Ya casi terminamos la maratón de caps, de todos mis fics, espero que estén siendo de su agrado.
los personajes no me pertenecen, yo solo que se amen.
A mi linda beta gracias!
Estaba cansado de buscar al dios, en verdad lo necesitaba con urgencia, él quien sabe en donde se había metido. Lo había visto en las reuniones de dioses, era alto, bastante fornido y con una sonrisa que mataría a cualquiera de las mujeres que lo rodeaban, muy masculino según lo que él mismo decía.
—Se supone que este es el templo – se dijo, tomó su forma humana – ¿Dónde estará?
—¿Qué busca el sirviente del hijo del dios zorro aquí? - ¿en qué momento había llegado ahí?, se giró rápidamente y se inclinó.
—Lamento la interrupción – tomó aire debía solucionar el problema rápidamente – pero mi amo el dios zorro me ha enviado, confiando en su amabilidad.
—Todoroki Enji, ¿cree que soy amable? Jajajaj hay que locura – pudo notar que ese dios era demasiado despreocupado.
—No señor – tranquilo, tranquilo, no debía burlarse – el nuevo dios zorro es Todoroki Shouto dono.
—Hermano que emoción – sintió un golpe que casi le saca los pulmones – vamos levanta la cabeza y hablemos cuéntame que necesita.
—Hace un par de meses humano – se dejó abrazar, en verdad que era un dios muy relajado – un niño que estaba en custodia de mi amo fue vendido, está en su territorio y él pide permiso para ingresar a llevarlo de forma segura.
—Esta zona se ha convertido en el refugio de los bandidos – se le veía molesto, pero en ese momento ese no era el momento – he querido sacarlos, pero se necesita de ayuda de los humanos y si ese niño es tan especial, podría reclutarlo.
—No es una buena idea – tenía que ser honesto, su amo estaba matando a toda su aldea por la ira que estaba sintiendo – mi amo está enamorado de ese joven, por ese mismo motivo tomó la decision de tomar el puesto de dios principal.
—Que interesante, siempre se veía desentendido de las cosas divinas – lo vio sonreír, era increíble no ver esos dientes de tiburón – pero no le será tan fácil tomar algo que está en mi territorio y ese niño tampoco podrá irse por su cuenta.
—Mi amo está dispuesto a todo – creía que sería más fácil llegar a un acuerdo, pero cada territorio tenía sus normas por lo tanto él debía seguirlas – solo diga que necesita.
—Un niño por otro niño – era lógico, ¿Cómo no se le ocurrió? – busco alguien de carácter fuerte, que no sea tan fácil de convencer y sea lo suficientemente capaz de controlar masas.
—Tengo a la persona indicada – si ese torpe creía que se había salido con la suya, ahora su amo le haría pagar– el problema es que sigue con sus padres.
—No veo ningún problema – la sonrisa se le ensancho, ahí esos dientes característicos hicieron presencia – solo apúrate, es bastante lejos.
Él solo afirmo, se inclinó, tomó su forma original, a la distancia vio como el amanecer empezaba a mostrar sus primeros toques, debía apurarse o nada saldría de acuerdo con los deseos de Shouto, ese niño tendría que pagar con su cuerpo el error de un niño explosivo.
El camino al templo se le hizo más largo, estaba agotado y necesitaba comer algo más que lo que le dio Izuku chan, al entrar sintió el aroma del templo había incienso, de inmediato supo que era el joven.
—Shouto – espero pacientemente, joder que le estaba tomando tanto tiempo – contesta es urgente.
—Habla – estaba dormido, lo había despertado, muy mala idea – que dijo Kirishima.
—Hay que hacer un intercambio – dijo mientras sentía como sus ojos se cerraban – tendrás el permiso si traes a ese mocoso explosivo, hay muchos humanos sirviéndole asi que creo que servirá esa excusa para traer a toda la familia.
—Bien, iniciaré con los preparativos – varios alimentos cayeron y agradeció con una pequeña reverencia – cuídalo, que nadie lo toque.
—Si señor, se lo agradezco.
