Aclaraciones:
La historia se ambienta de forma en que Supernatural y Teen Wolf no son mundos separados. Es decir, todo pertenece a un mismo universo.
Disclaimer:
Supernatural pertenece a su creador Eric Kripke y a CW, mientras que Teen Wolf pertenece a su creador Jeff Davis y a MTV.
Aquí lo único que me pertenece es esta loca historia.
:::::::::::::::::::::::::::::::Capítulo 4
::::::::::::::Plan
—¿Realmente crees que sea una buena idea?
Jack interrogó notablemente inseguro.
Theo tenía un plan, sin embargo, este no terminaba de gustarle; tal vez porque incluía que la quimera se arriesgara.
—Es la única idea que tenemos para detenerlos sin matarlos.
Le recordó, extrañándose al verlo dudar, mas sin hacer mención de ello.
Ninguno de los chicos añadió nada más. Se limitaron a continuar caminando en búsqueda de los cazadores.
Fueron a un bar y a un club nocturno, sitios que Jack había visitado en días anteriores mientras investigaba los últimos lugares en donde las víctimas fueron vistas. No hubo cazadores en ninguno de los dos sitios.
Theo consideró que quizás tras lo ocurrido en el puerto los cazadores se habrían ido del lugar. Supo que se equivocaba cuando percibió un aroma familiar al llegar a otro bar.
—Los encontramos.
Indicó, deteniéndose antes de entrar, dándole una significativa mirada a su acompañante. Aún había duda en las pupilas miel, pero pese a ello el niño terminó por asentir.
—Ten cuidado.
Pidió Jack, obteniendo en respuesta una sonrisa media, la cual lo tranquilizó un poco al mismo tiempo en que le parecía… ¿Atractiva? Algo confundido con sus propios pensamientos sólo atinó a quedarse callado y seguir con la mirada a Theo, viéndolo entrar al local.
La quimera sabía que estaba tentando demasiado a su suerte y que había altas probabilidades de que aquello saliera mal. Lo extraño era que no le importaba. Quería seguir su propio plan, quería ayudar a Jack.
"Solamente estoy devolviéndole el favor" se dijo, tratando de convencerse de ello mientras caminaba directamente hacia una mesa al fondo.
El muchacho había salvado su vida, y en dos ocasiones, a decir verdad. La primera fue cuando apareció entre los cazadores y él, la segunda fue al tratar sus heridas. Estaba en deuda con él, por eso estaba ahí, arriesgándose nuevamente.
—¿Aún por aquí? —tomó asiento frente a un hombre que de inmediato adoptó una rígida postura al verlo— Pensé que después de lo sucedido en el puerto te habrías ido. Perdiste a… ¿Qué? ¿Amigos? ¿Familiares?
Su tono de voz adquirió un matiz de burla. El hombre en frente de él le dedicó una mirada afilada. Casi podía ver en sus marrones pupilas que estaba planeando cómo torturarlo y matarlo. Probablemente debería preocuparse un poco más, pero no lo hizo. Se levantó como si nada y fue a la barra. Pidió un trago, mirando discretamente desde aquel sitio al hombre, quien por su parte sacó su celular y escribió un mensaje.
"Predecible" pensó, bebiendo el trago que había pedido.
Esperó algunos minutos, no más de quince, antes de pagar el trago y retirarse de ahí. Al salir avanzó como si nada por la avenida. No buscó a Jack con la mirada; no era necesario porque percibía su suave aroma. El niño estaba lo suficientemente cerca, tal y como le dijo. Dio un suspiro en cuanto el aroma del cazador le llegó también; el hombre le seguía.
Su andar se dirigió hacia una zona más apartada y libre de gente. Había pasado por ahí, recordaba con cierto detalle las calles, por ello no demoró en encontrar el lugar que buscaba: Un sitio con muchos callejones. Al entrar en uno comenzó a sentirse ligeramente inquieto. Era el momento en que sabría si su disparatado plan funcionaría o fallaría. Ni siquiera intentó abandonar los callejones, simplemente esperó al cazador. No tuvo que esperar más que algunos segundos antes de que a su costado derecho apareciera una camioneta blanca de carga y seguidamente el cazador llegara por el mismo sitio que él.
—¿No huirás, monstruo?
