Descargo de responsabilidad: Ninguno de los personajes me pertenece a excepción de Oliver. Todos son propiedad de Stephenie Meyer.

Hola, espero y disfruten del capítulo, gracias por sus comentarios, disfruto mucho leerlos.

Renesmee Pov

-¿Tanya Denali?-cuestioné sin poder creerlo.

Tanya ha sido amiga de mi familia desde hace varias décadas, ella junto a su familia fueron las que introdujeron a Carlisle en una alimentación diferente a la de un vampiro normal, lo que nos diferencia de otros clanes.

¡Dios, la hemos presentado como familia!

-Reny, por milésima vez sí, ella-repitió Alec.

-¡Es imposible, ella es amiga de la familia!-exclamé incrédula.

-De tu familia, pero no de mi clan, además sigue enojada por la muerte de Sasha y de Irina-enfatizo mi par cansado.

Me sentí ligeramente ofendida ante su respuesta, pero eso no impidió que me acercará a mi par y tomará su bello rostro entre mis manos, quería ver la reacción de esos ojos escarlatas cuando le respondiera.

-Alec, tú eres mi par, mi novio, por lo tanto eres parte de mi familia-afirmé mientras miraba cómo sus pupilas se dilataban ante mi declaración.

-¡Y tú de la mía!-aseguró mientras me dedicaba esa mirada que hacía temblar mis piernas, sin poderme resistir por más tiempo posé mis labios sobre los suyos en un tierno beso.

-¿Y qué haremos?-pregunté decidida.

Mi interfecto novio sonrió ante mi pregunta, sabía que no era muy útil, pero quería ayudarlo como pudiera, este enfrentamiento me daba miedo y aunque suene cursi, no quería que saliera lastimado.

-Por el momento esperar, después veremos-indicó Alec mientras me dedicaba una tierna sonrisa.

-¡Alec, en serio quiero ayudar!-aseguré algo molesta.

-¡Y lo haces!-respondió mientras me robaba un apasionado beso.

Si esto es una acción para entretenerme y hacerme olvidar, entonces está teniendo éxito, pues cuando sus labios rozan los míos pierdo el sentido del espacio y del tiempo.

-Además Carlisle y Alice nos ayudarán-comentó entre besos mi par.

-¿En verdad?-cuestioné sorprendida.

Quién diría que los clanes que hace unos años estaban dispuestos a enfrentarse a muerte, ahora estaban dispuestos a trabajar codo a codo, el sentimiento era extraño, pero no de mala forma.

-Sí, lo cual será de mucha ayuda, pues Alice verá venir al enemigo, dándonos ventaja-comentó después de separarse de mí.

-Eso me tranquiliza, aunque no sé qué tan poderosos sean los aliados de Tanya-expresé preocupada.

-El clan irlandés, no tiene tanto poder, al igual que María y Tanya, lo único que me preocupa son los neófitos, ellos no solo son más fuertes, sino que pueden tener nuevos poderes-razonó Alec.

Sus palabras lejos de calmarme me alarmaron mucho más, tenía que ayudarlos de alguna manera, debía asegurar la supervivencia de mi par.

Pero, ¿cómo?

Mi poder se basa solo en mostrar mis recuerdos y en bloquear el poder de mi padre, cosa que no es muy útil en una batalla.

A menos que…… ¡Espera!

¡Ya sé qué hacer!

-Yo puedo convencer a los demás, para que los ayuden-sugerí convencida.

-¿A quiénes?-preguntó alzando una ceja.

-Bueno, dudo mucho que Kate, Eleazar y Carmen nos quieran ayudar, pero puedo intentarlo-comente pensativa.

-Olvida a Kate, ella y su par están con Tanya, ahora Eleazar y Carmen son otra historia-inquirió un reflexivo Alec.

-¿Otra historia?-pregunté curiosa.

-Sí, pero te la diré en otro momento-añadió serio.

-Ok… Bien… Nuestro clan ayudará, eso es seguro, puedo convencer a Nahuel y sus hermanas a ser parte de nuestro equipo-ofrecí después de un momento.

-¿Los hijos de Joham?-preguntó mi par inseguro.

-Sí… ¿Hay algún problema?-cuestioné con cautela.

-Es que Joham es aliado de Tanya-indicó.

No me sorprendió, Joham siempre ha querido revelarse a los humanos, al igual que lo hacían los rumanos y Amun, siglos atrás.

-¿Y el clan egipcio está con ellos?-pregunté atemorizada.

Los egipcios tienen a Benjamin uno de los vampiros más poderosos que haya conocido.

-Renesmee deja de preocuparte por eso, ya todo está calculado y no hay margen de error-indicó mi par después de ver mi reacción.

-Pero Alec, ellos tienen a Benjamin, él es poderoso-balbuceé nerviosa.

