Hola, querido(s) lector(es), esto a continuación es una adaptación en español latino de un fanfic existente, el autor original e historia siendo 'The Crimson Gardevoir' por ZLewdomancer34. Tengo permiso total del autor original para traerles a ustedes lectores de habla hispana este fanfic de Pokémon, junto con prestarme su imagen para representar la historia. Está basado en un universo alterno y con algunas cosas alteradas; sea reglas, batallas, los pokémon, etc.
Yo no tomo crédito de la creación de esta historia; mi única afiliación es encargarme de traducir y adaptarlo. El autor original y su servidor no somos dueños de la propiedad intelectual de Pokémon. Disfruten.
Capítulo 1: El Encuentro
El cielo está despejado, los pidgey cantaban, y los rayos del sol radiante comenzaban a alumbrar un pequeño pueblo rural. El día de hoy parece que puede ser uno de paz y tranquilidad, pero... un alboroto impedía eso.
"Ya estoy harto de ti. ¡No haces nada con tu vida y no logras conseguir un trabajo!"
Lo único que impedía la paz y tranquilidad de ese día era un padre y su hijo discutiendo, lo cual atrajo la atención de algunos vecinos.
"¡¿Y tú qué crees que he estado haciendo?! ¡¿Jugando con mis dedos?!", exclamó el hijo.
El muchacho estaba afuera de su casa, a unos metros de distancia de la puerta y su padre le estaba lanzando sus cosas personales.
"Pues lo parece. Nada ha cambiado y tú sigues viviendo bajo mi techo sin aportar dinero."
"¡Busqué varios trabajos, pero los bastardos no son capaces de darme una maldita oportunidad!"
"Ese es tu problema."
"No puedes echarme de la casa así nada más."
"¿Crees que no puedo?", dijo el padre enfurecido, aún arrojando sus cosas.
"Y dime, ¿qué se supone que debo hacer ahora?"
"¡Toma!", exclamó el padre mientras le arroja al hijo una mochila grande. "¿Por qué no te vas a tu viaje pokémon como siempre quisiste?"
"Pero no soy un entrenador, y tampoco tengo un pokémon."
"¡NO ME IMPORTA!", gritó el padre, azotando la puerta con fuerza y a jamás volver a ser visto.
"Phhf. Pues, esto es genial. Genial", dijo el hijo con un tono muy molesto.
Max es un adulto joven que apenas fue echado de su casa en un pueblo llamado Ousa. El lugar no era realmente grande y la gente que lo poblaba no era amable, por lo cual Max no tenía amigos. En vez de amigos, él tuvo bravucones o compañeros groseros durante sus años en la escuela, llevando a Max a tener un gran odio a su especie. Sin embargo, siempre le agradaban los pokémon. Para él, los pokémon no se comportaban como los humanos y vivían simples vidas. Y algunos pokémon eran tiernos.
Max comienza a empacar todas sus cosas en su mochila. Al terminar, él decide caminar hacia el pequeño parque del pueblo y procede a tomar asiento en una banca.
"...¿Y ahora qué? No tengo mucho dinero, tengo una sola pokébola y sin la compañía de un pokémon", Max dijo, muy desanimado con su predicamento.
Él dirige su mirada al cielo e intenta vaciar su mente mirando las nubes y el vívido cielo azul. Minutos después, él logra ver a un grupo migratorio de hoppip.
*suspira* "Supongo que quedándome aquí no resolverá nada. Será mejor irme del pueblo y ver si puedo encontrar algo qué hacer en otra parte."
Él agarra otra vez su mochila y se va caminando hacia la salida del pueblo. Y pensándolo bien, Max se sentía aliviado de finalmente poder abandonar el pueblo e irse lejos de todo el dolor y sufrimiento que ese patético pueblo le trajo a él.
"Adiós y hasta nunca." Esos fueron sus últimas palabras para el pueblo antes de abandonarlo completamente.
La zona justo después de las afueras del pueblo era un terreno plano con un camino recto que llevaba a un bosque a unos kilómetros de distancia. El terreno plano no tenía mucho ambiente aparte de unos cuantos pokémon que pasaban por ahí de vez en cuando. Media hora después, él llega a la entrada del bosque. Dentro del bosque era más animado el ambiente; algunos pokémon tipo bicho estaban en los árboles mientras que los pokémon tipo normal y planta viajaban a lo más profundo del bosque. Un butterfree salvaje decidió volar hacia Max y él levanta su brazo para que aterrizara y luego lo acaricia en su cabeza antes de dejarlo ir.
(Los pokémon son asombrosos.) Max pensó.
La mayoría de los pokémon eran amables, siempre y cuando no los hagan sentir amenazados de cualquier forma. No obstante, unos son agresivos por naturaleza y demasiado peligrosos para los humanos. Por suerte la mayor parte de peligrosos pokémon están lejos de civilización y viven en lugares que son difíciles de encontrar o alcanzar. Max pensaba por un momento la idea de atrapar a uno para tener protección, pero lo descartó rápidamente. Jamás le había gustado el concepto de esclavizar a los pokémon en esas pequeñas esferas y forzarlos a viajar y pelear contra su voluntad. Desde pequeño, Max quiso ser un entrenador pokémon pero tuvo que rechazarlo debido a eso. Él cree que los pokémon deben tener su voluntad propia para decidir lo que quieren hacer.
Max caminó por horas, tomando descansos intermedios antes de decidir poner su campamento en un pequeño terreno despejado a lado del camino. Max saca de su mochila una pequeña tienda de campaña y comienza a armarlo. Después de treinta minutos, estaba listo. Max ahora buscaba en su mochila su bolsa de dormir y durante eso encontró una poción.
"¡Ja! No sabía que aún lo tenía guardado por todo este tiempo."
Ya que Max quería ser un entrenador pokémon, él se había equipado con objetos básicos, como una pokébola y una poción. Él también encontró raciones de comida que su padre le había dejado y la bolsa de dormir que buscaba. Con todo listo, él ahora tenía sed. Max agarra un frasco vacío y se adentra un poco más en el bosque para buscar una corriente de agua, y quizá también unas bayas. Él camina por varios minutos y al fin encuentra un estanque de agua bastante grande. Después él se arrodilla ante la fuente de agua para llenar su frasco. Al llenarlo, lo saca del estanque y procede a sellarlo… y algo al otro lado del estanque llamó su atención. Levantando su mirada, él logra ver a un… ¡¿gardevoir de color rojo?!
Max estaba hipnotizado ante la increíble vista. Un gardevoir rojo estaba bebiendo agua del estanque. El gardevoir en cuestión enseguida deja de beber al sentir que alguien lo observaba y levanta su mirada, logrando ver a un humano al otro lado. Max seguía asombrado por la magnífica escena que sin darse cuenta soltó su frasco en el agua, a lo que él tuvo que quitar su mirada en el pokémon para enfocarse en recoger su frasco antes de que lo perdiera. Al recuperarlo, él levanta su vista de nuevo pero el gardevoir ya no estaba.