Interrogó el hombre, sacando su arma y apuntándole mientras que de la camioneta bajaban otros dos cazadores también armados.
—¿Por qué habría de hacerlo? Quería esto para vengarme por lo que me hicieron— dijo, refiriéndose a los días que pasó siendo torturado. Tras hablar sus ojos brillaron.
Eso iba a doler, pero no tenía alternativa. Él mismo se metió en eso.
Sin reparos atacó al cazador.
...··...
—Puedo sanar de algunos disparos, así que no te preocupes y, sobre todo, no interfieras. A menos que realmente parezca que van a asesinarme. ¿Entendido?
Si escuchar y aceptar esas palabras no fue fácil, obedecerlas fue mucho más difícil para Jack.
Miraba desde el techo de una casa cómo Theo era sometido por tres cazadores que usaron desde armas comunes hasta armas con electricidad. En un par de ocasiones hizo amago de ir a ayudarlo, terminando por contenerse al recordar otras palabras del mayor.
—Si los detienes antes de averiguar si el plan funciona o no, habrá sido inútil el daño que me provoquen.
Apretó labios y puños, limitándose a desear que el plan funcionara y que los hombres pararan de lastimar a la quimera. Afortunadamente, no tuvo que esperar más allá de breves segundos, aunque para él hubiera parecido más tiempo.
Dos cazadores sujetaban por los brazos al chico después de que el tercero —el hombre del bar—, dejara de electrocutarlo.
—Con nosotros no se juega —acercó de manera amenazante su rostro al de la quimera— Y vas a aprenderlo por las malas. Llévenselo.
Tras la orden los otros dos hombres pusieron grilletes en las muñecas y tobillos de Theo, llevándolo casi arrastras a la camioneta, obligándolo a entrar pese a la cierta resistencia que el chico puso.
El plan parecía funcionar.
Seguir a la camioneta sin ser visto no representó ningún problema para Jack. Pronto se halló sobre el techo de una maltratada casa antigua. Frente a sus ojos se encontraba un pequeño y destartalado pueblo que estaba abandonado. Tal vez se debiera a que comenzaba a hundirse en la tierra.
"Extraño" pensó, sin embargo, eso no era importante en aquel momento.
Su mirada regresó a la camioneta, la cual ahora se detenía frente a una casa más grande que el resto. Volando se posó con el mayor cuidado posible sobre el techo de dicha casa, provocando un leve rechinido en la desgastada madera. Hábilmente se ocultó tras una chimenea.
—Este no parece un lugar muy seguro.
Comentó Theo con una ligera sonrisa media, ganándose un golpe en el estómago de parte de uno de los cazadores. Nuevamente fue algo que Jack se vio obligado a tolerar, sintiéndose culpable ya que seguramente el mayor había dicho eso para obtener la atención de los hombres luego de que estos se pusieran a la defensiva al escuchar ruido afuera de la casa.
Culpa. En realidad, Jack estaba sintiéndose muy culpable por todo lo que Theo estaba pasando. Si no le hubiera pedido su ayuda, la quimera no estaría en esa situación.
Suspiró resignado.
Lo único que podía hacer en ese momento era apegarse al plan. Así lo hizo. Voló por todo el lugar, revisando todas las casas que había en la zona, esforzándose por no demorar demasiado. En la quinta casa encontró lo que buscaba: Criaturas sobrenaturales atadas, aún vivas, pero con muestras de tortura. Quiso ayudarlas, mas Theo había sido muy claro también con respecto a eso.
—Si encuentras criaturas sobrenaturales heridas o siendo torturadas… No las ayudes. Déjalas como están y sal de ahí sin llamar la atención.
Volvió a suspirar. Continuó con la revisión, encontrando a algunas criaturas muertas en otras casas e incluso viendo cómo varios cazadores enterraban algunos cuerpos. No necesitaba, no quería ver más. Regresó a la casa en donde tenían a la quimera y apareció en su interior sin problemas. Cuidadosamente anduvo por el lugar, deteniéndose antes de entrar a una habitación al escuchar al cazador y al chico hablar.
—¿Sabes la ubicación de más criaturas sobrenaturales?
Interrogó el hombre.
—La misma pregunta de los días anteriores, y sigue siendo igual de aburrida que entonces.
