que tenía enfrente y sentada a los pies de su cama, no obstante, había algo más que el forastero necesitaba saber, y era si la voluntad de Setsuka era suya, por lo que le pidió lo siguiente:

—Señorita, sabe, yo solo he visto criaturas como usted por televisión y siempre las he visto con aquella hermosa melena albina que cubre su pecho, mas, nunca he dejado de preguntarme si sus pechos son iguales a los pechos de las humanas, dígame, ¿Usted me los mostraría?

Setsuka bastante excitada, mareada y con una sensación de estar en un sueño, pensó que no tenía nada de malo mostrarle sus pechos al atractivo forastero, por lo que tirando la copa vacía al suelo, llevó sus manos a su sedosa melena y se la levantó dejándole ver su blanco sostén al hombre, quien, notó que aquella prenda se abrochaba por enfrente, y ya convencido de que Setsuka estaba bajo su voluntad, dejó la botella en el suelo, y alzó sus manos a los pechos de la esplendorosa SnowRenamon, luego, abriendo las copas del sostén que dejó caer en la cama a espaldas de Setsuka, el hombre comenzó a masajear y a apretar suavemente los dos pechos de ella que entre gemido y gemido, volvió en sí y se dio cuenta de las verdaderas intenciones del forastero he intentó huir por la puerta, mas, aquel individuo de ojos verdes, la contuvo y apoyándola de espaldas contra la puerta del pequeño cuarto, comenzó a besuquear reiteradamente el rostro y el cuello de ella mientras entre caricia y caricia aplicada en los muslos y el redondo trasero de Setsuka, se deshizo de la pollerita blanca que portaba ella, por otro lado, Setsuka, se volvió a sumir en un ensueño y se dejó hacer por aquel hombre que abrió el cierre de sus pantalones y por la abertura de sus calzoncillos largos sacó su pene erecto, luego, abrió de piernas a Setsuka, a quien cogió y levantó por los muslos y la penetró he hizo suya de pie en aquel pequeño dormitorio del hostal, luego, y al terminar después de unos minutos, el forastero caminó hasta el ropero dejando a una hiperventilada Setsuka sentada en el frío suelo con su espalda aún apoyada en la puerta.

Algunos minutos después…

El forastero completamente desnudo tumbado sobre el albino cuerpo de Setsuka, continuaba haciéndola suya sobre la cama de plaza y media que se hallaba en aquel cuarto, y Setsuka, quien no paraba de gemir con sus piernas bien abiertas, sentía el pene de aquel hombre entrar y salir de su vulva rítmicamente y con suavidad, cosa que la tenía vuelta loca.

—Dime zorrita albina, ¿Verdad que te gusta lo que te hago?

—Sí, sí, me gusta mucho, continúe, así, más fuerte, más, más, deme más, no pare por favor, se lo pido.

Entonces aquel forastero continuó haciendo suya a Setsuka moviéndose cadenciosamente entre las piernas de la esplendorosa SnowRenamon que había olvidado por completo a su amiga Sora quien la esperaba aún en el Cadillac estacionado en el estacionamiento del supermercado.

—¿En dónde estará Setsuka? Ya ha transcurrido una hora de que ella se fue… Será mejor que la llame a su ComCom y le pregunte si la espero o me voy con el vehículo a casa.

Entonces, Sora, marcó el número del ComCom de Setsuka y esperó que ella atendiera la llamada, mas, Setsuka se estaba duchando junto al forastero y ella había dejado su ComCom en la mesita de noche que estaba junto a la cama.

—Chispas, Setsuka no contesta, ¿Le habrá pasado algo malo?

Dijo Sora finalizando la llamada en su ComCom. Entretanto, en el baño del hostal, mientras el agua caliente empapaba los cuerpos de Setsuka y aquel forastero, ambos de pie dentro de la tina de baño, se besaban y acariciaban sus húmedos cuerpos al mismo tiempo que continuaban copulando suavemente y percibiendo como el cálido líquido que caía de la ducha sobre él y ella los incitaba a hacer el sexo por más tiempo. No obstante, la esplendorosa Setsuka recordó a su Tamer y empujando a aquel hombre que la estaba haciendo suya, salió de la tina y del cuarto de baño completamente empapada en agua y bálsamo y se fue del hostal abandonando sus ropas y objetos que ella traía consigo.

Minutos más tarde…

Setsuka sentada en el asiento del piloto del Cadillac, guiaba el vehículo a toda velocidad mientras Sora mirando el empapado cuerpo de Setsuka, la reprendía por andar sin sus ropas, haber dejado abandonado sus objetos de valor y por estar completamente mojada, sin embargo, para Setsuka, aquello no importaba, lo único que deseaba ahora era estar junto a Ösamu y saber si él estaba bien junto a Sakuya, Merle, Kizuna y Zoey, cosa que ahora descubriremos, mas, para ello, retrocederemos un par de horas en el tiempo y volveremos al momento en que la pequeña Merle arribaba a FirePrism en compañía de Ösamu y las demás.

Habiendo visto aparecer en el campo de batalla a Chie Towa portando la armadura dorada del Kyuubi no Kitsune gracias al ojo de la mente, Ösamu y algunas de sus cachorras, así como la sacerdotisa Kazuyo y sus discípulas, quedaron mucho más tranquilos al saber que Chie ayudaría a Azcalón y su fiel Iri que estaban poniendo el máximo de sus poderes y fuerza física en el combate contra Craniummon. Entonces, aquella terrible contienda que sostenía Iri contra el Royal Knight se detuvo al presentarse ante todos los presentes la Tamer de Hai.

—Pero y tú, ¿Quién eres?

Craniummon le preguntó a aquella misteriosa y muy poderosa mujer que apareció frente a Azcalón, Asquenaz y Ur y a espaldas de MagnaWomon, ella, frente al Royal Knight a quien no dejaba de ver por un segundo, esto, por si Craniummon manifestaba un aura de ataque contra ella, mas, aquel Royal Knight, había dejado de mirar a MagnaWomon para ver por sobre la cabeza de ella a Chie, sin embargo, aquella pregunta que le formuló a Chie ella por el momento no la respondió, es más, dándole poca importancia a la presencia de Craniummon, Chie, se acercó más a Iri a quien le habló:

—Iri, si lo deseas, puedes retirarte del combate, yo me haré cargo desde ahora.

