Advertencias:

Los personajes del Universo Marvel no me pertenecen, a excepción de los personajes originales introducidos aquí.

Este fanfic fue escrito para entretener.

Este fanfic contiene drama, violencia, sexo y terror.

Por lo tanto no es para todo público.

Capítulo 15 Respuestas

Estaban los tres en la mesa, la chica no bajaba la mirada, sus ojos pasaban del agente Coulson al Teniente Ross.

Nunca se había sentido cómoda en situaciones así, sabía que los hombres frente suya no pretendían hacerle daño pero en el pasado un escenario como ese nunca terminaba bien.

– Primero que nada, me alegro mucho que te encuentres a salvo aquí. – Comenzó a hablar Ross, aquello había roto la tensión que sentía la joven en su piel. – Aunque por otro lado, me disculpo si Stark fue demasiado impulsivo o si te presiono para que tomaras esta decisión de manera apresurada. Puede ser un tanto... excéntrico. – Evito hacer un mal comentario respecto al magnate, no quería verse parcial ante la joven.

– Oh no, no hubo problema con eso. Es verdad que fue muy repentino, pero créame que nadie me presiono, sé que fue una buena decisión. – Le aseguro la chica.

– ¿Te has sentido bien aquí? – Comenzó con una pregunta casual.

– Si, han sido muy amables conmigo. –

– ¿También lo fue Stephen Strange? – Inquirió cambiando a una expresión más seria, sorprendiéndola con esa pregunta.

– Ah... – La sonrisa amena se congelo en su rostro y no supo que más decir. – Este... –

– Escucha, no tienes necesidad de mentir ni de decir nada a favor de él ¿De acuerdo? ¿Lo conoces acaso? –

– No, es la primera vez que veía a alguien como él. – Suspiro nerviosa, no quería empezar mal la conversación hablando mal de una persona que no conocía de nada.

– ¿Puedes decirme que sucedió y por qué intento lastimarte? – Ross entrelazo sus dedos y espero por la respuesta de la chica, Coulson por su parte ponía atención a sus reacciones.

– El día de ayer, llego esta persona de visita buscando al Señor Stark. Estuvieron unos minutos conversando en la sala y el señor Stark me pidió que me presentará para preguntarme acerca de unas reliquias que KODE había robado de las cuales yo no tenía conocimiento. De un momento a otro, Strange afirmo que yo estuve involucrada en un robo a un lugar ubicado en Hong Kong, llego a sugerir que yo fuese alguna espía y que trabajaba para KODE. –

Coulson decidió involucrarse. – ¿Por qué crees que pensaría eso de ti? –

– Dijo que mis características coincidían con una de las personas involucradas en el robo. Pero eso debe ser un malentendido, nunca he puesto un pie en Hong Kong. –

– ¿Él te hizo daño... físicamente? – Everett comenzaba a pensar que tal vez Strange le hubiese provocado aquella marca en su mejilla. Entonces la chica comprendió el contexto de la pregunta.

Toco su mejilla. – No, él no me lastimó, se lo aseguro. Esto ocurrió en Varsovia, cuando me secuestraron del Hospital. –

– Entiendo. – La chica parecía decir la verdad, no dudaba en sus respuestas. – Esperemos entonces que el malentendido se aclare. Mientras tanto, él no puede acercarse a ti ni molestarte. Has sido un elemento importante en esta investigación, arriesgaste tu vida dándonos la información que hackeaste de ellos y mereces toda la ayuda posible para que puedas rehacer tu vida sin el miedo de que vuelvas a ser víctima de KODE y vamos a cumplir nuestra palabra. –

Sentencio Everett firme y decidido a cumplir su cometido. La chica asintió tímidamente, jugo con dedos tratando de controlar su nerviosismo, sintió una ansiedad por morderse las uñas pero controlo ese impulso.

– Para comenzar. – Esta vez Coulson volvió a tomar la palabra. – Me gustaría que nos respondieras algunas preguntas. –

Coulson parecía tener algún plan entre manos, su vasta experiencia le dictaba que debía desconfiar hasta de su sombra y por más inofensiva que se viera aquella jovencita, debía descartar cualquier posibilidad que se tratase de una espía.

Coloco una pequeña Tablet sobre la mesa, apoyándola sobre una especie de funda para que este quede en diagonal. Toco la pantalla táctil activando una grabadora de voz.