Tomó un durazno se lo comió con todo el placer del momento, en verdad creía que se iba a morir, después de llenarse, agarró las frutas restantes y se las llevaría al niño, su misión era protegerlo y se encargaría de alimentarlo mientras Shouto llegaba.
Debía llegar antes que todos se despertaran a darle eso, no solo lo ayudaría, sino que lo empezaría a formar desde adentro para soportar el terreno del dios; al llegar ya lo vio trabajando, estaba lavando la ropa de los demás, tomó su forma, empezó a jalarlo.
—Pensé que te habías ido – esa sonrisa seguía siendo hermosa, ya entendía porque Shouto estaba embelesado – estoy ocupado debo terminar antes que todos ellos despierten.
Carajo, era demasiado dificil estar en esa forma y tratar de hacerse entender, pero él se levantó y empezó a alejarse, escuchaba los pasos y muy en el fondo agradeció, empezó a jalar el pequeño regalo y esos ojos empezaron a brillar.
—Gracias – antes de tomar la fruta, acarició su cabeza – ¿en verdad me lo puedo comer?
Afirmó con la cabeza y lo vio empezar a comer, era agradable verlo alimentarse porque, aunque había sido vendido, seguía manteniendo los modales que seguramente Inko san le enseño, vio sus pies y manos muy lastimados. Cuando termino, él lo alzo y lo coloco sobre su cabeza.
—Eres pequeño y si no quieres que ellos te vean quédate ahí – era agradable, tenía buen aroma y el calor lo relajaba – sé que no es el mejor lugar, pero no tengo ropa con bolsillos.
¿Qué importaba eso?, tenía un lugar donde dormir, cosa que no hacia desde hacía bastante tiempo y lo mejor es que podía cuidar de Midoriya, asi ambos ganaban.
No iba a negar que cada vez que limpiaba esos cuartos y escuchaba que ya estaban por venderlo, su corazón se aceleraba más, no quería ser tocado por esos tipos desagradables menos terminar como esas pobres mujeres, que al final de la madrugada, parecían un trapo viejo.
Asi que se decidió, una semana era mucho, en verdad no estaba dispuesto a pasar por ese martirio, podía resistir las palizas que le daban o que lo dejaran sin comer por varios días, pero jamás dejarse tocar; después de limpiar los cuartos y alistar el gran baño de las mujeres avisó que podían ingresar, cuando las vio entrar y a sus dueños empezar a comer como cerdos, corrió a su cuarto, tomó lo poquito que le pertenecía, salió por la puerta de atrás corriendo lo más rapido que su débil cuerpo le permitía.
Cada cuadra que pasaba miraba hacia atrás, tenía miedo de ser perseguido, probablemente si lo atrapaban moriría a punta de golpes, pero agradecía a los dioses que las calles parecían ignorarlo, en un momento sintió como el pequeño dragón, caía de su cabeza lo sujetó con fuerza en su pecho corriendo al templo.
—Tengo miedo – se permitió decir cuando entró sin permiso al templo – necesito que oscurezca.
Respiraba con dificultad, sus pies estaban sangrando, el estómago lo sentía más pegado a su espalda porque el hambre en verdad estaba afectándolo, pero no podía rendirse, había tomado la decisión tomó el riesgo, ahora estaba lejos, probablemente no lo encontrarían tan rápido.
Sacó el pedazo de pan que había estado guardando, lo comió lentamente, debía disfrutarlo saborear lo porque ya no le quedaba nada más.
—Oye – movió al pequeño dragón, debía darle algo a él tambien – abre tus ojitos.
Y cuando lo hizo se permitió sonreír, lo vio mirar por todos lados mirarlo con duda.
—Logré escapar antes de tiempo – le entregó el trozo que tenía destinado para él – debemos esperar a la noche para salir de aquí, no se hacia dónde iremos, pero creo que es mejor si estamos lejos de ese lugar.
Se sentía muy mal, su cuerpo le dolía, nunca había tenido que esforzarse tanto no estaba en las condiciones físicas, ni emocionales para todo lo que había hecho en ese momento.