Respondió burlón, ganándose que le electrocutaran al tenerlo amarrado en una cerca eléctrica.
El sonido de la electricidad y las quejas de Theo casi provocan que Jack entrara a detener la tortura. Tuvo que repetirse mentalmente que el muchacho estaría bien.
—Es mi turno de preguntar —Theo habló con una mezcla de agitación y cansancio— ¿En dónde están todos tus amigos? ¿Están aquí? —al ver interrogación en la mirada del cazador prosiguió— Tengo que saberlo porque iré a matarlos a todos en cuanto salga de aquí.
Tironeó de las esposas que mantenían sus manos atadas a la cerca. El hombre soltó una risa y negó con la cabeza.
—Veinte cazadores, todos los que quedamos después de la masacre en el puerto estamos en este lugar, así que… Intenta lo que gustes. Pase lo que pase, no saldrás de aquí, no vivo por lo menos.
Eso era todo lo que necesitaban.
Jack desapareció y reapareció afuera del abandonado pueblo. Sacó su celular y llamó a la policía. Una denuncia anónima para avisarles sobre lo que ocurría ahí, por supuesto, ocultando el hecho de que quienes estaban en peligro eran criaturas sobrenaturales. Hecho aquello sólo quedaba una cosa: Esperar. Hacerlo no sería sencillo tampoco, eso incluso Theo lo sabía.
—No debes permitir que ningún cazador salga.
—Pero… ¿y tú? Tengo que estar cerca de ti para protegerte.
—Estaré bien. No me matarán pronto, no lo hicieron antes, no lo harán ahora. Ya tienen motivos para torturarme así que se tomarán su tiempo.
Hizo un gesto de disconformidad.
Reapareció nuevamente en la casa en donde se hallaba la quimera, sólo que esta vez se dispuso a buscar algo: La fuente de la energía eléctrica. Encontró una caja resguardando fusibles en el sótano; al costado de la caja había una palanca la cual no dudó en bajar. La electricidad se fue. Abrió la caja y tomó ambos fusibles antes de cerrarla y desaparecer. Mirar películas había sido muy útil.
Satisfecho con su trabajo volvió a la habitación en donde Theo estaba, apareciendo luego de que el cazador saliera a investigar el motivo de la falta de electricidad.
—La energía, ¿fuiste tú?
La quimera preguntó, ocultando muy bien la cierta sorpresa que sentía.
Jack asintió, mostrándole los fusibles en su mano antes de guardarlos en el bolsillo de su pantalón y acercarse a él.
—No podía permitir que siguieran haciéndote daño.
Declaró, rompiendo las esposas como si nada y liberándolo.
Una extraña sensación recorrió desde el estómago de Theo hasta su pecho. Más que extraña fue desconocida, y al mismo tiempo… agradable. Trató de no darle mucha atención a eso, ni al hecho de que alguien estaba preocupado por él, por su bienestar. El dolor de sus nuevas heridas le fue de ayuda como distractor.
—¿Llamaste a la policía?
Preguntó, conteniendo algunos gestos de dolor en el proceso.
—Sí. Dijeron que les tomaría unos quince minutos llegar, eso fue hace… cinco minutos —explicó tras mirar la hora en su celular— Deberíamos irnos.
—No discutiré eso, pero… Por el momento simplemente debemos salir y esperar a las afueras del pueblo hasta que veamos a la policía llegar. No debe…
—Salir ningún cazador —interrumpió, asintiendo no muy convencido de ello al verlo tan mal herido, de nuevo— Bien, vamos.
Puso una mano en el hombro del mayor y en un parpadeo aparecieron afuera del pueblo.
A Theo le pareció bastante extraña la habilidad que Jack tenía para teletransportarse, aun así, no dijo nada, simplemente fue a recargarse en el tronco de un árbol cercano. Estaba exhausto. Se dio cuenta entonces de que todavía no se recuperaba de los primeros días de tortura y ya había recibido más. Todo por saldar sus deudas con Jack, sí, por eso. Única y exclusivamente por eso. Hablando del niño, lo sintió mirándole, por lo cual alzó la mirada, encontrándose con sus pupilas color miel dedicándole una mirada preocupada. Le costaría acostumbrarse a eso. A tener a alguien que se preocupara por él.