¡Demonios! Tenía miedo, si ellos estaban con Tanya, la batalla sería complicada.

-¡Basta Reny, el plan de batalla ya está formulado, no debes de preocuparte!-exclamó mi novio al verme atemorizada.

-Déjame ir contigo a la batalla-sugerí decidida.

-No, no te pondré en peligro, te quedarás aquí con las esposas y algunos guardias-indicó severamente.

-Pero Alec no quiero que salgas lastimado, tengo miedo de perderte, déjame ir contigo-indiqué cortadamente.

-No, no puedo dejarte ir, además eso no pasará Renesmee, no me perderás, tranquila-indicó mientras me apretaba contra su frío pecho.

-¡Promételo!-demandé mientras apartaba mi rostro de su pecho.

-¡Lo prometo!-aseguró mientras me miraba intensamente.

-Está bien, me quedaré, pero debes de volver, si no te iré a buscar hasta el fin del mundo-sentencié.

-Ni loco me alejaría de ti-indicó mientras me regalaba una maliciosa sonrisa.

-Esa bella sonrisa no me distraerá-aseguré divertida.

-¿No?-preguntó coqueto.

-¡Claro que no!-respondí siguiéndole el juego.

-¿Y sí te llevó a dar un paseo por la ciudad para que te relajes un poco?-sugirió sin perder la fe.

-A lo mejor, tal vez, no lo sé-indiqué traviesa.

-Entonces es un sí-aseguró mientras me besaba la frente.

-Sí, nos viene bien relajarnos un poco-desistí después de meditarlo un rato.

-Bien, pero antes debo de hacer algo más importante-indicó para después darme un ferviente beso.

No me puedo quejar, sus besos son el mejor remedio para mis nervios y mis penas.

-¿O podríamos quedarnos aquí y aprovechar nuestro tiempo?-ronroneé mientras rozaba mi nariz contra la suya.

-Mm, suena tentador, pero tengo que hacer algo muy importante-indicó mientras disfrutaba de mi caricia.

-¿Qué cosa?-pregunté alivianada.

-No comas ansias, amore mio, ya verás-aseguró mientras se alejaba de mí.

-¡Cómo detesto cuando te pones misterioso!-declaré bromeando.

-No lo detestas, lo amas-sentenció mientras soltaba una pequeña carcajada.

-¡Te odio!-mentí mientras me reí

-Odia después, ahora anda que llevamos prisa-aseguró divertido mientras tomaba su abrigo.

Pesé a que Alec no lo quiera, yo lo ayudaré en la batalla, aún tengo algunas cartas bajo la manga que pueden ser de ayuda en el enfrentamiento; tengo que asegurar su supervivencia, tenga que hacer lo que tenga que hacer.


-¿Será suficiente con ellos?-preguntó María dudosa.

-Sí, creo que con ellos alcanza, además tenemos de nuestro lado a las manadas de Forks-aseveró Tanya.

-¿Cuántos lobos son?-inquirió la morena.

-Son 11 por todos-sonrió maliciosa la rubia.

-Los Volturi no se lo esperarán-añadió con picardía la joven de negra cabellera.

-¡Tampoco Alice los verá venir!-agregó la vampira de ojos ámbar.

-A ella déjamela, tengo que ajustar cuentas con el traidor de Jasper-dijo con veneno la inmortal de ojos escarlatas.

-¿Pensé que Jasper era cosa del pasado?-cuestionó la vampiresa europea.

-¿Pensé que la muerte de Irina también lo era?-preguntó desafiante la vampiresa americana.

-¡Eso es diferente, ella era mi hermana!-exclamó molesta Tanya.

-Bien, no vamos a pelear, no ahora que nos necesitamos-replicó María más serena.

-Cierto, ahora tenemos que pensar en la batalla-reflexionó Tanya.

-Por cierto, ¿cómo convenciste al lobo?-preguntó curiosa la líder del clan mexicano.

-Cuando se está enamorado el hombre se vuelve más tonto, por lo tanto fácil de convencer-aseguró risueña la rubia.

-¡Ni que lo digas!-concordó la otra.

-Aunque me da lástima-dijo con un suspiro Tanya.

-¿Te da lástima un perro?-cuestionó indignada la líder mexicana.

-Si, más cuando se entere de que su adorada híbrida está jugando a los novios con el favorito de Aro-admitió la vampira de ojos ámbar.

-Debe aprender a que el amor duele-indicó su similar mientras se encogía de hombros.

-No siempre, a veces suele ser muy dulce, como la miel-dijo Tanya mientras se sumergía en sus pensamientos.

La inmortal alzó una ceja ante el comentario, para ella el amor no era más que una simple atracción que se puede usar para el beneficio propio; pesé a no concordar con su aliada, no hizo por corregirla tenían conversaciones más importantes… como su táctica de batalla, por ejemplo.