—No me siento muy bien asi que descansaré, oremos porque nadie entre.
Se acostó detrás de la gran estatua del zorro, acarició la pequeña cabeza, se permitió cerrar sus ojos se sentía a salvo.
Estaba desesperado, eso se notaba en la situación de la aldea, no podía hacer que lloviera, el frío era abrumador, los campos estaban muriendo, la gente imploraba perdón, su mente solo viajaba a ese lugar tan distante, lo peor es que, aunque ese mocoso explosivo había delatado a su pequeño, no podía simplemente entregar toda una familia a otra deidad, ellos no jugaban con la vida de su pueblo.
—Todoroki sama – la suave voz de Inko san hizo presencia, ella lo calmaba un poco – debe comer un poco.
—Gracias, pero no es necesario.
La mujer era dulce, comprensiva, le agradaba tenerla cerca, así pensar que encontrara al joven, tomó aire, se acercó a la bandeja, agarró una de las frutas, ella le sonrió ampliamente.
—Cálmese mi señor – le acarició su mejilla suavemente la única humana que sabía quién era – mi pequeño es listo, inteligente y valiente, estoy segura de que pronto lo encontrará.
—Gracias.
Salió del gran salón, se paró en lo alto de su templo, la gente lloraba se sentía culpable. –"¿Hermano me escuchas?"-, Denki lo estaba llamando, corrió a la habitación del templo, se arrodilló, concentro todo su poder al lugar.
—Denki, habla.
—Hermano, esto es grave – la voz en verdad parecía desesperada cuando la imagen apareció, casi se le rompe el alma – está con fiebre, sus pies no dejan de sangrar simplemente no puedo dejarlo solo en el templo.
—¿Qué paso? – estaba irritado, su pequeño no debería estar en esas condiciones - ¡habla!
—No grites – le pidió, se reprendió mentalmente – después de ir con Kiri bro, regresé, quede en coma, sabes que llevo meses buscándolo, cuando desperté estábamos en el templo, Izuku chan solo dijo que se escapó, pero su cuerpo es más débil de lo que parece por su falta de alimentación, pero ahora lo más importante, ¿dime qué carajos hago?
Llevó sus manos a sus ojos, estaban lejos y por su estatus ya no podía ingresar sin permisos, estaría invadiendo el espacio de otro dios, si las cosas seguían así probablemente él muera en uno de sus templos.
—¿Hermanito? – Fuyumi entró, lo abrazó – ¿te puedo ayudar en algo?
—Tráemelo – ella limpio sus ojos, no sabía que estaba llorando – lo necesito a mi lado.
—¿Tanto lo amas?
—Es mi todo – dijo honestamente en muchos años – desde que nació y vi esa linda sonrisa mi corazón fue suyo, sus manos hacen temblar mi alma, sus ojos me dan la paz que perdí, si algo le pasa, no sé qué será de este lugar.
—Lo haré con una condición – él afirmo, ella le sonrió tiernamente – Júrame que jamás lo harás sufrir, júrame que lo atesoraras más que a tu propia vida, que sin importar que tanto poder tengas, nunca lo alejaras de ti.
—No seré como nuestro padre – le respondió, ella solo besó su frente – te juro que cumpliré.
—Bien, cuando salga del territorio te avisare, así podrás ir por él.
—Estaré ahí por la entrada norte – le aseguró ella tomando su forma de zorro, atravesó el pequeño portal – Denki, guíala y protégelos tienes permiso de tomar tu forma original si ves que corren peligro.
—Bien, no te preocupes, déjalo en mis manos.
Esperen, ¿Qué no se preocupe?, claro que lo hacía Denki era el dragón más despistado y holgazán que jamás algún dios en su sano juicio llegaría a conocer. Pero de algo si estaba seguro, si él se ponía serio, podría devastar toda la región, junto con el dios guardián.
Fue a su habitación, se puso la ropa más normal que tenía, ocultó sus colas y orejas, sin dudarlo un segundo más salió en busca de su pequeño.
Espero el cap fuera de su agrado, gracias por su paciencia.
Sin más, Ame las ama.