"¡Diablos! Un avistamiento como ese no es muy común", él exclamó a sí mismo.
Con algo de decepción, él decide volver a su campamento y recogió unas bayas en su camino de regreso. Al llegar, se sienta en el piso y empieza a almorzar. Después de devorar su última baya, él nota que el sol se estaba retirando para dar inicio a la noche. Él entra, cierra su tienda, y enseguida reposa en su bolsa de dormir, pensativo sobre ese gardevoir rojo. Por más que lo pensaba, más intrigado se volvía con ese pokémon.
(Me pregunto si mañana puedo encontrar a ese gardevoir… y tal vez, forjar una amistad. Hmm… Jamás escuché en mi vida que los gardevoir pueden ser de color rojo.) Ese fue su último pensamiento antes de ceder poco a poco al sueño.
La mañana siguiente, Max despierta con energía, decidido a encontrar a ese gardevoir rojo. Él sale de la tienda, come su desayuno e inmediatamente va en busca del pokémon. Primero se dirige al lugar donde lo vio por primera vez, pero desafortunadamente, no lo encontró cerca del gran estanque. Después Max decide rodear el estanque para adentrarse más en el bosque.
Max llegó a mirar a otros pokémon haciendo lo suyo en sus vidas: unos metapod colgaban de las ramas de los árboles; pokémon como oddish y furret corrían felizmente alrededor del bosque; y un donphan por poco lo atacaba a él por entrar en su territorio, pero Max logra convencerlo de que él no era una amenaza. A pesar de toparse con una variedad de pokémon, él aún no podía encontrar al gardevoir rojo.
La mitad del día pasa y Max puso fin a su búsqueda, decidiendo retomar su camino original. Él se sentía decepcionado, pero ya no habían más cosas que él pudiera hacer. Max volvió a su campamento para empacar todo y luego se retira.
Max resume con su viaje por unos veinte minutos cuando de repente él escucha un estruendo fuerte en el bosque, casi parecido a una pequeña explosión. Era probable que eran unos pokémon peleando, pero Max no resistía su curiosidad y quería saber lo que estaba ocurriendo; puede que un pokémon débil e inocente estuviera en peligro. Él entonces se pone a recorrer a través de árboles y arbustos, dirigiéndose al origen del sonido. Unos 300 metros después, él ve en la distancia lo que hace horas buscaba, el gardevoir rojo. El pokémon se encontraba sentado en el piso, inclinado contra un árbol. Tratando de no hacer un sonido, Max camina con lentitud hacia el pokémon. Después él se esconde detrás de un arbusto para tener una mejor vista sin ser detectado. Max no podía dejar de admirar ese espléndido color rojo; el gardevoir era de color rojo y blanco con la típica cresta respectiva en su pecho y espalda, pero curiosamente, eran muy pequeños y de color azul. Pero lo que atrajo más la atención de Max eran todos los moretones y rasguños que cubrían su cuerpo.
(¿Qué le ocurrió a él? O ella.) Max pensó.
El gardevoir rojo permanecía sentado, respirando con dificultad, tal vez por el dolor. Max quiso acercarse un poco más pero terminó pisando una rama seca. El gardevoir se asusta y lanza un ataque Psicorrayo en la dirección de Max. Él apenas alcanza a esquivar el ataque por un centímetro al salirse del arbusto, ahora quedando a plena vista del pokémon.
"¡Woah, calma, calma! Yo no voy a lastimarte", Max dijo, tratando de mostrarse lo menos intimidante posible.
El gardevoir solo ignora sus palabras y empieza a preparar otro Psicorrayo, pero para su decepción, no pudo reunir la energía requerida para el ataque debido al dolor y agarra su brazo donde sostiene la peor herida.
"¡Gard!", el gardevoir exclamó con mucho dolor.
"...Tranquilo. No te esfuerzes demasiado en esa condición", Max aseguró con calma, acercándose poco a poco.
El gardevoir no quería que el humano se acercara pero no podía usar sus ataques, solamente pudo retroceder tan solo un poco de él. Max luego baja su mochila al piso y comienza a buscar algo. El gardevoir cierra sus ojos, casi en aceptación de su destino, creyendo que el humano sacaría algún tipo de arma o algo para causarle daño.
"Lo encontré. Mira, esto te aliviará ese dolor."
Al no percibir nada peligroso, el gardevoir abre sus ojos y lo ve a él sosteniendo una cosa extraña que tenía asimilación con un arma.
"Voir. ¡Gardevoir!", exclamó mientras se alejaba junto con darle una mirada amenazante.
"No te preocupes. Solamente es una poción", Max dijo antes de rociar el líquido en su propio brazo. "¿Lo ves?, nada peligroso."
Max después se acerca con la poción en mano para intentar curar sus heridas, pero el gardevoir empuja la poción fuera de su vista. Ya entendió que el objeto no era peligroso pero aún así no quería la ayuda de un humano.
"¡Gardevoir!", el pokémon le gruñó con enojo mientras voltea su cabeza, pero aún lo observaba con un ojo por precaución.
"¿Huh?... ¿No quieres mi ayuda?... Bueno. Entonces es tu problema. Tus heridas probablemente van a infectarse en unas horas… Hasta podrías perder tu brazo", Max le dijo al pokémon rojo mientras él se levanta. "Yo te puedo ayudar a evitar eso y calmar tu dolor, pero si en verdad no quieres mi ayuda, no te insistiré. Suerte con eso", él concluyó, dándose la vuelta para irse del lugar.
"...¡V-Voir!", el pokémon le habló en voz alta.
Max detiene su paso y voltea su mirada.
"¿Sí?...", él inquirió con calma.
El gardevoir parecía estar dudando en recibir su ayuda antes de ceder, cerrando sus ojos y pone una expresión de rabia.
"Grr… ¡Gard!", el gardevoir le dijo, finalmente mostrándole sus heridas.
El pokémon no miraba a Max en la cara, pero él pudo percatarse de que su orgullo había sufrido un golpe fuerte.
"No te preocupes. Tomaste la decisión correcta", Max aseguró, caminando de vuelta e hincándose frente al pokémon.
"Hmpff", el gardevoir solo dijo, no queriendo la ayuda del humano pero tampoco quiere soportar el dolor por más tiempo, así que entre más pronto él cure sus heridas, más pronto podrá alejarse del humano.
"Puede que sientas algo de ardor pero así funciona la medicina", Max advirtió.
Él enseguida comienza a aplicar la poción por todas las heridas y el gardevoir hacía caras raras debido a la sensación desagradable. Era adorable para Max verlo hacer esos gestos. Después él comienza a rociar el líquido en su esbelto muslo interior. Y sin querer, Max descubre que el gardevoir es una hembra con un vistazo de su parte íntima.