Sin embargo, Iri estaba desconfiada de que, si dejaba de ver por unos segundos a Craniummon, él le agrediría sin piedad alguna, pero, Chie ya había percibido esto e infundiéndole valor a través de su gentil y cálido cosmos a Iri, le dijo:

—No te preocupes de nada linda Iri, ya que mi cosmos está trabajando sobre Craniummon quien, por esto, no se moverá un solo centímetro… Anda, confía en mí y regresa con Azcalón y permite que me haga cargo de esto.

Entonces, Iri, mirando los ojos de Craniummon, que no dejaban de ver a Chie, se retiró muy lentamente y regresó con Azcalón y los demás dejando atrás al poderoso Royal Knight, no obstante, esto no significaba que no volvería a luchar contra Craniummon, solo se retiró para ver que podía hacer Chie con todo ese nuevo cosmos que la armadura dorada le otorgó.

Chie, tomándose un momento para ver cómo había quedado el lugar después del enfrentamiento entre Iri y el Royal Knight, recorriendo con sus bellos ojos azules la zona del combate, le habla a Craniummon:

—Distingo el alcance de su poder con solo ver la destrucción que dejó en el lugar, señor.

Craniummon, en silencio profundo, realiza una breve inspección al lugar y observa sin sorpresa los enormes agujeros, grietas y escombros en general que había en el suelo de la calle y muros de las edificaciones circundantes, después, y esbozando una macabra sonrisa, le dice sin ninguna vergüenza a la joven Golden Saint:

—Lo que puedes ver a tu alrededor es solo una pequeña muestra de mi poder.

Mirando serio a Chie.

—Dime, ¿Tienes ganas de sentir todo mi poder estremecer tu esplendoroso cuerpo de mujer?

—No se ofenda, pero usted no es capaz de estremecer a ninguna mujer y mucho menos con aquella apariencia, señor.

Chie le responde mirando con desprecio de arriba abajo el acorazado cuerpo del Royal Knight, que con una risita burlona y un ego celestial, le dice entre bromas, que ella se lo pierde, no obstante, al ver los ojos de Chie mirar su lanza y le escucha decir que es pequeña para un sujeto tan grande como él, Craniummon, comprendiendo la comparación, se pone furioso y expulsa todo su poder delante de Chie y todos los presentes perciben como tiembla el suelo bajo sus pies y sienten en sus cuerpos la intensidad del calor que produce el enorme cosmos del Royal Knight que viaja en poderosas ráfagas de ondas por el aire que impacta en los muros de las edificaciones que comienzan a agrietarse y desplomarse por todo el rededor, y entre medio de los gritos de las personas que huían despavoridas junto a sus DōbutsuMaho, Chie, le grita e implora a Craniummon que se detenga, mas, Craniummon, ciego y ensordecido de rabia, no hizo caso y continuó expulsando su poderoso cosmos que devastaba todo a su alrededor, pero, de pronto, un feroz y colosal relámpago amarillo que calló del cielo he hizo blanco en el cuerpo del Royal Knight, regresó todo a la calma. Entonces, y completamente agarrotado por el fuerte golpe eléctrico que recibió en su cuerpo, Craniummon, observa hacia el cielo y ve a Holydramon y a una esplendorosa mujer de pie sobre la cabeza de la imponente dragona y a los costados de Holydramon, Lilitmon y a Ofanimon, y el Royal Knight notó que las cuatro lo miraban muy enojadas, mas, había alguien más entre ellas que llamaba poderosamente la atención de Craniummon, aunque de aquel muchacho solo se podía percibir su ennegrecida silueta, y que además, se encontraba de cuclillas y a espaldas de la esplendorosa mujer que se encontraba de pie sobre la cabeza de Holydramon y responsable del poderoso relámpago que golpeó el cuerpo del Royal Knight.

—¿Quiénes son ustedes y qué hacen aquí?

Inquirió muy enfadado Craniummon a las figuras que habían interrumpido su demostración de poder y que poco a poco aterrizaban a espaldas de Azcalón, Asquenaz, Ur, Iri y Chie, mientras que al unísono, Rica, Renamon y Belzemon corrían rápidamente por la otra calle paralela a la calle en la que se estaban enfrentando al Royal Knight para luego y tras doblar en la esquina y recorrer la cuadra restante aparecer a espaldas de Holydramon, Ofanimon, Lilitmon, Ösamu y la tercera transformación de Sakuya llamada Okunimon.

—Mira Rica, ¿Quién es ella? Es muy hermosa.

Renamon le dice a Rica observando sorprendida a Sakuya quien descendía de la cabeza de Holydramon y se ponía al lado de Ösamu quien ya se había bajado del lomo de la dragona sagrada y observaba a Craniummon de pie junto a Lilitmon y Ofanimon.

—No lo sé, pero tienes mucha razón, es muy atractiva.

Contesta y añade Rica de pie junto a un boquiabierto y ruborizado Belzemon que también miraba a la esplendorosa Sakuya.

Para que el lector se la imagine, la apariencia de Sakuya transformada en Okunimon, es la de una sacerdotisa muy atractiva de hermosos ojos azules y taheña cabellera la que está arreglada en nueve largas trenzas que cuelgan sobre sus hombros, espalda y voluptuosos pechos. Viste igual que la sacerdotisa Kikyo de la serie Inuyasha, sin embargo, Okunimon, en vez de portar arco y flechas, lleva una espada japonesa en el cinto y lleva una preciosa cadena dorada al cuello y que reluce sobre su pecho y dicha cadenilla posee una pequeña piedra donde sale la imagen de un trueno amarillo. Sus poderes, son del tipo eléctrico y ejecuta todos los movimientos de tipo eléctrico que existen, y su ataque favorito, es el AtacTrueno. Su nombre deriva de O, colas en japonés, Ku, otra forma del número 9 en Japonés y Ni, color rojo, es decir, Nueve colas rojas, y está inspirada en Hizumo no Okuni quien era una sacerdotisa y actriz fundadora del teatro llamado Kabuki.

Entonces, y dando un paso al frente, Ösamu, al que el equipo fuego deja ver apartándose hacia la derecha e izquierda, muy confiado y risueño como es costumbre, le dice al molesto Royal Knight quien empezaba a salir del entumecimiento:

—Respondiendo a tu pregunta Craniummon, nosotros, somos los que hemos llegado para poner un alto a tus fechorías, y por si te interesa, te presento a mis bienhechoras: A mi izquierda, Sakuya como Okunimon, a mi derecha Kizuna como Lilithmon y Zoey como Ofanimon, y a nuestras espaldas, Merle como Holydramon, y Ösamu Kimura, quien te habla.

