Descargo de responsabilidad: Ninguno de los personajes me pertenece a excepción de Oliver. Todos son propiedad de Stephenie Meyer.

Hola espero y disfruten del capítulo, recuerden que sus comentarios son siempre bienvenidos.

P.D. ¿A donde creen que fue Jane de luna de miel?

Alec Pov

He venido de visita a América con el único objetivo de ver a Renesmee, estamos mejor que nunca las cosas han progresado lentamente, pero de manera segura, incluso me he atrevido (y por sugerencia de ella) a mostrar mi afecto con el contacto físico, ya me siento más cómodo tomando su mano, besando su frente y abrazándola en público aunque amo más esos momentos a solas cuando ella me besa con desespero, cuando sus manos se aferran a mí y cuando en un instante de pasión deja salir a flote ese instinto casi depredador, muy característico de los vampiros. Pero lo que más me ha sorprendido es su fijación por mi cuello, el cual ha sido víctima de sus ministraciones, no es que yo me quejé de ello, pues me encanta cuando se vuelve así de feroz conmigo.

¿Soy masoquista?

A lo mejor, pero que importa mientras sea ella quien lo haga, aunque debo de admitir que estos últimos días he fantaseado con que mi pequeña leona clave sus colmillos en mi garganta como si yo fuera una de sus presas.

¡Dios!

¿Qué está mal conmigo?

Pero no todo ha sido solo besos y fantasías retorcidas, con este viaje también he visto sus malos ratos, como cuando se frustra con su trabajo, pues mi par tiende a ser una perfeccionista, pero he aprendido también de esto, pues cuando se inquietaba el mejor remedio para que se calme es escucharla, así que me siento a su lado y escuchó lo que sea que la ha molestado, luego la abrazo con ternura intentando disipar su tensión, gracias a Dios ya tengo práctica con chicas temperamentales, Jane por ejemplo tiende a ponerse violenta cuando se enoja, así que con ella aprendí a que enojarme o ponerme del mismo modo no ayudaría nada.

-¿Entonces qué piensas de eso?-preguntó mi par alejándome de mi reflexión.

-No lo sé, siento que la sangre artificial necesita mucho más estudio y que alguien más sea quien experimente con ella-indiqué mientras hundía mis manos en su cabello, que ahora está un poco más largo.

-Alec, ya hablamos de eso-reprendió mi par mientras se abrazaba a mí.

Renesmee sigue en su investigación, esta a diferencia de la anterior ha sido más extenuante y sin frutos todavía, aunque amo verla en acción aun así me es imposible no inquietarme por ella, más cuando experimenta consigo misma.

-Lo sé, pero no puedo evitar preocuparme, más si tu seguridad está en riesgo-dije mientras la apretaba más a mí.

-Recuérdale que no estoy hecha de cristal, y que puedo tomar algunos riesgos por el bien de la ciencia-explicó seriamente.

Le creo, sé que es fuerte e inteligente y que la ciencia le apasiona de sobremanera, pero sé también que a veces no es precavida.

-Sé que lo eres, pero también eres mi corazón y me preocupa que salgas lastimada-volví a indicar.

-A veces eres imposible, pero tomare tu consejo solo porque me caes bien-dijo juguetona.

-Tú también me caes bien, de hecho me caes muy bien-declaré mientras me disponía a besar sus sonrojadas mejillas.

-¿Ah sí?-ronroneo.

-¡Sí!-exclamé mientras llenaba su rostro de besos.

No me cansaría nunca de besarla, me sentía como un devoto de todo lo que ella me podía ofrecer, haciendo que el veneno recorriera mi cuerpo con velocidad, dándome una sensación de electricidad, si mi corazón estuviera vivo, creo que estaría como loco, palpitando a mil, y es que Renesmee es todo lo que había soñado, no sé cómo diablos llegué a pensar que podía vivir sin ella.

-¡Te extrañaré mucho!-susurré entre besos.

Siempre que me tenía que marchar, mi pecho se contrae, detestaba tener que dejarla, quería estar a su lado para siempre sin tener que decir adiós a los pocos días.

-¿A dónde irás?-preguntó con intriga.

-Verás mi vida, Aro quiere que vaya a una misión-indiqué mientras besaba la punta de su nariz.

-¿Una misión?-preguntó algo fastidiada.

-Sí, de hecho creo que te gustará a donde iré-dije complacido.

-¿A dónde irás entonces?-cuestionó de nuevo emocionada.

-¡A Forks!-afirmé contento.

Para mi sorpresa mi par no mostró la reacción que esperaba, pues su cuerpo se tensó y en sus ojos pude ver temor, la sonrisa de antes se había esfumado.

-¿Qué pasa?-pregunté nervioso ante su reacción.

-Nada, solo que en Forks está la manada de lobos-indicó preocupada.

-Esos hombres lobos no son nada para nosotros, además vamos en son de paz-indiqué mientras sonreía.

-¿Con quiénes irás?-cuestionó insegura.

No me gustaba el repentino cambio en su actitud.

