CAPITULO 1: "Tiempos de paz" El nuevo usuario de Draig.

Alguna vez se han preguntado que les suceden a nuestros héroes después de vencer a un enemigo, al final de la historia nos dicen: "y vivieron felices para siempre". Pero ¿y si no fuera así? ¿si no tuvieran un final debido a una maldición? ¿y si viera a todos los que pelearon a su lado morir de viejos y el seguir con su apariencia de siempre?

Bueno esta es una de las tantas historias para que sepan que hay veces el final no es el que quisiéramos una lección que nuestro héroe aprendió hace muchísimos años, pero aún no se acostumbra a la idea.

Ciudad de Kuoh, Japon.

Nos encontramos en un sitio poco transitado por las personas de noche en un bar de nombre El Sombrero de Jabalí en el vemos a un hombrecito de cabello rubio despeinado, vestido con un elegante traje que se componía de una camisa blanca abotonada y encima un chaleco negro sin mangas le siguen un pantalón del mismo color con zapatos de tacón no tan altos, pero si notorios.

El chico se encontraba mirando el reloj de pared aparentemente aburrido -suspiro* Al parecer hoy tampoco habrá clientes- se dijo así mismo en voz alta -antes éramos reconocidos y ahora nadie nos conoce no es así amigos- le habló a un viejo retrato de hecho con papel antiguo y carbón donde estaban dibujados sus amigos que colgaba en su pared.

-Ojalá estuvieran aquí… pero bueno no siempre se tiene lo que se desea- dijo con una sonrisa, pero si lo conoces bien sabes que detrás de esa sonrisa se oculta una gran tristeza.

-¿Qué debería hacer?- dijo con un dedo sobre su mentón con una actitud pensativa -creo que debería…- sus pensamientos fueron disipados cuando un chico de cabello castaño abre la puerta del establecimiento, tenía una gran herida en el abdomen lo que en realidad le llamó la atención al dueño del bar era el guantelete rojo que poseía ya que emitía una energía poderosa -A…yu…da…me- decía con voz entrecortada el joven malherido.

El pelirrubio rápidamente saltó a ayudar al chico, cuando se acerco el joven cayó en sus brazos inmediatamente hizo presión en la herida -Resiste- dijo el dueño del bar, mientras el chico poco a poco exhalaba su último aliento -no, no, no, no hey despierta- pero ya era tarde había perdido mucha sangre.

En ese momento algo extraño pasó una luz roja envolvió al chico mientras de su pecho salía una luz verde que poco a poco se introdujo en el cofre del dueño del bar que también fue cubierto por la misma luz roja.

-Vaya, jamás había visto algo así- dijo alguien con voz enfermiza en las espaldas del joven barman que al sentir la presencia sintió repugnancia.

-¿Por qué lo mataste?- dijo el pelirrubio sin girarse mientras se ponía de pie.

-Hmm, es una pregunta que no estoy dispuesto a responderte a una escoria como tú- dijo el hombre mientras desplegaba sus alas negras emplumadas y hacia una lanza de luz -ahora muere- atacó al joven barman.

Sin embargo, la lanza fue detenida por una mano cubierta por un guantelete rojo, el ángel caído y el pelirrubio se sorprendieron, pero el segundo no lo demostró.

-Hmm, vaya tenemos a otro que quiere pelear- en ese momento creo más lanzas de luz y atacó al chico estrellándolo contra el mostrador de bebidas al ver que no salía sonrió de manera sombría -sabía que no ibas a poder conmigo- después se dispuso a salir una vez fuera creó miles de lanzas de luz y con un movimiento de mano se dirigieron al complejo destruyéndolo.

Cuando se giró para irse una voz desde los escombros habló -Espero que tengas seguro- dijo el chico mientras se erguía en una pared que quedó de pie, la luz de la luna se reflejaba a su espalda empuñaba en su mano derecha una espada corta de color verde con un signo de un dragón entre la empuñadura y la hoja mientras que en su mano izquierda yace el guantelete rojo -o tendrás que pagar con tu vida- dijo con un tono sombrío que helaría a un volcán en erupción.

-¿Cómo sigues con vida? No importa porque ahora morirás- antes de que el ángel caído hiciera algún movimiento el chico desapareció "Adonde fue" pensó mientras lo buscaba con los ojos.