Craniummon, después de escuchar la presentación de Ösamu, desde su posición percibe el nivel de poder del Tamer el que, y comparándolo al de Chie utilizando la armadura del Kyuubi no Kitsune, solo alcanza un 60 por ciento del poder que la Tamer tiene, lo que hace feliz al Royal Knight quien piensa que si Ösamu pelea junto a Chie, él tendrá una batalla formidable.

—Imagino que tú y esta mujer insolente lucharán juntos en contra mía ¿Me equivoco?

Craniummon inquiere a Ösamu quien

mirando al Royal Knight le dice con mucha sinceridad:

—No, yo no lucharé en contra tuya, no obstante, si lo hará Sakuya en compañía de Chie, ya que mi labor aquí es la de mantener las transformaciones de mis camaradas con mi poder, aunque no te desilusiones, ya que Sakuya, es muy poderosa, y en compañía de Chie, es más que seguro que te den más de un dolor de cabeza.

Craniummon, un tanto desilusionado por la respuesta de Ösamu, baja por un momento su cabeza y cierra sus ojos, luego, los abre y mira al Tamer de Sakuya y le pregunta si aquella atractiva mujer pelirroja que está a su izquierda es Sakuya a lo que Ösamu le responde afirmativamente y añade:

—Mas, no te dejes llevar por su belleza Craniummon y pienses que es débil por ello, ya que Sakuya transformada en Okunimon es una guerrera formidable.

Entonces, aquel poderoso Royal Knight, contempla los hermosos ojos azules de Okunimon y percibiendo el poder de Sakuya, lo mide en su mente y descubre que Ösamu le ha dicho solo la verdad. Después, vuelve a preguntar al Tamer y le inquiere si solo estará para mantener con su energía la transformación de Sakuya, a lo que Ösamu le contesta que si es necesario, él ayudará a Okunimon con una que otra carta mágica, pero, esto, solo si es absolutamente necesario, y Craniummon, entre risitas, le dice al Tamer que prepare muy buenas cartas mágicas porque las tendrá que utilizar para salvarle el pellejo a su camarada en esta contienda, acto seguido, de un salto hacia atrás, Craniummon se pone al centro de la vía y alistando su lanza y escudo, invita al ruedo a Chie y a Sakuya, ellas, se juntan y caminando muy lentamente en dirección al Royal Knight, se ubican a un par de metros a la derecha y a la izquierda de Craniummon.

—Bienvenidas.

Craniummon les dice esbozando una sonrisa a Chie y a Sakuya, ellas, sin dejar de ver a los ojos al Royal Knight, muy serias, le preguntan si está preparado para recibir la más grande somanta de su vida.

—Por supuesto, ahora, y sin más diálogos, vengan las dos a luchar.

Craniummon, muy serio, les dijo, y ellas, mirándose la una a la otra a los ojos por unos segundos, se ponen de acuerdo y se alistan para iniciar el ataque en contra del Royal Knight.

Mientras tanto en el DigiWorld…

En el continente flotante de Yggdrasil, el fresno del universo, los dos Royal Knight en compañía de Jury y las WaspWomon de ella, hacían presencia en el palacio en donde la reina avispa instalaría el muro de fuego para mantener a raya al terrible Parasimon que, por ahora, y en el interior del cuerpo de Craniummon, luchaba en FirePrism en contra de Chie y Sakuya.

A las afueras del palacio en frente de las rejas de chrome digizoid negro, la reina avispa, en el cuerpo de Juri, por medio de sus antenas, le daba órdenes a las treinta WaspWomon que le hacían compañía a su Tamer, mientras que ella, conversaba con LordKnightmon y Dynasmon, quienes, a su vez, contemplaban intrigados a la líder de las guerreras avispa bailar transmitiendo de aquella manera a las demás WaspWomon las instrucciones que recibía de su reina.

—Señorita Jury, dígame ¿Qué hacen sus guerreras ahora?

Dynasmon le pregunta a la Tamer de la reina avispa, la nueva forma de Leomon, y ella, esbozando una sonrisa, le responde:

—Están recibiendo las órdenes de KisakiHachiMon quien les indica por medio de estas antenas doradas como construir el muro de fuego al rededor del fresno señor Dynasmon.

Señalándose las antenas en el casco dorado que porta, Jury, quien, y mientras le mostraba también el enorme árbol al Royal Knight y le respondía su pregunta, escuchaba en su interior la voz de Leomon quien le decía que le pidiera autorización para construir el muro de fuego al rey Drasil, entonces, Jury, observando a los caballeros reales, les habló humildemente:

—Caballeros, por favor, les imploro, permítanme hablar con el rey Drasil para solicitarle su autorización para poder levantar el muro de fuego alrededor de Yggdrasil, el fresno del universo.

Entonces, y antes de que los caballeros le pudieran responder a Jury, una hermosa y dulce voz contesta por el rey Drasil.

—Por supuesto que puedes construir el muro preciosa joven, no hay ningún problema en ello.

Al mirar todos de donde provenía aquella dulce voz, observaron con sorpresa a una esplendorosa joven coneja idéntica a Lopmon, solo que de aproximadamente 1,56 centímetros de estatura que, envuelta en un bello vestido, les contemplaba de pie en el lumbral de la entrada del palacio del rey Drasil.

—¡Princesa Mimir!

Exclama LordKnightmon.

—Princesa ¿Qué hace usted sola aquí a fuera y lejos de la seguridad de su palacio?

Dynasmon le pregunta a la princesa Mimir quien sonriendo le responde:

—Mi estimado y gentil Dynasmon, no he salido sola al encuentro de ustedes, conmigo viene Omegamon, solo que el muy lento se quedó atrás.

—No soy lento princesa, usted es muy acelerada al caminar y me he quedado atrás sin querer.

Surgiendo de las sombras y caminando por el pasillo en dirección al lumbral de la puerta del palacio, añade graciosamente Omegamon, quien, y ubicándose al lado de la princesa Mimir, saluda a LordKnightmon y a Dynasmon, ellos, le devuelven el saludo, después, se queda viendo muy serio a Jury. Entonces, y ya enterado de todo, Omegamon le habla a Juri:

—Mi estimada joven, entiendo que usted viene del Mundo humano a construir un muro de fuego para que Parasimon no pueda ingresar al fresno del universo, mas, sé también que, y al pensar erróneamente que usted era nuestra enemiga, en el cumplimiento de su deber, han muerto cuatro de nuestros camaradas intentando defender el fresno del universo y a nuestro rey Drasil y por supuesto, a nuestra princesa Mimir. Le ruego nos disculpe por ello, mas, también, le solicito, en nombre de nuestro rey Drasil, levante alrededor del fresno y del palacio el muro que mantendrá a raya al terrible Parasimon, humildemente, claro está.

