Descargo de responsabilidad: Ninguno de los personajes me pertenece a excepción de Oliver. Todos son propiedad de Stephenie Meyer.

Hola espero y disfruten del capítulo.

P.D. ¿Cuál creen que sea el plan de Caius?

Alec Pov

Mentir nunca había sido tan difícil, nunca me había importado mentir con tal de salirme con la mía, pero mentirle a Renesmee se siente como un acto de alta traición, espero y perdoné mi acción, pero era necesario que yo viniera a Forks.

No soy muy entusiasta de este pequeño pueblo, todo es tan deprimente, tanto sus habitantes como los recuerdos que tengo del lugar, lo único bueno que ha salido de aquí es mi par, el recuerdo de sus ojos cafés reconfortan la frialdad de mi alma y de esta zona.

-¿Nos vas a contar?-preguntó Felix con picardía a mi hermana.

-¿Contar qué?-preguntó ella con su conocida frialdad.

Desde que Jane y Oliver regresaron de su luna de miel en Croacia todos han estado a la expectativa de los detalles de su viaje, ese interés mórbido me molesta, porque no es la curiosidad por saber los lugares que visitaron, no, no es nada de eso, al contrario ellos quieren saber si mi querida y rubia hermana había consumado su matrimonio; les doy un adelante desde antes de casarse ese amor ya había sido sellado.

¡Ugh!

La idea de mi hermana teniendo sexo cruzó por mi mente dejando un rastro de repugnancia tras sí.

-Tú sabes, acerca del desempeño de nuestro nuevo miembro-indicó Demetri mientras ojeaba a la pareja.

Jane les dedicó una fría mirada, mientras Oliver agachaba el rostro con pena, si todavía fuera humano apuesto a que ahora estaría tan rojo como un tomate.

-¡Basta! Tenemos cosas más importantes de que hablar-dije molesto, no quería saber de sus intimidades.

-¿Qué cosas importantes?-preguntó un desafiante Felix.

-De la misión, por ejemplo-indiqué sin emoción.

-¡No entiendo por qué, amo Caius, está tan interesado por esa chica lobo!-dijo Jane en tono neutro.

Desde aquella casi batalla con los Cullen, Caius ha estado empeñado en que debemos de crear una alianza con la manada de Forks; según él esta es la mejor manera de tenerlos vigilados, nunca hemos confiado en aquellos humanos que se transforman en animales, son peligrosos e impredecibles como dice Renesmee, aparte desprenden un aroma tan fétido que dan ganas de salir corriendo de donde ellos están. No puedo creer que casi pierdo a mi par por uno de ellos.

-Porque así los mantenemos bajo nuestro control-respondió Oliver inseguro.

-Deberíamos erradicarlos por completo-añadió Demetri fastidiado.

Nadie tenía un buen recuerdo de los cambia formas, nuestra cruzada de exterminio fue extenuante y violenta, aún recuerdo llegar al castillo bañado de sangre seca y fresca, lo más frustrante era que ni siquiera la podía beber, pues su sabor era amargo, no dulce como la sangre de un humano.

-¡Al fin!-exclamó Jane cuando vislumbró las tierras de la reservación.

¡Al fin! Exclamé en mi mente también.

Pronto escuchamos el crujir de las hojas y ramas secas, era la manada que se acercaba a donde nos encontrábamos, ninguno sentía miedo pues habíamos acordado reunirnos con

anterioridad; ciertamente eran grandes e intimidantes criaturas, con pelaje de diferentes colores siendo el más agraciado el de la chica por la que estamos aquí.

Después de percatarse de nuestra pacífica presencia uno de los lobos, el de negro pelaje se escondió entre el frondoso tronco de un árbol, saliendo de él, ya no como un animal sino en su forma humana.

-Soy Sam el líder de la manada-indicó el corpulento hombre.

Me tomé un momento para observarlo, su rostro se mezclaba juventud y vejez al mismo tiempo, sus ojos eran de un apático color oscuro, su expresión era seria, cautelosa, desconfiaba de nosotros.

¡Y hace bien!

-Gusto conocerte Sam, hemos venido en paz-indiqué mientras le extendía mi mano.

El hombre llamado "Sam" vio mi mano por algunos segundos sin tomarla, en un acto descortés.

-¿Qué quieren de nosotros?-preguntó desafiante.

Retire mi mano, él muy inculto no la tomó, claramente se nota que esto será difícil.

-Como había dicho con anterioridad, venimos en paz, solo deseamos poder hacer un acuerdo con ustedes-empecé a explicar con calma.

El ambiente estaba tenso, podía sentir como los lobos estaban listos para atacar en cualquier momento.

¡Pobres tontos! Dije para mis adentros, ni siquiera se habían dado cuenta de que ya había extendido mi niebla, a la hora que quisieran atacar los podía inmovilizar en un dos por tres, además con el poder de Oliver su muerte sería lenta y dolorosa.

-¿Qué clase de acuerdo?-preguntó con fastidio Sam, mientras se cruzaba de brazos.

-Ah, uno muy sencillo, pensamos emitir una ley para prohibir a los vampiros merodear la zona-indiqué de buena manera.

La verdad me parece que este es un trato más beneficioso para ellos que para nosotros, pero quién soy yo para argumentar algo en contra.

-¿A cambio de qué?-preguntó nuevamente.

Ya me estaba cansando de responderle.

¿Acaso no puede hacer más que preguntar?

