Descargo de responsabilidad: Ninguno de los personajes me pertenece a excepción de Oliver. Todos son propiedad de Stephenie Meyer.

Hola, gracias por sus comentarios en el capítulo final, espero que les haya gustado, cuando lo subí y gracias a que una amiga lo sugirió empecé a escribir un pequeño epílogo, pero no pude subirlo antes debido a la cantidad de tareas que tenía que terminar.

Así que hasta ahora lo pude terminar, revisar y subir, espero que les agrade, no se olviden de comentar, me gusta leerlas.


Renesmee Pov

La tarde estaba tranquila y el clima templado, por la ventana de mi habitación entraban sin ser invitados los rayos del sol, que acariciaban mi piel con su calidez, recordándome aquel día en Italia, en donde descubrí el amor al asomarme por una.

Fue la primera vez que vi a Alec en Volterra, mientras abrazaba con emoción a su hermana, en ese momento mi mundo cambio, sabía que nada volvería a ser igual y lo fue, descubrí por primera vez que era el amor, el rechazo, el odio y el dolor.

Dolor de no ser correspondida y de ser traicionada por la persona menos esperada, quien había sido mi mejor amigo y confidente por años, a quién llamaba de cariño "mi Jacob", el hombre que me hirió emocional, física y mentalmente dejando una huella en mi ser, quien se suponía era mi protector me descuido y ahora sus huesos yacen bajo tres metros.

Su muerte fue un gran shock, me sentí triste, pero al mismo tiempo aliviada, sería libre de su persecución y de su acoso, pero al mismo tiempo lamentaba su pérdida.

¿Bastante contradictorio no?

Pero así lo sentí, porque cuando murió, vi el dolor en los ojos de mi madre, la culpa enmascarada en el rostro de Charlie y en el resto de mi familia, me dolía más eso que el hecho de que ya no estaba más con nosotros, por si no fuera poco mi familia tuvo a bien ir a Forks para entregar el cuerpo, no los acompañe, me quedé con Charlie y Alec unos días más en la cabaña, celebrando la victoria y honrando a los caídos.

Los cuerpos inertes de mis tíos fueron cremados y sus cenizas fueron colocadas en diferentes urnas, las cuales nos acompañarían a donde quiera que fuéramos, ciertamente extrañaría a Jasper y Rosalie, eran mis confidentes, mis amigos, en el caso de Rose, mi

segunda madre, me había amado como si fuera suya y yo la amé como si ella hubiera sido mi madre. Durante esos días comprendí que parte de mi corazón se había marchado con un par de atractivos rubios y que jamás volvería a estar completo.

Pronto sentí una fría sensación en mis mejillas, al tocarlas me sorprendí de encontrar humedad en ellas, un par de traicioneras lágrimas se habían escapado de mis ojos sin que yo me hubiera dado cuenta, cielos, parece que nunca me acostumbraré a su ausencia. Aparte la mirada de la ventana para encontrar mis anotaciones mojadas, algunas lágrimas habían parado en las hojas de papel, haciendo que la tinta se corriera.

-¡Maldita sea!-exclamé exasperada mientras trataba despegar los papeles estropeados.

Ya habían pasado más de dos años del suceso y aún me dolía como aquel día, es muy difícil perder a un ser querido pues cada pequeño recuerdo de ellos lastima mi alma.

-¿Todo bien, Reny?-murmuró una voz conocida junto a mi oído mientras sus fuertes brazos rodeaban mi cintura.

Aunque no lo viera, podía adivinar quien era, mi par, mi ahora inmortal esposo.

-Sí, solo que las anotaciones se arruinaron-respondí mientras le enseñaba las hojas humedecidas.

-Nada que no se pueda arreglar-musitó mientras escondía su rostro en mi cuello.

Podía sentir su gélida respiración en mi cuello, haciendo que mi piel se erizará de la emoción. Hemos compartido tantos besos y tantas caricias que ya no tendría que sentirme ruborizada, pero aunque pasen mil años siempre se sentirá como la primera vez.

-¿Por qué llorabas?-preguntó después de unos segundos.

-Ya sabes, recordé a Rose y a Jasper-contesté mientras sentía una punzada en el pecho.

Mi par se quedó en silencio, para luego darme la media vuelta, quedando frente a frente.

-Lo siento, cara mía-dijo para después tomar mi rostro entre sus manos y besar el camino que habían tomado mis lágrimas.

-Está bien, no fue culpa tuya, sino de Tanya-murmuré con trabajo, la sensación de sus suaves labios en mi mejilla no me dejaba concentrar.

-Quién le está haciendo compañía al diablo en el infierno-dijo divertido al tiempo que su nariz acariciaba la ruborizada piel de mis mejillas.

No pude evitar soltar una pequeña carcajada ante su ocurrente respuesta, Alec tiene la habilidad de alegrarme el día aun cuando está sombrío.

-¡Ay Alec! ¿Qué haré contigo?-cuestioné de buen humor.