"Oh, entonces eres una chica", Max comentó después de rociar su muslo.
La gardevoir se sonroja un poco y junta sus piernas para cubrirse.
"¡Gardevoir!", ella lo acusó, estando muy enojada con él.
"Perdón. No fue mi intención avergonzarte", Max se disculpó, apartando su mirada y sintiendo culpa.
La gardevoir fue calmando un poco su enojo y voltea su mirada. Max continuó curándola y ya casi termina, lo único que le faltaba es la herida más grave: su brazo.
"¡VOIR!", ella gritó con fuerza cuando el líquido hizo contacto.
"Lo sé, lo sé, es demasiado doloroso. Pero es un dolor necesario para después sentirse mejor."
Cuando él por fin termina de curarla, Max esperó un poco para ver los resultados de su condición. Y muy pronto, ella se sentía algo mejor e intenta levantarse, a lo cual Max ofrece ayudarla con eso pero ella lo empuja. Lento pero con cuidado, ella se pone de pie y trataba de mantener su equilibrio con el árbol.
"Yo te puedo ayudar a mover", Max insistió mientras se acerca otra vez.
"¡Devoir!", ella negó su ayuda mientras concentraba un Psicorrayo en una mano pero no disparaba. Al parecer era una advertencia.
"Está bien, te dejaré sola. Pero por favor, no estreses tanto tu cuerpo, ¿de acuerdo?"
Luego Max se va, dejando a la gardevoir roja que se aferraba del árbol para poder moverse. Él no estaba seguro si ella va a estar bien en su condición actual, pero forzarla a aceptar su ayuda hubiera sido una mala idea. Parece que ella desconfía mucho de los humanos, así que él mejor prefirió evitar un posible castigo. Max luego decide regresar a su lugar de campamento previo en caso si le llegaba a suceder otra cosa mala a ella. Le tomó algo de tiempo acomodar su tienda y cuando ya estaba listo, comenzó a caer la lluvia.
"Carajo… Tal vez tenga que ir a revisar si ella estará bien en este clima."
Max entonces se va a un paso apresurado hasta donde ella estaba. Al encontrarla otra vez, él notó que ella se había movido un poco en la dirección donde se encontraba su campamento y ahora la lluvia caía con más intensidad. Y parece que ella se detuvo debajo de un árbol con hojas grandes para descansar y cubrirse de la lluvia, pero eso no le funcionaba mucho. Luego ella se percata de la presencia cercana del humano y voltea a mirarlo, haciendo que él ceda su paso para no alarmarla. Max estaba lo bastante cerca para ver que ella estaba temblando por el frío de la lluvia. Por ahora, ella no parece que quiere atacarlo, solamente lo observaba con cuidado.
"...Deberías venir conmigo. Tengo una tienda que puede darte un refugio de la lluvia", Max le ofreció mientras se acercaba más, presentando su mano.
La gardevoir dudaba su ayuda.
"Estoy seguro de que no quieres morir por culpa del frío."
Después de un momento para pensar y mirarlo fijamente a él, la gardevoir acepta su ayuda y con reacio, toma su mano.
(¡Carajo! Está fría como el hielo.) Max exclamó en su mente cuando sus manos hicieron contacto.
Max y la gardevoir se apresuran lo más rápido posible al campamento. Al llegar ahí, la gardevoir ahora temblaba demasiado del frío.
"¡Vamos, entra antes de que sufras de hipotermia!"
De nuevo, ella no estaba segura si debería entrar al refugio de un humano, pero se recordó ella misma que un refugio era mejor que quedarse afuera y morir del frío. Y viéndolo así, ella no tenía otras opciones. Al estar dentro, ella se sienta lo más lejos posible del humano. Max luego agarra su mochila y saca una toalla grande. Después él se acerca a ella para comenzar a secarla. Y para su sorpresa, es la primera vez que la gardevoir no lo empuja y le permite a él tocarla sin ninguna resistencia. Al terminar de secarla, él arroja la toalla a un lado y le entrega una cobija para darle calor.
"Espérame aquí. Enseguida vuelvo", Max dijo antes de salir de la tienda.
La gardevoir se preguntaba el porqué y cuáles eran las razones del humano para ayudarla. Pero en fin, no le importaba mucho ese humano. Luego, Max vuelve a la tienda con algunas bayas.
"Debes tener hambre. Toma, estas bayas también ayudan a curarte."
La gardevoir toma con reacio las bayas ofrecidas y las come. A pesar de estar incómoda con un humano cerca de ella, ella vio el lado positivo: ella tiene un refugio temporal, ya no sentía frío y tampoco tenía hambre.
"...Voir", ella le dijo en voz baja.
"No hay problema", Max dijo, alcanzando a escucharla.
Ella después se voltea, dándole la espalda a Max y se acuesta para poder descansar y dormir.
"Toma esto. Es cómodo y mucho mejor para tu cabeza", Max comentó mientras le ofrecía a ella una almohada.
Ella no le responde.
"Okay... Lo dejaré aquí por si cambias de opinión", Max le dijo, poniendo la almohada a lado de ella.
Eventualmente, la oscuridad cubrió el cielo completamente, se escuchaba el ruido de las gotas cayendo encima de la tienda, y Max ya estaba agotado.
"Bueno, hora de dormir", él dijo con un bostezo mientras se acomoda en su bolsa de dormir.
Él da una última mirada a la gardevoir roja y ve que ella ya no temblaba del frío y estaba tranquila. Con eso en mente, él toma su siesta.
En la mañana siguiente, Max se despierta, se sienta, y enseguida se da cuenta de la ausencia de la gardevoir.
(Supongo que ella va a estar bien.) Max pensó mientras estira su cuerpo y talla sus ojos. "…Ohh."
Él sale de la tienda con una sonrisa al haber visto la almohada debajo de la cobija donde ella durmió anoche.
"Hmm, tal vez deba quedarme aquí un poco más, sooolo por si acaso", Max se sugirió a sí mismo.
Max decide pasar el día buscando nuevos pokémon para hacer amistades o nada más observarlos. Le fue bien en unas ocasiones, pero la mayoría de los pokémon no le tenían confianza o lo alejaban con ataques. Después de un rato él pone fin a su actividad y se dirige a su campamento para empacar sus cosas, continuando su viaje con la esperanza de volverse a topar con la gardevoir roja. En buen estado, claro.
Al final del día, el clima se tornó bastante frío. Max volvió a preparar su campamento y luego agarra un abrigo para una pequeña caminata alrededor antes de ir a dormir. Al regresar, él entra en la tienda y estaba a punto de cerrarlo cuando apenas logra ver a la gardevoir roja caminando hacia él con brazos cruzados y temblando un poco del frío.