– Daremos comienzo al interrogatorio, nos encontramos en este momento en las Instalaciones del Complejo de los Vengadores, localizado en Nueva York, Manhattan. Son las 10:15 de la mañana. –

– Tu nombre completo. – Comenzó su interrogatorio con lo básico

– Kassandra Lukácová. –

– ¿Cuál es tu nacionalidad? –

– Eslovaca. –

– Entonces no eres de Rumania. –

– No señor. –

– ¿Puedes decirme tu edad? –

– 25 años. –

– ¿Creciste en Rumania o en Eslovaquia? –

– Mi niñez se dio en Eslovaquia, el resto de mi vida se ha dado en Canadá, Francia y Rumania. –

– ¿Puedes decirme los nombres de tu padre y madre? –

– Mi madre se llamaba Lumika Lukácová, mi padre... Andrey. – Titubeo al responder lo referente a su progenitor.

– ¿Se llamaba? –

– Murió al darme a luz, no tengo fotografías de ella, ni siquiera sé dónde está su tumba. – Respondió con pesar.

– Lamento oír eso. Debo suponer entonces que te crio algún familiar. –

– Mis primeros años de vida fueron en un orfanato en Bratislava. –

No esperaba aquella respuesta, lo lógico sería que algún familiar cercano de la madre o el padre se hicieran cargo de una criatura en esa situación. Dedujo que tal vez su madre iba a asumir un papel de mama soltera, preguntaría para salir de dudas.

– ¿Tu padre no se hizo cargo de ti? – La pregunta le hizo respingar, apretó los labios y su mentón se tensó. Aquello no paso por alto por el agente, había cambiado por completo su semblante ante la mención de su padre, de quien evitaba decir algo. Tardo varios segundos en responder.

– Si, por un tiempo. Fue por mí al orfanato cuando cumplí los 4 años de edad pero después pase a cuidado de un hermano de él y de mi abuela paterna, ellos vivían en Paris. –

– Mencionaste a Stark que tenías familia en Francia ¿Te referías a ellos dos? – Everett se aventuró a preguntar, deseo atar cabos en la versión de la chica.

– Así es. –

– ¿Me puedes decir sus nombres? – Inquirió nuevamente el Comandante.

– Mi tío se llama Roman y mi abuela Oxana. – La manera en que hablaba y pronunciaba los nombres de claros orígenes extranjeros llamo su atención, era natural adaptarse al acento e idioma si convivio con personas de diferentes nacionalidades.

Su versión e historia concordaba, por ese lado no había rastro de mentira o falsedad.

– ¿Cuál es la nacionalidad de tus familiares? – Volvía Coulson con las preguntas.

– Ucranianos. –

– Dime señorita Lukácová ¿Cómo terminaste en KODE? – La pregunta clave, el punto de toda su situación. Pudo ver las suficientes reacciones en la chica para entender que aquello le suponía una carga enorme de estrés y melancolía.

Bajo levemente la mirada, no con evasión, soltó un profundo suspiro y llevo su mano al brazo izquierdo dándose una caricia y apretón ligero.

– Mi padre me vendió a KODE. – Fue la corta pero directa respuesta que esclareció gran parte de la intriga que rodeaba a esa joven.

Si bien esa posibilidad era una de entre tantas que Coulson tenía en la mente, escucharlo le provocó malestar y una pena enorme por esa joven.

– ¿Qué edad tenías cuando eso paso? – El agente intento mantener la calma, veía esto todo el tiempo, para él no era novedad pero el sentimiento de impotencia era inevitable, tenso la mandíbula, le había costado preguntar eso.

– 13 años. – Apretó los labios con fuerza, parecía contener las lágrimas al hablar de ese tema.

Ahora Coulson no sabía que sentir al respecto, no importa si la chica hubiese dicho 5, 10 o 18 años de edad cualquier respuesta le provocaría la misma reacción. Libero un poco de tensión estirando sus dedos provocando un crujido en sus nudillos, aunque se le podía ver sereno y con una sonrisa en el rostro, por dentro estaba gritando todas las maldiciones que provocarían un sermón de moralidad por parte de su héroe de infancia.

Everett estaba en las mismas, lucia bastante afligido por la historia de la chica pero también estaba pensativo apoyando su mentón en sus manos.

– ¿Tus familiares no pudieron ayudarte? – Esperaba alguna buena respuesta a esto.