-Al parecer no sientes dolor- hablo una voz a sus espaldas, él se giró en dirección hacia la voz encontrándose con el chico -o será que fui demasiado rápido para tus sentidos- dijo con una sonrisa confiada mientras dejaba ver un brazo recién cortado.

El ángel caído miro con horror que era su propia extremidad -Ahhhh,- gritaba frenéticamente por el dolor - ¡Cómo es posible que un simple humano, un mortal pueda hacerme daño a mí el gran Dohnaseek! – gritaba lleno de ira.

-¿Humano? Jijiji- reía con una inocencia el joven hasta que su rostro cambio a uno más siniestro -concéntrate y mira bien- dijo el chico con soberbia.

El caído obedeció y se concentró, al hacerlo sus ojos se abrieron de par en par -No, no puede ser cómo es posible que a pesar de ser un demonio puedas tener más poder que los 4 Maous incluso más allá.

El chico se acercaba al caído - ¡No aléjate de mí! – creó una lanza enorme de luz y se la lanzó.

-Hm, mala idea- sonrió y extendió su mano derecha al lado contrario -¡Full…- exclamó -…Counter- un sonido de metal siendo golpeado se escuchó y la técnica le fue devuelta al caído con el doble de fuerza.

-¡Quien ereeeees..!- gritó para perderse en la oscuridad de la noche después de esto el chico desapareció el guantelete.

-Fiuh, ¿umm? Pueden salir de allí y ayudar a su amigo- exclamo a unos arbustos y alzó su espada para reposarla en su hombro.

Dos chicas salieron de los arbustos la primera era pelirroja con el cabello largo más allá de la cintura ojos azules un cuerpo voluptuoso con grandes caderas bellas piernas y grandes pechos la segunda era pelinegra con el cabello atado como una cola de caballo por un listón naranja sus ojos eran violetas y un cuerpo que cualquier hombre mataría por ver y cualquier mujer mataría por tener era más voluptuosa que la otra chica.

-Así que te diste cuenta de nuestra presencia, pero ¿cómo supiste que él era nuestro amigo? – preguntó la pelirroja.

-A ver, a ver, a ver, déjame pensar- se puso en pose de pensamiento -no lo sabía, pero me lo acaban de confirmar- dijo con toda naturalidad - ¡Oh! ¡Ahora que recuerdo estaba agonizando! – se dirigió a los escombros y saco el cuerpo del muchacho.

Las dos chicas corrieron hacia el chico -Su herida es profunda, pero vivirá- dijo en un análisis rápido -Akeno llévalo a su casa y cúralo inmediatamente.

-Si presidenta- dijo la ahora llamada Akeno.

-En cuanto a ti…- se giró para hablar con el chico, pero se encontraba en los escombros buscando algo con prisa.

-¿Donde esta? ¿Dónde está? – decía repetitivamente -Oh, aquí esta- dijo sacando un retrato hecha con papel antiguo y carbón se encontraba en perfecto estado -bueno, no parece que haya recibido daño, sabía que pagar de más por material de buena calidad valdría la pena- dijo con una sonrisa -Oh, me querías decir algo- hablo con la chica la cual tenía una cara de póker.

-Sí, quisiera que vinieras conmigo hay algo que quiero hablar contigo ¿estás de acuerdo? -

-Hm, ok de todas formas mi negocio esta destruido y no tengo nada más que hacer- con eso dicho ambos se dirigieron a la academia Kuoh en el camino la chica miraba de reojo al hombrecito había algo en él que la intrigaba.

Al llegar a la academia se dirigieron directo al viejo edificio del club del ocultismo, al entrar pasaron cerca de un salón cubierto por cintas policiacas el cual el chico observo detenidamente como si pudiera ver a través de la puerta lo cual no pasó desapercibido por la chica. Cuando estuvieron al frente de la puerta del club la chica abrió la puerta para ver que había personas dentro la primera persona que observo fue a la pelinegra Akeno si no estaba mal así fue como la llamaron al entrar puso el cuadrojunto con su espada en un rincón.

Después se fijó en una niña lolita, con cabello corto y tenía ojos dorados.

El segundo era un chico también rubio de ojos azules con un lunar debajo de su ojo izquierdo.

-¿Akeno cómo te fue? – pregunto la chica pelirroja.

