Descargo de responsabilidad: Ninguno de los personajes me pertenece a excepción de Oliver. Todos son propiedad de Stephenie Meyer.
Hola espero y disfruten del capítulo, gracias por sus comentarios, siento no haber subido un nuevo capítulo el jueves. Espero y esta semana esté lo suficientemente desocupada para actualizar más seguido.
Renesmee Pov
-¿Por qué no fuiste sincero conmigo?-pregunté sin deshacer el abrazo.
Estaba molesta, no me gustan las mentiras, menos de alguien a quien amo.
-Lo siento, sabía que no querías que fuera, pero no puedo desobedecer a mi maestro-indicó mientras se alejaba de mí para verme a los ojos.
Sabía que él no podía desobedecer a Aro, pero no hubiera estado mal avisarme.
-Me hubieras informado, no me hubiera molestado de saber que no tenías opción-señalé con firmeza.
-¿Cómo hubieras reaccionado si te hubiera avisado?-preguntó a la defensiva.
Detesto cuando hace eso, cambiar la situación a su favor, más porque sabe que de haber tenido conocimiento de que iría a Forks, habría hecho de todo para detenerlo.
-Me hubiera preocupado...-dije derrotada.
-Y eso es lo que menos quería, no me gusta que estés inquieta-confesó mientras me miraba con esos grandes ojos escarlatas.
-Eso no es ninguna justificación-declaré mientras me separaba un poco de él.
-Reny…-empezó a decir con suavidad.
-No Alec, me duele que no puedas ser sincero conmigo-refunfuñe mientras le daba la espalda, sabía que si lo miraba cedería ante su encanto.
-Lo siento mucho cara mia, no debí de ocultarte lo sucedido-indicó mientras me abrazaba por detrás ocultando su rostro en mi cuello.
Me quedé quieta, primero porque necesitaba pensar en qué decirle y segundo porque estaba disfrutando del mimo.
-Está bien, pero debes ser sincero conmigo sin importar que-afirmé después de un tiempo entrelazando mis manos con las de él.
-Lo prometo, siento tanto haberte mentido-aseguró para después besar mi mejilla.
-Está bien, caro mio-dije mientras suspiraba, era cuestión de tiempo que lo perdonará.
Pude sentir como sonreía contra mi rostro después de escuchar ese apelativo que con tanto cariño usaba conmigo.
-Ahora dime que hiciste en Forks…-dije tras darme la vuelta.
-Los maestros querían hacer un trato con los Quileutes, lealtad a cambio de no tener que preocuparse por vampiros en la zona-explicó
-Y ellos se negaron...-añadí dudosa.
-Absolutamente, le tienen "lealtad" a Carlisle-dijo un tanto disgustado.
-¿Y ahora qué harán?-cuestioné pensativa, los Volturi tenían conocimiento de nuestro con la tribu.
Me parecía bastante raro que a pesar de saberlo, hayan intentado establecer un pacto con ellos, había algo más detrás y no es nada bueno.
-Supongo que nada, no es como que sean tan importantes-concluyó mientras se encogía de hombros.
-No, no lo son-dije con enfado.
Aún me sentía molesta con ellos y sus expectativas, muchos todavía conservan la esperanza de que regresaré con Jacob, porque no importa lo que haya pasado ni cuanto me haya lastimado siempre "regresaré" a él porque soy su "alma gemela".
-¿No te agradan verdad?-preguntó Alec que me miraba con curiosidad.
-No y creo que yo tampoco les agradó-afirmé mientras fruncía el ceño.
-¿Por el lobo ese?-cuestionó algo enfadado
Jacob nunca ha sido alguien apreciado por Alec, si supiera la verdad no solo lo detestaría sino que lo buscaría eliminar. Aunque pensándolo bien, no sería tan malo que dejará de existir…
Bueno, tal vez no, no soy tan vil como él.
-Sí, todos esperaban que me quedara como la sumisa esposa-vociferé con amargura.
Me molestaba sus ideas machistas, los miembros del clan esperan que sus esposas estén al cuidado de ellos, que les den hijos, que laven y planchen mientras mantienen el secreto.
-Cara mia, tú eres todo menos sumisa-indicó mientras tomaba mi rostro apretando tiernamente mis mejillas.
-¿Qué es todo?-pregunté animada, quería saber que tenía que decir.
-Rebelde, decidida, inteligente, valiente, hermosa, risueña… ¿Ya dije que eres sumamente hermosa e inteligente?-murmuró mientras depositaba castos besos por todo mi rostro.
-Mmm, ya lo dijiste, pero me gusta escucharlo, dilo otra vez-pedí centrándome en la sensación de sus labios sobre mi piel.
-Eres hermosa-dijo para después besarme en los labios-y muy inteligente, al punto que me asusta-añadió para besarme de nuevo.
¡Oh Dios, extrañaba esto!
Sus labios parecen estar forrados de seda, haciendo cosquillas contra los míos, los cuales parecen estar sedientos, necesitados de él.