"...Sí que está muy frío afuera. Eres más que bienvenida aquí", Max le dijo a ella con una sonrisa mientras la permite entrar.
Una vez dentro, ella se dirige a su espacio de anoche pero nota que su cobija y almohada ya no estaban.
"Ah, disculpa. No esperaba que volvieras, por eso no me tomé la molestia en sacarlos", Max explicó, entrando en su bolsa de dormir.
La gardevoir estaba un poco decepcionada, pero no era nada inesperado por parte de un humano.
"Pero aún así, no creo que hubieran sido suficiente para mantenerte cálida. Se siente frío aquí dentro de la tienda y aún más en el piso… Así que, emm… no hay mucho espacio pero… podríamos… compartir la bolsa. Ya sabes, para mantenernos cálidos", Max sugirió con un ligero sonrojo mientras hace algo de espacio para la pokémon.
Ella enseguida iba a negar esa sugerencia rotundamente pero se detiene en su acción, procediendo a analizar la situación con cuidado, aún teniendo sus dudas después de eso. Sin embargo, ella comienza a creer que el humano no era malo como ella pensaba. Si realmente él tenía intenciones de lastimarla, ya lo hubiera hecho cuando ella estaba debilitada. Ella no se sentía cómoda con la idea, pero con el frío que se sentía, no tuvo otra opción más que aceptar. Ella se acerca a Max, sintiendo su orgullo romperse en pedazos y mostraba una expresión de vergüenza en su rostro. Con algo de torpeza, ella entra en la bolsa y ahora estaba demasiado cerca de él, pero ya podía sentir el calor reemplazando el frío. Ella le da la espalda a Max y ya que su cresta era pequeño de lo normal, no era molestia alguna para él. Pero eso no significa que ella no estará vigilante del humano por si intenta hacer algo indebido.
"Buenas noches", Max le deseó antes de cerrar sus ojos.
Ella estaba muy avergonzada, pero tuvo que acostumbrarse conforme pasaban los minutos, poniéndose cómoda. Le faltaba poco para quedar dormida cuando de repente ella siente el brazo de Max abrazando su cintura, y su mano estaba muy cerca de su cresta. Ella quedó sorprendida e inmediatamente quiso atacarlo pero… pero curiosamente, ella sentía… protección y tranquilidad. Cuando su sorpresa se desvanece, le empezó a gustar mucho el afecto involuntario del humano y aprieta con fuerza su brazo contra ella, derramando una sola lágrima. Sí, el humano no era malo, después de todo. Él era… diferente.
La mañana siguiente, Max se despierta y otra vez nota la ausencia de la gardevoir.
*suspira* "Bueno, estoy seguro que ella ya estará bien. Sus heridas están sanando con rapidez, así que supongo que podrá cuidarse sola de ahora en adelante. Entonces a continuar mi camino."
Él sale de la tienda, come su desayuno y enseguida empaca todas sus cosas. Luego se retira del lugar, deseando que nada malo le vuelva a suceder a ella.
Por el resto del día, él se la pasó caminando sin tomar algún descanso y nada lo detuvo en su trayecto. Pero aún así… parecía que él necesitaba volver a acampar.
"¡Carajo! ¡¿Qué tan grande es este bosque?!", Max se quejó.
Él no lograba encontrar un buen espacio para acampar hasta que casi estaba oscuro, procediendo a acomodar rápidamente su tienda antes de perder por completo la luz del sol. Con la última parte en su lugar, él se da la vuelta para entrar en la tienda sin saber que la gardevoir roja estaba justo detrás de él.
"¡MIERDA!... Ooh." *jadea* "S-Solo eres tú." *jadea* "¡Por poco y me das un infarto!", Max exclamó con poca molestia, respirando profundamente para calmarse del susto.
"¡Gardevoir!", ella se disculpó, sintiendo culpa.
*suspira* "No te preocupes... Dicen que es bueno para el corazón sentir miedo de vez en cuando."
La gardevoir se pone tranquila con sus palabras, su intención jamás fue asustarlo.
"Así que, ¿otra vez necesitas un refugio? Por eso me seguiste, ¿cierto?"
La gardevoir no le responde pero pone una cara de vergüenza.
"Jeje, tranquila. Hay suficiente espacio para los dos", él aseguró, ambos entrando en la tienda.
Max se sienta en el piso y comienza a buscar las cosas en su mochila.
"Bien, aquí está mi cama. Tu cobija y almohada creo que los guardé debajo de todo es-", Max comentaba antes de ser interrumpido por la gardevoir.
"Voir", ella dijo mientras sacude su cabeza de lado a lado.
"¿No quieres la cobija?"
La gardevoir otra vez sacude su cabeza y luego agarra la bolsa de dormir y se lo muestra a Max.
"Emm… ¿tú quieres usar mi cama?"
Ella otra vez dice 'no' con una cara de leve molestia.
"...¿Quieres… dormir conmigo de nuevo?"
Ella asiente con una diminuta sonrisa, contenta que él por fin adivinó.
"Oh. No hace tanto frío pero… bueno."
Al acomodar la bolsa de dormir, Max es el primero en entrar y la gardevoir sigue su acción, entrando lentamente. Y para la sorpresa de Max, ella ahora estaba mirándolo.
"Jeje, no sabía que mi cama es muy cómoda para ti."
Ella no contesta, solamente se pega más a él y desvía su mirada hacia su torso.
"...¿Estás segura de que no hay problema alguno en seguirme? Digo, me imagino que tienes dificultad para encontrar un refugio, pero ¿no tienes algunos amigos pokémon que también pueden ayudarte?", Max inquirió.
"...", ella no da una respuesta y agarra su camisa con algo de fuerza.
"O tal vez tu familia está preocupada y están esperando a que vuelvas con ellos."
Ella ahora aprieta con más fuerza su camisa mientras temblaba, derramando lágrimas de sus ojos cerrados.
"¿Qué te sucede?", Max preguntó, confundido y preocupado por su cambio repentino de emociones.
La única respuesta que él recibe es la cara de la gardevoir enterrada en su pecho mientras que ella soltaba leves lloriqueos.
(...Oh no. No, no. No hay ninguna manera de que en verdad pueda ser eso. ¿O sí?...) Max pensó, no queriendo creer la realidad sobre su situación.
"N-no me digas que tu fa-", él es interrumpido de su oración al escuchar a la gardevoir estallar en llanto, sollozando en una manera desconsoladora.
Todo comenzó a tener sentido para Max.
(Pero claro... ¡era tan obvio! ¡Ella es una gardevoir roja! Tal vez ella es una desgracia para su especie y su familia la abandonó. Diablos, y de seguro ella está siendo perseguida por cazadores o gente peligrosa... Eso explicaría sus heridas y su desconfianza con los humanos... y quizás ella también nos odia.)