-Está a salvo presidenta y le borré la memoria para que no recuerde lo que pasó- dijo Akeno con una leve reverencia.

-Bien, ahora vamos a lo importante me presento soy Rias Gremory de la familia Gremory una de las demonios de clase alta de demonios y también la presidente del club del ocultismo- dijo y cada uno de ellos mostro sus alas de demonio -y ellos son mis sirvientes Akeno Himejima mi reina- señaló a la chica de pelo negro -Kiba Yuuto mi caballero- el chico de cabello rubio hizó una reverencia -y por ultimo mi torre Koneko Toujo- se levantó para hacer una reverencia.

Después hablo sobre las tres facciones de ángeles, ángeles caídos y demonios también habló sobre la guerra santa que tuvieron las tres facciones en la cual se disminuyó considerablemente la población de ángeles, ángeles caídos y demonios por eso recurrían a la reencarnación de humanos en demonios al escuchar sobre la guerra su cuerpo se tensó un poco algo que no pasó desapercibido por Rias.

-Ahora que ya te hablamos de nosotros queremos saber ¿Quién y que eres? Porque lo que hiciste con ese ácido y la forma en que invocaste tan fácilmente esa Sacred Gear me hacen suponer que no eres un humano, bueno no uno normal- dijo Rias al chico que tenía una expresión seria todo el tiempo.

-Bueno, para empezar mi nombre es Meliodas de Bretaña y también soy un demonio- esto tomó por sorpresa a todos pues no lo parecía.

-Pero donde esta tu amo, a menos que seas un demonio callejero- al Rias decir esto todos se prepararon para atacar lo cual no fue necesario.

-Soy un demonio de raza pura no soy un reencarnado- dijo esto cerrando los ojos y saco un par de cuatro alas negras diferentes a las de ellos iban a acercarse para inspeccionar sus alas raras hasta que el abrió sus ojos lo cual los asusto al mostrar una mirada fría y carente de emoción sin mencionar la enorme presión que esto les causo.

"¿Por qué no puedo moverme?" fue el pensamiento de todos en ese cuarto -Lo siento- dijo Meliodas relajándose y cerrando sus ojos y volviendo a la normalidad todos respiraban aceleradamente.

-Bueno…- dijo Rias recomponiéndose de lo anterior -tengo unas preguntas que hacerte si estás de acuerdo- Meliodas asintió aceptando la petición.

-¿eres miembro de alguna nobleza o alguna familia reconocida en el inframundo? – pregunto Rias con los dedos entrecruzados.

-Suspiro* No, hace mucho que vivo solo y por culpa de ese ángel caído no tengo donde quedarme- esta respuesta hizo sonreír a Rias.

-¿Cómo hiciste para tomar la Sacred Gear del chico sin matarlo? – Pregunto Rias realmente curiosa.

-No lo sé simplemente me acerque al moribundo chico y una luz lo cubrió y una esfera verde se insertó en mí después peleé con el caído y surgió así sin más- dijo Meliodas con un dedo en el mentón.

-Te propongo algo únete a mi nobleza vive y pelea por mi te daré una de mis Evil Piece que te identifique como mi sirviente ¿estás de acuerdo? – preguntó Rias.

-Hmm,- Meliodas estaba con su expresión de pensamiento en su forma chibi camino alrededor de la habitación escaneando el lugar, pero para quienes lo conocemos bien estaba tomando las medidas de las voluptuosas chicas "pelirroja copa E y pelinegra copa F" pensaba mientras Koneko lo miraba con algo de desconfianza -está bien, seré uno de tus sirvientes de todos modos no tengo nada más que hacer- finalmente dijo.

-Bien, pero te advierto que tendrás que asistir a la escuela por si te necesitamos localizarte de forma inmediata ¿de acuerdo? – Meliodas asintió.

Rias saco un tablero de ajedrez y puso una pieza de Caballero frente a Meliodas no hubo reacción, después uso una pieza de Obispo todavía nada, intento con una de una Torre tampoco, hasta que uso una de un Peón esta brilló luego hizo el ritual la pieza se metió en su cofre dando fin al ritual, pero algo inusual paso la pieza salió de su cofre y desprendió un brillo morado segador.

Cuando el brillo cesó la pieza del peón se había transformado en una reina para luego meterse en su cofre esta vez quedándose allí.

