Descargo de responsabilidad: Ninguno de los personajes me pertenece a excepción de Oliver. Todos son propiedad de Stephenie Meyer.

Hola espero y disfruten del capítulo, gracias por sus comentarios, de antemano paso a informar que la historia ya está en su recta final.

Así que espero les guste estos últimos capítulos.

P.D. ¿Quienes creen que sean los clanes aliados y los traidores?

Alec Pov

El sol se ha ocultado en Volterra y no podría ser más feliz pues la noche es donde los hijos de la oscuridad como yo pueden ser libres, sin temor a que el resplandor de nuestra piel nos delate. Sin embargo hoy no creo salir a disfrutar de la luna llena, pues la tengo entre mis brazos, plácidamente dormida sobre mi pecho se encuentra mi Reny, su pecho sube y baja al ritmo de su lenta respiración, la cual roza mi cuello como la más cálida brisa.

Tuvimos un principio bastante accidentado, sobre todo por los eventos en Forks, los cuales me tienen bastante preocupado, la manada no saldrá limpia después de rechazar el trato con nosotros, mucho menos Charlie, quien pese a que me agrade, sabe mucho de nosotros lo cual es un gran riesgo; podría pedir amnistía por él, pues su edad ya es bastante avanzada y no creo que sobreviva mucho más tiempo, por lo tanto no representaría un peligro persistente, dejando que los amos lo dejen vivir.

Afortunadamente el enojo de mi similar fue pasajero porque al poco tiempo la tenía entre mis brazos mientras recorría su piel expuesta con mis labios, absorbiendo toda su dulzura y sus suspiros.

"Que sí quiero hacer el amor contigo Alec" dijo con su melodiosa voz mi amada, después de varios momentos de pasión, dejándome sin palabras, estaba atónito, nunca pensé escuchar esas palabras salir de su boca, le contesté que yo también quería, porque también lo quiero, deseo estar con ella y ser uno, pero lo quiero hacer bien, que se dé cuenta de que en verdad estoy comprometido con ella y es por eso que le quiero pedir que sea mi esposa, o si ella quiere solo ser compañeros.

"Knock, knock"

Resonó la puerta, detesto que me interrumpan más cuando estoy con Renesmee, quien apenas se movió al escuchar el sonido.

-Alec, los maestros quieren que todos los guardias estén en cinco minutos en el salón principal, es una reunión importante-dijo uno de los siervos del castillo.

-En seguida llegó, gracias por avisar-respondí suavemente, mientras usaba mi don para que mi intercambio no perturbara a la bella durmiente.

No quería deshacer el abrazo, estaba tan contento de estar ahí con ella, me sentía seguro y bastante cálido, mi piel que siempre estaba fría al tacto ahora estaba tibia; en mi pecho resonaba el palpitar de su corazón, latiendo por ambos, si cerraba los ojos y me quedaba en silencio podía sentir casi como si estuviera vivo.

Pero tenía que ir con los maestros, el llamado es inusual, no había ninguna reunión programada lo cual no es bueno, quiere decir que algo muy malo está pasando, la última vez que todos nos juntamos sin previo aviso fue cuando el clan rumano nos atacó y desde ese entonces tenemos a varios clanes, nómadas e individuos bajo observación, mayormente a Tanya Denali, quién aún desea vengar la muerte de su hermana Irina. Poco a poco deshice el caluroso abrazo, Renesmee apenas se movió, dormía profundamente sin darse cuenta del ajetreo del castillo, la tapé con una cobija, no quería que se quejará de frío mientras yo no estaba para socorrerla.

Me marché de la habitación no sin antes besar la frente de mi par, en el camino para el gran salón me encontré con Jane quién al igual que yo estaba extrañada con la imprevista reunión, aunque ella, diferencía de mi, no sospecha que sea a causa Tanya.

-¿Dónde está Demetri?-cuestioné al no ver al vanidoso vampiro.

-¡A tu lado!-respondió este tras aparecer a nuestro lado.

-¿Alguna idea del por qué de la junta?-preguntó mi gemela con su dulce voz.

-A decir verdad no, aunque sea lo que sea no es nada bueno-declaró el rastreador.

Entre dudas y expectativas llegamos al gran salón en donde se encontraban varios guardias desde aquellos de bajo rango en sus capas rojas hasta nosotros quienes al entrar nos vestimos con nuestras capas negras.

-Ah, mis gemelos favoritos, Demetri y Oliver, vengan acérquense que tenemos que discutir algunos temas-dijo un cándido Aro.

Saludé brevemente a mis amos y a sus esposas quienes se encontraban presentes para después posicionarme al lado de mi gemela.

-Ahora que estamos todos juntos, es tiempo de iniciar con esta reunión-dijo Marcus con la lentitud que lo caracteriza.

