Descargo de responsabilidad: Ninguno de los personajes me pertenece a excepción de Oliver. Todos son propiedad de Stephenie Meyer.
Hola, espero y disfruten del capítulo, gracias por sus comentarios, disfruto mucho leerlos.
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El campo de batalla aún conservaba sus verdes pastos, pese a que el invierno se acercaba la hierba se negaba a morir al igual que las esperanzas de ciertas hermanas de cabellos dorados.
-¡Perfecto!-exclamó la mujer de rubios cabellos al ver como un neófito lanzaba por los aires a uno de sus entrenadores.
-¿Crees que con esto le podremos ganar a los Volturi?-cuestionó su hermana de lisos cabellos.
Llevaban días adiestrando a los neófitos y a la manada para la batalla, al principio había sido bastante difícil pues los instintos de los cambia formas los llevaban a atacar a los neófitos y viceversa, pero ese control se había perfeccionado con el tiempo además gracias a la ayuda de Joham y del don de Siobhan las interacciones de ambos grupos habían mejorado notablemente.
-Sí, creo que estamos preparados, con ayuda de la manada venceremos fácilmente a los Volturi y sus aliados-aseguró la chica de ojos ámbar.
-¿Tú crees que la manada nos seguirá ayudando cuando se enteren de la verdad?-preguntó su hermana mientras la miraba con curiosidad.
-No tiene por qué enterarse además si se enteran solo tendrán más motivos para atacarlos-dijo la pequeña vampira mientras se encogía de hombros.
-Tienes razón, no creo que al líder le parezca que su noviecita ande jugando al romance con el gemelo brujo-reflexionó Kate mientras fijaba su mirada en el horizonte.
-A nadie le gustaría eso, pero no la culpo, tú y yo sabemos que es difícil resistirse a los encantos de un hombre, más si ese hombre es nuestra alma gemela-añadió la hermana de ondulada melena.
Las rubias estaban conscientes de que por amor se podían cometer varias locuras, después de todo eso es lo que había matado a su hermana.
-Yo tampoco, pero el destino es cruel, le dio a un asesino sádico como pareja…-empezó a decir la hermana de alta figura.
-Uno que tiene los días contados-añadió su hermana de esbelta figura y compacto tamaño.
-Tanya, tengo miedo, aparte de ti y Garrett, no confió en nadie más, mucho menos en el clan mexicano ni en esos perros traicioneros-espetó Kate claramente preocupada.
-No debes preocuparte, todos estamos unidos bajo un mismo objetivo y ese es el de destruir a los Volturi-dijo con firmeza su hermana.
-¿Y si nos pasa como a los rumanos?-cuestiono Kate aún no convencida.
La chica de lisos cabellos, tenía miedo, no quería terminar como el clan rumano, al cual después de varias batallas habían derrotado dejando solo las cenizas como recuerdo de la aplastante victoria sobre ellos.
-No perderemos, los Volturi se confiarán en su última victoria y en lo que la traidora de Alice les diga, lo que no saben es que su pitonisa no puede advertirles de los lobos-aclaró la pequeña inmortal mientras alzaba su delicada ceja.
Casi podía saborear la victoria, había pasado perfeccionando su plan desde hacía años, día tras día maquinaba cómo iba a eliminar uno tras otro a los miembros de la "realeza" vampírica, dejando a Caius solo para ella.
-Me tranquiliza escuchar que tienes todas las posibilidades cubiertas, hermanita-indicó la alta chica mientras curvaba sus labios en una pequeña sonrisa.
Kate no podía negar que ella también soñaba con tomar venganza, en especial de Jane, quien por muchos años se ha mofado de los demás gracias a su don, lamentablemente para la rubia Denali ahora no tenía a su compañera en crimen. Bella era de las más interesadas en destruir a los gemelos siendo ella la que optaba por encargarse personalmente de Alec.
Ante ese recuerdo la chica de dorados cabellos sonrió para sí misma, el destino es realmente cruel, Bella quien en anterioridad quería erradicar a Alec ahora tenía que soportarlo, pues el universo lo había elegido como el par de su hija.
-¿Por qué tan repentino cambio de humor, hermana?-cuestionó la vampiresa de ojos ámbar al ver el cambio de actitud.
-Nada, es solo que ansió ver la cara de Jane cuando le dé un poco de su propia medicina-sonrió la alta rubia mientras se encogía de hombros.
-Oh Dios, será genial poder ver algo más que esa cara inexpresiva o esa sonrisa malévola-añadió Tanya mientras soltaba una suave carcajada.
Mientras las dos hermanas se mofaban de su objetivo, un par de ojos escarlatas las observaba desde el campo de entrenamiento.
-No confió en ellas, mienten-aseguró la inmortal de rizos castaños.
-Yo tampoco, algo están ocultando, lo sé-agregó Liam mientras ojeaba a su par quien guardaba silencio ante sus comentarios.
