Descargo de responsabilidad: Ninguno de los personajes me pertenece a excepción de Oliver. Todos son propiedad de Stephenie Meyer.

Hola, espero y disfruten el capítulo de hoy.

Advertencia: En este capítulo se tocan temas un poco subidos de tono o al menos eso intenté.

P.D. ¿Cómo se imaginan que será el vestido de Jane?

Renesmee Pov

La invitación sorprendió a todos, hubo una serie de discusiones acerca de si asistir o no, yo asistiría, eso era seguro, no podía rechazar la invitación de Alec.

¿Además a quién no le gustan las bodas?

Son las fiestas perfectas, llenas de amor, pastel, regalos y vestidos bonitos, además sería la primera vez que mi par y yo estaríamos frente a la sociedad vampírica, como pareja, lo cual me aterra, pero me emociona, mis padres eran los más renuentes, al final aceptaron ir conmigo (creo que lo hacen para limar las asperezas de nuestra discusión, aún me es difícil hablar con ellos, pero vamos avanzando poco a poco).

Al final todos decidieron asistir, Carlisle los convenció de que sería lo mejor, que esa sería la prueba para los demás de ya no existen tensiones entre nuestros clanes y aparte podríamos vacacionar como familia, de hecho por esa misma razón nos fuimos una semana antes, aprovechamos los días para visitar varios lugares en Italia, tomarnos fotos, comprar ropa, recorrer los viñedos y cazar en los bosques, disfrutamos del viaje en familia. Mi relación con mis padres empezó a mejorar considerablemente, tal vez lo que necesitábamos era tiempo para sanar, aunque no para olvidar, eso será imposible de hacer.

Pero lo que más ame y me sorprendió del viaje en familia fue la inclusión de mí por, mis abuelos invitaron a Alec para que nos acompañara, fue lo mejor, estaba rodeada de todos aquellos a quien yo amaba, puedo decir al fin que todos lo están aceptando y que él está tratando de llevarse con todos ellos, bueno casi todos, mi mamá aún no confía en él, mi padre tampoco, pero creo que le agrada más que aquel al que hay que olvidar, en cuanto a Alec aún le cuesta soltarse, no está acostumbrado a hacerlo, pero se está esforzando y eso me hace feliz, porque yo sé que lo hace por mí.

Nuestra relación también ha evolucionado, más que todo en cuanto al contacto físico y eso lo comprobé una de las contadas tardes en las que de milagro me fue permitido ir a verlo.

Flashback

-¿Entonces te gustan?-preguntó mi par mientras me observaba expectante.

Había estado trabajando en las ilustraciones de mi libro, y la verdad su esfuerzo había valido la pena, sus dibujos eran asombrosos y precisos.

-¡Me encantan! Eres excelente-exclamé mientras le daba un casto beso en los labios.

-Me alegra que te gustarán-indicó para besarme de nuevo, en forma de gratitud.

¡Dios, extrañaba esto!

¡Lo extrañaba a él!

¡A Alec!

¡A mi Alec!

Había pasado tantos días deseando sus besos que ahora que los podía disfrutar me encargaría de memorizarlos por completo.

El roce de sus labios es intoxicarte contra los míos, su suavidad y su esponjosidad son adictivos, aunque este beso era diferente a los que habíamos compartido antes, estaba lleno de pasión desordenada, de deseo, de necesidad, como si fuéramos dos viajeros sedientos en el desierto, que al fin encontraron agua; a ninguno de los dos nos importaba los límites, solo queríamos estar juntos, perdernos en el otro y calmar nuestra sed. Mis manos parecían cobrar vida propia pues recorrían su pálido cuello hasta llegar a su sedoso cabello en el cual se hundían, atrayéndolo hacia mí, impidiendo que se alejará, no quería parar de besarlo y de sentirlo cerca de mí.

Sus manos por su parte me estrechaban contra su pecho, mientras sus labios que antes habían estado sellados me permitían tener acceso al cielo que se oculta tras ellos, la agudeza de su boca es fascinante, solo la podría comparar con la dulzura de las cerezas, pronto mi lengua sintió envidia y quiso probar por sí misma encontrándose solo con la de mi par, el toque era electrizante, como si un rayo me atravesará todo el cuerpo, en una tortura exquisita, esto estaba fuera de todo aquello que había sentido antes, mi corazón martilleaba de la emoción, mis poros se abrían expectantes, mi nariz se esforzaba por tener más oxígeno, todos mis sentidos estaban enfocados en el vampiro que había provocado esta dulce tortura.

Después de un rato, mi par rompió el beso, permitiéndole respirar, mis pulmones le agradecieron, pues de lo contrario me habría desmayado por falta de aire, lo cual a mi criterio era la mejor manera de hacerlo; se dirigió a besar con adoración mis mejillas, mi mandíbula, en la cual se quedó un rato, explorándola con sus labios tiernamente, mandando un cosquilleo hacía mi estómago, y por último se aventuró mi cuello, el cual recorrió con la frialdad de su lengua, haciéndome emitir sonidos vergonzosos, los cual intente acallar sin éxito.

No podía pensar claro cuando mi par, mi amado, succionaba sutilmente mi yugular, debería estar aterrada, pero lo que siento es todo lo contrario a lo que el miedo pueda causar y eso lo sé de primera mano, el tiempo y el espacio desaparecieron, solo me podía concentrar en

las sensaciones que Alec provocaba en mí. Tal vez por eso no sentí cuando mi cuerpo toco la cama, ni cuando mi par me siguió posicionándose sobre mí, cuando me di cuenta, no me aterré, ni hice por moverlo y es que incluso su peso se siente reconfortante contra mí.