– No, no lo hicieron y siempre tuve la sospecha de que ellos fueron cómplices en eso. – De acuerdo, esa respuesta no era lo que esperaba, tenía la esperanza de que al menos alguien le hubiese ayudado.

– ¿Tu padre tenía deudas con la organización? – Coulson se aventuró a preguntar esa posibilidad, que es lo más común cuando se dan situaciones como esas. Aunque eso sonara cruel.

– Nunca supe si fue por deudas, de lo que estoy segura y porque lo escuche de él, fue porque quería devolverles un supuesto favor. – Hizo una pausa, jugo con sus dedos nerviosa.

– ¿De qué favor se trataba? –

– Nunca lo supe, ni siquiera me lo dijeron. –

Había muchas posibilidades, Coulson deducía todas las opciones desde la más obvia, que su padre hubiese trabajado para esa célula criminal, que se hubiese cansado de la paternidad para deshacerse de ella o que la haya vendido como esclava para ese grupo de criminales. Cualquier opción era cruel para una chica tan joven.

– Entonces, haciendo cálculos. – Por más que esto incomodará a la chica, las preguntas aun no terminaban. – Estuviste 12 años dentro de esa organización. –

Kassandra solo asintió, empuñaba su diestra en cada oportunidad, estaba nerviosa por cualquier cosa que le fueran a preguntar.

– Kassandra, necesito que respondas con tus palabras ¿Es correcto que estuviste 12 años dentro de la organización KODE? –

– Si, así es. –

– ¿Realizaste actividades delictivas para la organización KODE? – Pregunta incomoda, tenían que hacerla y lo sabía, pero no sabía cómo responder a eso.

– Creo que si... – Dudo demasiado en su respuesta, quería decir la verdad pero no podía hablar demasiado. Ambos hombres se miraron confundidos y Coulson tomo la palabra.

– Señorita Lukácová, necesitamos que sea directa con sus respuestas ¿Realizó actividades delictivas para la organización KODE? – Pregunto nuevamente el agente y la chica volvió a responder.

– No puedo recordarlo. – No estaba segura si eso seria suficiente directo, pero no estaba mintiendo del todo. – Por mi situación no podía negarme a lo que se me indicará, pero no puedo recordar casi nada de lo que hice fuera de las instalaciones de ese lugar. –

Ross veía las facciones de la joven, veía con detalle como movía nerviosamente sus manos y como contenía en sus ojos una enorme tristeza. – Señorita Lukácová ¿A partir de qué edad cometió delitos dentro de la organización KODE? –

– No lo sé – Entrecerró los ojos, mentalmente contaba los meses o años pero no daba con una fecha o edad exacta. – No recuerdo si fue en el momento en el que me dejo en esa organización o si fue meses después, es como si la mayor parte del tiempo mi cabeza estuviera en negro y cuando lograba despertar tenía mucha sed, nunca despertaba en el mismo lugar y cuando estaba lucida habían pasado horas desde el último momento que lograba recordar. –

¿Drogas? ¿Control mental? ¿Lavado de cerebro? No sería tan sorprendente, después de todo conocían un caso bastante parecido, El Soldado del Invierno quien era sometido a lavados de cerebro en HYDRA para eliminar todo recuerdo de su pasado.

Pero todavía tenían que averiguar que tipo de delitos cometió, si llegó a cometer homicidios, secuestro o si fue participe en otras actividades delictivas que tuviesen que investigar.

Ross analizaba las posibilidades de que esa chica pequeña y asustada frente suyo podría haber pasado por algo similar, cabía la posibilidad de que incluso existiera algunas palabras clave para "activarla" como a Barnes. No debía descartar esa posibilidad.

La pelirroja no parecía mentir, su rostro reflejaba mucha confusión al intentar armar las piezas de su relato. Constantemente elevaba sus ojos a la zona de los recuerdos de su cabeza para después bajar la mirada con frustración.

– Esto no empezó con KODE, mi padre ya quería involucrarme en ese mundo pero siempre me negué y… él, creo que por eso hizo lo que hizo. – La joven continuo con el relato, dejando inconclusa la última frase.

– ¿Lo que hizo? ¿Te refieres a cuando te vendió a KODE? – Pregunto Coulson, no quería que este interrogatorio se desviara pero la chica estaba dando mucha información importante.

