Capítulo 24: Victoria
Riley no estaba mal, pero no era nada comparado con James. James fue su compañero, su único amor. Riley solo era un juguete en sus manos, un peón al que usar a su antojo. Si no estuviera tan centrada en su objetivo de cobrar venganza contra los Cullen, le parecería divertida la forma en que él pensaba que los otros eran solo piezas sin darse cuenta de que él también lo era.
Solo esperaba que hubiera escogido bien. A ella le había parecido una estupidez el trabajo que Riley se tomaba vigilando a sus objetivos antes de atraerlos. Victoria se hubiera limitado a convertirlos sin más, pero Riley les preguntaba si querían ser vampiros y para eso estudiaba sus vidas para averiguar de antemano si dirían que sí. Decía que así, al elegir por sí mismos, se aseguraba de que fueran leales y obedientes. Alguna vez había fallado y había recibido una negativa, pero entonces esos chicos habían terminado como su cena. No había problema.
Victoria solo esperaba que los veintidós que habían quedado fueran suficientes para presentar una buena batalla y que ella pudiera ganar tiempo y acabar con la humana. No le importaba nada más.
No le importaba que Riley hubiera dejado una vida perfecta para seguirla, que Diego deseara ser más que un matón de barrio sin conseguirlo, que Raoul fuera tan carismático como desastroso, que Kristie tuviera un gran instinto de supervivencia, que Kevin fuera un conformista nato, que Jenn fuera más ambiciosa de lo que le correspondía, que peggy pensara a menudo en sus padres, que Logan no quisiera convertirse en ladrón y menos en asesino, que Heather ya supiera lo que era ser adicta antes de probar la sangre, que Sarah adorase pelear, que Fred extrañara a su familia, que Dean no tuviera remordimientos porque ya había matado antes y así era la vida, que Barbie se preguntara de qué viviría ahora su padre, que Wendy pensara que Riley había cumplido su palabra de llevar a su bebé con su madre aunque fuera mentira, que Peter quisiera ser un héroe, que Willelmina fuera la reina del sigilo, que Nora siempre hubiera deseado ser como ella, que Frank tuviera un millón de sueños, que Lance supiera que sin él su grupo estaba perdido, que Macey odiara a todos los que se creían superiores incluidos Riley y ella, que Warren siguiera intentando buscar respuesta a sus preguntas, que Lexie añorase a sus amigas y que Bree hubiera seguido a Riley solo porque no había tenido una opción mejor.
Ninguno de ellos le importaba. Ni siquiera los conocía. Ni siquiera sabía sus nombres, pero ellos, los veintitrés neófitos que Victoria había creado, tenían una historia y una vida que ella les arrebató.
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Este en lugar de tener 155 palabras tiene 455, como si fueran tres drabbles. Quería hacerlo más largo por ser el último. He disfrutado mucho de esta historia y estoy muy contenta con el resultado de este pequeño experimento.