No pudo decir nada pues a lo lejos, no muy lejos, escuchó el sonido de varias patrullas.
—Ya vienen.
Informó a Jack, quien asintió y volvió a ponerle una mano en el hombro.
En otras circunstancias, Jack hubiera esperado a ver que arrestaran a todos los cazadores, no obstante, la preocupación por ver mal a Theo pudo más que cualquier otra cosa en su mente, por ello, se encontraron de vuelta en el motel tan sólo unos segundos después.
Fue un plan arriesgado, pero aparentemente eficaz.
—¿Estarás bien? Lo siento, quizás si… quizás si yo…—
Jack se disculpaba inquieto mientras veía a su acompañante quitarse la camiseta y revisar sus nuevas heridas.
—Sanaré, así que no te preocupes.
Aseguró, dándole una corta y ligera sonrisa tranquilizadora, previa a dirigirse a la cama, sentándose en un extremo de esta.
El inocente chico siguió al otro sentándose a su lado, observando sus heridas aún preocupado. Podía sanar, lo tenía claro e incluso de ese modo no podía evitar inquietarse o querer ayudarlo. Siguiendo tal deseo puso sus dedos cerca de una de las heridas hechas por los disparos. No había bala adentro. Tranquilizándose cuanto pudo y usando un destello de su poder curó la herida, repitiendo el mismo proceso con todos los nuevos impactos de bala e incluso con algunos hematomas.
Por su lado hubo alegría y satisfacción, por el lado contrario obvia sorpresa.
—También puedes sanar heridas.
Habló con sutil aire de duda. Quería una explicación, si es que la había.
—Sí. Es la primera vez que lo hago. No, no la primera exactamente, lo hice antes cuando… —dejó de mirarlo a los ojos para ver la sangre manchando la piel— Es una historia larga y… difícil de explicar.
—Ya veo —comenzaba a pensar que todo alrededor de Jack era difícil de explicar— Quizás algún día puedas intentar explicármela.
—Quizás.
Asintió lento, sonriendo al tocar el sitio que acababa de sanar, pasando lentamente sus dedos por la piel, sin darle mucho interés a ensuciarse de sangre. Sentía la necesidad de verificar que había curado bien al lobo.
—A pesar de todo hicimos buen equipo.
Comentó Theo con una pequeña sonrisa adornando sus labios. Prefirió centrarse en lo que habían hecho bien y no en las muchas preguntas que rondaban su mente con relación al otro chico.
—Sí, creo que sí.
Concordó Jack, sonriendo también, olvidándose de lo enredados que se hallaban sus pensamientos.
Para ser la primera vez que trabajaban juntos —por así decirlo— y para tratarse de un muy improvisado plan… Las cosas habían salido bastante bien.
Ninguno añadió nada más, sintiéndose cómodos con el silencio que repentinamente los envolvió. La tranquilidad duró muy poco. Golpes a la puerta atrajeron su atención. El nefilim retiró sus dedos de la piel que acariciaban para en seguida levantarse a abrir.
Se trataba del dueño del motel, hombre que dio una desconfiada mirada al par de muchachos; ver a uno de ellos —quien parecía mayor de los dos— sin camiseta y con manchas de sangre en su torso no ayudó a disipar su sentir, sino todo lo contrario.
El tiempo que la habitación fue rentada había terminado.
Se dieron cuenta de que ninguno de los dos tenía recurso alguno para pagar esa habitación, ni ninguna otra.
Tuvieron que dejar el lugar.
:::::::::::::::::::::::::::::::Continuará
Notas Finales:
Tengo que disculparme por demorar tanto en actualizar éste fanfic. ¿Saben lo peor? Que ya tengo listos un par de capítulos, pero no los he subido porque... Jeje(?) me olvidé de ésta historia.
Okay, okay, pueden arrojarme tomates, rocas, cuchillos, lo que deseen. Sólo recuerden que debo continuar viva para actualizar~
¡Espero que les haya gustado el capítulo! Theo y Jack forman un buen equipo juntos. ¿Creen que volvamos a verlos trabajar juntos? ¿Qué opinan?
¡Gracias a todos por sus reviews! Me hacen verdaderamente feliz.
Nos vemos en una semana. Nuevo capítulo el domingo 29, lo prometo ;)