Todos estaban en total shock nunca había pasado algo como esto "Ara, ara, esto se pone interesante" pensó la pelinegra Akeno con una mirada lujuriosa.

-Vaya…- dijo Rias superando el shock -eso jamás había pasado-

-¿Hay algo malo? – preguntó Meliodas.

-No, todo lo contrario, al parecer le acabas de dar otra reina a mi nobleza- dijo Rias tratando de ocultar la emoción en su voz -bueno Meliodas como no tienes donde quedarte hoy dormirás en casa de Kiba, claro si Kiba no tiene ningún problema- miró a su caballero.

-Ninguno presidenta- respondió con una leve reverencia.

-Bien nos vemos mañana y Meliodas yo me encargaré de tus papeles para que puedas asistir dentro de 2 días- ya que estaban en un fin de semana - ¿estas de acuerdo? – Meliodas asintió.

-De acuerdo, pueden retirarse ustedes dos, Kiba muéstrale donde dormirá tu invitado- ordenó Rias al rubio el cual asintió y se retiro con el otro rubio, pero antes de irse tomó el cuadro y la espada para retirarse.

Cuando se fueron Akeno habló -Presidente está segura de la decisión que ha tomado-

Rias suspiró -Por supuesto Akeno, ese chico puede ser un miembro valioso para mi nobleza y tal vez me libere de mi problema, lo presiento- dijo con un tono esperanzado -además el me recuerda a alguien de mi pasado- Akeno la miró extrañada.

"Hm, que raro yo también siento lo mismo" pensaba para si misma la pelinegra, pensamiento similar que tenia la loli que observaba esto en silencio.

Con Kiba y Meliodas ellos caminaban en silencio mientras que el rubio mas pequeño cargaba en su espalda la espada y el cuadro hasta que Kiba rompe el silencio -Entonces, ¿sabes pelear con esa espada? –

-Si algo sé ¿por qué? –

-Es que necesito un compañero de entrenamiento y me preguntaba ¿si tu podrías entrenar conmigo? – preguntó con algo de emoción.

-Está bien por mi no hay problema- respondió con una sonrisa.

-¿En serio? Gracias- con eso dicho ambos siguieron su camino.

Lugar desconocido.

Una mujer de cabello negro, ojos color chocolate y un cuerpo voluptuoso como Akeno se encontraba sentada frente a un espejo con una tijera en sus manos, entre otras herramientas para cortar cabello y varios mechones de su cabello a su alrededor "¿Por qué?" pensaba con frustración "¿Por qué crece tanto y tan rápido?".

-¿Otra vez cortando tu cabello Raynare? – habló desde la puerta otra chica.

-¿Qué quieres Kalawarner? – preguntó con fastidio.

-Lord Kokabiel nos ha llamado para otra encomienda-

-¿Cuál sería? – preguntó con un tono aburrido.

-Al parecer estamos mas cerca de nuestro objetivo- al escuchar esto Raynare se levantó y camino a la salida.

-Espero que sí- dijo mirando la tijera en sus manos -para ver si toda esta mierda se acaba de una vez por todas- dijo y lanzó la tijera de sus manos sin mirar y cayó en el suelo de pie con perfecto equilibrio después salió de la habitación sin mirar atrás.

"Ella es tan rara" pensó la chica dentro de la habitación y dirigió su mirada a la tijera que aun se encontraba de pie "pero admito que es muy hábil, aun así, la energía que emite es muy extraña" sonrió para si misma "quisiera que me enseñara a hacer eso" pensó finalmente para salir de ahí.

Nota final: Aquí les traigo un crossover de uno de nuestros pecadores favoritos y digo uno porque no quiero que me llenen de comentarios tipo: "El mejor pecado capital es Escanor porque me hace dudar de mi sexualidad (en el caso de los hombres) o porque me hace producir mas testosterona que mi novio (en el caso de las mujeres).

Raynare y Asia tendrán un poder oculto sin desarrollo mas adelante les haré saber los motivos.

Asia es humana pero no del todo, así como Raynare no es un caído solo que su energía se le asemeja y también cuando era una niña fue encontrada y entrenada por los Ángeles Caídos.

Esta historia tendrá un par de sorpresas. Sin nada mas que decir UnknowSoldier115 se despide.