Al escuchar sus llantos de tristeza, Max no pudo evitar sentirse muy triste por todo el dolor que ella soltaba.
(Maldición, soy un gran idiota.) Max se regañó a sí mismo antes de decidir abrazarla, tratando de darle consuelo mientras acaricia su cabello rojo.
"Tranquila... Tranquila... Ya pasó. Desahógate de todo… Todo va a estar bien", él susurró palabras reconfortantes, estando allí para ella en su momento de angustia, jamás cediendo sus suaves caricias.
Después de varios minutos, ella se empieza a calmar.
"Tranquila, todo estará bien...", él repitió con una pequeña sonrisa.
Luego él levanta su cabeza con gentileza y usa su pulgar para limpiar su rostro de las lágrimas.
"¿Te sientes mejor?"
"V-Voir", ella contestó en voz baja.
"Me alegra escuchar eso... Discúlpame, por favor. No fue mi intención", Max pidió disculpa mientras continuaba acariciando su cabello.
"Devoir", ella aceptó su disculpa.
Max y la gardevoir permanecen en su abrazo por un par de minutos más.
"...Oye…"
"¿Gard?"
"...Depende de ti si quieres creerme o no, pero quiero que sepas que yo estoy aquí para ti de ahora en adelante. Ya no tienes que sufrir más en la soledad... Yo quiero estar contigo, y te prometo que yo te cuidaré de la manera que tú mereces. Quiero que tú seas mi primer pokémon", Max confesó con una sonrisa, mirándola directamente en sus maravillosos ojos azules.
La gardevoir no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Acaso todo su sufrimiento iba a terminar? ¿Todo lo malo llegando a su fin gracias a ese humano? Ella no estaba segura de eso, pero sí había algo de lo que ella estaba segura: que el humano está diciendo la verdad y él realmente quiere estar con ella. No lograba sentir malicia o engaño en sus palabras.
"¡Voir, voir!", ella exclamó con mucha felicidad mientras se lanza encima de él, abrazándolo con mucha fuerza y tallando su cachete contra su pecho con mucho vigor.
"¡Ajaja! Vaya, de repente te volviste muy cariñosa."
La gardevoir detuvo sus caricias pero aún tenía su cabeza pegado a su pecho y mantuvo el abrazo, sonrojándose un poco.
"Jeje, en verdad estoy feliz que ya no te sientas triste... Sabes, los humanos usualmente muestran su afecto con besos, pero también nos gusta abrazar."
"¿Gardevoir?", ella preguntó, mirándolo con su cabeza inclinada de lado.
"¿No sabes lo que es besar?"
Ella sacude su cabeza, y con la expresión que ella mostraba, Max supuso que ella quería saber.
"Pues… ya sabes… es cuando una pareja presiona sus labios contra el otro", Max explicó, apuntando con un dedo a sus labios.
La gardevoir va y toca sus propios labios, preguntándose cómo se sentirá.
"Gardevoir, garde", la pokémon le suplicó con timidez.
"¿Huh?... ¿Me estás diciendo que quieres dar un intento?", Max inquirió, algo sorprendido.
"Gardevoir", ella confirmó, asintiendo.
Ella no estaba totalmente segura sobre eso, pero si esa era la forma de cómo los humanos expresan su afecto, entonces ella quiere darle las gracias apropiadamente.
"...Pues… bien, entonces. Jamás he hecho esto con un pokémon, pero no creo que sea muy diferente, ¿cierto?", Max comentó, sintiendo nervios.
Enseguida, Max se prepara para el beso pero ve que la gardevoir no hacía nada y tenía una cara de confusión.
"Ah, cierto. Olvidé que nunca lo intentaste. Te mostraré cómo", Max dijo mientras se acomoda para sentarse.
"Primero, pon tus labios de esta forma", Max pidió, mostrando cómo poner sus labios en una posición para besar.
La gardevoir trata de hacer lo mismo con su pequeña boca y lo hace con una ternura abrumadora.
"...¡Jajaja!", Max carcajeó.
"¡Gardevoir!", la gardevoir lo regaña, algo molesta con él.
"Lo-Lo siento. No me estaba riendo de ti. Es que, te veías muy adorable."
"Voir", ella respondió con un puchero, sonrojándose un poco y mirando a otro lado.
"Después, cuando tocas los labios de la otra persona comienzas a hacer… emm… una pequeña succión con tu boca y mueves tus labios."
"¿Gard?"
"Bueno, la verdad no sé explicarte cómo mover tus propios labios, pero no te preocupes, solo haz lo mismo que yo."
Con un cara nerviosa y tímida, la gardevoir se prepara para el 'beso'.
"Bien. Aquí voy", Max dijo mientras se acerca a ella.
La gardevoir cierra sus ojos debido a la anticipación. Y lo siguiente que ella logra sentir fue algo suave en sus labios. Ella abre sus ojos por la sorpresa y olvidó por completo lo que debía hacer. Segundos después, Max se separa del beso.
"Dime, ¿qué te pareció?"
Ella aún tenía sus ojos abiertos de la sorpresa, teniendo un dedo tocando sus propios labios.
"Oh. No te gustó, entonces", Max comentó con poca decepción.
La pokémon ahora observaba fijamente a Max por unos segundos y en un instante, ella se lanza hacia él, dándole un beso lleno de pasión. Esta vez ella no olvidó qué hacer y besaba al humano con fuerza y entusiasmo, sorprendiendo a Max con su repentina actitud asertiva. Después de unos segundos, Max también se deja llevar por la sensación y añade su propia lengua al acto. Él empujaba los labios de la gardevoir, pidiendo acceso a su boca. Ella no supo por qué pero se lo permitió, pensando que era otra forma de afecto. Cuando Max comenzó a explorar su boca, ella comprendió lo que él quería e intenta hacer lo mismo. Y así, ambos comenzaron su sesión de besos, sus lenguas batallando contra el otro. Los minutos pasaban y el calor dentro de los dos aumentaba más y más, especialmente con la hembra. Y sin saberlo, ella ahora estaba frotando su lugar especial en el miembro endurecido de Max. Cuando ella se da cuenta de eso, se separa del beso y se aleja de él, cubriéndose de la vergüenza.
"¡Gardevoir!", ella exclamó, teniendo ambos brazos escondiendo su intimidad.
Max no podía negar su placer pero él no esperaba que ella en verdad quería… hacerlo.
"Espera… entonces ¿tú realmente quieres... hacer el amor conmigo?"
Ella desvía su mirada de la vergüenza con un fuerte rubor, no dando respuesta alguna.
"Vaya… Para serte honesto, yo no esperaba que fueras a tomar el afecto al siguiente nivel."
Ella se mantiene en silencio.
"Pero, otra vez, para serte honesto… no me… disgusta la idea", Max confesó con dificultad, evitando el contacto visual con ella por un breve momento.