– No. – Respondió con los labios temblorosos y una lagrima rodo por su mejilla, suspiro conteniendo las lágrimas pero sus ojos comenzaron a irritarse. – Él hizo cosas terribles frente mía, cuando era una niña, me obligaba a presenciar todo y callar. Sin saberlo me volví su cómplice. –

Coulson estaba atento al relato de la chica, mantenía su postura firme y su expresión ecuánime. – ¿Qué clase de cosas hizo tu padre? ¿Qué fue lo que presenciaste mientras estuviste bajo su cuidado? –

Sabía que sonaba mal decir que "estuvo bajo el cuidado" de una persona como esa, ella no tuvo la educación y el amor que debería haberle dado una familia.

– Recuerdo que… me llevaba en auto, decía que tenía que acompañarlo a su "trabajo". Veía que metía paquetes, a veces vi armas. Hubo noches que veía como disparaba a personas en lugares muy alejados de la ciudad, nunca supe sus nombres. Recuerdo que me tenía en el asiento trasero del auto la mayor parte del tiempo, recogía a otros hombres y se sentaban a mi lado, muchas veces los vi amarrados o amordazados, pero nunca entendí por qué. –

Cada vez cobraba sentido todo, su padre quería involucrarla en ese mundo.

– ¿Puedes recordar la edad que tenías cuando eso sucedió? – Pregunto Coulson.

– ¿5 años? No, creo que 6 años. No puedo recordar con exactitud eso. – Unió sus manos y las empuño para cubrir su boca. – Se que era muy pequeña, pero cuando entre a la pubertad comencé a negarme a ser parte de sus cosas. –

– ¿Alguna vez pensaste en denunciarlo? – Inquirió el agente.

La chica asintió con la cabeza y después respondió. – Si, pero llegue a ver a policías recibiendo dinero de parte de él y de otras personas después de hacer sus "negocios". –

Corrupción, maldita sea.

Cada vez que analizaba la vida de la joven, descubría que tuvo diversos obstáculos para alejarse de todos aquellos que le habían hecho daño. Las circunstancias no le habían favorecido en lo absoluto.

– Temía que él fuera a hacer algo horrible si se enterará. Pero un día tuve el valor de ir a denunciarlo y un conocido de él me vio, no pude hablar con nadie de mi caso. Supongo que él dedujo porque estaba ahí y le dijo a mi padre. –

Concluyo la oración, la chica abrió la boca pero no pronunció más, lucía temerosa de continuar su relato. Esto no paso desapercibido por ambos hombres.

– Kassandra ¿Ocurrió algo ese día? – Coulson se aventuró a preguntar, estaba seguro que algo debió haber pasado tras intentar delatarlo.

– Él… – Suspiro pesadamente. – Me dijo que supo lo que había intentado hacer, tomó a mi conejo albino Sugar y lo mató delante mía. Dijo que esto era solo una advertencia, que cosas peores ocurrirían si intentaba alejarme de él, esa noche me obligo a enterrarlo en el jardín. – Su boca temblaba y empuñaba sus manos, proporcionándose calor con el roce su piel, parecía nerviosa.

– Kassandra ¿Ocurrió algo más… cierto? – Coulson estaba seguro de que hubo algo que hizo que aquel hombre se deshiciera de ella, pero eso solo la joven podía aclararlo.

– Si, lo de mi conejo fue solo el principio. En aquel entonces vivía en Canadá, iba a la escuela y él actuaba como un padre soltero pero siempre fue frio y distante conmigo. Después de aquello, no podía desviarme al salir de clases, no tenía permitido ir a casas de amigos y vigilaba de cerca las llamadas que hacía. Pero mantenía amistad con un amigo que conocía mi situación, Alex, él me estaba ayudando para que mi custodia pasará a sus padres que eran abogados, ya que debido a mi edad no podía emanciparme. –

La chica ya conocía los métodos para poder librarse de su padre, no era una persona sin conocimientos o estudios, sino alguien despierta y bastante lista.

– Continua. – Le pidió Coulson y la joven asintió.

– Pero aquel plan no pudo concluirse. – El semblante de la pelirroja ensombreció en un instante. – Una tarde llegue a casa acompañada de Alex, se suponía que ese día mi papá llegaría a casa hasta la noche pero llego antes y me encontró haciendo una maleta, todo se salió de control. Él… – Bajo la mirada y sostuvo su cabeza con sus dedos, no podía contener más sus emociones y un par de lagrimas se deslizaron por sus mejillas.

– ¿Qué fue lo que ocurrió? – Preguntó el agente, la joven había sido bastante cooperativa y aunque intuía que lo que estaba a punto de revelar era algo delicado, era importante que lo dijera.