-Como saben en los últimos años se han suscitado varias revueltas, las cuales han sido causadas por clanes e individuos enemigos, estas se han logrado aplacar con éxito, pero aún quedan algunos sobrevivientes los cuales tememos quieren atacar de nuevo-recitó Aro con calma.

Tras terminar de hablar, el lugar se llenó de los murmullos de los guardias y de los aliados, entre los cuales se encontraba para mi sorpresa Carlisle Cullen, quien acompañaba a Reny en su visita.

-¡Silencio!-retumbó la áspera voz de Caius quien se miraba inquieto.

El salón quedó en completo silencio ante la orden del amo.

-Como decía mi hermano, algunos de nuestros enemigos se quieren sublevar contra nosotros poniendo en peligro nuestra identidad, amenazando con exponer nuestra verdadera naturaleza ante los humanos-afirmó Caius.

Esto era malo, muy malo, si se revela nuestra verdadera existencia el mundo entrara en caos, podía escuchar como algunos asistentes contenían el aliento, mientras otros murmuraban sorprendidos.

-Es por eso que estos sobrevivientes en búsqueda de venganza han empezado a crear un ejército de neófitos-agregó Caius elocuentemente.

Los murmullos se acrecentaban en el salón al igual que la tensión.

-Después de pensarlo bien y de tener una charla con los líderes aliados, hemos tomado una decisión irrevocable-declaró después Aro seriamente.

-Los promotores de estas actividades, que ponen en riesgo nuestra existencia han sido declarados traidores y por lo tanto han sido sentenciados a muerte-proclamó Marcus.

El salón quedó en silencio, hace poco habíamos estado en batalla por culpa del clan rumano y ahora tendríamos que pelear en contra de estos insurgentes para asegurar que el secreto se mantenga y por lo tanto garantizar nuestra existencia.

-Gracias a la atenta ayuda de nuestro querido amigo Carlisle y de su adorable Alice, podremos anticipar las acciones del enemigo teniendo una amplia ventaja-afirmó complacido Aro.

A continuación, los maestros dieron un informe detallado de los clanes aliados y de aquellos que eran parte de los traidores.

Después de finalizada la reunión en donde analizamos las estrategias a implementar durante el enfrentamiento, me dirigí a mi habitación en donde se encontraba una recién despertada Renesmee.

-¿Todo está bien?-preguntó confundida al verme llegar algo atolondrado.

Me acerqué a ella sin decir nada, al estar cerca la envolví en mis brazos mientras mi rostro se escondía en su cuello.

-Algo así…-contesté mientras dejaba que el dulce aroma de sus cabellos color chocolate llenara mis pulmones.

Las partes ya estaban formadas sólo había que esperar donde sería el campo de batalla.


-¡Aquí estoy, para qué me necesitabas!-argumentó el corpulento hombre de tez morena.

Había viajado desde Forks hasta Alaska con la esperanza de obtener algo de información.

-Qué bueno verte, han pasado bastantes años desde que nos reunimos por última vez-dijo la vampira de rubios rizos.

-¡No vine aquí para saludarte Tanya!-indicó el moreno enfadado.

-Que aguafiestas, pero bueno te he llamado porque tengo información de tu amada híbrida-afirmó la cara pálida.

-¡Obviamente! Ahora dime, ¿qué sabes?-cuestionó el cambiaformas quien no estaba de humor para los juegos de la chupasangre.

-Los Cullen ahora viven en el norte de Canadá, en una región llamada Nunavut, junto a tu amada Renesmee-indicó divertida la vampira.

El corazón del lobo parecía querer explotar de la emoción, después de tanto tiempo por fin podría encontrar a su alma gemela y podrían ser felices como lo eran Sam y Emily.

-¡Muchas gracias Tanya, en serio te estoy agradecido!-exclamó emocionado Jacob.

-Aún no terminó lobo, los Volturi han emprendido una campaña contra aquellos clanes que no se ajusten a sus leyes, incluidos los Cullen-señaló la vampira segura.

-¡Esos malditos!-exclamó furioso Jacob

-Es por eso que necesitamos tu ayuda y la de tu manada, pero no lo hagas por nosotros, hazlo por Renesmee quien se encuentra en peligro también. Si los Volturi ganan se que la asesinaran junto a todo su clan-indicó la vampira de ojos ámbar.

La sangre del lobo hervía, su amada estaba en peligro, no podía perderla, eso sería la muerte para él.

-La tienes, y no solo la mía, también la ayuda de la manada de Sam-aseguró firmemente el cambiaformas.

-¡Excelente!-exclamó menos tensa la pequeña chica.

-¡Solo dime el lugar y la hora!-demandó el lobo.

La vampira le dedicó una amplia sonrisa para después informarle de los planes, había logrado salirse con la suya, teniendo una ventaja ante los Volturi, una que ni Alice y su poder podrían anticipar.