Descargo de responsabilidad: Ninguno de los personajes me pertenece a excepción de Oliver. Todos son propiedad de Stephenie Meyer.
Hola espero y disfruten del capítulo, gracias por sus comentarios, disfruto mucho leerlos, siento no actualizar ayer pero este capítulo me sacó un poco de mi zona de confort así que me llevó más tiempo terminarlo.
Advertencias: contenido subido de tono.
Renesmee Pov
"Tic toc" sonaban las manecillas del reloj.
Alec se ha ido nuevamente a una misión, no he hablado con él desde hace un día y la angustia de no saber de él es insoportable. Necesito su presencia cerca de mí, su voz se ha vuelto indispensable para mis oídos, su dulce aroma es esencial para el deleite de mi nariz y su frío tacto se ha tornado adictivo para mi piel; quiero volver a saborear sus besos, sentir sus brazos alrededor de mí, quiero fundirme en él y no de una manera casta, quiero recorrer más allá de su cuello, explorar territorio desconocido, quiero saber si su piel es tan dulce como sus labios.
Claro, ese tipo de pensamientos un tanto pecaminosos deben ser bien escondidos, mucho más si en tu casa vive un vampiro que puede escuchar los pensamientos y otro que puede percibir los sentimientos.
No quiero que mi padre vea que tengo curiosidad por ver el cuerpo de Alec en toda su gloria. Ni que mi tío sepa de ese sentimiento tan emocionante que parece recorrer mi cuerpo como una descarga eléctrica cada que recuerdo la sensación de los fríos labios de mi amado sobre mi piel.
¡Moriría de vergüenza si ellos tuvieran conocimiento!
Debía de ser muy discreta, más ahora que mi amor por Alec es diferente, más maduro, más carnal, lo bueno es que nadie sabe, todo está cuidadosamente controlado, lo único que me preocupa son mis sueños, los cuales se han descontrolado últimamente, siendo el de hace unos días el más emocionante.
Inicio del Flashback
-¿Me extrañaste, cara mia?-susurró mi amado en oído.
Podía sentir como su frío aliento chocaba suavemente contra la tierna piel que ahí yace.
-Sí, te extrañé mucho-respondí en voz baja, mientras hundía mis manos en su sedoso cabello marrón.
-Que bueno, porque yo también te extrañé y mucho-dijo mientras besaba la extensión de mi oreja, la sensación de sus labios moviéndose sobre mí es sobrecogedora. Nunca pensé que esa parte de mi cuerpo podía ser tan estimulante.
No podía hacer nada más que aferrarlo a mí, temía su ausencia, quería que se quedará donde estaba y que no parará de besar mi piel, poco a poco sus deseados labios trazaron un camino hasta mi mejilla y luego a mi boca, la cual exploró con lentitud, podía sentir como cada poro de mi cuerpo respondía ante sus caricias.
-¡Dios sí que te extrañe!-exclamó tras abandonar a mis hinchados, pero insaciables labios, su roce ahora tomaba una nueva dirección y esa era hacia al sur.
Pronto mi cuello fue agasajado con sus mimos, los cuales se tornaban cada vez más candentes, atrás quedó el decoró y el cuidado con el que antes me había tratado, ahora Alec era todo pasión y deseo, volviéndome loca por él necesitaba más, quería ver más y sentir más.
Mis manos tomaron vida por sí solas dejando su cabello para posarse en su saco, el cual empecé a sacar a tirones, quería que estuviera fuera de mi camino, pero mi par tiende a vestirse con varias capas de ropa, al sacar su saco me encontré con su chaleco el cual empecé a desabotonar con desespero.
¡Dios, amo su forma de vestir, pero ahora me resultaba desesperante!
-Tranquila bambina-susurró mi amado contra mi piel, mientras me ayudaba a quitarle el insufrible chaleco de una vez por todas.
-¡Alec, porque usas tanta ropa!-chillé con enfado, ya quería sentir su piel contra la mía.
Mi par solo sonrió ante mi queja, mientras se quitaba la camisa dejándome admirar ese cuerpo atlético, no era corpulento como el de tío Emmett o el de los lobos, pero estaba tonificado, para mí era el punto perfecto, ni más ni menos.