Entonces, Jury, recibiendo con humildad las disculpas que Omegamon le entregaba, le habló a Leomon en su interior, y él procedió a ordenarles a sus guerreras avispa que se separaran he instalaran lo más rápido posible el muro de fuego alrededor de Yggdrasil, el fresno del universo y claro está, alrededor del palacio de la princesa Mimir y del rey Drasil también. Entonces, y separándose, las treinta guerreras avispa, a velocidades supersónicas, le dieron la vuelta al fresno del universo y al palacio también y en un abrir y cerrar de ojos, edificaron el enorme muro de fuego alrededor del santuario.

De vuelta a la acción…

Habíamos dejado a Sakuya y a Chie listas para el ataque, mas, Craniummon ya estaba listo también para recibirlo, aunque este último, aparte de estar muy confiado, no aguantaba las ganas por que iniciara el combate cuerpo a cuerpo con ellas, no obstante, muy sorprendido se hallaba al ver que Chie y Sakuya deseaban atacarlo las dos al mismo tiempo.

—Veo con sorpresa que pretenden enfrentarse las dos contra mí y al mismo tiempo… Les advierto que no les será fácil este combate, y ni crean que le haré sencilla esta escaramuza a ustedes solo por ser mujeres ¿Me escucharon?

Craniummon, observándolas con burla en su rostro les dijo entre pequeñas risas mientras en su mente piensa si realmente ambas se atreverán a atacar al mismo tiempo o si lo dejarán a él iniciar la contienda, por otra parte, no deja de ver en su mente a Ösamu, ya que este blande en su mano derecha la espada que surgió de su medallón y que le dio una contra transformación a Merle quien y ahora como Minervamon recupera sus fuerzas en compañía de Kizuna y Zoey, tres posibles rivales que se ven y perciben muy poderosas, aunque, y en porcentaje, si Chie al máximo de sus poderes es el cien por ciento, Kizuna, Merle y Zoey, solo llenan un 70 por ciento de este y estando al máximo de sus poderes. Ahora, y volviendo a Ösamu, si es él quien mantiene la transformación de sus camaradas ¿Será vulnerable a ataques? o ¿Él se podrá defender por sí mismo si lo apartan de las dos ángeles y de la guerrera que lo acompañan? Estas son preguntas que se hace Craniummon ya que teme un ataque en grupo de parte de ellas. Entonces, y regresando a la acción, Craniummon percibe con sus sentidos que Sakuya y Chie le atacarán al mismo tiempo por lo que piensa que lo más recomendable es retroceder rápidamente zigzagueando y esto, porque Okunimon utiliza como arma una espada japonesa que efectúa en su primer ataque un movimiento en diagonal, y cree con certeza, que el siguiente ataque, se lo dejará a Chie, que puede atacarlo si ella lo desea en diagonal, vertical u horizontal.

—Créeme que es lo único que te pedimos, que no nos trates diferentes por ser mujeres, las mujeres que te doblegaremos en esta batalla… Ahora ¡Alístate para luchar! Vamos Sakuya, ¡Atácalo!

Entonces, y exclamando aquellas últimas palabras, Chie, le pide a Sakuya que inicie el ataque, quien, y desenvainando su espada, efectúa con ella un movimiento de abajo a arriba en diagonal con el que pretende lastimar a Craniummon, mas, este, quien predijo que sería Sakuya quien lo atacaría primero, hizo lo que tenía en mente, y retrocedió en zig zag, sin embargo, no anticipó que Chie estaría esperándolo en guardia y lista para atacarlo, mas, esto, no le preocupó al Royal Knight en lo más mínimo ya que desde su punto de vista, él continuaba teniendo la ventaja.

Por otro lado, y al ver a los ojos a Chie, Sakuya, comprende lo que ella desea hacer y se detiene a unos tres metros de distancia de Craniummon, entonces, empuñando su espada con ambas manos, Sakuya, queda a la espera del ataque que Chie estaba por realizar a espaldas del Royal Knight.

—¡Voltea Craniummon y recibe mi ataque!

Volteando a ver y en cámara lenta a Chie, Craniummon, descubre que ella está con sus dos manos juntas como formando una pistola con ellas, y a su alrededor como formando un arcoíris, nueve incandescentes esferas de fuego escarlata diez veces más grandes que un balón de basquetbol con rostros demoníacos emitiendo tenebrosos aullidos.

—¿Piensas atacarme con esas bolas de fuego?

—Así es.

—Pues si te atreves y estás segura que tu ataque será efectivo ¡Dispara de una buena vez!

Haciendo caso a Craniummon, Chie, exclama "¡OnibiDama!" y las nueve esferas de fuego salen disparadas como percutadas por un cañón que ruge fuerte y poderosamente nueve veces, mas, cada esfera de fuego escarlata arrojada contra Craniummon y que surcan el aire más rápido que la velocidad de la luz, hace impacto en el escudo Avalon del Royal Knight que termina por desintegrarse al recibir el último poderoso golpe del ataque de Chie. Por otro lado, Sakuya, aprovechando el momento, reúne una gran cantidad de energía eléctrica en su espada y cuando esta se energizó por completo, Sakuya, exclamó "¡Atack Trueno!" y disparó un potente relámpago contra Craniummon el que y al voltear tras escuchar el grito de Sakuya sin pensarlo dos veces, ejecutó su Vals final para desviar el ataque trueno que viajaba por el aire, mas, su poderosa ráfaga de viento no pudo desviar por completo el ataque de Sakuya y Craniummon recibió en su cuerpo una fuerte descarga eléctrica que lo dejó aturdido y entumecido, aunque, por el lado de Sakuya el fuerte torrente de viento que salió de la lanza del Royal Knight, la golpeó directamente, mas, jamás la hizo caer al suelo a pesar del fuerte viento que desgarraba sus ropas de sacerdotisa guerrera. Por otro lado, Ösamu, viendo que el ataque trueno de Sakuya dejó paralizado a Craniummon, se aventuró a utilizar el corrector X sobre este, y de un salto, se puso delante del Royal Knight y apuntando el ComCom al cuerpo de Craniummon recitó las palabras que el profesor Inukai le dijo y el programa se ejecutó, mas, y al término de unos poderosos brillos de colores en forma de estrellas que salieron del ComCom y bañaron el cuerpo de Craniummon, este volvió a ser un DigiEgg terminando así la batalla en contra del poderoso Royal Knight, no obstante, Parasimon, salió del huevo digital y maldiciendo a todos se transportó de regreso a la zona oscura del DigiWorld y nunca más se volvió a saber de él.

