Descargo de responsabilidad: Ninguno de los personajes me pertenece a excepción de Oliver. Todos son propiedad de Stephenie Meyer.

Hola, espero y disfruten el capítulo de hoy, pronto veremos más capítulos desde la perspectiva de Alec.

Dato curioso: El nombre que Meyer había pensado para Rosalie al inicio era Carol.

Renesmee Pov

Avanzamos hasta llegar al parque, la noche estaba despejada y el ambiente estaba fresco, Jane caminaba decidida, mientras la seguía me percate de su pequeña y esbelta figura, al contrario de la alta forma de Alec.

-Bien, aquí es perfecto-dijo tras pararse en seco y darse la vuelta.

-Ok… bien, entonces…-empecé a decir nerviosa, sé lo poderosa que es Jane y créanme no quiero molestarla.

-¿Así que tú eres el par de Alec?-preguntó con su voz melodiosa.

-Sí…-respondí asintiendo con velocidad.

-Mira seré breve, solo te vengo a advertir que si llegas a lastimar a Alec, ni tu madre ni nadie de tu familia podrán salvarte de mí-advirtió con recelo.

¡Dios era aterradora cuando quería!

Me quedé pasmada, primero porque mi meta era hacer feliz a Alec como él me hace a mí y segundo porque le creo.

-Bueno… Yo no le haré daño a Alec, él es muy importante para mí y aunque sé que es difícil por el pasado de nuestras familias, yo quiero intentarlo, por Alec-indiqué con sinceridad.

Me observó durante los más largos segundos de mi vida, tenía miedo que lo tomara a mal.

-¿No lo alejarás de mí, o sí?-preguntó, pude notar un deje de tristeza en su voz.

Mi corazón se sintió pesado al notarlo, quien diría que sentiría simpatía por Jane algún día.

-Claro que no, Jane tú eres la otra mitad de Alec, alejarlo de ti sería cruel y estúpido, yo sabía cuando acepte estar con él que tú venías incluida porque eres parte de él. Nunca lo alejaría de ti, o de su vida aquí en Volterra-dije con sinceridad.

Jane quedó aturdida ante mi respuesta, pero no fue la única, yo también me había sorprendido, mis palabras tenían mucha verdad tras ellas, Alec pertenecía aquí con su hermana, con su clan, alejarlo sería cruel.

¿Pero y en dónde quedaría yo?

La respuesta a esa pregunta chocó contra mí como una bofetada.

Yo estaría con él, aquí en Volterra, pero también en todos lados, no podré cortar los lazos con los demás, no con mi familia, no con mis investigaciones, me tendré que acomodar a una nueva rutina para estar con mi familia, seguir desarrollando mi trabajo y estar con el hombre que amo.

-Respuesta correcta, verás Renesmee no me agradas mucho, pero trataré de llevarme bien contigo, porque yo sé que él tiene sentimientos por ti-dijo mientras extendía su mano hacia mí.

Al ver esto la tomé sin hesitar, sacudiéndola con energía, pensé que sería peor, pero me sentí aliviada al saber que al menos me toleraría y que al fin Alec tendría en paz a las dos.

-Entonces espero verte mañana en mi boda-dijo mientras intentaba sonreírme.

Eso era bastante perturbador, la sonrisa fingida de Jane no es muy atractiva que digamos, aunque viéndola así de cerca no puedo evitar notar el parecido que guarda a Alec, solo que sus rasgos son más femeninos y delicados.

Volví a abofetearme mentalmente.

¡Cómo no se van a parecer Renesmee si son gemelos!

Gritó la voz en mi cabeza haciéndome entender mi error.

-Ahí estaré-indiqué devolviéndole la sonrisa lo mejor que pude.

Al final Jane me encamino hacia la casa, la caminata de regreso fue aún más rara, ambas queríamos romper el hielo, pero no sabíamos cómo, quedamos atrapadas en el tema del clima, al llegar fui bombardeada con una serie de preguntas, todos habían estado preocupados por mi seguridad y con curiosidad por saber de qué hablamos.

Pronto acalle todas sus preguntas, no había mucho que contar además no creo que a mi cuñada le haga gracia que mis familiares se enteren de nuestras "charlas", ese día me fui a la cama no sin antes mandarle un texto de "buenas noches" a mi par, a quien desea contar todo acerca de mi acercamiento con su gemela.