-Lealtad a nuestro clan-señalé con simpleza, no era mucho lo que exigíamos.

-¿Lealtad a ustedes?-cuestionó entre risas.

Pude observar como Jane se empezaba a enfurecerse ante tal acto de arrogancia, por suerte Oliver estaba cerca para calmarla, se burlaban de nosotros en nuestras caras.

Demetri y Felix también se habían puesto tensos ante las acciones del licántropo.

-Vamos Sam, es la mejor opción que tienes, ahora los Cullen no están para ayudarlos con los nómadas-indiqué con una sonrisa.

El rostro del líder cambió y sus lobos bajaron la cabeza, ahora sabía que hablar de mi familia política era un punto débil.

-¿Quién dice que no volverán?-cuestionó desafiante.

-Carlisle por supuesto, no creo que guarden buenas memorias aquí-dije mientras extendía mi sonrisa ante su expresión molesta.

Lo meditó por unos segundos, sabía claramente que los Cullen no regresarían pronto.

-Tenemos que hablarlo con los jefes de la tribu, los cuales querrán conversar con ustedes directamente-señaló vencido.

-Claro, estaremos dispuestos-dije con falsa satisfacción.

Genial, ahora debíamos convencer a esos ancianos.

-Entonces, los esperamos mañana a esta hora en la reserva-indicó el jefe Sam.

-Solo una cosa, nos interesaría que uno de ustedes nos acompañara a Volterra, los maestros están maravillados con su existencia y nos haría muy felices que nos honrará con su presencia-comenté con amabilidad.

¡Ahora sí, lo que de verdad nos interesa!

-¿Quién?-preguntó a la defensiva.

-Leah por supuesto-indicó Jane mientras miraba a la agraciada loba de blanco pelaje.

-¡Claro que no!-gruñó el líder mientras se acercaba amenazante.

Los demás lobos empezaron a aullar, otros a gruñir en nuestra dirección, nos mantuvimos estoicos ante su reacción.

No sé qué era peor, su fétido olor o sus espantosos chillidos.

-Esa es nuestra condición, piénsalo lobo, les conviene más a ustedes que a nosotros el trato-añadí con frialdad.

La impaciencia se estaba empezando a apoderar de mi.

-¿Y si no aceptamos? De todos modos podemos sobrevivir sin ustedes-cuestionó mientras levantaba su ceja.

¡Detesto hacer tratos con seres tan tercos y estúpidos!

-Vamos chico lobo, ustedes son nuestros enemigos naturales, no dudo que pronto un nuevo clan querrá tomar este territorio, uno que no será vegetariano, el único inconveniente serán ustedes y su comunidad de potenciales lobos. ¿Sabes cuál será la única solución?-amenacé hartó del comportamiento del hombre.

El rostro del lobo había pasado de estar furioso a estar desconcertado, no creo que se hayan planteado esa posibilidad.

-La solución será desaparecerlos, a todos ustedes, morirán sus niños, sus mujeres, sus ancianos, serán borrados del mapa. En cambio si ustedes aceptan este trato tendrán nuestra protección, ningún vampiro podrá perturbar su existencia, no más niños tendrán que

sufrir la dolorosa transformación que ustedes sufrieron, porque ya no habrá más peligro-aseguré imperturbable.

El lobo "Sam" pareció meditarlo por algunos segundos, lo tenía justo donde quería. Parecía estar a punto de responder cuando un olor conocido nos interrumpió, era dulce, era conocido, era sangre, la manada se escondió entre los árboles rápidamente, mientras nosotros nos quedamos en el mismo lugar junto al líder. Me sentía satisfecho de haber insistido en que vistieramos ropas más comunes y no nuestro traje de guardia.

-¡Muchachos, hola!-exclamó un hombre de alta figura y bigote mientras saludaba con la mano.

Al acercarse más a nosotros pude notar que era de edad avanzada, pese a ser viejo su cabello aún no estaba cubierto completamente de canas, llevaba un uniforme de policía y en su placa estaba escrito el apellido "Swan".

¡Charlie Swan!

El padre de Bella y el abuelo de mi Reny.

-Jefe Swan, un gusto conocerlo-indiqué cuando llegó a nosotros.

Pude ver el cambio de expresión en el rostro de mis demás similares.

-Hola. ¿Te conozco?-preguntó mientras me saludaba de mano.

Podía ver como el rostro de Sam palidecía ante mi interacción con el veterano hombre, no voy a mentir, tanto yo como los demás estábamos disfrutando de este cambio de planes.

-Lo siento, no me presente, soy Alec Volturi-indiqué sonriente.

-¿Ese Alec Volturi?-preguntó con cautela.

-Sí, él mismo-dije con satisfacción.

Charlie sabía de mí y de mi relación con Renesmee, pero aún no me había conocido en persona, bueno hasta ahora.

-Me alegra conocerte, he escuchado mucho de ti-respondió alegré.

-El gusto es mío-indiqué mientras le daba una mirada de suficiencia a Sam.

De pronto la manada salió de entre las sombras en sus formas humanas, quedando asombrados al ver a Charlie saludarnos con gran entusiasmo.

No podía ocultar la satisfacción que recorría mi cuerpo al ver sus rostros descuajados, sin duda alguna este será un viaje inolvidable, lo único que le falta para ser perfecto es que el estúpido lobo ese aparezca, me vendría un poco más de diversión.