– Mató a Alex. – Pronunció con esa sencilla pero dura oración. – Me… lastimó y me obligo a mirar a Alex desangrarse hasta morir. Esa misma madrugada me llevó con él fuera de la ciudad, se llevo el cuerpo de Alex y en una zona retirada y solitaria me obligo a empujar su cuerpo a una fosa que había cavado. –

Relato todo aquello, sin ahondar en muchos detalles pues por momento su voz se quebraba y sollozaba.

– Desde ese momento, me amenazó con la muerte de cualquiera que intentará ayudarme, lo de Sugar había sido su advertencia y yo lo ignore. No volví a casa, se fugó de ahí, me llevó con él y días después estaba en KODE. –

Algo en su relato le hacía ruido a Ross ¿A que se refería exactamente con que su padre "la lastimo"?

– Kassandra ¿Puedes recordar donde enterraron el cuerpo de tu amigo Alex? – Ross continuo el interrogatorio con el tema del asesinato, era crucial pues de localizar el cuerpo y con su testimonio, podrían resolver uno de los tantos crímenes que rodeaban a la joven.

Y sobre todo, la familia de ese pobre muchacho podría descansar en la búsqueda de su hijo.

Le extendió un pañuelo desechable, la joven lo aceptó y se limpió el rostro. – No estoy segura, vivía en Ottawa y lo único que supe esa madrugada era que salimos a las afueras de la ciudad. No se por donde en que dirección condujo. –

Diablos, aunque era lógico que después de tantos años no se lograrán recordar tantos detalles.

– ¿Puedes darme el apellido de tu Alex? – Coulson recordó aquel importante detalle.

– Stone. – Respondió la joven, esto por supuesto tenía que investigarse.

– Señorita Lukácová. – La chica giro a ver de frente a Ross. – ¿A que se refería con que su padre la había lastimado? –

Aquella pregunta la dejo desarmada, en su relato no había dado detalles, no podía, no salía de su boca y no tenía el valor de hablar de algo tan delicado como eso.

– Eso ya no importa. – Susurró más para si misma que como respuesta a la pregunta de Ross.

– ¿Perdón? No entiendo ¿Por qué dice que ya no importa? – Everett no entendía del todo ese tipo de evasiva.

¿Estaba tratando de poner la pérdida de su amigo por encima de su dolor?

Estaba a punto de decirle que fuera clara y directa con sus respuestas pero la joven continuo.

– Una cosa así ya no tiene importancia, solo debo superarlo y ya. – Aquella frase sonaba como un mantra que muy probablemente la joven se repetía.

Coulson llamo la atención de Ross con la mirada, era claro que no iban a poder sacarle más información al respecto. En cuanto a su pasado, su familia y los hechos que la llevaron a ser parte de KODE; había cooperado y respondido a las preguntas pero era probable que cualquier otro cuestionamiento relacionado al daño sufrido, la chica volvería a evadir el tema.

Kassandra contenía las lágrimas, respiraba a un ritmo irregular y sus labios temblaban, no tenía pruebas pero Ross estaba bastante seguro de que ella vivió un hecho traumatizante, sumándole al asesinato de su amigo, por parte de su padre biológico.

Considero que era suficiente, otros detalles podrían ser demasiado delicados y escabrosos para continuar con el interrogatorio. Esto era mejor dejarlo a manos de un profesional en salud mental, le dio tiempo para que se calmará y poder continuar con el interrogatorio.

Coulson observo con escrutinio la marcada delgadez de la chica, aunque no había cicatrices visibles, podría apostar su colección personal del Capitán América que bajo esa ropa había marcas de posibles torturas. Nadie pagaría por tener a una jovencita prisionera solo para usarla como accesorio.

– Muy bien, me gustaría pasar al siguiente tema. No nos corresponde pedir tantos detalles, de lo que sea que hayas sufrido ese día. – El agente cambio el tono de su voz, carraspeo y continúo. – ¿Qué fue lo que paso para que el agente Jobs y tú se aliaran para llevar a cabo este ataque contra KODE? –

– Respecto a eso… – Agradecía ya no tener que dar detalles de esa horrible noche, soltó un suspiro sintiéndose más calmada, dar su versión de como planeo su huida era más sencillo. – Descubrí que él era un infiltrado. –

Ambos hombres parpadearon sorprendidos.