-No me importa que ocultan media vez pueda tener una oportunidad contra los Volturi-declaró la líder del clan irlandés.
-Pero Siobhan, ninguno de los demás poderosos clanes están apoyándolas-señaló su par.
-Es cierto, ni el clan del Amazonas, ni los Cullen y mucho menos los egipcios han querido ser parte de esto-añadió la pequeña de rostro inocente.
-Los Cullen no quieren tirar a la basura los acuerdos de paz con Aro, que tantos años les han tomado-indicó un reflexivo Liam.
-¡Cobardes!-exclamó Siobhan-Tanto Carlisle como Amun tiemblan como niñitas ante la posibilidad de siquiera hacerle frente a los Volturi-dijo con veneno la corpulenta mujer de rojos cabellos.
Tanto Maggie como Liam guardaron silencio ante la fuerte declaración de su líder, quién al igual que los otros clanes llevaba años deseando tener una oportunidad para tumbar el control que los Volturi tenían sobre los demás clanes, mas en el fondo ambos sabían que
algo no andaba bien, era bastante extraño que tanto los Cullen como los egipcios, quienes eran los principales opositores del clan italiano, hubiesen decidido no participar en la campaña para derrotarlos.
-A lo mejor no tanto, tal vez sean más inteligentes que nosotros-respondió la joven inmortal después de meditarlo por algunos minutos.
La pelirroja de generosas curvas solo le dedico una fría mirada a la joven de rizados cabellos para después alzar su vista hacia al grupo de neófitos quienes charlaban animadamente entre ellos.
-Mi querida Maggie, esta es nuestra única oportunidad para acabar con el status quo que los Volturi han mantenido durante siglos, me temo que si no participamos ahora ya no podremos hacerlo nunca más-dijo finalmente la bella mujer.
-¿Y después qué va a pasar?-cuestionó Liam con cautela, no quería que su amaba de cabellos color fuego se molestará más de lo que ya estaba.
-Después de destruirlos nos repartiremos el poder, nosotros tomaremos el control de Europa, el clan Denali de América dejando a María a cargo de la parte sur del continente-explicó la mujer de ancha envergadura.
Tenía la esperanza de que ganarían y que por fin después de cientos de años podrían deshacerse de las ridículas leyes que el clan italiano imponía sin piedad.
Su par la miraba con ojos soñadores, pesé a no estar seguro, confiaba en las decisiones que tomaba su atractiva mujer quien nunca se equivocaba.
-Ojalá…-murmuró en voz baja la pequeña inmortal mientras soltaba un suspiro.
Aunque confiaba en las decisiones de Siobhan, la joven con cara de inocencia no estaba convencida de formar parte de la pelea, muy dentro de su muerto corazón la espina de la duda se había alojado, susurrándole que está era la peor decisión de sus inmortales vidas.
La noche era cálida y despejada perfecta para los planes de cierto inmortal de ojos escarlata, llevaba días pensando en si lo que haría sería bien recibido, dudas que llenaron su cabeza y su gélido corazón, sin embargo ese tibio sentimiento que llenaba su pecho predominó más que cualquier cuestionamiento, llevándolo a planear cuidadosamente su proposición.
Después de todo, en poco tiempo se iría a la guerra, una en donde solo tenía dos opciones, morir o vivir.
Distrajo a su amada lo mejor que pudo, mientras decoraba su museo favorito, quería que el lugar estuviera bonito pero no sobre adornado y mucho menos cursi, ambos eran todo menos cursis; con algunos engaños encaminó a su amada a la construcción en donde sin más preámbulos ejecutó lo que tan cuidadosamente había planificado.
-¡Sí, sí quiero!-exclamó emocionada la joven de pálida piel mientras observaba como su sonriente amado deslizaba el hermoso anillo en el dedo anular de su mano izquierda.
La sortija era realmente exquisita, estaba compuesta de dos partes, la primera era un aro de oro blanco cubierto de diamantes, este era más ancho que su otra mitad, la cual estaba compuesta por un aro mucho más delgado en cuyo centro se encontraba un zafiro rodeado de pequeños diamantes.
Era realmente bello al igual que su ahora portadora, sin más que decir el ya prometido se levantó tomando el rostro de su amada y fundiéndose con ella en un emotivo beso.
-¡Te amo Renesmee Cullen!-susurró luego de apartarse.
Su amada sonrió ante la declaración atrayéndolo de nuevo hacia ella, besándolo con gran intensidad, su corazón quería estallar en su pecho, la felicidad la embargaba por completo.
-¡Y yo te amo a ti Alec Volturi!-afirmó mientras algunas lágrimas de felicidad caían de su rostro.
Alec sonrió ante el gesto de su amada, tomándose el tiempo para besar las saladas gotas que recorrían sus sonrojadas mejillas, quería recordar la sensación de su piel contra sus labios, quería hacerlo para recordarla en los días venideros.