-¡Eres hermoso!-exclamé en mi estupor, mis traviesas manos pronto tomaron posesión de la piel de mi amado.
-No más que tú, cara mia-respondió para después tomar mi rostro entre sus manos fundiéndonos en un arrebatador beso.
Aproveché para recorrer con mis manos cada centímetro de su gloria expuesta, el roce de su piel fría contra mi piel tibia era electrizante, pero adictivo, pronto mis labios envidiaron a mis dedos por lo que a mi pesar abandoné su boca para trazar el camino dejado por mis manos.
-Reny, mi amor, no es justo que solo yo esté medio desnudo mientras tú aún conservas tu ropa-indicó mi amado sin aliento.
Tenía razón, yo aún conservaba mi ropa intacta mientras mi novio estaba a punto de estar tan desnudo como el día en que nació.
-Yo...yo lo siento-murmuré apenada.
La intensa mirada de mi amado se suavizó ante mi disculpa.
-No te preocupes, eso se puede remediar-afirmó mientras sus escurridizas manos se colaban por debajo de mi blusa, tocando mi piel con reverencia.
La sola acción hizo que mi ya acelerado corazón palpitará aún más rápido, después de compartir algunos otros apasionados besos, mi gélido par se deshizo de una vez por todas de mi blusa, la prenda que se interponía como barrera entre nosotros dos.
-¡Splendida, cara mia!-exclamó mientras me devoraba con la mirada.
Sus ojos escarlatas habían adquirido un color más oscuro, lo cual combinaba con la intensidad del momento, mi única respuesta fue un profundo beso, con el cual trate de plasmar todo lo que sentía en ese momento.
¡Pues sentía amor!
¡Deseo!
¡Desesperación!
Sentía que estaba siendo consumida por un fuego que ardía en mi interior y no pensaba pararlo.
¡Me sentía viva!
¡Hechizada por su encanto!
Después de tan cándidos besos mi par recorrido con entusiasmo mi cuello para luego ir más al sur, cerca de mi pecho.
Me sentía como una presa en las garras de su cazador y no les mentiré dejaría que me comiera.
Fin del flashback
"¡Basta Renesmee!", exclamó mi mente en un intento desesperado por parar la perversa orientación que mis pensamientos habían tomado.
Desvariar y soñar despierta era todo lo que había hecho desde que salí de casa hace dos días, mi investigación estaba estancada desde hace un tiempo, el último experimento fue un desastre total, por lo cual Carlisle y yo decidimos posponer los estudios por algún tiempo.
"Tic, toc", sonaban las agujas del reloj.
El tiempo pasa lentamente cuando esperas, sin más me levanté de la cama tenía que ocupar mi mente en algo más que pensamientos pecaminosos, me dirigí lentamente al estante, siempre he admirado la una buena colección de libros. Crean o no ellos dicen mucho de su propietario, desde sus más oscuros miedos hasta sus más perversos deseos, así de determinantes son.
¡O eso creo yo!
El sonido de una puerta siendo abierta interrumpió mi reflexión, la figura de un hombre de esbelta figura apareció, su rostro pálido me era tan conocido como la palma de mi mano.
Lleva casi tres días esperando su llegada con ansiedad.
-¿Reny?-preguntó mientras se acercaba a mí para estrecharme contra su pecho.
-¡Tardaste demasiado!-indiqué mientras hundía mi rostro torso.
-Lo siento, la misión se complicó un poco-se disculpó mientras besaba mi cabeza.
-Está bien, estoy feliz que estés aquí conmigo-confesé con entusiasmo.
¡Lo había extrañado tanto!
-Yo también estoy contento de que vinieras a verme-replicó mientras me estrechaba como si fuera su oso de felpa favorito.
-Ahora cuéntame de la misión-dije despreocupada.
-Fue tensa, el clan con el que teníamos que negociar era bastante terco-indicó sin más.
-Ah me puedo imaginar. ¿Y Charlie está bien?-pregunté.
-¡Bastante bien!-indicó para luego tensarse por completo.
No puedo creer que Alec haya pensado que no me enteraría de que había ido a Forks.
"Tic, toc", volvió a sonar el reloj.