Ella voltea a verlo, su vergüenza siendo reemplazada por incerteza.
"D-De hecho, estoy tentado a… tener sexo c-con una bella y adorable criatura como tú", él compartió, su expresión una de vergüenza obvia.
"¿G-gard-devoir?", ella le preguntó nerviosamente.
"Si tu pregunta fue que si hablo en serio, entonces sí. Bueno, algo. Perdón, esto no es algo con lo que me sienta cómodo para compartir", él comentó, frotando su propio cuello.
La gardevoir estaba temblando un poco.
"En fin, no sé cómo es la costumbre de los pokémon sobre este tema, pero para nosotros, los humanos, primero hacemos algo llamado 'juego previo' para darnos placer y prepararnos para el acto."
"¿D-Devoir?", ella inquirió, ahora temblando como un vulpix asustado.
"Placer es algo realmente agradable que nos hace sentir muy bien y jamás nos cansamos de sentirlo. ¿Quieres… d-dar un intento?", Max preguntó tímidamente.
En ese momento, ella se percata de lo mucho que temblaba y supuso que probablemente era muy visible. Un humano jamás le había mostrado verdadera amabilidad e interés, su mente entrando en conflicto sobre qué pensar al respecto. Sin embargo, ella no lograba percibir algún rastro de mentira o malas intenciones por parte del humano. Y si él dice que quiere hacerla sentir bien y mostrarle verdadero placer, ella decidió llegar a la conclusión de confiar en él. Y también estaba el hecho de que ella estaba bastante tentada y no sentía estar en peligro con su presencia.
"G-Gardevoir", ella respondió tímidamente, asintiendo con su cabeza.
"Bien. Te prometo que seré gentil."
"Voir."
"Sugiero que te acuestes. Será más cómodo para ti y fácil para mí."
Ella enseguida se acuesta de espalda, cubriendo aún su intimidad. Max no le toma importancia a eso por ahora y gatea en cuatro patas encima de ella.
"¿Estás lista?"
Ella asiente nerviosamente con una respiración algo agitada.
"Por ahora, tú no tienes que hacer nada. Déjame hacer el trabajo y disfruta", Max le dijo con una voz suave.
Ella aún temblaba de los nervios y anticipación, y después Max decide iniciar con un beso en los labios. Al ya haberlo hecho, no fue mucha sorpresa para ella, calmándose un poco. De hecho, sus besos tenían una sensación relajante que ella no podía describir. Luego, Max se separa de sus labios para ir a su cuello y besarla ahí. Eso fue algo nuevo pero extrañamente, eso le causaba placer y la hacía sentir deseada. Aún dando besos en su cuello, Max decide poner una mano en uno de los muslos de la pokémon y la frota suavemente. Al sentir su mano muy cerca de su intimidad, su instinto le pedía que empujara a Max y detuviera todo por completo, pero a pesar de eso y sin saber muy bien por qué, una parte diminuta y fuerte en ella la convenció en dejarlo continuar con lo suyo. Max luego fue moviendo sus besos hasta llegar a su pecho plano, a lado de su cresta azul. Él ahora buscaba sus pezones pero por alguna razón no los encontraba, provocando que ella volviera a sentirse nerviosa.
(Supongo que así es su especie y no los necesitan.) Max pensó.
Pero enseguida, una idea loca se le ocurre.
(Tal vez si…)
Él procede a dar una pequeña lamida en su cresta azul del pecho.
"¡GAAAAAA!", la gardevoir gritó, apretando todos sus músculos y abriendo sus ojos como platos por la sensación demasiada fuerte y repentina.
"¡Perdón! ¿Te lastimé?", Max dijo con preocupación.
"...Gard", ella contestó con un 'no' después de haberse calmado.
"...Ooooh. Así que tú eres muy sensible allí, ¿o me equivoco?", Max comentó con una sonrisa de gracia.
En un instante, la expresión de la gardevoir se convierte en uno de sorpresa; como si se tratara de que su parte más vulnerable haya sido expuesta. Ella luego esconde su cara con sus manos por la vergüenza.
"¿Quieres que lo haga otra vez?"
Le tomó un momento, pero ella después baja sus manos hasta su boca y observa a Max con una tremenda ternura antes de asentir lentamente.
Con su aprobación, Max comienza a trazar su dedo en la orilla de su cresta desde la base superior hasta la punta y desde la punta hasta la base inferior, provocando que ella soltara gemidos algo fuertes a pesar de estar cubriendo su boca con sus manos. Max decide continuar estimulando la cresta pero ahora con su lengua, repitiendo la misma acción, y esta vez, la gardevoir gemía muy fuerte y cerró sus ojos.
"¡Diablos! En verdad eres muy sensible aquí."
Max prosiguió lamiendo su cresta por un minuto o dos antes de querer ir a un lugar más interesante. Él deja en paz la cresta y se va moviendo abajo en su cuerpo. La gardevoir detiene sus gemidos porque sabe muy bien a dónde quería ir él, procediendo a juntar rápidamente sus muslos.
"Vamos, no tienes nada de qué temer", Max pidió con una voz tranquila.
"G-Gardevoir, garde", ella le dijo con una expresión mixta de enojo y vergüenza.
"Te prometo que no me quedaré observando. Además, si quieres empezar a sentirte muy bien, debes otorgarme tu permiso."
Ella cierra de nuevo sus ojos y se pone a pensar. Después de un momento, ella remueve sus manos de sus muslos para luego volver a tapar su cara.
(Cielos, ella me va a matar de una sobredosis de ternura.)
Ella separa lentamente sus piernas esbeltas con algo de duda, exponiendo a la vista su intimidad. Su vagina era similar al de una humana, además del hecho que la de ella era todo blanco, pequeño y adorable. Max luego nota que ella ya estaba escurriendo su líquido.
"Al parecer aún tengo el toque. Eso, o la estimulación a tu cresta debió sentirse increíble. De cualquier forma, yo creo que eres más pervertida de lo que imaginaba", Max dijo con una sonrisa arrogante.
"Gardevoir", ella respondió con una voz molesta y avergonzada.
"Jeje, lo siento. Bromear también es parte de la diversión. Bueno, prepárate para la parte más divertida."
La gardevoir no tuvo el tiempo suficiente para preguntar porque inmediatamente ella siente algo húmedo y cálido en su parte más sensible.
"¡Gaaaard!", ella exclamó, apretando ambas manos y tapando otra vez su boca.
Max inicia a un paso lento, moviendo su lengua en su clítoris. De arriba a abajo y de lado a lado, él hacía su mejor esfuerzo para complacerla y disfrutar la experiencia.
"Mmm, tienes un buen sabor", Max comentó con algo de torpeza, tratando de sonar seductivo, haciendo que la gardevoir se ponga toda roja en la cara.
Él después resume su trabajo con más entusiasmo.