Algunos minutos más tarde en el estacionamiento de la heladería…

Muy felices los muchachos y sus camaradas festejaban haberle ganado la batalla a Craniummon y de haber enviado a Parasimon al DigiWorld, sin embargo, Rica, Renamon e Impmon, este último, sosteniendo el DigiEgg de Craniummon entre sus manos, se sentían un tanto angustiados ya que pensaban que Parasimon podría encontrar un nuevo anfitrión en el DigiWorld y quizás con poderes mucho más grandes de los que tenía Craniummon, mas, Ösamu, por su lado pensando lo mismo, le nació la idea de volver a TanzaniteSoul y pedirle al profesor Inukai que propagara el agente X por todo el universo digital, aunque antes, pensó en manifestarle su idea a Rica y ver si sería posible concretar su pensamiento.

Girando sobre sus talones, Ösamu, quien se encontraba conversando con Azcalón, Asquenaz y Ur, volteó a ver a Rica y a Cristal, esta última, preocupada por su nueva amiga, miraba a Ösamu esperando que este se diera cuenta del estado en el que se encontraba Rica, Renamon e Impmon, mas, al verlo voltear hacia ellas, se sintió mejor, ya que vio en los ojos de su primo que este tenía algo que cambiaría la angustia que percibía en Rica y los Digimon que la acompañaban.

—Disculpa Rica, me gustaría preguntarte algo... pero ¿Qué pasa?

Ösamu se percata de los rostros angustiados de Rica, Renamon e Impmon.

—Díganme ¿Por qué motivo tienen sus rostros amargados? Deberían estar felices por la victoria, o, estoy en un error, corríjanme por favor.

Ösamu les preguntó a Rica y los Digimon algo cabizbajo, entonces, la Tamer de Renamon, le respondió.

—Bueno, mira, sucede que, si bien le ganamos una batalla a Parasimon, aún no lo hemos vencido del todo y tenemos el temor de que aquel parásito encuentre un Digimon todavía más fuerte que el Royal Knight que hemos derrotado hoy ¿Entiendes?

—Ya comprendo, con qué es eso... he de confesarte que tengo el mismo temor, mas, también pensé en pedirle al profesor Inukai que me ayude a propagar el agente X por todos los universos digitales a fin de volver inmunes a todos los Digimon, pero, no sé, dime ¿Tú que piensas de esta idea? Como yo no sé nada de informática no sé si mi idea pudiera concretarse o solo se trate de un sueño.

Entonces, Rica, quien también no sabe mucho de informática, se quedó pensando en su amigo Henry y el papá de este con el motivo de preguntarle a ellos si la idea de Ösamu sería factible, mas, al estar ella en otra galaxia, hacerles a sus amigos aquella consulta quizás sería algo casi imposible de lograr. No obstante, alguien que se encontraba en el grupo de Azcalón, se aproximó a Ösamu y muy relajado le manifestó:

—Oye Ösamu, si lo que necesitas es instalar un programa en red, deja todo en mis manos, yo se mucho de informática y el instalar un software en una computadora sin importar que tan lejos esté, para mí, es pan comido.

Ösamu, muy sorprendido por las palabras de Asquenaz, se lo piensa un poco, mas, como sabe que hay muy poco tiempo de por medio decide confiar en el Tamer de Kyo y le entrega el ComCom para que este lo propague por todo el universo digital, entonces, Asquenaz, les dice a todos que lo sigan a un Ciber café que está muy cerca del parque de FirePrism.

Un par de minutos después...

El grupo de Azcalón y de Ösamu se encontraban aguardando noticias en el interior del Ciber Café del que Asquenaz les había contado. Entonces, y recostado en un bergere, Asquenaz, conectado y bilocado en la RedCom, navegaba por el espacio digital buscando el servidor principal a fin de instalar allí el programa corrector X para ejecutarlo en todos los universos digitales, ya que este servidor, se encuentra secretamente conectado a todo el internet del universo, mas, su existencia está considerada como un verdadero mito, ya que es solo un rumor que algunos hackers anónimos conocen, mas, como son hackers, muy difícilmente salen a la luz pública a revelar los enormes conocimientos informáticos que poseen, sin embargo, cierto día, navegando por la RedCom, Asquenaz lo encontró, y al conectarse a él descubrió que aquel servidor era la forma digital de un fresno llamado Yggdrasil, del que buscó información más tarde y averiguó que era ni más ni menos que el árbol mitológico que se enlaza a varios Mundos del extenso universo que nos rodea.

Asquenaz, en aquel entonces, y ya informado, al volver a aquel servidor, ingresó en un Mundo digital en el que existía un enorme continente flotante y en su centro, existía un enorme árbol el que los habitantes del continente llamaban orgullosamente Yggdrasil, el fresno del universo. Estos mismos habitantes, construyeron alrededor de él un santuario con doce casas las que había que pasar para poder llegar al palacio del rey Drasil, el único ser que espiritualmente al tocar el enorme fresno, podía conectarse a distintos Mundos, mas, para poder llegar a ver al rey y acceder al árbol, primero había que vencer a doce poderosos caballeros a los que los habitantes de este continente flotante llamaban con gran orgullo Royal Knight. No obstante, como Asquenaz ya estaba excediendo el tiempo en el que un humano podía estar conectado y bilocado en la RedCom, fue sacado del internet por la computadora y regresado al Mundo real, y como por aquel entonces Asquenaz no tenía mucha credibilidad con sus amistades, jamás nadie le creyó que él había visitado un Mundo en el que habían caballeros que protegieran un fresno llamado Yggdrasil, el fresno del universo, por lo que lo dejó todo como una increíble y maravillosa anécdota, después de todo, Asquenaz, en su mente y corazón siempre pensó que algún día volvería a pisar el suelo de aquel fantástico continente flotante oculto en lo más profundo de la RedCom.

—¡Por fin he vuelto a dar con él!

Asquenaz tirita de emoción al ver ante sus ojos nuevamente el servidor en forma de esfera gigantesca y que en su faz tiene un fresno dibujado de igual manera que las esferas del dragón tienen estrellas dibujadas en su superficie.

—¡Ingresaré!

Asquenaz exclama y se arroja volando al enorme orbe digital que flota entre varios orbes en la RedCom, y una vez conectado, lentamente aterriza en el continente flotante, mas, para su suerte, aterriza entre el fresno y el muro de fuego que la reina avispa había construido alrededor de él para sobre guardarlo del maligno Parasimon.

—Maravilloso, ahora instalaré este programa en este enorme fresno para de esa forma terminar de una buena vez con los terribles ideales de Parasimon... ¡Manos a la obra!