El día de la boda era perfecto, estaba lo bastante nublado para que los vampiros pasen desapercibidos, pero sin lluvia para que no arruinará la ceremonia, bueno las ceremonias, la normal y la de nuestra clase, en la tradicional me lleve una sorpresa, no esperaba ver a Jane vestida de blanco, su vestido no tenía mangas y la falda era suelta, su cabello estaba suelto también, su maquillaje era suave y en tonos cafés que asentaban su adorable rostro, nunca la había visto así, casi siempre lleva un maquillaje cargado en tonos negros y grisáceos, sin duda este era un buen cambio, se miraba hermosa, pero sobre todo feliz.

El novio también vestía de blanco para mi asombro, nunca lo había visto, su rostro era pálido como el de todos los vampiros, pero en sus rasgos se guardaba cierto tipo de dulzura, similar a la que evoca Carlisle, complementaba perfectamente a Jane. Observé también a mi par que estaba vestido elegantemente, sin duda alguna el gris era su color, pero aunque amaba ver su indumentaria, era su rostro el que se robaba mi atención, su expresión era neutra, aunque sé que en el fondo experimentaba una oleada de emociones, después de todo su Jane se estaba casando.

La ceremonia vampírica fue totalmente opuesta a la normal, pero igual de bella, esta vez el vestido era de manga larga y pegado al cuerpo todo en color negro, su cabello antes suelto ahora estaba trenzado, los tonos suaves de su maquillaje se habían vuelto grises y negros; el novio también vestía de negro. Sin embargo, él que se robó mis miradas era mi par, quien al igual que la novia y su ahora esposo, iba vestido completamente de negro, robando suspiros, la fiesta fue lo máximo, todos estaban felices, incluso mi familia disfrutó del evento, no teníamos que esconder nuestra verdadera naturaleza, podíamos ser quienes en realidad éramos al menos por una noche, una de las mejores de mi vida.

Horas después cuando el bullicio término, me fui a la cama con el corazón lleno de una mezcla de euforia y esperanza al fin todo parecía estar bien.

……

-¿Renesmee?-dijo mi amado par ojeándome con curiosidad.

Su voz grave interrumpió mi lectura, aún me encontraba en Volterra, mis padres habían decidido pasar unos días más en el país y yo me quedé con ellos, por obvias razones, siendo la más importante, que ya no puedo concebir estar tanto tiempo separada de mi par.

-Dime-dije mientras palpaba su mejilla con mi mano.

-¿Cuándo piensas publicar tus avances?-preguntó de nuevo arqueando una ceja.

-No lo sé, aún no estoy segura de esta nueva investigación-indiqué con algo de fastidio.

Carlisle y yo habíamos empezado una serie de nuevos estudios, estos con el fin de crear un prototipo de sangre sintética, está ambicionaba con ser igual de nutritiva que la humana y elimina la laboriosa tarea de ir a cazar, perfecta para aquellos que como nosotros no bebemos sangre humana.

Pero aún estaba en pañales, las sustancias que han resultado de nuestras prácticas han sido asquerosas, intragables, aún puedo recordar el nauseabundo sabor que contenía.

-No lo sé, no estoy muy segura de la investigación, hace unas semanas Carlisle y yo pudimos crear algunas sustancias, pero no salieron bien-dije con pesadez.

-¿Qué pasó con ellas?-cuestionó con curiosidad.

-Sabían muy mal y daban dolor de estómago-informé con repulsión.

-¿Cómo sabes eso?-preguntó mientras me miraba fijamente.

-Yo lo probé, era mi experimento-dije a la defensiva mientras encogía de hombros.

-Cara mia, te amo, pero debes ser más cuidadosa-pronunció con consternación.

Estaba a punto de protestar, pero todo lo que iba a decir se me olvido cuando pronunció esas dos palabras.

-Yo también te amo Alec-confesé automáticamente, era la primera vez que lo decía en voz alta y que se lo decía a él.

Mi par se quedó observándome por unos segundos, creo que él tampoco se había dado cuenta del peso de lo que había dicho.

Tomó mi rostro y lo atrajo al suyo, fundiéndonos en un apasionado beso, mi corazón no podía con la felicidad de saber que amaba y que era correspondida.

-Te amo mucho mi Reny-dijo mientras esparcía ligeros besos por todo mi rostro.

El toque de sus fríos labios contra mi piel, me hacía cosquillas.

-Yo también te amo mi Alec-indiqué mientras copiaba su acción.

Una vez escuché que el amor borraba la amargura del pasado y es cierto el amor desvanece todo aquello que nos hace mal.