"¡Gnnnnh!", la gardevoir gimió adorablemente.
Entre más tiempo Max la lamía, más energía le invertía al acto y los gemidos de la pokémon eran más fuertes. Momentos después, la gardevoir se aferra al piso, sus ojos estaban cerrados, y sentía que algo dentro de ella estaba por salir. Ella tenía un poco de miedo ya que jamás en su vida llegó a sentirse así.
"G-Ga… Gard", ella dijo, respirando con dificultad.
Al oírla hablar, Max asumió que ella estaba muy cerca de su orgasmo, así que él decide aumentar el ritmo de sus lamidas, dando lo mejor que puede para darle una experiencia inolvidable.
"¡Gaa! ¡GAAANNNNnnnnh!", ella exclamó con gran fuerza, apretando sus dientes y todos sus músculos mientras expulsaba un pequeño chorro. Varios segundos después, ella finalmente se relaja, jadeando un poco.
"Y dime, ¿qué tal estuve?", Max le preguntó, teniendo gotas de su líquido alrededor de su boca, mostrando una sonrisa de lujuria.
"Gard… gardevoir", ella respondió con su propia sonrisa de lujuria.
"Me alegra que te haya gustado. Entonces, ¿estás lista para el evento principal?"
Por un momento, ella empezó a dudar mucho. Pero después de pensarlo bien, ella mira a Max antes de asentir tímidamente.
Max enseguida se quita la ropa, dejando solamente su ropa interior. Al regresar su vista con ella, él nota que ella estaba mirando a otro lado con un rubor en su rostro.
"¿Sucede algo?"
Ella apunta con un dedo a su calzón con una expresión de vergüenza.
Max procede a mirar abajo y ve que su erección era más que visible.
"Oh, perdón por eso. Es que, estoy así gracias a ti."
"¿Garde… devoir?", ella preguntó con timidez.
"¿Quieres verlo?"
Ella asiente lentamente con un fuerte rubor.
"Bien. Y esta vez, yo seré quien se acueste", él dijo, acostándose de espalda mientras que la gardevoir procede a levantarse.
Max empieza a quitarse el calzón pero se detiene.
"Sabes, ¿por qué no lo haces tú?"
Una expresión indecisa podía ser visto en ella. Le tomó un poco para decidir antes de acercarse a Max. Sentándose encima de sus muslos, ella ahora estaba muy cerca de su miembro y no estaba segura de lo que debía hacer. Luego ella lo toca tímidamente con un dedo un par de veces.
"Para dejarlo salir, tienes que agarrar esta tela y jalarlo abajo."
Ella dirige su vista con él y de vuelta a su erección. Ella agarra con nervios la tela y lo jala abajo con lentitud. La gardevoir, por la sorpresa, hizo su cabeza para atrás por la brusca revelación del calzón. Ella se sonroja demasiado y ahora lo observaba con mucha atención.
"Lo puedes agarrar con tus manos."
Con algo de nervios, ella acerca lentamente sus manos y se detiene a una pulgada de distancia por la duda. Dos segundos después, ella lo aferra en un instante.
"¿Gard… devoir?"
Para Max, era una extraña sensación tener una mano con tres dedos sosteniendo su pene, pero obviamente no era incómodo.
"Ahora mueve tus manos arriba y abajo."
Ella obedece y comienza a frotar su pene como le fue pedido.
"...¡Gardevoir!", ella dijo con una sonrisa y lo empieza a frotar un poco más rápido.
(Jeje. Parece que le agrada mucho hacer eso.) Él pensó, comenzando a sentir placer.
La gardevoir continuó frotándolo por varios segundos y después ella comenzó a olfatear algo almizclado. El olor era placentero y la hizo sentir más excitada y valiente. Ella no sabía por qué, pero entre más lo frotaba, más atraída se sentía al miembro de Max. La emoción era tan abrumadora que, para su sorpresa, le surgió un impulso repentino para darle una lamida. Ella saca lentamente su pequeña lengua y lo lame desde la base hasta la punta. Ella se puso un poco avergonzada y confundida en por qué hizo eso, pero decidió no preocuparse mucho ya que ella se estaba acostumbrando a la situación. Se recordó ella misma que si una lengua la hizo sentir muy bien, él no se iba a oponer.
"Veo que te vas acostumbrando."
Ella aún sentía algo de vergüenza pero a la vez estaba feliz por lograr complacerlo. Ella entonces continua lamiendo su pene desde la base hasta la punta con más confianza y energía.
"Oooh… ¿Ves la parte redonda en la punta? Soy más sensible allí."
No hubo necesidad de explicarle más porque ella comprendió lo que él quería. Luego ella se enfoca en chuparlo en la punta.
"¡Sí! Eso se siente bien."
Cuanto más feliz y excitado ella lo ponía a él, más le gustaba hacer eso. El sabor de la punta era diferente y extraño, pero no era desagradable. Al contrario, le gustaba más y más conforme pasaba el tiempo. Eventualmente, ella quiso saborearlo más, así que decidió meter la cabeza entera en su boca, chupándolo con el calor y la humedad de su boca.
"¡Diablos! Aprendes muy rápido. Eso es el comienzo de una acción placentera llamado mamada. Lo pones todo dentro de tu boca y meneas tu cabeza arriba y abajo mientras haces una pequeña succión con tus labios. Pero debes tener cuidado con tus dientes. No es doloroso pero tampoco es divertido."
Ella asiente y empieza a hacer lo pedido. Lentamente, ella comienza a tragarse el pene entero de Max. Pero solamente pudo tener la mitad dentro ya que la punta ya estaba tocando su garganta. Después, ella mueve su cabeza arriba mientras lo succiona y después se va abajo, teniendo cuidado con sus dientes y vuelve a repetir el proceso.
"Humff, lo haces bien... Se siente asombroso."
Ella se puso muy feliz al escuchar esas palabras. Puede que ella sea una novata pero iba a hacer su mejor esfuerzo. Con el tiempo, ella se sentía más confiada y se acostumbró en chuparlo. Ella se volvía mejor con cada movimiento, sintiendo más ganas de complacerlo y eso empezó a gustarle mucho.
"También puedes mover tu lengua mientras haces eso, y trata de meterlo un poco más en tu boca."
Ella tomó nota de lo que él dijo y añade su lengua a la felación; a veces lo usaba al menear su cabeza y a veces cuando ella se detenía para enfocarse en la punta. También ella intentó meter su erección hasta el fondo de su garganta un par de veces, pero solamente se asfixiaba al tener nada de experiencia con eso y optó por no hacerlo seguido. Su saliva comenzaba a derramarse y ella ya estaba frotando sus muslos uno contra el otro. Luego, ella decide dar un último intento de garganta profunda y lo trata de tolerar lo mucho que pudiera antes de soltar el pene y después mira a Max.
"Voir, gardevoir."