– ¿Cómo descubriste eso? ¿Él te lo dijo? – Coulson estaba incrédulo con esa versión de la historia, ciertamente Jobs jamás había mencionado ese detalle ¿Cómo alguien como ella tuvo la agudeza de descubrir tal cosa?

Estuvo a punto de creer que el agente asignado a esa misión, había sido descuidado pero tenía que seguir con el interrogatorio.

– Tenía la corazonada, pero no encontraba el momento para preguntárselo. De equivocarme, en estos momentos no estaría aquí. – Continúo.

– Cuando Joshua entró a KODE, fue puesto a cargo de mi. Necesitaban de alguien que me vigilará cuando el líder no estuviera en la base de Rumania y él fue elegido para esa labor. Su trabajo era como el de un niñero, una de sus tareas era impedir que yo escapara de la organización. – Explico a grandes rasgos lo del agente.

– Hace un año, intente huir tras un episodio violento por parte del líder de la organización, Joshua estuvo presente ese día. Logré escapar pero solo estuve fuera dos semanas, cuando me trajeron de vuelta me encerraron en mi "habitación" y le ordenaron a él vigilarme. Se quedó fuera de la puerta y yo me acerque para intentar hablar con él, no me respondió nada durante varios minutos hasta que abrió la puerta y me ayudo a meterme a mi ducha porque tenía varios golpes y raspones en todo el cuerpo. Me ordeno ducharme púes estaba cubierta de lodo y… sangre, él estaba a punto de salir cuando le pregunte si era un infiltrado y paro en seco. –

– Primero se portó sarcástico, no lo negó pero tampoco lo afirmo, dijo que estaba loca. Pero yo insistí, no podía verle pues la cortina de la ducha nos separaba, pero sabía que se había puesto nervioso. Escuche como cerró la puerta y regreso conmigo, comenzamos a discutir y él me quiso amenazar con el líder, decirle que yo estaba buscando un cómplice para escapar, le rete a que lo hiciera y se quedó sin palabras. Le dije que yo estaba segura de que él era un infiltrado, pues él no iba a provocar que me hicieran más daño pero seguía sin afirmarme nada. Seguí insistiendo, le dije que quería ayudarle en su misión, que sea lo que fuera que iba a hacer, yo le ayudaría a acabar con KODE pero no me dijo nada, solo se salió de ahí y me ordenó ducharme, me llevo la cena y me mando a dormir. –

– Al día siguiente, hizo lo posible para estar a solas y fue cuando confirmo mi corazonada, me dijo su nombre real y que estaba ahí como infiltrado para investigar la organización. Entonces le insistí en que quería ayudarle, él no confiaba en mi así que le demostré que tenía las herramientas no solo para completar su misión, sino lograr destruir KODE por dentro. Claro que este ataque no lo hicimos de un día a otro, sino levantaría sospechas, sobre todo yo, así que actuamos como si nunca hubiéramos tenido esa conversación pero le iba pasando información y material que le serviría más adelante. Él ayudo a que gran parte de los que se resguardaban en la base de Putna no estuvieran ese día y fue cuando ejecutamos el plan. –

Había relatado, lo más detallado que pudo, lo referente al agente Jobs y como se habían aliado.

– Tengo otra pregunta. – Coulson necesitaba saber más detalles para armar por completo la historia. – ¿Por qué el agente confiaría en ti para revelarse como infiltrado? –

– Por qué él sabía que yo estaba ahí contra mi voluntad, cuando presenció mi huida aquel día debió haber entendido que deseaba escapar. Además le estaba dando mucho material para su investigación, aunque al principio si estaba bastante desconfiado. –

– ¿Y por qué acabarlos? ¿No era más sencillo solo huir? – Esas preguntas, además de ser parte del interrogatorio, eran necesarias para atar ciertos cabos y desvelar sospechas.

– No era la primera vez que intentaba huir de ellos. Para no ser perseguida, creí que era necesario dejarlos expuestos, sabía que era peligroso pero ya no tenía nada que perder. – Esbozo una sonrisa melancólica y alzo sus hombros despreocupada.

Ahora tenía que ir con un detalle sumamente importante ¿Por qué una organización criminal como esa se empeñaría en seguir teniendo prisionera a una chica como ella? Para haberle asignado a una persona para vigilarla, debía de existir un motivo perverso u obsesivo. Dejando de lado la notable apariencia encantadora y belleza natural que desprendía, era probable que Kassandra poseyera alguna habilidad sobre humana y debía estar relacionado con la noticia recibida ayer por Fury.