-Iré con Jane, Demetri, Felix y con Oliver-dije seguro mientras la observaba detenidamente, deseando que su rostro me diera alguna señal de su disconformidad.

Yo estaba emocionado por esta misión, extrañaba ir de misión con Jane, había ido a dos sin ella, lo cual era tedioso y muy aburrido, pero ahora que regresó de su luna de miel ya podemos regresar a la rutina o eso pensaba.

-Alec, no deberías de ir, los hombres lobo son muy violentos-expresó con miedo.

-No debes asustarte querida, nosotros los podemos controlar en caso de que haya una disputa-expliqué serenamente.

Pese a mi tono, mi pecho estaba hecho un caos pues por una parte estaba enternecido por su preocupación, por saber que mi bienestar le importa, porque yo le importo, pero por otra parte estoy algo molesto, me enfada que piense que esos cambiaformas son más hábiles que nosotros, que tienen la posibilidad de lastimarnos, a nosotros, vampiros entrenados en el arte de la lucha, que llevamos siglos perfeccionando nuestras tácticas de ataque ante cualquier tipo de enemigo, quienes junto al maestro Caius hicimos una cruzada por toda Europa, en donde erradicamos a los hijos de la luna, hombres lobo mucho más grandes, más fuertes, más rápidos e inmunes a nuestros dones, estos lobos no son ni la mitad de lo que ellos eran, no son una amenaza.

-De cualquier manera, no puedo evitar preocuparme por ti, entiende que eres importante para mí, quédate-señalo mi par mientras me miraba con esos grandes ojos café.

La sola visión de esos orbes marrones, disipaba mi molestia, abriéndole paso a la ternura.

¿Cómo era que tenían tanto dominio sobre mí?

-Pero será algo bueno, además planeo visitar a tu abuelo-indiqué como un niño regañado.

-¿Quieres visitar a Charlie?-preguntó emocionada.

-Claro, creo que es bueno estrechar lazos con tu familia-manifesté contento.

-Lo es, además sé que Charlie te amará-afirmó dedicándome una pequeña sonrisa.

Sé que Charlie Swan es importante para Reny, por eso quiero intentar tener una relación cordial con él.

-¿Tú crees?-pregunté inseguro.

-Claro que sí, es imposible no amarte, pero no ahora, no en Forks-argumentó con seriedad.

La abracé con fuerza pegando su pecho al mío, el latido de su corazón era fuerte y sonoro, su aroma delicado inundaba mis sentidos, amaba estos momentos, donde solo estábamos los dos, donde podía estrecharla contra mí, pero ahora todo lo que sentía era su miedo, no comprendía por qué no quería que fuera.

-Alec, no vayas-dijo después de un rato mientras se aferraba a mí.

Estaba confundido ante su reacción, esperaba verla contenta, no todo lo contrario.

¿Qué pasó en Forks?

¿Por qué teme que vaya?

-Renesmee tú sabes que es difícil negarme al maestro-indiqué severamente.

¡Difícil por no decir imposible!

-Por favor no vayas, me da miedo que te acerques a ese lugar, por favor quédate-manifestó mi par abatida.

Podía sentir su temor a flor de piel, no quería que estuviera así por mi culpa, pero no puedo desobedecer una orden.

-Tranquila Renesmee, todo estará bien-es todo lo que pude decir.

-No Alec, en serio no quiero que vayas, los hombres lobos son violentos e impredecibles, además odian a los vampiros, no quiero ni pensar en que te puedan lastimar-explicó con zozobra mientras de sus ojos empezaban a humedecerse.

Estaba angustiada, odiaba ver ese sentimiento en sus ojos, no pertenece ahí, en ellos solo debe de estar la alegría, el gozo, el amor, pero no el miedo ni la tristeza, debía hacer algo para aliviar su pena.

-Está bien, no iré-dije para calmar su llanto.

-¿Lo dices en serio?-cuestionó.

-Sí, yo inventaré alguna excusa para no ir-aseguré mientras me encogía de hombros.

-¿Seguro?-cuestionó mi par nuevamente.

-Claro que sí, Aro es benevolente conmigo-indiqué con la esperanza que esto la tranquilice.

-¿Entonces te quedarás más tiempo conmigo?-preguntó ilusionada.

-No creo, Aro me querrá a su lado, pero trataré de venir a verte lo antes posible-afirmé con seguridad.

-¿Lo prometes?-demandó mientras me miraba con recelo.

-¡Lo prometo!-dije mientras la miraba a los ojos.

-¡Gracias!-exclamó mientras tomaba mi rostro entre sus suaves pero fuertes manos para regalarme un beso.

Aproveché el contacto para demostrarle todo mi amor y de paso distraerla, quería borrar cualquier signo de tristeza que haya osado en perturbarla.

-¡De nada!-dije contra sus labios.

Odiaba mentirle así descaradamente, pero no puedo desobedecer a Aro, además su reacción despertó mi curiosidad, ahora más que nunca quiero ir a Forks e investigar de una vez por todas que es lo que tiene atemorizada a Renesmee, qué es lo que esos hombres lobo le hicieron a mi par.

Solo espero que Reny me perdone...