Un par de minutos más tarde, Asquenaz, había finalizado con la instalación del programa corrector X y tras ejecutarlo, fue testigo, así como los habitantes del continente flotante de como Yggdrasil, el fresno del universo, resplandecía propagando en cada pulsación de luz la cura que inmunizó a todos los Digimon de todos los universos. Más tarde, y al ver que su trabajo ya estaba realizado, Asquenaz regresó a casa a contarles la buena noticia a todo el grupo, el que, y al ver a Renamon y a Impmon con sus cuerpos dorados resplandecer en la misma tonalidad que tenían sus cuerpos, comprendieron que Asquenaz había tenido mucho éxito en su misión.

Más tarde en el parque de FirePrism…

Después de la batalla en contra de Craniummon en la que el Royal Knight fue transformado en DigiEgg para eliminar a Parasimon de sus datos, y de instalar el anticuerpo X en todos los DigiWorld del universo por medio de Yggdrasil, el fresno del universo, que tuvo como resultado que Parasimon fuera enviado para siempre de regreso a la zona oscura, los muchachos y sus camaradas, disfrutaban del atardecer en el parque de la ciudad de FirePrism, no obstante, y por estar cansados, sus sentidos no habían detectado la presencia de un extraño sujeto que los estuvo mirando mientras peleaban contra Craniummon, mucho menos se percataron que este tipo los estuvo aguardando abordo de su automóvil todo el tiempo en el que estuvieron en el Ciber Café instalando el programa que salvó a todos los Digimon del universo, mas, ahora, aquel individuo, los asechaba oculto entre unos arbustos, aunque, al parecer, su objetivo principal, y porque las estaba mirando fijamente, eran las dos Renamon que estaban de pie junto a Rica y Ösamu, mas, este último, aunque cansado, tenía la noción de que alguien los estaba espiando.

—¿Qué ocurre Ösamu? Te percibo un poco intranquilo.

Inquirió Sakuya a su Tamer abrazándose tiernamente a este. Entonces, y en voz muy baja, Ösamu, le habló a Sakuya:

—Sakuya no sé cómo explicarte lo que siento, pero, te diré que hay algo aquí a nuestro alrededor que me tiene muy intranquilo y no sé qué es.

Sakuya pensando un poco, se comenzó a sentir igual que su Tamer, mas, ella, intensificando sus sentidos, logró percibir a aquel sujeto que los estaba asechando desde los arbustos, entonces, señalándole los arbustos a Ösamu con el dedo índice de su mano izquierda Sakuya le habló con voz firme y seria:

—El ser a quien buscas está escondido ahí Tamer.

Entonces, dejando al grupo que se encontraba con él muy preocupado, Ösamu y Sakuya se aproximaron a los arbustos en cuestión, al mirar quien se ocultaba de tras de ellos, el sujeto que se encontraba ahí, de un salto hacia atrás se dio a la fuga dejando perplejos a Ösamu y a Sakuya, mas, esta última, armándose de valor, le dijo a Ösamu que iría tras el tipo, entonces, ella, desapareció del lugar, dejando aún más inquieto a Ösamu, quien, y después de explicarle todo a los muchachos, se fue tras Sakuya en compañía de Rica, Cristal, Azcalón, el enjuto Asquenaz y el gordo Ur. Por otro lado, Renamon, Impmon, Roka, Kizuna, Merle y Zoey, se apartaron del resto y fueron a buscar a Sakuya por otros lugares del enorme parque de la ciudad de FirePrism.

Mientras tanto en lo profundo del parque…

Dando saltos entre las copas de los árboles, Sakuya, había logrado darle alcance al sujeto quien se aproximaba rápidamente al puente que cruzaba el río, mas, y pensando que si lo dejaba internarse aún más en el espeso bosque del parque le perdería el rastro, canalizó más aura en sus piernas acelerando más su velocidad y fuerza en aquellas extremidades, mas, aquella acción, logró su objetivo, ya que de un par de brincos, capturó al sujeto cayéndole sobre la espalda y ambos rodaron por el fino y suave césped un par de metros quedando el tipo sobre la esplendorosa Renamon, ella, y producto a aquella Azaña, quedó súper agitada. Por otra parte, aquel hombre que jadeaba producto a la carrera que dio, mientras le miraba los hermosos ojos azules a Sakuya y percibía como el ahora expuesto pecho de ella palpitaba fuertemente, también percibía como aquella voluptuosa Renamon, se encontraba bien abierta de piernas bajo su cuerpo.

Sakuya, y a raíz de la batalla en contra del Royal Knight, había perdido su tapa rabos y brassier, esta última prenda de vestir, había quedado desgarrada, mas, aquello no le importó mucho a Sakuya quien se lo quitó y tiró a la basura, después de todo, pensó que sus voluptuosos pechos estaban ocultos por su poblada melena albina, por lo que nadie se los podría ver a menos que ella misma levantara su hermosa y suave melena, pero y ahora, que estos estaban expuestos dejando ver sus carnosos y erectos pezones, entre excitada y avergonzada, con sus manos sobre los hombros del sujeto que ahora se los miraba muy excitado, intentó cubrirlos, mas, y percibiendo entre sus piernas la erección de aquel individuo que no era otro si no que el chofer del mini Hibasu destruido, sin percatarse de lo que ahora hacía con sus manos que ahora acariciaban contra su voluntad la cabellera de aquel hombre que también y sin darse cuenta de lo que él hacía, mientras aquel varón le chupaba, lamía y mordisqueaba los pezones a la esplendorosa Renamon que emitía pequeños sollozos de placer al percibir como aquel varón le libaba los pezones al mismo tiempo que rozaba su voluminoso genital oculto por sus pantalones a la expuesta vulva de ella. Sin embargo, Sakuya, y acostumbrada a tener el control de la situación, haciendo uso de la poca fuerza que le quedaba, volteó y puso de espaldas sobre el césped al chofer y montándose a horcajadas sobre él, Sakuya, le bajó el cierre del pantalón de tela negra y sacó el erecto pene de aquel tipo por la abertura de los calzoncillos largos que el chofer traía puestos en ese momento y saboreándose los labios, ella, le mamó todo el pene y se concentró especialmente en el glande el que relamió perfectamente hasta que del manó esperma.