"Supongo que ya quieres el evento principal, ¿no es así?"
"¡Voir!", ella confirmó, acomodándose encima y después frota su vagina sobre el miembro de Max, cubriéndolo con su líquido.
"...¿Estás segura de que quieres continuar con esto? Es que, eres pequeña y… yo no quiero lastimarte."
"Garde, devoir", ella dijo, calmando su preocupación por ella.
"Está bien. Pero nos detendremos si sientes que es demasiado para ti, ¿de acuerdo?"
"Voir", ella respondió, asintiendo.
Luego ella se acuesta de espalda frente a él, separando sus piernas.
"Oh. ¿Quieres comenzar en esa posición?"
Ella asiente tímidamente.
"Pues, como es tu primera vez, supongo que tiene sentido."
Max se acerca a ella y se pone en posición, frotando su punta en la entrada resbalosa.
"Muy bien, es posible que sientas algo de dolor al principio pero no debería durar mucho. Te sentirás mejor después de un momento."
Ella mira fijamente a él por unos segundos antes de asentir lentamente. Ella enseguida comenzó a temblar por lo que venía, pero no era mucho como Max esperaba.
(Creo que ella ya se siente segura conmigo, aunque solo sea un poco.) Max pensó. "Aquí voy."
Max comienza a empujar lentamente la punta. Y solo con eso, él ya podía decir que ella era extremadamente apretada, preguntándose si será capaz de introducirlo todo, pero gracias a que ella estaba muy húmeda, no le fue muy difícil. Y afortunadamente, la gardevoir no parecía estar sintiendo dolor, así que él prosiguió. Él entraba más y más en la gardevoir mientras ella contenía sus gemidos. Y ella en serio estaba muy apretada, y él necesitaba aguantar lo mejor que pudiera para no correrse tan pronto. Ya casi lo tenía todo dentro pero él llegó a tocar el fondo.
"¡GARD!", ella exclamó con fuerza.
Max creyó haberla lastimado, pero fue tranquilizado al verla a ella con una sonrisa de lujuria. Ella no parecía tener dolor en lo absoluto... Ahora que él lo pensaba bien, no logró sentir el himen.
(Supongo que las hembras pokémon no son iguales como las humanas, por lo menos en ese aspecto.) "Voy a empezar a moverme ahora."
"Garde", ella dijo, asintiendo.
Max después mueve sus caderas hacia atrás hasta que solamente quedara dentro la punta, y después lo empuja de nuevo.
(¡Diablos! Esta sensación es… demasiado insoportable.)
Al principio, él fue a un paso lento para que se acostumbraran uno al otro. La gardevoir soltaba gemidos con cada embestida que él hacía, alentando a Max para que vaya más rápido de poco a poco. De repente, el interior de la hembra se puso menos estrecha. Max supuso que tal vez eran los nervios de ella el causante del poco espacio, pero aún así, no era mucha diferencia. Minutos después, Max iba a un paso moderado, provocando que la gardevoir gimiera más fuerte mientras ella tenía sus ojos cerrados y su lengua colgaba fuera. Después de un pequeño rato los dos ahora gemían en voz alta y respiraban agitadamente.
"¡No podré aguantar por mucho más! ¡Estás muy apretada!"
"¡V-Voir!", ella dijo entre sus gemidos.
Un par de embestidas más fueron lo suficiente para que Max estallara, cubriendo sus entrañas con su semilla. Después de varios segundos de felicidad placentera, Max saca su miembro ablandado y cae sentado frente a ella.
"...Rayos. Disculpa, pero tu estrechez fue demasiado para mí."
"Gardevoir, voir", la pokémon contestó, brincando hacia Max y provocando que él se vaya de espalda al piso. "Voir. ¡Voir, gardevoir!"
"Jaja, pero por supuesto que quiero volverlo a hacer. Ahora que acabo de venirme, debería durar por más tiempo."
"¡Voir!", ella expresó con felicidad.
Ella enseguida se acomoda para tener su entrada alineada con el miembro de Max. Ella va bajando lentamente hasta sentir solamente la punta y después lo frota unas cuantas veces antes de dejarlo deslizar dentro en ella.
"¡Voooir!", ella exclamó, doblando un poco su espalda.
"Ahora supongo que tú estás a cargo."
"Voir."
Ella se mueve arriba lentamente hasta que casi saliera la punta, y luego se desliza abajo, tratando de llenarse lo mejor que pudiera.
"Voir. Voir. Voir", ella gemía con cada brinco que ella hacía.
Max, por su parte, se acostumbró algo a su estrechez y pudo soportar el placer por más tiempo.
"Lo haces… muy… bien", Max dijo mientras jadeaba.
Esas palabras la pusieron tan feliz que incrementaron su lujuria y sensibilidad. Y a pesar de ser la segunda ronda, ella ya estaba muy cerca de su límite; sus paredes comenzaron a contraerse, y ahora a Max le estaba costando trabajo aguantar. Después de un minuto o dos, ella aumenta el ritmo, ahora yendo a una velocidad levemente rápida, dificultando el asunto para Max. El líquido de la gardevoir fluía sin control, cubriendo toda la entrepierna de Max. Sus ojos estaban cerrados y su lengua de nuevo colgaba fuera mientras ella se apoyaba con sus manos encima de su torso. Estando segundos cerca de su clímax, ella ahora acelera el ritmo a una velocidad bastante rápida.
"¡Voir, gardevoir!... ¡VOIR, GAAAAAAAARD!", ella gritó del placer mientras que sus músculos vaginales se contraían con una fuerza inmensa, logrando hacer que Max eyaculara al mismo tiempo.
"¡Ghaaa!", él gritó con leve fuerza.
Sus orgasmos sincronizados tardaron casi 20 segundos, y después de eso, la gardevoir se deja caer encima del pecho de Max, los dos tratando de recuperar su aliento.
*jadea* "Diablos, eso… fue increíble." *jadea* "Espero volver a hacer esto algún día."
Él voltea a verla para una respuesta pero ella ya estaba durmiendo.
"Oh, te quedaste dormida. Ehh, supongo que puedes responderme mañana", él dijo mientras acariciaba su cabello rojo carmesí y enseguida cierra sus propios ojos, sintiendo su cuerpo drenado de energía y también se deja llevar al mundo de los sueños.
Quiero comentarles que a pesar de que la historia original va muy avanzado, estaré subiendo los capítulos a un paso indeterminado. El motivo por eso es que ZLewdomancer34 y su servidor estamos renovando los capítulos desde el principio para darles un aspecto más profesional; y también otros lectores beta y yo invertimos nuestro tiempo libre en corrección de errores y sugerencias para los capítulos nuevos.
Con eso dicho, yo publicaré los capítulos renovados conforme vayamos terminando cada capítulo, y yo les pido de favor su paciencia. Gracias.