-Alec, el maestro requiere de tu presencia ahora-escuché a una voz masculina decir tras la puerta.

Ambos paramos en ese mismo momento, nuestros rostros delataban la sorpresa y el bochorno.

-Claro, dile que ya llegó-contestó mi par después de unos segundos.

Pude escuchar como el guardia se alejaba, dejándonos nuevamente solos.

-Lo siento, creo que me dejé llevar-indicó mientras se separaba de mí.

-Está bien, si no hubiera estado de acuerdo te lo habría hecho saber-dije mientras sentía mis mejillas sonrojarse.

-Ok, recuerda que siempre me puedes decir si algo no te gusta y pararé. También lo siento por la marca de tu cuello-indicó apenado.

-¿Mi cuello?-pregunté en voz alta mientras me levantaba de la cama y me dirigía al espejo más cercano.

Tras al verme me di cuenta de que me miraba desaliñada, mis mejillas estaban rojas, mis labios hinchados por el beso y mi cabello parecía una pesadilla, pronto mi atención se centró en mi cuello, busque señales de algún moretón o alguna mordida en él, sorprendiéndome en el proceso.

-¡Alec Volturi, eres un mentiroso!-exclamé divertida.

-¡Lo siento!-dijo mientras me abrazaba por detrás y escondía su rostro en mi cuello, ocultando su risa.

-Disculpa aceptada, pero solo porque te quiero-señalé con una sonrisa en mi rostro.

-Yo también te quiero, además no creo que tu padre me dejaría vivir si llegas a casa con un horrible moretón adornando tu cuello-indicó divertido

Sonreí ante su acertado comentario, mientras me abrazaba más a su figura.

Fin del Flashback

-¿Por qué tanta felicidad?-preguntó juguetón Emmett.

-Por mi familia claro, sí por ellos-indiqué mientras asentía con mi cabeza tratando de ahuyentar los pensamientos de Alec y yo.

-Claro, como por tu familia suspiras con tanto anhelo- indicó mientras me guiñaba el ojo.

-¡Yo no suspire!-exclamé sorprendida.

¡Porque no lo había hecho!

¿O sí?

-Claro que sí-escuché decir a tía Rose quien se encontraba viendo una novela local, en la habitación de al lado.

¡Maldita sea la super audición de los vampiros!

-¡Que no!-volví a reafirmar.

-Claro que sí y estoy seguro de que ese suspiro tan romántico fue causado por un vampiro que vive acá en Volterra-empezó a decir con picardía.

-Y cuya hermana es malévola-añadió desde lejos mi tía Rose.

No pude evitar soltar una carcajada ante la veracidad de sus palabras y de la conexión que ambos tienen.

-Jane, no es tan mala-indiqué mientras me encogía de hombros.

-¿Estamos hablando de la misma Jane?-cuestionó mi tío.

-Sí lo es, es mala y aterradora, pero a ti no te hace nada por su hermano-agregó mi tía Rose.

-Sabe que Alec te quiere mucho, como para hacerte sufrir-razonó Emmett.

La sola mención del afecto de mi par por mí me hizo sonrojar sin querer.

-Parece que ustedes la acaba de invocar-dijo Alice mientras se unía a nosotros.

-¿Invocar?-pregunté sorprendida y un tanto atemorizada, Jane podía ser a veces muy intimidante y no estaba lista para enfrentarla.

-Sí, estaba disfrutando de mi baño, cuando tuve una visión, en ella la vi acercarse decidida, así que con mi tarde ya arruinada me apure a bajar, por cierto la puedo sentir cerca, estará aquí en tres... dos... uno-indicó Alice.

Al terminar de hablar, el timbre de la casa que alquilamos sonó y todos nos quedamos petrificados.

-Iré a ver-dijo Rose mientras apagaba la TV.

-Se los dije-recalcó Alice con satisfacción.

-Es Jane, quiere hablar contigo Renesmee-entró diciendo Rose insegura.

-Claro, hazla pasar, yo llegaré enseguida- indiqué nerviosa.

-Bien, le diré-contestó mi tía Rose mientras se marchaba de nuevo.

-¿Quieres que te acompañe?-preguntaron ambos tíos al unísono.

-No, yo puedo ir sola-dije mientras inhalaba con fuerza, debía ser valiente después de todo si deseaba estar con su hermano tendría que llevarme bien con ella.

-Claro, pero cualquier cosa me avisas y llegó de inmediato-indicó Emmett.

Estaba agradecida que mis padres hayan salido a cazar con mis abuelos y Jasper, de lo contrario la situación sería más tensa.

Tomé una bocanada de aire y forcé a mis piernas a caminar en dirección a donde se encontraba Jane.

¿Qué querrá?

¿Será sobre Alec?

¿Él estará bien?

-Siento la hora, pero necesitaba hablar contigo-indicó la pequeña rubia.

-Hola Jane, no importa, no es tan tarde, pasa adelante-dije tratando de sonar calmada y amable.

-Preferiría hablar a solas contigo, fuera de la propiedad-aclaró la hermana de mi par.

-Claro, cerca de aquí hay un parque al que podríamos ir-indiqué con voz temerosa.

-Bien, vamos-dijo sin más mientras se daba la vuelta y salía de la propiedad.

-Ya regresó-fue todo lo que dije antes de salir tras de ella.