Algunos minutos después…

Sakuya y con su espalda apoyada en el firme tronco de un gran árbol, era penetrada por el chofer, quien, y entre los muslos de la sensual Renamon, sacaba y metía su erecto pene en la vulva de ella, que solo sentía como el glande del tipo entraba y salía rosando el interior de su húmeda y tibia vagina mientras ella, entre quejidos de placer, hundía sus afiladas garras en el duro tronco del árbol que era testigo de cómo aquel chofer que Sakuya había rescatado, la hacía suya en la oscuridad de la noche. Entonces, y con un par de movimientos de cadera por parte del chofer, quien estaba a punto de fenecer por la fruición que el sexo de Sakuya le estaba dando, sostuvo su erecto pene en lo más profundo del interior de la vulva de la voluptuosa Renamon y la llenó por completo con su esperma que llegó hasta el útero de ella. Sakuya, entre fuertes gruñidos y gemidos, también tuvo su orgasmo, y allí, bajo las ramas del árbol que Sakuya y el chofer jamás olvidarían, se besaron apasionadamente.

Más tarde…

Sakuya y el chofer después de haber lavado sus partes en el río, conversaban de pie sobre el puente de madera muy satisfechos después del sexo que habían tenido juntos. En la conversación, Sakuya le preguntó al chofer por qué había salido arrancando después de que ella y Ösamu le habían pillado, y el chofer, le manifestó que, si bien les había estado siguiendo por varias horas para entregarle un obsequio a ella en gratitud por haberlo salvado de su mini Hibasu que explotó y del terrible SkullGreymon, le dio algo de miedo y vergüenza, aparte de que le dio temor de que Ösamu se enfadara con él por llevarle un ramo de rosas rojas como presente a Sakuya. Por otra parte, también estaba confundido ya que no sabía cuál de las dos Renamon era Sakuya, mas, solo se dio cuenta cuando ella le descubrió, no obstante, el chofer, le dijo a Sakuya que así había salido todo mucho mejor ya que había tenido con ella la mejor relación sexual de toda su vida.

—Te entiendo, pero dime, ¿En dónde dejaste el ramo de rosas que me ibas a obsequiar?

Entonces, el chofer mirando para todos lados algo confundido, haciendo uso de la poca luz que las tres Lunas le entregaban, buscó con su mirada el ramo de rosas, mas, no lo encontró, y pensó que se había hecho pedazos cuando Sakuya le había caído encima. No obstante, esbozándole una sonrisa a la voluptuosa y sensual Renamon que hacía minutos atrás había hecho suya, le dijo:

—Pues creo que se me perdió, sin embargo, si me das tu dirección, te enviaré algo mucho mejor, será una gran sorpresa, te lo prometo.

Sakuya, entonces, y pensándoselo bien, si bien también le gustaban los detalles, creyó que ningún obsequio sería mejor que la amistad que él le podría ofrecer a ella, y se lo manifestó, mas, aquel hombre, se había enamorado de Sakuya, y se lo hizo saber, y ella, sonrojada y muy feliz por la noticia pero algo asustada porque ella es una de las tres esposas de Ösamu Kimura, con el corazón palpitando entre sus pechos, olvidando aquel detalle, se arrojó a los brazos del chofer, mas, allí, en la penumbra del parque, y después de un profundo beso, ella, se apartó de los brazos del chofer y desapareció entre las copas de los árboles que surcó dando fuertes brincos, pensando que aquello sería mejor dejarlo en un encuentro sexual más y no convertirlo en una linda amistad, ya que en lo más profundo de su ser, Sakuya, ama demasiado a su tonto, despistado y algo aburrido Tamer, el cual, y junto a sus amigos y amigas, lo escuchaba llamándola a lo lejos.

Minutos después…

Después de haberse despedido de Azcalón y los amigos de él, el grupo, sobre el lomo de Holydramon, volaban rumbo a MistyTree conversando de aquel extraño sujeto que se había aparecido en el parque de FirePrism, y sin excepción, cada una junto a Ösamu daba sus ideas sobre quien podría ser, mas, nosotros sabemos que Sakuya y solo Sakuya, conoce y guardará la identidad del chofer que, bajo las hermosas Lunas de Vulpécula, la hizo suya y le declaró su profundo amor.

Un par de horas más tarde…

En el palacio flotante de Ösamu después de la deliciosa cena que la tía Yuki y Zoe prepararon, instancia que Cristal, Rica y Ösamu aprovecharon para relatar la batalla que se suscitó en FirePrism mientras disfrutaban de una infusión y un trozo de pie de limón que preparó Zoe, postre que pudo ser preparado gracias a Setsuka y Sora que compraron los huevos que a Zoe le hacían falta en el mini supermercado del pueblo, y que más tarde, toda la familia luego de cenar, finalmente pudo disfrutar de aquel delicioso pie de limón que la maravillosa prima de Ösamu pudo preparar gracias a las esplendorosas y serviciales cachorras del dichoso Tamer que ahora, en el living, en compañía de todas sus cachorras, recibía una triste noticia de labios de la Tamer de Renamon. Aquella noticia, no era grabe, pero, si lamentable, ya que se trataba de la despedida de Rica, Renamon, Impmon y Black Agumon.

—Es muy triste lo que me dices Rica, sobre todo por el poco tiempo que tuvimos para conocernos, ojalá pudieras quedarte un tiempo más, pero no se puede, ya que según lo que me dices, tus amigos en compañía de los Dioses del DigiWorld abrirán un portal hoy a media noche para que puedas retornar a casa junto con Renamon, Impmon y Black Agumon, mas, dime ¿Qué más puedo hacer para ayudarte?

—¿Ayudarme? Pero Ösamu, ya me has ayudado mucho a mí y a Renamon.

Ambos Tamer se sostienen la mirada y se sonríen como si hubieran leído en sus ojos los latidos de sus corazones que no decían otra cosa más que mil gracias por la hermosa amistad que nació entre nosotros. No obstante, después de ver la hora en su ComCom, con mucha tristeza, interrumpe una melancólica Renamon.

—Rica, disculpa, pero ya casi es hora de irnos.

Entonces, Rica, volviendo a la realidad, pensándolo mejor, le dice a Ösamu que si había un último favor que él podría hacer por ella.

—Muchachote, dime ¿Cual dijiste que era el lugar más alto de este hermoso palacio?

Ösamu, tragando un poco de saliva después de ver cómo Rica se volteó y le dio la espalda con sus hermosos ojos violeta llorosos y le preguntó, se puso de pie y se aproximó a ella, la abrazó tiernamente por la espalda y le dijo.

—Por siempre amigos… Ahora, síganme por favor.