Mi par pareció meditarlo por un rato para luego dedicarme una de sus sonrisas más coquetas.

-Primero amarme-musitó mientras se acercaba para darme un dulce beso-segundo amarme-murmuró para después besarme de nuevo, está vez con más pasión-y luego besarme siempre-murmuró contra mis labios brevemente para después juntar sus labios con los míos en un beso ardiente.

Lo que empezó con un tierno gesto se convirtió rápidamente en un gesto hambriento, parecía que ninguno de los dos tenía suficiente del otro, Alec me besaba con desespero y yo le respondía con la misma intensidad, mis manos parecían tener vida propia pues trataban de aferrarse a él.

Pronto no fue suficiente besar nuestros labios, querríamos explorar más territorio, mi par, nada lento, empezó a recorrer la extensión de mi cuello, dejando pequeños mordiscos en él, haciendo que el calor de mi cuerpo se incrementará, sentía que todo lo que él tocaba ardía con fuerza, quería deshacerme de la ropa que me sofoca y desnudar la belleza de mi par.

-Mmm Alec-dije mientras mi par me apretaba a él-cuarto-musité con dificultad-ahora-exclamé agitada.

-Sí señora-respondió para después atacar mis labios de nuevo.

En nuestra desesperación por llegar a la habitación chocamos con fuerza contra la pared, haciendo que la fotografía que yacía adornando el lugar cayera al suelo.

-¡Esa era mi fotografía!-refunfuñe para después hacer un puchero.

-Pronto la arreglaré después, ahora a la que necesito es a ti-respondió mientras hundía sus manos en mi cabello y me besaba con fervor.

Me sentí mal al ver los cristales rotos, pues era la fotografía de nuestra boda, en ella mi padre y yo salíamos al encuentro de Alec.

Flashback

-¿Estás segura? Aún nos podemos retirar con la frente en alto-indicó Bella mientras me ayudaba a ajustar mi vestido.

-Mamá, yo amo a Alec y me quiero casar con él-aseveré en forma de regaño.

Tomé un tiempo para observar mi reflejo en el espejo, maravillándome de la belleza de mi vestido. Era blanco y en corte princesa, adornado bellamente con flores bordadas a mano, las mangas eran largas, era perfecto.

-Te ves hermosa-dijo mi corpulento tío Emmett desde la puerta.

-¡Gracias!-respondí ruborizada ante su halago.

-Bueno, basta de sonrojos, vine porque tengo un regalo para ti. Tu tía Rose lo había comprado para obsequiártelo en tu gran día, pero al no estar ella, seré yo el que lo haga-explicó con un tono melancólico Emmett mientras me entregaba la caja bellamente adornada.

Al abrirla me asombré, pues dentro de ella se encontraba una tiara plateada, adornada bellamente por flores; no pude evitar derramar algunas lágrimas al verla, pues aún desde el más allá mi tía Rose me consentía.

-Basta de lágrimas, no quiero que se arruine el maquillaje de mi novia-exclamó Alice mientras retocaba mi maquillaje.

Después de ayudarme a vestirme, fue mi tío Emmett quién tuvo el honor de colocar la tiara sobre mi cabeza asegurando el velo que cubría mi rostro.

-¡Perfecto!-murmuró al borde las lágrimas Emmett mientras mi madre y Alice me miraban con los ojos cristalinos.

-Es hora de irnos-indicó mi madre para luego acompañarme hasta donde se encontraba mi padre y mi abuelo.

Charlie ha envejecido aún más, lo cual me entristece porque pronto ya no estará aquí, así que planeo disfrutar de estos años junto a él.

-¡Estás hermosa!-exclamaron mi padre y mi abuelo al unísono con ternura.

-¡Gracias!-respondí mientras me tomaba del brazo de ambos.

-¿Lista?-preguntó Edward cuando la marcha nupcial empezó a sonar.

-Más que nunca-respondí con una sonrisa para después encaminarnos hasta donde se encontraba mi amado par esperándome con ansias.

Fin del Flashback

Al llegar a la habitación, mi amado me atrajo hacia él, haciendo que ambos cayéramos en la cama.

En donde seguimos con nuestras muestras de amor, mi par quien había quedado debajo de mí intentó darnos la vuelta, pero yo se lo evité.

-¿Qué pasa?-preguntó entre besos mi confundido par.

-Quiero probar algo nuevo-respondí apenada, sabía que para este momento debía parecer un tomate de lo sonrojada que estaba

Mi par arqueó una ceja y me lanzó una de esas miradas picaronas que me roban el aliento.

-Entonces probemos algo nuevo-contestó mientras se recostaba en la cama en señal de rendición.

¡Dios! ¿Acaso tenía idea de lo provocador que se miraba en esa posición?

Podía observar su definido cuerpo, no muy músculo, pero tampoco tan flaco, cubierto por una fina cada de pálida piel y no olvidemos su rostro cuyos rasgos serian la envidia de cualquier ángel y sus ojos que ahora están completamente negros.

