Capítulo 20: Macey
Macey salió del hotel e hizo un corte de manga al edificio. Lo hacía todas las noches al terminar su turno de recepcionista. Odiaba aquel maldito sitio. Odiaba al estúpido de su jefe y a los snobs de sus clientes.
Le hubiera gustado poder enseñarles a todos ellos su dedo corazón, pero necesitaba demasiado ese trabajo. Su jefe lo sabía, el muy cerdo. Se lo recordaba de vez en cuando diciéndole con falsa cortesía que si se sentía a disgusto siempre podía marcharse, aunque difícilmente una chica sin estudios podría encontrar algo mejor. A Macey le daban ganas de matarlo.
De hecho, lo hizo. Tres días después de su transformación lo esperó a la salida de su turno y acabó con él, pero antes le dijo que si estaba a disgusto podría echar a correr, aunque no sabía dónde podría esconderse un simple humano como él. Después bebió su sangre y disfrutó cada maldita gota.