-Te extrañé demasiado-confesé en un murmullo.
-Yo también te extrañé como un loco-admitió mientras escondía su rostro en mi cuello.
-Aunque estoy feliz de que hayas compartido tiempo con Jane-afirmé mientras besaba suavemente parte de su oído.
-Yo también, me agrado tenerla de nuevo, incluso si ahora Oliver viene en el paquete-dijo divertido mientras empezaba a besar la longitud de mi garganta.
Cada roce de sus labios contra la fina piel de mi cuello, mandaba pequeñas descargas eléctricas por todo mi cuerpo, alojándose la mayoría de ellas en la parte inferior de mi abdomen.
-Oliver no puede ser tan malo...-indiqué mientras me aferraba a él.
-No, no lo es, de hecho es necesario en la guardia-musitó para después morder delicadamente mi garganta generando ondas cálidas que recorren desde mi cabeza hasta mis pies.
-¿Por qué?-cuestioné casi balbuceando.
-Su poder es oportuno, más si enfrentamos a vampiros dotados-explicó mientras seguía con su mimo.
-¿Oliver tiene un don?-pregunté casi sin aliento.
¡Dios! Debía de parar de hablar, cada que lo hacía mi par paraba sus caricias dejándome frustrada.
-Sí, puede maximizar y minimizar la intensidad de los dones-explicó para después darme un intenso beso.
-Bastante útil-añadí tras separarme de él.
-Más para Jane, su poder ahora es más fuerte y puede afectar a más-agregó sonriente.
-¡Toda una dupla!-exclamé para tomar su rostro de nuevo, uniendo mis labios a los de él.
El beso era profundo como si deseará descubrir los secretos que se encuentran en su boca.
-Renesmee debemos parar…-dijo sin aliento mi par.
-¡No quiero!-protesté mientras exploraba su mandíbula con mis labios, dejando pequeños mordiscos y chupetones en su lechosa extensión.
¡Esa dulzura y ese sabor a vainilla hacen que su piel parezca casi comestible, haciendo que mi boca salive y que mis colmillos se llenen de veneno!
-¡Reny… debemos parar!-dijo nuevamente, mientras en un acto valiente exploraba la pálida y fría piel de su garganta-Si no…-murmuró con dificultad-si no lo hacemos me temo que cruzaré una línea-añadió mientras hundía sus largos dedos en mi cabello aferrándome a él.
-Entonces cruzala, confío en ti-indiqué segura.
Quería más que solo castos besos, mi cuerpo ardía en pasión por Alec, quería más.
-Reny, no quiero hacerte el amor aquí, no con mi hermana, mis maestros, ni los guardias a pocos metros de nosotros-musitó en voz baja.
Esas palabras me dejaron helada, nunca pensé escucharlas de Alec, pero ahora que las había oído de su boca parecían ser más pesadas que un ancla, trayéndome a la realidad.
¿Quería hacer el amor? ¿Después del incidente con Jacob? ¿Estaba preparada? ¿Quería "hacerlo" con Alec? Me pregunté mientras cesaba mis caricias para ver a mi par a los ojos, quién me miraba horrorizado al darse cuenta de lo que había dicho.
-Yo… yo lo siento… me dejé llevar, no pensé en lo que decía, discúlpame-balbuceo mientras entrelazaba sus dedos con los míos.
No contesté, solo lo miré por lo que se sintió una eternidad, absorta en mis pensamientos, pensando por primera vez en mucho tiempo que quería.
-Renesmee, yo…-empezó a decir apabullado.
-¡Sí quiero!-afirmé, sintiéndome completamente segura.
-¿Qué?-cuestionó mi par atónico.
-Que sí quiero hacer el amor contigo Alec-admití en voz alta, podía sentir como mi sangre se concentraba en mis mejillas dotándolas de un color rojo intenso.
Mi par me observó por un rato, su boca estaba parcialmente abierta mientras sus ojos me observaban con gran intensidad como si deseará leer mi mente.
-¡Yo también quiero!-afirmó mientras acariciaba mis mejillas.
-¡Lo sé!-indiqué divertida mientras disfrutaba de su mimo.
-Pero no aquí, ni ahora-agregó tímidamente.
-Yo tampoco, pero podemos seguir besándonos-admití en voz baja.
-Mmm, tal vez un poco más, claro sí tú quieres-añadió casi ronroneado.
-Me agrada esa idea-dije sonriendo para después atraerlo a mí sellando mis labios contra los suyos.
Pronto nuestros besos se volvieron más desesperados, mis manos recorrían contentas la extensión de su espalda mientras las suyas se aferraban a mis caderas atrayéndome más a él, al poco tiempo mis rodillas se tomaron con algo, era la cama de Alec, sin poner resistencia me deje recostar sobre la suavidad del lecho.
No sentía miedo, ni desconfianza, no en los fuertes brazos de mi par.
De mi amado Alec.