Me observaban con una mezcla de hambre, amor y devoción que hacían tambalear mis piernas.

Sin duda alguna verlo así me recuerda a Brenet y su Endymion dormido.

Si Alec era Endymion y yo sería Selene, y lo amaría todas las noches por la eternidad.


-¿Ahora qué piensas hacer?-cuestionó Seth el joven hermano de Leah.

La manada de lobos estaba a la expectativa de lo que diría su nueva líder.

-¿Ahora? Somos libres de decidir qué hacer con nuestras vidas-indicó emocionada la mujer lobo.

Después del fiasco con la chupasangre rubia y la muerte de los líderes de la manada, Leah no perdió tiempo firmando el tratado que los Volturi le habían ofrecido, para sorpresa y enfado de algunos.

-¿No más manada?-preguntó Seth con tristeza, él amaba convivir con los demás miembros.

-Siempre seremos una, pero ahora nos reuniremos por diversión-contestó animada su hermana mayor.

Desde la firma de dicho convenio, ningún vampiro había ingresado a la zona, dándoles el descanso que tanto han anhelado y evitando que más jóvenes pasen por el duro proceso de la transformación.

-Eso es cierto, ahora podemos estar juntos por voluntad y no por obligación-comentó Seth esperanzado.

-Así es hermanito-respondió Leah quién recostaba su cabeza en el hombro de su hermano.

Con el corazón tranquilo y su familia completa, Leah se dio cuenta de que por primera vez luego de muchos años era libre para hacer lo que quisiera.


Alec Pov

-¡Eres una bestia!-murmuré mientras trataba de recuperarme.

¿Quién diría que una pequeña híbrida me podría dejar así?

-¡Oye!-contestó ofendida mientras golpeaba mi hombro.

-Vamos cara mía, lo eres y yo fui tu presa-conteste para darme la vuelta encontrándome con el rostro divertido de mi par.

No pude evitar observar como la luz de la luna iluminaba la curvilínea figura de mi amada.

-Eres un exagerado, además fuiste tú el que dejo su marca-indicó mientras señalaba los mordiscos que adornaban su cuello.

Extendí mi mano para rozar las zonas en donde deje mi rastro, sintiéndome infinitamente culpable.

-Lo siento cara mía-dije para después depositar unos besos en la zona lastimada-pero tú también hiciste un acto en mí-añadí mientras le mostraba la mordida que había dejado en mi cuello y la cual estoy seguro de que quedará adornándolo para siempre.

Después de todo la mordida de un vampiro o en este caso de una media vampira queda marcada para siempre en nuestra piel.

Pues mi Reny sí que encajo sus colmillos en mí un momento de descontrol.

¡Y dice que no es salvaje!

-Lo siento, mi amor-indicó con un puchero, sabía que no podía con ellos.

-Está bien, pero ahora tendré que decir que es una cicatriz de batalla-indiqué divertido mientras me acercaba a besarla una vez más.

-Eres todo un caso-indicó mientras respondía con entusiasmo a mi beso-además esa mordida es una muestra de cómo me vuelves loca-dijo coqueta.

-Digamos que sí-respondí con una sonrisa, mientras me levantaba de la cama muy a mi pesar.

-¿A dónde vas?-preguntó Reny desde la cama.

-Me daré un baño-indiqué mientras me daba la vuelta para observarla-¿quieres acompañarme?-pregunté con malicia.

-Claro que sí-contestó mientras me guiñaba el ojo-pero antes necesito decirte algo muy importante-dijo con seriedad para mi sorpresa.

Extrañado me acerqué a la cama sentándome a la orilla de esta y encarando a mi par.

-¿Todo bien?-pregunté un poco preocupado.

-Shh, silencio-dijo mientras tomaba mi mano y la acercaba a su desnudo abdomen.

Sin resistirme posé mi mano sobre su suave abdomen sorprendiéndome al no encontrarlo completamente plano como siempre, más bien se sentía levemente abultado.

-¿Lo sientes?-preguntó temerosa.

-¿Es... es... estás embarazada?-pregunté torpemente mientras mi mano acariciaba el abdomen de mi amada.

-¡Sí!-respondió con emoción.

Levante la vista para ver como sus ojos de chocolate se encontraban llorosos, yo por mi parte estaba aturdido, jamás pensé que tendría la oportunidad de tener una familia y ahora la tendría gracias a Reny.

-¡Oh Dios, te amo Reny!-exclamé mientras tomaba su rostro entre mis manos besándola con pasión y con mucho amor.

-Y yo a ti-respondió feliz.

Sentía que podía explotar de felicidad.

Dios, quería salir y buscar a Jane para contarle las buenas noticias.

Quería que ella tuviera el conocimiento, a quien engaño quería que todo el mundo lo supiera.

Pues en el vientre de mi esposa se encontraba una nueva vida, una nueva oportunidad y un nuevo destino, listo para poder enfrentarse a los azares de este.

Fin