Segundos después en la azotea del palacio flotante…

La noche era esplendorosa, los cielos estaban despejados y se podían apreciar muy bien las estrellas titilando junto a las tres enormes Lunas de Vulpécula, mas, no era el momento para dejarse llevar por la belleza del cosmos ya que el reloj marcaba las once y cincuenta y cinco, y los Tamer de la Tierra en compañía de los Dioses ya estaban listos para abrir el portal que llevaría a Rica, a Renamon, Impmon y a Black Agumon de regreso al hogar.

—Rica, este es el lugar más alto de todo MistyTree, dime ¿Qué piensas hacer aquí y ahora?

Rica en compañía de sus amigos Digimon, toma entre sus manos su Digivice y le dice a Ösamu:

—En el mensaje que recibí hace ya varios minutos mientras cenábamos, me decían los muchachos que buscara el lugar más alto y que alzara mi Digivice al cielo y que le dejara el resto a los Dioses, mas, estoy algo nerviosa.

—Tú solo confía Rica y deja el resto a los Dioses y a tus amigos, ahora, levanta tu Digivice al cielo y espera un milagro.

Ösamu en compañía de sus cachorras, tía y primas, le levanta el ánimo a Rica quien y ya más tranquila y feliz, sonriéndoles a Ösamu y su gran familia, alza su Digivice al cielo y en compañía de Renamon, Impmon y Black Agumon, exclama:

—¡Amigos míos! ¡Dioses del DigiWorld! ¡Abran ya el portal! ¡Ya estamos listas para volver a casa!

Entonces, el Digivice de Rica resplandece y se manifiestan luces en forma de esferas en el cielo las que se reúnen y forman un círculo de luz que brilla intensamente y en el centro de esta figura se manifiestan los Dioses del DigiWorld que, con su poder, extienden un puente que nace del centro de este gran círculo y que similar a un arcoíris, hace contacto con la corona que funciona como azotea en el palacio flotante en forma de cabeza de Renamon.

—¡Rica! ¿Me escuchas?

Takato le grita desde el DigiWorld a la Tamer de Renamon.

—¡Por supuesto que sí Takato te escucho fuerte y claro!

—¡Muy bien Rica! ¡Ahora quiero que me pongas mucha atención!

—¡Soy toda oídos!

—¡De acuerdo Rica! ¡Escucha bien! ¡Debes caminar por el puente en forma de arcoíris que crearon los Dioses en compañía de Renamon y los demás Digimon!

—¡De acuerdo Takato! ¡Caminaremos por el puente!

—¡De acuerdo Rica! ¡Pero hazlo ya que el puente desaparecerá muy pronto!

Entonces, Rica, despidiéndose de Ösamu y las cachorras de este y obviamente de la familia de él, en compañía de Renamon, Impmon y un nostálgico Black Agumon, corren por el puente en forma de arcoíris mientras que Ösamu, sus cachorras y familia se despiden del maravilloso grupo que les encantó con su breve visita. Por otro lado, después de que se cerró el portal, Rica, Renamon y los demás Digimon ya en el DigiWorld en compañía de sus amigos, todos muy felices y dichosos, retornaron a la Tierra y al día siguiente, Rica y Renamon, en su hogar, teniendo de invitados a Takato, Henry, Ryo y Juri, les relataron todas sus aventuras en el lejano planeta llamado Vulpécula y a los grandes amigos que hicieron en él.

Al término de una semana en el planeta Vulpécula…

Todo en el Mundo después de eliminar aquel parásito volvió a la normalidad, y para Ösamu y sus cachorras, la vida también volvía a su curso normal, sin embargo, aún quedaba un pendiente, el que solo tenía una solución posible, viajar con Sakura y las demás cachorras en el crucero Star Paradise por las Lunas del planeta Signus.

En el puerto de embarque de FirePrism...

Ösamu y sus cachorras se encontraban aguardando que el crucero estuviera listo para zarpar, mientras, la guapa Chie Towa, quien, y después de tomarse un par de fotografías vistiendo la armadura dorada del Kyuubi no Kitsune, las que publicó en su red social favorita, había devuelto la armadura dorada a la sacerdotisa Kazuyo, mas, ahora, la Tamer de Hai, hermoso Eevee que se encontraba en brazos de Setsuka, resolvía un pendiente con Ösamu que le dejó la tía Yuki un par de días atrás.

—Entonces Ösamu ¿Me contarás aquello que hay en tu corazón y que guardas celosamente? O es que tu mente te prohíbe ser sincero con tu amiga Chie.

—¿Sincero dices? Pues no sé a lo que te refieres, pero en mi corazón no existe nada guardado y que tú no sepas ya.

Ösamu y Chie se miran con amistad por un par de segundos.

—Ya, mas, dime ¿Por qué crees tú que la tía Yuki se preocupó cuando te vio regresar a casa en compañía de aquellas amistades?

— A pues bueno, supongo que lo que vio en mí la tía Yuki fue la preocupación que teníamos por aquel parásito que nos amenazaba, o dime tú ¿No sentiste miedo cuando luchaste en contra de aquel Royal Knight? Porque yo si sentí miedo por Sakuya y por ti.

Chie mira el suelo, y ve pasar las escenas de la batalla por sus ojos y al cerrarlos, piensa que si sintió algo de miedo a pesar de que vestía una armadura dorada muy poderosa.

— Vez que si sentiste miedo.

—Si, lo sentí, mas, solo un poco, ya que contaba con la presencia de ustedes, mis valiosos amigos.

Chie le responde a Ösamu, mas, el fuerte silbato del crucero anunciando que todos debían abordar, la desconcentró y le cambió el tema radicalmente.

—¡Cielos! ¡Ya debo irme! Lo lamento mucho Chie, no hablamos lo suficiente, pero te prometo que cuando regrese del crucero nos juntaremos para conversar más extensamente.

Ösamu se inclina y besa la mejilla izquierda de Chie y sale corriendo a buscar a sus cachorras mientras que a los pies de ella aparece Hai, quien le dice que Setsuka y las demás no aguantaron y subieron al crucero para explorarlo.

—Pobre Ösamu.

Chie se sonríe mientras piensa que las cachorras de Ösamu siempre hacen lo que quieren y sin querer hacen que su Tamer se preocupe mucho por ellas, después, mira a Ösamu y le grita:

—¡Que tengas buen viaje!

Habiendo ya localizado a sus cachorras, Ösamu se voltea y se despide de Chie y de Hai, luego, corriendo por el muelle, le grita al capitán del crucero que por favor no lo deje abajo. Minutos más tarde, se puede ver el enorme crucero sobrevolando el océano con toda su tripulación y obviamente Ösamu y sus cachorras también van muy felices abordos rumbo a vivir nuevas aventuras en el espacio exterior.

Fin.