– Tenemos otra cuestión y es respecto a un descubrimiento que se hizo anoche. – Coulson comenzó a formular la pregunta, la joven sintió un vacío en el estómago y contuvo la respiración, sabía hacía donde iba aquello.

– ¿Puedes explicarnos cómo funcionan tus poderes? – Fue directo y al punto. No había sido hostil, simplemente seguía el protocolo.

– Bueno… Yo… – Comenzaba a titubear, entrelazo sus dedos y finalmente respondió tomando aire. – Puedo manipular la gravedad y desarmar objetos. – Puntualizo.

Ross tenía poca experiencia y conocimiento con humanos mejorados o personas con ese tipo de habilidades, pero era crucial unir todas las piezas. – ¿Tienes algún otro poder del que no tengamos conocimiento? –

Kassandra contuvo el aliento ante esa pregunta, por supuesto que había un poder y es ese mismo por el que KODE no quería dejarla ir tan fácilmente.

Mantuvo su vista frente a ambos hombres, contuvo el aire en sus pulmones y respondió.

– No. –

Aunque su respuesta había sido negativa, por dentro quería gritar que no era así, que si había algo en ella por lo que KODE, por lo que su líder no la dejaría ser libre pero no podía. Y eso la frustraba en sobre manera.

Ross entrecerró los ojos sin dejar de mirar fijamente a la chica, su instinto le indicaba que debía existir algo más. Pero ahora la chica no estaba siendo evasiva, sino que lo negaba.

Cabía la posibilidad de que dentro de esa organización le hayan realizado algún tipo de tortura relacionada con lavado cerebral, quizás no mantenía recuerdos de fuese poseedora de algún otro poder, esté bajo amenaza o simplemente este mintiendo.

Tenía menos de una semana de haber huido de KODE, debían esperar lo peor.

– Entiendo. – Coulson miro de reojo a Everett y con un asentimiento comprendió que esto tenía que finalizar.

Coulson tomo la palabra. – Señorita Lukácová, por hoy concluiremos con este interrogatorio. Va a ser necesario realizar otras sesiones más adelante, ya que hay demasiadas cosas que rodean a KODE y necesitaremos toda tu cooperación en esto. Continuaras viviendo en las instalaciones del Complejo de los Vengadores, seguirás las mismas reglas que Tony Stark te dijo, es importante que se te realice un examen médico general ya que el de Varsovia no fue concluyente y después tendrás que asistir a terapias psicológicas. –

La mención de esto la descoloco, nunca había tomado una terapía, sabia por definición en que consistía la labor de un profesional de la salud mental pero jamás había recibido el diagnostico de uno.

Lo más cerca que tuvo a una atención de una supuesta profesional, fue un trato indiferente y una solución a un problema que jamás se molesto en escuchar.

"Es solo un problema en tu etapa de adolescente, estás confundida, niegas lo que provocaste y quieres buscar un culpable. Solo debes superarlo y ya."

Una sensación de dolor le recorrió desde el interior de su vientre, un horrible espasmo la hizo inclinar su cuerpo al frente y recupero su postura recta.

– ¿Hay algún problema con eso? – Pregunto Coulson ante su reacción, parecía preocupada.

– Nunca he tomado terapia. – Esa respuesta escondía una enorme inseguridad, no se sentía capaz de hablar de su vida a otra persona. No había casi nada bueno que decir de si misma.

Otro espasmo la sacudió, apretó los dientes y soporto la sensación.

– Es comprensible. – Respondió Ross. – Pero esto será necesario no solo para tu recuperación física, también es importante que estés mejor de tu mente. Además del papeleo que debemos llenar y entregar por supuesto. –

La joven asintió, tenía que resignarse, después de todo existían condiciones para que ella siguiera en su condición de refugiada.

El agente concluyo el interrogatorio, cerro la aplicación guardándose el archivo en la base de datos de la Tablet.

– Disculpen, tengo que ir al baño. – Kassandra se levantó con esfuerzo de la silla donde se encontraba, una mueca de dolor se dibujo en sus facciones y fingiendo lo mejor que pudo salió de la sala.

Coulson se había dado cuenta de eso, esa chica estaba pasando por algo y no había dicho ni una palabra.

– Ross ¿Hay alguna noticia de los exámenes médicos que le hicieron en el Hospital en Varsovia? –